Mostrando las entradas con la etiqueta Pequeños detalles. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pequeños detalles. Mostrar todas las entradas

09 enero, 2021

Nómadas

 


Nomadland (Chloé Zhao, 2020)


¿Podría compararte a una primavera
si en ti es más constante y grácil la hermosura?
En mayo rudos vientos agitan tiernas yemas,
y el plazo de ese tiempo un breve instante dura.

El ojo de los cielos a veces se ilumina,
y a veces se oscurece su gran fulgor dorado,
y aún lo más hermoso algún día declina,
por la naturaleza, o el puro azar, ajado.

Mas no verás marchita tu eterna primavera,
ni perderás tampoco lo bello que en ti crezca,
ni alardeará la muerte de que una sombra seas,
cuando en eternos versos tu nombre prevalezca.

Mientras respire un hombre y el ojo no lo impida,
tendrán vida estos versos, y te darán más vida.

(Versión: Ramón Gutiérrez Izquierdo)

                               -------

Shall I compare thee to a summer’s day?
Thou art more lovely and more temperate.
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer’s lease hath all too short a date

Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed;
And every fair from fair sometime declines,
By chance or nature’s changing course untrimmed.

But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow’st,
Nor shall death brag thou wander’st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow’st.

So long as men can breathe or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

William Shakespeare
Sonetos - Nº18

07 enero, 2018

Una pequeña luz



Newell Convers Wyeth - Homecoming  (1945)


Escuchad, escuchad, si conozco mi mundo, cosa dudosa, pero si lo conozco, sé que es caótico, malvado y cruel, con leyes forjadas en moldes erróneos, una idea justa que salió mal, un lugar terrible, en resumen, y sin embargo, sin embargo sigue siendo un lugar susceptible de esplendor en esos escasos momentos en los que irrumpe una pequeña luz, y algo queda sin explicar, sin perdonar, simplemente iluminado. 

John Banville
Regreso a Birchwood

25 febrero, 2016

Un hogar

 Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinneman)
The Killing (T4E6)


Sarah Linden: Yo nunca tuve una casa verdadera en la que crecer. Ya sabes, un hogar. Nunca pertenecí a ningún lado. Y toda mi vida estuve buscando eso, ¿sabés? Pensando que estaría allí afuera, en algún lugar. Que todo lo que tenía que hacer era encontrarlo. Pero creo que quizás ese hogar éramos nosotros. Éramos vos y yo juntos en este estúpido auto dando vueltas por ahí, fumando cigarrillos. Creo que eso era todo. Lo siento. Debí haber sabido que eras una persona que siempre se queda. Y eras mi mejor amigo.




03 junio, 2015

Paz

Eva Green (Vanessa Ives) y Rory Kinnear (John Clare)
Penny Dreadful - T2E5: Above the vaulted sky (2015)
 
Vanessa: ¿Sabe que comparte el nombre con un poeta muerto?
John: Sí… ¿Le gusta la poesía?
Vanessa:  A toda la gente triste le gusta la poesía. A la gente feliz le gustan las canciones.
John: [ríe] Siempre me ha conmovido la historia de John Clare. Según todos los informes medía cinco pies de altura, así que era considerado extraño. Quizás por eso sentía afinidad con los marginados y los no amados, los animales feos, las cosas rotas. Aún así…  [empieza a recitar el poema “Yo Soy” de  John Clare*]
Vanessa:  [continúa el recitado, lo terminan juntos]

Vanessa: Me pregunto si alguna vez encontró su sitio en silencio con Dios…
John: El poema me dice que sí, como usted algún día.
Vanessa: Paz…
John: ¿Es ese el propósito de la religión?
Vanessa: ¿No lo es?
John:  Puede ser encontrada en los detalles más pequeños de la vida, el amable toque de una mano…

  


