15 abril, 2021

Lo más natural del mundo

 

Eastman Johnson


Es cuando escriben con un lenguaje tan carente de ambición y tan incapaz de sutilezas, que ya en la página veinte hace que el lector de gusto tenga la triste impresión de estar ahí comiéndose el foie gras directamente de la lata. A menudo, se trata de excelentes narradores, pero hay que entender que si uno viene de buenas lecturas, y a lo mejor incluso de algún Shakespeare, la pretensión de encontrarse la mesa puesta no es un arrogante esnobismo, sino lo más natural del mundo.

Alessandro Baricco
Una cierta idea de mundo

10 abril, 2021

Esos artificios

 


Georges Lemmen  -  Hombre leyendo (1883)


Los libros son muy caros, y todos esos artificios tienen una finalidad muy concreta: demuestran, además, que la gente no siente ningún interés por comprar buena literatura; el libro que quieren leer es el que recomienda su club, el libro del que se habla, y su contenido les importa un bledo.

Boris Vian
Escupiré sobre vuestra tumba.

23 marzo, 2021

El olor tibio de la piel

 

Josep de Togores - Pareja en la playa (1922)


Aquella noche se quedaron en el sofá, con la luz encendida, y Ginia ya no trató de ocultarse. Habían acercado la estufa a la cama, pero lo mismo hacía frío; apenas Guido tenía tiempo de mirarla cuando Ginia debía volver a cubrirse. Pero lo más hermoso de todo fue pensar, abrazada a él, que eso era realmente el amor. Guido se puso de pie, desnudo, para servir un poco de vino y regresó brincando de frío. Dejaron los vasos sobre la estufilla, para calentarlos; Guido volvió sabiendo a vino, pero Ginia prefería el olor tibio de la piel.

Cesare Pavese
El hermoso verano

14 marzo, 2021

Una fachada honorable

 

Jean Béraud - En el club -1904


Esos hombres odiaban los contratiempos, los imprevistos, a los periodistas, a los tribunales. Sólo les interesaba la posibilidad de proporcionar una fachada honorable y discreta a sus capitales, cuyo origen era difícil de rastrear.

Philippe Claudel
El archipiélago del perro

02 marzo, 2021

Vivir con anteojeras

 

Edward Hopper - Automat (1927)


Fue cruel. Nada es más terriblemente sencillo que crear en alguien una mala conciencia. Es muy probable que continúe así. ¿Acaso piensa que es la única que está cansada, con derecho a esconderse debajo de las mantas porque el mundo no es el que había imaginado? ¿Por cuánto tiempo se le permite a un ser humano vivir con anteojeras? ¿Qué es lo que espera? Anna Aemelin… ¿qué más quiere que haga? Si realmente fuera lo que ella pretende, todo habría estado mal. Todo lo que dije, hice y traté de mostrarle para que tomara conciencia sería monstruoso. Pero su inocencia la abandonó hace mucho tiempo sin que ella se diera cuenta. Es un león herbívoro.

Tove Jansson
La verdad increíble


22 febrero, 2021

Un ruido agradable y tranquilizador

 

Richard Redgrave - The Emigrant’s Last Sight of Home (1858)



Siempre éramos cuatro en la mesa: nuestro padre, nuestra madre y nosotros dos.
Nuestra madre se pasaba el día cantando. En la cocina, en el jardín, en el patio. También cantaba por la noche en nuestro cuarto, para que nos durmiéramos.
Nuestro padre no cantaba. A veces silbaba mientras partía leña para la cocina. Por la tarde, e incluso muy entrada la noche, le oíamos teclear en su máquina de escribir.
Era un ruido agradable y tranquilizador como una música, como la máquina de coser de nuestra madre, como el ruido de platos, como el canto de los mirlos en el jardín, como el viento en las hojas de la parra silvestre que teníamos en la galería o en las ramas del nogal que crecía en el patio.
El sol, el viento, la noche, la luna, las estrellas, las nubes, la lluvia, la nieve, todo resultaba maravilloso. No teníamos miedo de nada. Ni de las sombras ni de las historias que se contaban los adultos. Historias de guerra. Nosotros teníamos cuatro años.

