19 julio, 2017

La certeza



Max Irons  en The White Queen (2013)


Veo mi entorno con más claridad. Me di cuenta de esto por primera vez mientras me bañaba en una pequeña cisterna prístina en la parte superior del riachuelo. El sol matinal se filtraba entre los árboles del bosque y destellaba en la superficie del agua. Me dejé alumbrar, no alcé el antebrazo para bloquear la luz ni entrecerré los ojos para reducir la magnitud del sol. Supe detenerme y buscar lo que el momento me ofrecía. Todo era cristalino. No sé bien cuánto tiempo me quedé, ni me acuerdo de la vuelta al campamento, pero fue un momento importante para mí. Un momento auténtico, sin interferencia, sin pensamiento. Fue la primera vez en mucho tiempo que sentí certidumbre. Se me había olvidado lo bella que podía ser la certeza. 

Mike Wilson
Leñador

12 julio, 2017

Hay que vivir como una estrella que brilla


Pieter Brueghel el viejo - Baile de campesinos (1568)


Quienes se calzan los zapatos con el propósito de hacer un importante viaje no deben perecer. La muerte no debe ser su viaje, pues ¿adónde nos lleva ésta sino hacia la noche? Siempre había creído que el saber y los libros nos hacen feli­ces. Hoy sé que estaba equivocado, pero eso es lo único que sé. La vida es difícil, pero con todo es más fácil que la muerte, esa cabronada que nos priva de todo. Quiero decir, de todas las ocasiones posibles. Nos quita los ojos y nos impide leer, nos arranca las orejas e impide que alguien nos lea en voz alta para distraernos, nos priva de los brazos y ya nunca po­dremos estrechar a quien más nos importa, nunca podremos tocar a la que queremos tocar, demasiadas manos y dema­siados brazos han abandonado este mundo. Ignoro adonde han ido, con frecuencia los veo en sueños, pero ya no pueden tocar a nadie. Antes, no hace mucho tiempo, creía que la única manera de llegar a ellos era morir también. Pero sabía que me equivocaba. Un día recibí una carta en la que estaba escrito que yo debía vivir. Pero no veía con qué propósito. Es importante saberlo, no se puede vivir por la sola razón de no estar muerto, eso sería una traición. Hay que vivir como una estrella que brilla. Ahora lo sé. Por el contrario, desconozco por qué me he levantado. Geirþrúður se ha casado hoy. Con Gísli. Los dos saben muchas cosas, ella es muy fuerte, pero la verdad es que eso no basta. En mi opinión, merecen que la vida les traiga algo más que desdichas. Ignoro de dónde vienen las tinieblas, no obstante, creo que vienen del mismo lugar que la luz y que sólo se abaten sobre nosotros porque dejamos que lo hagan. Creo que es difícil buscar la luz, con frecuencia muy difícil, y también que nadie va a buscarla en nuestro lugar. Ni Dios, ni Jesús, que tal vez debería haber sido mujer porque el mundo sería diferente y mejor, tampoco el gobernador, ni las granjas, ni los navíos, ni los libros. Si no somos nosotros mismos los que nos ponemos en camino, la vida se seca. Debemos vivir para triunfar sobre la muerte, es lo único que podemos hacer. Si vivimos como podemos, o un poco mejor a ser posible, entonces la muerte nunca nos vencerá. No moriremos, nos convertiremos en otra cosa. No conozco las palabras, quiero decir las palabras para describir eso. Puede que nos convirtamos simplemente en música. Y se quedó callado. 

Jón Kalman Stefánsson
El corazón del hombre

10 julio, 2017

Adónde se dirigen sus ojos


Knud Baade -  Luz de luna en la costa noruega (1876)

Preferimos la complacencia a la provocación, el olvido a los estímulos, la apatía a la excitación. Por eso la gente busca rimas, pero no poesía, por eso no cuestiona las cosas más que las ovejas, pero es evidente que tú eres distinto. Te interesas por los libros, los miras. Es posible conocer a un hombre viendo adónde se dirigen sus ojos, en qué se fija. 

Jón Kalman Stefánsson
La tristeza de los ángeles