Vanessa: Lo ví hace un rato. Estaba tomando café con un amigo. Está enamorado de alguien aunque no sé si lo sabe. Pero ella tocó su mano y en su cara… algo que nunca había visto antes, un tipo de paz de algún modo…
John: El tipo más cruel. Es letal ese toque ya que deja tu corazón a merced del otro. Estás tan desprotegido…
Vanessa: Todos somos torpes en el amor. El mío siempre ha ido mal. Cuando me he abierto a él en el pasado me ha dejado… dañada. Las consecuencias son demasiado graves.
John: ¿Cuál es nuestra recompensa? Nosotros que no podemos echar nuestras embarcaciones al mar…
Vanessa: ¿Y cómo vamos a navegar por las aguas cuando son tan extrañas?
John: He… conocido a una mujer recientemente, de hecho, pero no sé sómo comportarme.
Vanessa: Como usted mismo.
John: O como todo lo contrario. ¡Soy tan torpe señorita Ives! Puedo recitar poesía hasta el fin de los días pero no puedo tomar sus mano con esta mano tan… pálida y fea. Todas las estratagemas de la batalla son desconocidas para mí. Cuándo reir, cómo reir, cómo ponerse de pie y sentarse, e inclinarme y bailar…


[Vanessa le enseña a bailar]


John Clare

*Yo Soy

Soy —pero a quién le importa, quién sabe lo que soy,
Como a un vago recuerdo me apartan mis amigos;
Soy el que se alimenta con sus propios pesares,
Que suben y se esfuman en multitud de olvidos,
Sombras en los ahogados espasmos del amor,
Y sin embargo soy, semejante a vapores

Lanzados a la nada del desprecio y del ruido,
Al océano vivo de los sueños despiertos,
Donde no hay ni sentido de la vida ni dichas,
Sólo el vasto naufragio de las cosas que estimo;
Y hasta lo más querido —aquello que más amo—
Extraño me es —por cierto, más extraño que todo.

Anhelo esas regiones no holladas por el hombre;
Un lugar en que nunca sonrió o lloró mujer;
Para vivir allí con Dios, mi Creador,
Y dormir dulcemente como dormí de niño:
Yacer sin molestar y sin ser molestado;
Hierba debajo —arriba, la bóveda del cielo.

John Clare

Versión de Carlos Cámara


31 diciembre, 2014

La Famiglia

Francis Ford Coppola

The Talks: Para ser más concreto: ¿cuál era la máxima felicidad hace 30 años y cuál es hoy?

Francis Ford Coppola: Cuando era un niño pequeño, la felicidad era cuando mis tíos, mis tías, mis primos y todos los demás venían a casa. Cenábamos y tomábamos vino y jugo de manzana – eso era la felicidad. Yo siempre asocié la felicidad a la familia, a los vínculos entre todos, juntarnos. Y creo que todavía es eso la felicidad, ver a todos sanos, a los niños divertirse, nadie enojado con nadie.




27 noviembre, 2014

La simple verdad del momento

Río Sumida de noche - Kobayashi Kiyochika  (1881)

Todo momento es frágil y huidizo.
Por hermosos que sean, no pueden conservarse los momentos del pasado.
Por gozosos que sean, no pueden guardarse los momentos del presente.
Por deseables que sean, no pueden atraparse los momentos del futuro.
Pero la mente se desespera por fijar el río en un lugar: poseída por las ideas del pasado, preocupada por las imágenes del futuro, pasa por alto la simple verdad del momento.
Quien pueda disolver su mente descubrirá de repente el Tao a sus pies, y tendrá la claridad a mano.

Hua Hu Ching

08 marzo, 2014

La belleza como razón



Tiempo Argentino –¿Te interesó dejar un mensaje en tu obra?

Nacho Gadano –No pensé en dejar un mensaje, el texto te va llevando por distintos lugares. Pessoa no da esperanzas, pero encuentra un sentido a seguir viviendo, para seguir percibiendo la belleza que hay en el mundo y todo lo que sí vale la pena. Encuentra la belleza en el sinsentido. De repente, ve a un hombre por la ventana, que por inspiración divina, se da vuelta y lo saluda con la mano. En ese saludo casual, en ese encuentro entre dos personas, él encuentra un sentido a las cosas. En definitiva, habla de lo simple de la vida: el encuentro, el registro, la sorpresa, estar vivo. De pronto, en la ventana, el universo se reconstruye, sin ideales ni esperanza. Alguien dijo adiós con la mano y sonrió.


Tiempo Argentino –¿Cómo vinculás estas ideas con la vida actual?