Agota Kristof
Claus y Lucas
 

15 febrero, 2021

Amargo es el amor

 



Amargo es
el amor si está oculto
como el lirio estrellado
que en el campo en verano
florece entre malezas.

Poema del Manyooshuu 



El Manyooshuu o «Colección de las diez mil hojas» es la primera gran antología de poesía japonesa, que reúne unos 4.500 poemas escritos entre los siglos VII y VIII, en la que predominan los tankas poemas de cinco versos de 5-7-5-7-7 sílabas.

El amor erótico y el amor conyugal ocupan muchas de sus páginas, y fueron escritas tanto por hombres como por mujeres. Obra intemporal y universal, ofrece "el sentir de estratos sociales tan separados como la casa imperial, la nobleza, los monjes o altos puestos administrativos, guardias fronterizos, campesinos y hasta mendigos"


08 febrero, 2021

La dignidad está en el ocio

 


Henri Lebasque - Le pradet, jeune femme au hamac (Nono) - (1923)


De una carta de M: Quien quiera que no esté en posesión de una cierta ociosidad difícilmente pueda decir que posee independencia. La gente habla de la dignidad del trabajo. Patrañas. El trabajo es sólo una necesidad de esta pobre condición humana nuestra. La dignidad está en el ocio. Además, el noventa y nueve por ciento de todo el trabajo hecho en este mundo es tonto o innecesario, perjudicial y malvado.

Eric Schierloh
M.

02 febrero, 2021

Un entramado de vida

 

Alexander von Humboldt - Naturgemalde 



Aquel día, de pie en el Chimborazo, Humboldt absorbió lo que estaba delante de él mientras su cerebro recordaba todas las plantas, formaciones rocosas y mediciones que había visto y hecho en los Alpes, los Pirineos y Tenerife. Todo lo que había observado en su vida encontró su lugar en el rompecabezas. La naturaleza, comprendió, era un entramado de vida y una fuerza global. Fue, como dijo después un colega, el primero que entendió que todo estaba entrelazado con «mil hilos». Esta nueva noción de naturaleza iba a transformar la forma de entender el mundo.

Andrea Wulf
La invención de la naturaleza.
El nuevo mundo de Alexander Von Humboldt

31 enero, 2021

A punto de saltar por los aires

 

Lajos Kozak -  Budapest 1930


A lo largo de todos estos años mi hábito de pensamiento da por hecho que toda situación en la que se ve envuelto el ser humano puede dar la vuelta. Todo lo que alguien me asegura que es verdad puede no serlo. Todo pilar de creencia sobre el que el mundo se sustenta puede estar y puede no estar a punto de saltar por los aires. La mayoría de las cosas no siguen mucho tiempo como están. Saber esto, sin embargo, no me ha hecho escéptico. El escepticismo es creer que el bien no es posible; y yo sé a ciencia cierta que el bien es. Yo lo que hago es no dar nada por sentado y tratar de estar preparado para el cambio que pronto ha de llegar.

Y para entonces ya estaré camino de saber cómo subordinar una cosa a la otra; lección que el juego del ajedrez te enseña, y de forma casi instantánea. Los hechos que resultaron decisivos en las vidas de nuestros padres se estaban convirtiendo en secundarios respecto de los hechos que me llevaban a mí hacia delante desde aquel día de agosto. Aprender este hecho nada sencillo ha constituido la materia de este relato desde el principio hasta este momento; eso y ver a nuestros padres con más claridad. Creo que por eso me sentí liberado cuando Berner y yo estuvimos allí en el puente aquel día, y que por eso el corazón me latía con fuerza, presa de la excitación. Y tal debió de ser la verdad esquiva que me llevó a dejar caer al río el anillo del instituto de mi padre y a no pensar mucho en ello en adelante. 

Richard Ford
Canadá


28 enero, 2021

La belleza suprema

 

Fyodor Vasilyev - Después de una lluvia torrencial (1870)


Así, el árbol que madura completo antes que sus congéneres, alcanza una preeminencia especial que, a veces, mantiene durante una semana o dos. Me emociona verlo enarbolar su estandarte escarlata ante el regimiento de habitantes del bosque vestidos de verde que lo rodea, y me desvío de mi camino para examinarlo. Un sólo árbol se convierte así en la belleza suprema de un valle con praderas, y todo el bosque circundante, de pronto, se llena de vida por él.

Henry David Thoreau
La noche y la luz de la luna


12 enero, 2021

Una cosa vulgar, pequeña y triste

 

Sylvie's Love (Eugene Ashe, 2020)



Yo no sé si tú esperas todavía,
el gran amor con que soñaste en vano,
que era un pozo en la tarde de verano,
y era la sed que el pozo calmaría.

Yo sólo sé que estuvo cerca un día,
cuando tú lo creíste más lejano,
y fue una llama que se heló en tu mano,
al separar tu mano de la mía.

Así fue: Poca cosa en el olvido,
como el viento que llega y ya se ha ido
o la rama partida sin dar flor;

pero no es culpa mía si tú hiciste
una cosa vulgar, pequeña y triste,
de lo que pudo ser un gran amor

José Angel Buesa

 

09 enero, 2021

Nómadas

 


Nomadland (Chloé Zhao, 2020)


¿Podría compararte a una primavera
si en ti es más constante y grácil la hermosura?
En mayo rudos vientos agitan tiernas yemas,
y el plazo de ese tiempo un breve instante dura.

El ojo de los cielos a veces se ilumina,
y a veces se oscurece su gran fulgor dorado,
y aún lo más hermoso algún día declina,
por la naturaleza, o el puro azar, ajado.

Mas no verás marchita tu eterna primavera,
ni perderás tampoco lo bello que en ti crezca,
ni alardeará la muerte de que una sombra seas,
cuando en eternos versos tu nombre prevalezca.

Mientras respire un hombre y el ojo no lo impida,
tendrán vida estos versos, y te darán más vida.

(Versión: Ramón Gutiérrez Izquierdo)

                               -------

Shall I compare thee to a summer’s day?
Thou art more lovely and more temperate.
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer’s lease hath all too short a date

Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed;
And every fair from fair sometime declines,
By chance or nature’s changing course untrimmed.

But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow’st,
Nor shall death brag thou wander’st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow’st.

So long as men can breathe or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

William Shakespeare
Sonetos - Nº18

03 enero, 2021

La obsesión de sus días y sus noches

 

Edvard Munch -  El vampiro (1894)


Antonia hubiera querido que la tomara de nuevo entre sus manos, con ese gesto apasionado de antes, que le acariciara el lomo, que la oliera con deleite. Tenía que persuadirlo de que no la dejara, de que leyera y escuchara de ella todo lo que tenía para decirle porque en verdad valía la pena. Tenía que llevarla con él en el tren, dejar que estuviera con él todo el día, acompañarlo a las reuniones con sus amigos literatos y meterla con él en su cama. Quería que esté pendiente de ella, de cada una de sus palabras y, también, de sus silencios. Deseaba con intensidad quedar grabada a fuego en su alma. Ser la obsesión de sus días y sus noches, el motivo de su intriga y la razón de su alegría. Quería toda su atención posible y que no la soltara hasta llegar a la última sílaba.

Dolores Velasco Suárez
Dioses pequeños y otros relatos breves

27 diciembre, 2020

El Yo

 

Alyssa Monks - La mañana siguiente (2004)


No es realmente el yo quien está soñando. 
El yo es el sueño.