Nacho Gadano –Pessoa está teniendo una actualidad muy interesante ahora. Otra vez, se está buscando una espiritualidad que dé sentido a la vida. En un momento de la obra, dice: "Mi corazón es un cubo vaciado." Él estaba buscando belleza, inspiración, lo que el mundo no le propone. Pero nosotros vivimos inmersos en la nada misma. El tema del entretenimiento y el consumo, la tecnología, son cosas muy buenas, que ofrecen un bienestar inmediato. No hay espiritualidad, se deja de percibir cosas que son vitales para vivir. Tampoco necesitamos un ritual. Puede estar en una mirada, un encuentro, en cualquier momento. No hay que irse al Himalaya a meditar. Pero por supuesto hay que estar atento, abierto. Ahora estamos muy distraídos. Pareciera que nadie quiere sufrir, nadie quiere sentir demasiado. Tenemos emociones como las de una montaña rusa, fabricada por un estímulo mecánico. Pero las personas estamos hechas de otra cosa.


05 agosto, 2013

Hermosos efímeros momentos


 Chris Rock (Mingus) y July Delpy (Marion)
2 Days in New York (July Delpy, 2012)

Marion: Si vives tu vida con una persona solamente, un día se irá o tú te irás. Y uno de los dos quedará en el frío mundo. La familia en la cual nacimos con el tiempo se desvanecerá. Para entonces habrás creado tu propia familia si tienes suerte. Primero tienes que elegir la persona con la cual vas a construir tu familia y aferrarte a ella tanto como te sea posible. ¿Cuántos intentos podrás hacer antes de quedar eliminado? Cuando murió mi madre, unas pocas horas antes del final, me miró a los ojos con la expresión de una niña pequeña que no sabía lo que le estaba pasando. Lo mismo pasó cuando Lulu nació. Algo totalmente puro. De modo que creo que uno madura todo lo que puede. Al final, en la médula, seguimos siendo los mismos. Pero antes de ese triste final que nos aguarda a todos, quizás podamos compartir hermosos efímeros momentos con las personas que amamos.

20 julio, 2013

Un buen día


 Mariano Blatt

Eterna Cadencia - ¿Qué hace que un día haya sido un buen día?

Mariano Blatt - Que me haya despertado temprano, que el mate me haya salido bien, que haya tomado varios termos, que me haya aparecido un globito de mensaje nuevo en el WhatsApp, que haya sido él, que me haya dicho de vernos más tarde, que nos hayamos visto más tarde, que no haya habido lugar para la ansiedad, que el corazón latía tranquilo pero con fe, que yo haya sentido que también le gusto, que hayamos dicho cosas nuevas y graciosas, que en un momento hayamos dicho cosas realmente nuevas y graciosas, increíbles, que de tan buenas las hayamos escrito en algún lado para no olvidarlas, que yo haya pensado que con todo eso tengo que escribir algo, que después haya dicho “tranquilo, Mariano, no vas a poder describir en este momento este momento”, que entonces haya vuelto a poner mi atención en lo que estaba pasando, que eso me haya renovado la energía y el entusiasmo, que le haya dicho de comprar más cervezas, que haya dicho que sí, que el camino al chino haya sido lindo, que me haya dicho cosas como “es re tranqui tu barrio”, que yo le haya dicho “sí” pero en realidad haya pensado en decirle “sí, ¿querés venir a vivir conmigo?”, que sin embargo no me haya sentido mal por no haber dicho lo que en realidad quería, porque que haya reflexionado que lo que creo que deseo a veces es una trampa, que me haya dado cuenta de que mi cabeza va a una velocidad y la vida a veces va a otra, que haya centrado la atención en mi corazón, que latía tranquilo pero con fe, que haya puesto mi vista en él, y que haya pensado “ojalá que nuestros corazones se encuentren algún día”, y que eso me haya dejado satisfecho: tener deseos sinceros, que no me hayan surgido ganas de exigirme más de lo que puedo, que en el chino la cajera me haya hecho quedar bien porque haya hecho algún comentario que demuestra que me aprecia, que de a poco su conciencia (la de él) se vaya puliendo, vaya cambiando lo que piensa sobre mí, que me haya perdonado por las cosas que hice mal, que hayamos vuelto a casa y yo haya querido destapar la cerveza con el encendedor y él me haya dicho “así no se hace”, que yo le haya dicho “es que no sé cómo se hace” y que eso le haya dado ternura y me haya enseñado y que yo me haya fijado en sus manos y haya sentido que es muy lindo que el chico que te gusta te haya enseñado algo nuevo hoy.