Andreas Muller

11 diciembre, 2020

Una sociedad decente

 

John George Brown - Niño lustrabotas con perro (1900)


¿Pero qué otra cosa hay por la que valga la pena trabajar? Si viviéramos en una sociedad decente, podríamos posponer la compra de otro Porsche hasta que las multitudes sean alimentadas. Nuestras energías estarían al servicio de satisfacer necesidades desesperadas y nuestros recursos harían avanzar ambiciones comunales. A cambio, se nos premiaría con un excitante sentido de la solidaridad, el único estado en el que nuestra antigua sentencia de culpa se aliviaría. [...] Todo es trabajo sucio en una economía construida para ser injusta.

Edmund White
Estados del deseo

14 noviembre, 2020

Nuevas tinieblas

 

Gérard Schlosser -  Eso pasará (1978)


¿Para qué servía verlo todo claro, si esta claridad solo traía consigo nuevas tinieblas y más espesas?

Alberto Moravia
Agostino


11 noviembre, 2020

Un mundo dentro del mundo


Pío Collivadino - La hora del almuerzo (1903)


Comprendió que los días en la fábrica eran tan largos, tan enteramente consistentes de un solo acto realizado una y otra vez, que esta terminaba por convertirse en un mundo dentro del mundo, y quienes estaban en ese mundo, todos los trabajadores de la fábrica, vivían primordialmente allí, y realizaban breves visitas al otro mundo, donde comían, descansaban y se preparaban para volver de nuevo a este. Los hombres de la fábrica habían renunciado a su ciudadanía; habían emigrado a Nueva York desde el condado de Kerry. Sus vidas anteriores eran sueños que tenían todas las noches, y de los que despertaban por las mañanas en la fábrica. 

Michael Cunningham 
El libro de los días

03 octubre, 2020

Su corazón azul






AL CANTO DE UN CHALCHALERO BAJO LA LLUVIA

Ausente luz, cristal desmoronado,
inocente derrame del rocío,
temblor del aire, música del frío,
amor dolido, trino desolado.

Canto que anda perdido y olvidado,
espuma leve yéndose en el río,
rumor de acequia, joya del estío,
adiós muriéndose de enamorado.

¿En qué lugar alumbra su alegría?
¿A quién le duele su melancolía?
¿En qué luciérnaga se ha desvelado?

Él va entre alisos floreciendo en Yala
y llueve en miel y se convierte en ala
su corazón azul, despreocupado.

Manuel J. Castilla


06 septiembre, 2020

La soledad salvaje

 

Sarcófago de mármol sobre el mito de Selene y Endymion (MET Museum)


EXTRANJERO. Cada uno tiene el sueño que se merece, Endimión. Y tu sueño es infinito de voces y de gritos, de tierra, de cielo, de días. Duérmelo con coraje, no tienen otro bien. La soledad salvaje es tuya. Ámala como ella la ama. Y ahora, Endimión, yo te dejo. La verás esta noche.

Cesare Pavese
Diálogos con Leucó


04 septiembre, 2020

Una viviente contestación

 



¡Oh América! ¡Qué grande es tu espiritualismo!
¡Y será más grande aún cuando su inocencia sea desencantada!
Amo a Ginsberg:
hacía tanto tiempo que no leía poemas de un hermano poeta--
creo desde siempre, en este país de temporales y de prímulas,
donde leí los cantos griegos de Tommaseo, y a Machado.
Ningún artista y ningún país, es libre.
Es una viviente contestación.
Pound va a la cárcel como Siniavskij y Daniel,
y el señor Lennon escandalizó al mundo entero, hasta a los rusos, creo.

Pier Paolo Pasolini
Poeta de las cenizas

29 agosto, 2020

El vaciamiento del ser

  

František Kupka - El amante de los libros (1897)


Mientras reviso los libros hablamos mucho. Entre mate y mate no tardamos en descubrir que compartimos el mismo terror ante la aceleración del tiempo histórico, la destrucción del mundo en que nos criamos -ella saca fotos a las casas de su barrio para conservarlas- y el vaciamiento del ser. Todo el paquete. La angustia por la pérdida del halo sagrado de los vínculos afectivos, la sensación de derrota definitiva, el lento empobrecimiento de las experiencias y el conocimiento, todo. Eso que llaman posmodernidad.

Patricio Rago
Ejemplares únicos

23 agosto, 2020

El fango del desamor

 


Josep-María Mallol Suazo  (1952)


Qúe me importa. Estoy deprimida, qué puede ya cambiar un tema de Babasónicos, quién te saca del fango del desamor, de la ausencia de amor, o peor, de su inutilidad.

Romina Paula
Agosto


18 agosto, 2020

Cercando amore

 

Il bell'Antonio (Mauro Bolognini, 1960)

Antonio (Marcello Mastroianni) recitando:

Un giorno ti lasciai per un interno folle miraggio e me ne andai lontano.
E me ne andai per ogni suolo estraneo cercando amore.
E l’amore cercai l’estate e l'inverno. E sempre andai cercando amore.
Corsi cercando amore, ma l’amor non scorsi e da casa tornai malato in cuore.



04 agosto, 2020

Parte de nosotros


Thomas Hoepker - New York City, 1983. 
A wedding party with bridesmaids on Fifth Ave. in Harlem.



En cuanto vemos nuestros sueños rotos, nos consume la nostalgia por el tiempo en que bullían dentro de nosotros, porque nunca fueron parte de la realidad, pero eran parte de nosotros.

Natalia Ginzburg



Citada por Juan Forn 
en Los Viernes, Vol.1


11 julio, 2020

La vida iba en serio



Denis Sarazhin - Over me


NO VOLVERÉ A SER JOVEN

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma
Poemas póstumos (1968)



19 abril, 2020

Intentar


Judy Dench (Evelyn) en The Best Exotic 
Marigold Hotel (John Madden, 2011)



Evelyn: El único fracaso real es no intentar. Y la medida del éxito está en el modo en que enfrentamos la desilusión. Como siempre debemos hacer. Vinimos aquí y lo intentamos. Todos nosotros, a nuestros distintos modos. ¿Se nos puede culpar por sentir que somos demasiado viejos para cambiar? ¿Que estamos demasiado asustados de la desilusión como para comenzar todo de nuevo? Nos levantamos cada mañana, damos lo mejor de nosotros. No hay nada más importante. Pero también es verdad que la persona que nada arriesga no hace nada, no tiene nada. Todo lo que sabemos del futuro es que será distinto.


26 octubre, 2019

¿Y qué más hay para decir?



Wang Yuyuan


Beber solo mientras llueve día tras día

Todas las criaturas comienzan y terminan en la muerte.
Desde la antigüedad esto ha sido cierto.
Se dice que había inmortales como Song y Qiao,
Pero, ¿dónde están ellos ahora?
Un anciano me da un vino de regalo
y dice que la bebida me hará vivir por siempre.
Unos sorbos y cien emociones retroceden.
Más copas y me olvido de los cielos.
¿Se han disuelto realmente los cielos en esto?
Déjame ser tan natural como la naturaleza,
y a la naturaleza ser tan natural como yo.
Las grullas en las nubes tienen alas asombrosas;
en tan solo un instante tocan las ocho esquinas de los universos.
Desde que abracé a mi propia verdadera naturaleza
he trabajado durante cuarenta años
y por largo tiempo he transformado mi cuerpo,
pero mi mente todavía existe, ¿y qué más hay para decir?


Tao Qian  陶潛

Fuente: Buenos Aires Poetry

19 julio, 2019

Una necesidad



Emile Friant - Los amantes (1888)


Yo no quiero a alguien que se muera por mí de amor. Yo quiero a alguien que sin mí pueda vivir perfectamente pero que le resulte más agradable estar a mi lado que sin mí. Porque para sentirte elegido tenés que saber que el otro tiene otra opción, si no no sos una elección, sos una necesidad. 