Fragmento del cuestionario a escritores del blog de la librería y editorial Eterna Cadencia.
Ver el artículo completo aquí.

12 febrero, 2013

Vivir sin respuestas


Justin (Lou Taylor Pucci) y Dr. Lyman (Keanu Reeves) en
 Thumbsucker (Mike Mills, 2005)

Dr. Perry Lyman: No tenías nada de malo.

Justin: Parecía que todo estaba mal conmigo.

Dr. Perry Lyman:  Eso pasa porque nadie quiere tener problemas. Queremos arreglarnos a nosotros mismos. Buscamos alguna solución mágica que nos haga mejores, pero en realidad ninguno de nosotros sabe lo que hace. ¿Y por qué eso es tan malo?  Eso es todo lo que los seres humanos podemos hacer. Adivinar. Tratar. Esperar. Pero, Justin, resá para que no te engañes a vos mismo creyendo que tenés la respuesta. Porque eso es una tontería. El truco es vivir sin respuestas. Creo.


04 diciembre, 2012

Hipótesis

Lito Cruz

Pablo Tassart –Alguna vez dijiste que «uno no vive con certezas sino con hipótesis, y eso sirve para seguir buscando verdades nuevas». ¿Todavía te planteás hipótesis como actor?
 

Lito Cruz –La hipótesis te hace caminar. Para cruzar un río, ¿cómo hago? Con un puente o viajo en globo, pero los globos se pinchan. Hipotetizás e intentás. En la vida es igual. No hay que creer en nada, no hay que quedarse con una verdad, porque con el tiempo se hace peligroso. El tipo que cree en Dios se convierte en un fanático. El cerebro humano esta diseñado para progresar. Cuando vos creés algo, que el comunismo es lo peor, por ejemplo, terminás matando y desapareciendo gente como lo hicieron Massera, Videla y Agosti. La creencia fanática no te permite desarrollar tus pensamientos, los obstruye porque tenés antes que nada la creencia. Cuando te instalás en una sola manera de pensar, ya no ves. Pero volviendo un poco, uno no puede decir «listo, ya soy actor». Uno tiene que plantearse la hipótesis: «Quiero ser mejor». Y después ver si puede. Si no terminás haciendo el oficio de actor, que es la muerte de la expresión, porque hacés siempre lo mismo.
 

Pablo Tassart –¿Y puede pasar que, habiendo pasado el tiempo y llegado el reconocimiento, uno termine actuando de sí mismo?
 

Lito Cruz –No creo. Imaginate que en el escenario pasan miles de cosas: se va la gente, tosen, se duermen, tu compañero se olvidó la letra, vos también. Entonces vos sos vos mismo, pero puesto en miles de situaciones diferentes. Cada momento es único y el actor vive esos momentos, como cualquiera. Nunca es el mismo momento, como tampoco vos sos el mismo. El padre con los hijos pone cara de padre, pero con el jefe pone cara de esclavo… ¡Si no lo echan! O al revés, tipos nefastos que en sus casas actuaban como simples padres de familia. O como el Papa, que se pone todo eso, sale con custodia y autos blindados. Que yo sepa, Jesucristo no hacía eso. Y si te matan, bueno, ¡echale la culpa a Dios!


 

17 noviembre, 2012

Contacto

CONTACT (Contacto, Robert Zemeckis, 1997)


 Ellie niña (Jena Malone) y Ted Arroway (David Morse)


Ellie niña: Papá ¿crees que hay gente en otros planetas?
Ted Arroway: No lo sé, Chispas. Pero supongo que si somos nosotros nada más… diría que es un gran desperdicio de espacio.



Palmer Ross (Matthew McConaughey) y Ellie Arroway (Jodie Foster)


Palmer Ross: No estoy en contra de la tecnología, doctora. Estoy en contra de los hombres que la deifican a costa de la verdad humana.