Gabriel Rolón

22 mayo, 2019

Un juego bajo el sol





Gustave Caillebotte - Remeros en el Yerres (1877)

Aquel verano yo iba al Po, una hora o dos, por la mañana. Me gustaba sudar remando y después lanzarme al agua fría, aún oscura, que entra en los ojos y los lava. Iba casi siempre solo, porque Pieretto a esa hora dormía. Si venía también él, me gobernaba la barca cuando yo nadaba. Se remontaba a fuerza de remos la corriente bajo los puentes, a lo largo de las riberas tapiadas, y se desembocaba entre los diques y las plantas, bajo el flanco de la colina. La colina próxima era hermosa al regreso, fumando la primera pipa, y aunque fuese junio, a esas horas la velaba aún una humedad, un vaho fresco de raíces. Fue sobre las tablas de aquella barca donde le tomé gusto al aire libre y comprendí que el placer del agua y de la tierra continúa más allá de la infancia, más allá del huerto y de un plantío. Toda la vida, pensaba en esas mañanas, es como un juego bajo el sol.

Cesare Pavese
El diablo en las colinas
 

14 mayo, 2019

Morder el anzuelo





Aunque el rechazo al consumismo y a la tecnocracia fueron tópicos de la contracultura, teníamos demasiados deseos manipulables y fuimos seducidos por la colosal innovación y expansión técnica que produjo mercancías y prácticas sociales a lo grande. Seducidos y/o incapaces de resistir la avalancha. Yo también mordí el anzuelo. El de esa cortina invisible que flota en el océano global por el que nadamos a la deriva entre empresas monopólicas que nos atrapan y aplastan como pescados en las redes de arrastre, burlándose de los discursos y prácticas comunitarias, autonomistas, libertarias de altri tempi. Esas empresas nos ofrecen sus carnadas, sus ilusiones de magos: fama, prestigio, poder, dinero. Hay algo en lo que tiene razón: el capitalismo está en y entre nosotros, no allá afuera.

Osvaldo Baigorria
Postales de la contracultura. 

Un viaje a la costa oeste (1974-1984)

09 mayo, 2019

El principio de una fidelidad

 
 W.B. Tholen (1895)

A veces lamento no poder recuperar esa capacidad de lectura cándida. Muy de vez en cuando, me la devuelve, como un resabio de juventud que hubiese creído inalcanzable, un autor cuyo nombre ignoraba, un libro llegado casi por azar a mi lectura. Es, siempre, el principio de una fidelidad. 

Edgardo Cozarinsky
Los libros y la calle
 

09 abril, 2019

Conjeturas



Willy Ronis - Vincent et le chat

¿Alguna vez, una sola, las más sombrías conjeturas del Protagonista incluyeron la noción de que terminaría su vida solo? 


David Markson
La soledad del lector 

02 abril, 2019

Solo el silencio crea la distancia



Ernst Neuschul - Desempleados (1931)


Todo poder que se precie hace del uso hábil del silencio su arma básica. Quienes están en la cúspide de cualquier pirámide, sea la más alta o la más enana, piensan que solo el silencio crea la distancia y el enigma necesarios para que actúe la fuerza hipnótica de la jerarquía y para que el poder logre imitar la elocuencia muda de la belleza, como si portara una marca innata de superioridad. Para la conducción de Turba la asamblea no existió.