Palmer Ross: ¿Es el mundo fundamentalmente un mejor lugar gracias a la ciencia y la tecnología? Compramos desde nuestros hogares, navegamos la red… al mismo tiempo, nos sentimos más vacíos, más solos y más apartados los unos de los otros que en cualquier otro tiempo de la historia humana.





Palmer Ross: Haciendo esto estás dispuesta a dar tu vida, estás dispuesta a morir por esto. ¿Por qué?
Ellie Arroway: Hasta donde puedo recordar, he estado buscando algo, alguna razón de por qué estamos aquí. ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Quiénes somos? Si esta es una oportunidad de hallar aunque más no sea una pequeña parte de la respuesta… No sé, creo que vale una vida humana ¿no?





Miembro del panel: Doctora Arroway, viene a nosotros sin evidencia alguna, sin registros, sin aparatos. Sólo una historia que, siendo suave, fuerza la credibilidad. Gastamos más de medio trillón de dólares, se perdieron docenas de vidas. Realmente va a sentarse allí y decirnos simplemente que nos basemos… en la fe?
[pausa, Ellie mira a Palmer]
Michael Kitz: Por favor, conteste la pregunta, doctora.
Ellie Arroway: ¿Puede ser que no haya pasado? Sí. Como científico debo reconocerlo, debo admitirlo.
Michael Kitz: Un momento, permítame ver si lo entiendo. Usted admite que no tiene absolutamente ninguna evidencia física que respalde su historia.
Ellie Arroway: Sí.
Michael Kitz: Usted admite que bien podría haber alucinado todo.
Ellie Arroway: Sí.
Michael Kitz: ¡Admite que de estar en nuestro lugar respondería con el mismo grado de incredulidad y escepticismo!
Ellie Arroway: ¡Sí!
Michael Kitz: [poniéndose de pie, furioso] ¡Entonces por qué no simplemente retira su testimonio y admite que este “viaje al centro de la galaxia” en realidad nunca tuvo lugar!
Ellie Arroway: Porque no puedo… Yo… tuve una experiencia… No lo puedo probar, ni siquiera lo puedo explicar, pero todo lo que sé como ser humano, ¡todo lo que soy me dice que fue real! Recibí algo maravilloso, algo que me cambió para siempre… ¡Una visión… del universo, que nos dice, innegablemente, cuan pequeños e insignificantes y cuan… raros y preciosos somos todos! Una visión que nos dice que pertenecemos a algo que es más grande que nosotros mismos, que NO estamos… ¡que ninguno de nosotros está solo! Quisiera… poder compartir eso… Quisiera que todos, aunque más no sea por un momento, pudieran sentir… ese sentimiento de asombro, de humildad, y esperanza.  Pero… sigue siendo mi deseo.



Ted Arroway (David Morse) y Ellie Arroway (Jodie Foster)

Padre: Hola Chispas.
Ellie: ¿Papá?
Padre: Te extrañé. Lamento no haber estado ahí para vos, corazón.
Ellie: No sos real, nada de esto es real.
Padre: ¡Esa es mi científica!
Ellie: Cuando estaba inconsciente descargaste mis pensamientos, mis recuerdos, incluso Pensacola.
Padre: Pensamos que esto haría las cosas más fáciles para vos.
Ellie: ¿Por qué nos contactaste?
Padre: Ustedes nos contactaron. Nosotros sólo estábamos escuchando.
Ellie: ¿Entonces hay otros?
Padre: Muchos más.
Ellie: ¿Todos viajan hasta aquí a través del sistema de transporte que contruyeron?
Padre: Nosotros no lo construimos, no sabemos quién lo hizo. Se fueron mucho antes de que nosotros llegáramos. Quizás algún día regresen.
Ellie: ¿Todas las demás civilizaciones que encuentran llegaron aquí?
Padre: No todas.
Ellie: ¿Esto es una prueba?
Padre: No, ninguna prueba. Tienes las manos de tu madre… Ustedes son una especie interesante. Una mezcla interesante. Son capaces de sueños tan hermosos y pesadillas tan horribles. Se sienten tan perdidos, tan separados, tan solos, sólo que no lo están. Verás. En toda nuestra búsqueda, lo único que encontramos que hace soportable el vacío es estar juntos.
 



 
Ellie: ¿Qué pasará ahora?
Padre: Ahora vuelves a casa.
Ellie: ¿A casa? Pero tengo tantas preguntas ¿tengo que volver?
Padre: Este fue sólo el primer paso. Con el tiempo darás otro.
Ellie: Pero es necesario que otras personas vean lo que yo vi, necesitan verlo…
Padre: Este es el modo como se ha hecho durante billones de años. Pequeños movimientos, Ellie. Pequeños movimientos.

26 julio, 2012

Lo bello y lo lindo

 Leonor Manso (foto: Marcelo Omar Gómez)

Denise Tempone -Siempre hablás de la importancia de la belleza. ¿Sos capaz de encontrar belleza en la oscuridad?

Leonor Manso -Sí, porque yo aprendí que la oscuridad, paradójicamente, te da claridad para ver ciertas cosas. Es el no ver esas partes ocultas de uno mismo lo que representa una verdadera oscuridad, una ceguera. El arte saca lo que está escondido y te lo muestra. Nosotros tendemos a escapar de lo oscuro pero los grandes artistas, de todas las épocas, desde los griegos con Edipo, han sido capaces de entender esto: lo valioso de iluminar las zonas que no se ven. Lo humano, lo profundo, eso es lo bello. Lo bello y lo lindo son cosas muy diferentes.

Denise Tempone -¿Cuál es la diferencia entre lo bello y lo lindo?

Leonor Manso -Lo lindo es lo lindo, lo superficial, lo halagador. La belleza de la que hablo también está en el dolor, en el sufrimiento por esta cualidad reveladora que tiene. Si no fuera así no existirían tantas obras que no son especialmente lindas, pero que son increíblemente bellas, en todas las ramas del arte. Mucha gente va descubriendo que cuanto más humana se revela una persona, más bella es. La lindura que hoy tenemos en la televisón es una especie de belleza ejercida con violencia, que es otra cosa.

Denise Tempone  -¿Cómo llegaste en tu vida a formar esta percepción?

Leonor Manso -Bueno, no es que mi familia me lo haya explicado, por supuesto. Lo aprendí a través de mi vida y mis dolores. Tal vez es por mi sensibilidad. Puede parecer absurdo pero cuando yo veo esa belleza, soy feliz. Cuando algo te llega al corazón, eso es bello y vos te ponés bello porque recuperás humanidad. Pero hay gente que no se quiere meter en eso, que prefiere seguir en piloto automático, que queda escindida. Es muy común por estos días no saber apreciar esta dimensión, por eso tantas drogas, tantas pastillas.

07 julio, 2012

Weekend

Glen (Chris New) y Russell (Tom Cullen)
Weekend  (Andrew Haigh, 2011)

Glen: Me gustan tus cosas
Russell: Gracias
Glen: Parece como si hubieras arrasado con una tienda de cosas usadas
Russell: Si. Odio las cosas nuevas, ¿viste? ... ¿Qué estás escribiendo?
Glen: [armando palabras con los imanes de la heladera] Nada
Russell: Como esta taza por ejemplo. Probablemente haya pertenecido a alguna adorable viejita con bigotes
Glen: Mmm
Russell: Ella la compró y era su objeto preferido en todo el mundo… y entonces se murió y pasó a sus nietos. Ellos la odiaban, la vendieron y se compraron una Xbox o una Wii o algún ropero compacto de Ikea
Glen: Mmmm
Russell: Y ahora la tengo yo y me gusta
Glen: Es una taza muy costosa
Russell: ¿A qué te referís?
Glen: Para que hayan podido comprar un Wii... o una Xbox...
Russell: Ni siquiera sé bien qué son esas cosas