Salvador Benesdra
El traductor

20 marzo, 2019

Fuegos gratamente extintos



George Grosz - Pareja (1930)

La natación sigue siendo agradable y refrescante, pero este año tenemos un verano de verdad, así que después de las once el estanque ya está repleto. Madrugar -sin embargo- no me resulta un problema, excepto esos fines de semana en que Anne decide que me va a acompañar pero empieza a dar mil vueltas hasta que yo quedo al borde del estallido. Pero desde luego ya no exploto -es uno de esos fuegos que tengo gratamente extintos-, y además hace cuarenta años que nos tratamos con suma delicadeza, respetando una amabilidad mutua, intentando preservar la ternura —y jamás a fuerza de hipocresía, sino de amor, conscientes de la suerte que supone habernos encontrado-. Así que el domingo fuimos al Estanque Mixto, me separé de Anne en el muelle, entré al agua y me olvidé de ella. Pero cuando estaba volviendo, de espaldas como siempre, choqué sin darme cuenta contra un salvavidas, y ahí estaba ella, con esa sonrisa radiante: cuarenta años juntos y el corazón todavía se me acelera de felicidad al verla. 

Al Alvarez
En el estanque (Diario de un nadador)
 

18 marzo, 2019

La última escena




Stéphane Rideau y Gaël Morel en 
Les roseaux sauvages (André Techine, 1994)


Le hubiera gustado que la última escena, esa que pasa frente a los ojos justo antes de cerrarlos para siempre, fuera aquella en la que Ángel y él salen del pueblo en la moto, en el medio de la noche con el acelerador al taco. Apenas dejan atrás los árboles de la rotonda, las luces pobres del último pool, la fila de los camiones estacionados frente a las desmotadoras, Ángel pega el pecho a su espalda y le rodea la cintura con los brazos, siente su mentón sobre el hombro, los chorritos de respiración tibia contra la oreja. Esa escena que ha sido la misma muchas veces en los últimos meses y, al mismo tiempo, siempre es distinta, siempre nueva.

Selva Almada

Ladrilleros

06 enero, 2019

Espantosas desigualdades


Saúl Leiter -  NYC (1960)


Mientras caminaba por Fulham Road, Ludo pensaba en el amor y en sus espantosas desigualdades. Siempre hay alguien que ofrece la mejilla y otro que la besa. Allí estaba la señora Palfrey que lo adoraba, y eso le hacía sentir una mezcla de vergüenza y de aburrimiento; pero él adoraba a Rosie, y eso le provocaba una tortuosa sensación de fracaso.

Elizabeth Taylor
Prohibido morir aquí

03 enero, 2019

Un lugar decepcionante


Félix Vallotton - Atardecer en el Loira (1923)

Hubo en un tiempo sol y árboles y musgo en los bosques, arroyos y paz. Poco nos importa que el campesino muriese antes de llegar a los cuarenta años, doblegado por una explotación inhumana, que se lo redujera a servidumbre o incluso que el hambre azotara una y otra vez su puerta bajo la mirada amenazante de Dios. Era un hombre en contacto con la naturaleza, era un hombre feliz. Hoy, el mundo se ha vuelto un lugar decepcionante. Y nosotros vivimos aquí con el único propósito de custodiar nuestra insatisfacción.

Hugo Salas
Hasta encontrar una salida

27 diciembre, 2018

Los que vamos a la playa



John Atkinson Grimshaw - 
Sand, Sea and Sky - A Summer Fantasy  (1892)



No sé por qué, buscando qué mito de origen, va a la montaña la gente que acostumbra ir a la montaña. Sé que los que vamos a la playa -a Villa Gesell como a Cabo Polonio, a Punta del Este como a Mar del Plata, a Florianópolis como a Mar del Sur, a Cozumel como a Goa- vamos siempre más o menos tras lo mismo: las huellas de lo que era el mundo antes de que la mano del hombre decidiera reescribirlo. 