31 marzo, 2012

Un misterio de lo más extravagante



El interior estaba desmantelado, pero era posible deducir que allí había vivido no hacía mucho tiempo un blanco. Quedaba aún una tosca mesa, una tabla sobre dos postes un montón de escombros en un rincón oscuro y, cerca de la puerta, un libro que recogí inmediatamente. Había perdido la cubierta y las páginas estaban muy sucias y blandas, pero el lomo había sido recientemente cosido con cuidado, con hilo de algodón blanco que aún conservaba un aspecto limpio. El título era Una investigación sobre algunos aspectos de
náutica, y el autor un tal Towsen o Towson, capitán al servicio de su majestad. El contenido era bastante monótono, con diagramas aclaratorios y múltiples láminas con figuras. El ejemplar tenía una antigüedad de unos sesenta años. Acaricié aquella impresionante antigualla con la mayor ternura posible, temeroso de que fuera a disolverse en mis manos. En su interior, Towson o Towsen investigaba seriamente la resistencia de tensión de los cables y cadenas empleados en los aparejos de los barcos, y otras materias semejantes. No era un libro apasionante, pero a primera vista se podía ver una unidad de intención, una honrada preocupación por realizar seriamente el trabajo, que hacía que aquellas páginas, concebidas tantos años atrás, resplandecieran con una luminosidad no provocada sólo por el interés profesional. El sencillo y viejo marino, con su disquisición sobre cadenas y tuercas, me hizo olvidar la selva y los peregrinos, en una deliciosa sensación de haber encontrado algo inconfundiblemente real. El que un libro semejante se encontrara allí era ya bastante asombroso, pero aún lo eran más las notas marginales, escritas a lápiz, con referencia al texto. ¡No podía creer en mis propios ojos! Estaban escritas en lenguaje cifrado. Sí, aquello parecía una clave. Imaginad a un hombre que llevara consigo un libro de esa especie a aquel lugar perdido del mundo, lo estudiara e hiciera comentarios en lenguaje cifrado. Era un misterio de lo más extravagante. 

Joseph Conrad
El corazón de las tinieblas

16 febrero, 2012

Inventando(se)


 Escena de La omisión de la familia Coleman, de Claudio Tolcachir


Victoria Eandi –¿Y cómo la desarrollaste?

Claudio Tolcachir –Llamé a mis amigos, que son los mismos con los que trabajo ahora. Fueron mis conejillos de Indias y yo de ellos. Mi impulso gestor venía del colegio. Como en el secundario me aburría mucho, armé un grupo de teatro con el que fuimos ensayando donde podíamos. Me recuerdo con esa impertinencia de ir a pedir espacios, y lo lograba: era una locomotora. No sé si ahora me animaría. Siempre tenés que estar construyendo tu historia, tu espacio, tu proyecto, inventando tu obra, buscando sala, saliendo a volantear. Nunca en soledad, siempre en conjunto. Todo lo que pueda suceder lo tenés que inventar vos. No va a suceder solo. Lo único que tenés para hacer frente al abismo de la vida es laburar. Así fue que armamos Timbre 4.

Extracto del reportaje en revista Acción.

02 febrero, 2012

La maravilla

Lee Balterman (1977)

En realidad era el estupor lo que le perdía. Carecía de defensas contra la maravilla. Había cosas que cualquier otro podía ver tranquilamente, tal vez le impresionaran incluso un poco, tal vez se detuviera incluso un momento, pero después, en el fondo, era una cosa como tantas otras, ordenadamente en fila con las demás. Pero para Mormy esas mismas cosas eran prodigios, estallaban como hechizos, se convertían en visiones. Podía ser la salida de una carrera de caballos, pero podía ser sencillamente un repentino golpe de viento, una carcajada en el rostro de alguien, el borde de oro de un plato, o una minucia. O su padre en la mecedora y Jun dándose lentamente la vuelta y entrando en casa.
La vida hacía un movimiento: y la maravilla se adueñaba de él.
El resultado era que Mormy poseía del mundo una percepción, por decirlo así, intermitente. Una sarta de imágenes fijas —maravillosas— y jirones de cosas perdidas, borradas, que jamás llegaron hasta sus ojos. Una percepción sincopada. Los demás percibían el devenir. Él coleccionaba imágenes que eran y basta.

Alessandro Baricco
Tierras de cristal

17 diciembre, 2011

Un amigo de papá





Horacio Bilbao: Vos tenías apenas siete años cuando el murió, ¿qué recordás de ese último encuentro con él, cuando estaba caracterizado como el viejo Ramón, ya dispuesto a partir a Bolivia?

Aleida Guevara March: Una noche, mi mamá nos dijo que íbamos a conocer a un amigo de mi papá. Llegamos con mis hermanos y él empezó a hablar con nosotros. Y cuando empezó a hablar yo le dije que no parecía español. Todos se quedaron mirando. El me peguntó por qué decía eso, y ya seguimos hablando. Esa noche cenamos juntos. Mi mamá le había advertido que yo conocía muy bien sus gustos y que los defendía mucho. En un momento, él se sirvió el vino tinto puro y yo salté como un resorte. Le dije que no era amigo de mi papá porque papá tomaba el vino tinto con agua, que así es rico, me levante y le eché agua. Luego me contó mamá que estuvo muy orgulloso de aquello. Más tarde, jugando con mis hermanos me caí y me golpeé la cabeza, entonces me tomó en sus brazos, me palpó y de alguna manera me transmitió algo, porque al rato yo dije: “Mamá, yo pienso que este hombre está enamorado de mí”. Fue muy simpático pero a la vez muy duro, él no podía explicarme porque me amaba. Y me amaba de una manera intensa. Esa noche terminó así y yo no supe que él era mi papá hasta que murió en Bolivia. Entonces mi mamá me contó la historia del viejo Ramón, y me mostró una foto. Me pidió que no contara nada, y no lo hice, hasta muchos años después en que ya empezamos a hablar de eso.  

Ver reportaje completo en Revista Ñ

03 diciembre, 2011

Siempre aparece, el lirismo

Jonas Mekas  - John va a probarle a Anthony que puede meterse en la boca
más arándanos que él... Montauk, agosto de 1972


 El dice que ha hecho básicamente lo mismo toda su vida: en su pueblo, en los campos y en el Nuevo Mundo; leyendo, escribiendo y filmando. Sólo se trataba de registrar cuanto pasara delante de sus ojos y estar disponible después para atender el llamado de quienes hubieran olvidado, aunque ya no quede vivo ninguno de los colegas que llamaban desde la capital a la oficina de correo de su pueblo. El título de una de sus películas resume su vida y su credo artístico en ocho palabras: “Mientras avanzaba azarosamente vi fugaces destellos de belleza”. En aquel diario que escribió durante los cinco años que pasó en los campos y los primeros cinco años en Nueva York (que lleva por título Sin lugar adónde ir y que termina el mismo día en que compró la Bollex y empezó a filmar), Mekas dice: “Intentamos esconderlo de cualquier modo pero siempre aparece, el lirismo”. Antes de siquiera imaginar lo que sucedería en su vida cuando aquella Bollex cayera en sus manos, escribió: “El cazador que quiere acertarle al ciervo no le dispara directamente, sino que apunta un poquito más adelante. Lo mismo ocurre con la vida humana: tenemos que apuntar al momento siguiente para retratarla”.

Juan Forn
Yo recordaré por ustedes


      http://jonasmekasfilms.com/diary/

      01 septiembre, 2011

      La felicidad es una gran hazaña

      Vicentico

      Denise Tempone –En sus últimas entrevistas y en muchas de sus canciones usted habla de la felicidad, ¿es una suerte de obsesión íntima?

      Vicentico –(Risas.) Parece una pelotudez pero la felicidad es una gran hazaña, una pelea, una misión. La gente sufre, todos sufrimos, estamos demasiado acostumbrados. Yo lo veo alrededor, todo pasa por ahí. Pasan muchas cosas pero la gente no lo nota, dale con sufrir. No hablo del gran sufrimiento sino lo cotidiano, el cansancio, el fastidio, el no darse cuenta de las cosas. Uno está tan absorbido en esa vorágine que no se da cuenta de que hoy el día está buenísimo, que las plantitas están creciendo, que el sol está hermoso. Cuando uno empieza con la mentira del sufrimiento, se adormece, se vuelve un imbécil. Cuando te despertás de eso –si es que alguna vez te despertás– porque la mayoría de la gente no se despierta, notás que te estás perdiendo el paso por la vida de un modo tremendo. Con solo mirar caras por la calle te das cuenta de que hay gente a la que se le pasa, que se la está perdiendo.

      Denise Tempone –Lo suyo es una especie de reivindicación a la sencillez...

      Vicentico  –Es que no pasa porque tengas guita o no tengas guita, porque tengas laburo o no tengas laburo. No tiene que ver con eso y para nada tiene que ver con eso. Puedo dar ejemplos estúpidos sobre el tema, pero no quiero entrar en polémicas. 


      Resto del interesante reportaje a Vicentico en 7 Días.