La vida descalzo
Alan Pauls 

13 diciembre, 2018

No hay reyes


Luis Pérez - Luz de primera hora de la mañana, Broome street (2018)

El problema es que pocas personas como usted, quiero decir los pequeños, los explotados, los muertos de hambre, los débiles, los esclavos contemporáneos, se dan cuenta de eso. La época de echarse a la calle y cortarle la cabeza al rey ya ha pasado. Hace mucho tiempo que no hay reyes. Hoy los monarcas no tienen ni cabeza ni rostro. Son mecanismos financieros complejos, algoritmos, proyecciones, especulaciones sobre riesgos y pérdidas, ecuaciones de quinto grado… Sus tronos no son materiales: pantallas, redes de fibra óptica, circuitos impresos… Y su sangre azul es ahora la información encriptada que circula por ellos a velocidades superiores a la de la luz. Sus castillos se han convertido en bancos de datos. Si avería un ordenador de la Empresa, uno de los miles que hay, le corta un dedo al monarca. ¿Lo comprende? 


Philippe Claudel
La investigación


29 noviembre, 2018

Un hachazo


Gerhard Richter, I.G.(790-3), 1993


En realidad me refería a otra cosa. Me refería a que hay momentos en la vida en los que hay que matar el pasado. Darle un hachazo a quien solíamos ser. Cortar de cuajo con el mundo conocido. Es difícil, es muy doloroso, pero es mejor hacerlo que mantener el alma atrapada en circunstancias que ya no puede seguir soportando. Puede que tuviéramos una forma de vida que nos diera satisfacción, pero que ya no lo hace; o un sueño que se volvió amargo de tanto añorarlo, o un placer que se ha vuelto costumbre. Las expectativas rancias, hermana, son una jaula en la que se pudre el alma, como una bestia salvaje en un zoológico privado.

Hilary Mantel
Fludd

14 agosto, 2018

Rozaba la felicidad



Joaquín Sorolla - La última copla

Uno puede acostumbrarse a las persecuciones, a las matanzas, a los desastres naturales; el hombre es como un árbol y en cada uno de sus inviernos va engendrando la primavera que le traerá nuevas hojas y nuevo vigor. El corazón del hombre es un mecanismo de precisión, provisto de unas pocas piezas esenciales, que resisten al frío, al hambre, a la injusticia, a las crueldades, a la traición, pero el destino puede herir ese corazón como el niño cuando toca las alas de la mariposa. El corazón sale de esos trances latiendo cansadamente; a partir de ese momento el hombre se hará más bueno quizás, más fuerte, más decidido y consciente en su trabajo, pero no volverá a hallar en su espíritu aquella plenitud que rozaba la felicidad.


Vasco Pratolini
Crónica de mi familia

26 julio, 2018

Esfuerzos


Lee Jeffries -  Homeless 

Eric Lavaine- Es mi primer film casi autobiográfico y me inspiré en mi grupo de amigos, con el que detecté que es como que la amistad se iba perdiendo, yo tengo casi 50 años y ví que no aportábamos más nada, no había creación. Cuando uno es joven en el grupo de amigos todo fluye y surgen cosas, pero entendí que sólo recordábamos el pasado sin algo nuevo. Partí de esa idea, para mí la amistad es algo muy importante pero sé que en un momento se comienza a estancar. La historia de Antoine es una historia real, que le pasó a un amigo mío, corriendo en una maratón, tuvo un infarto, estuvo dos meses en coma y cuando despertó cortó con su mujer, dejó su trabajo y yo no quería llegar a tanto en la película, pero sí hablar que eso te puede pasar más allá que te vivas cuidando. En la vida hay esfuerzos que no hay que hacer, si por la familia y amigos, pero no tanto. Yo tengo vínculos con gente que me aburre mucho pero no se los digo.

Del reportaje en Escribiendo Cine

17 julio, 2018

Que te quedes conmigo para siempre


Mark Horst - Quiet places Nº 20 (2013)

Frente a nosotros se abría la tarde que se iba, una región del día que llegaba imponente y vulnerable; después de recorrer el aire unos instantes avanzamos y quedamos acodados sobre la baranda, una especie de estaño en el que sólo podríamos beber esos minutos tan raros que se alargan, como si se escurriera el resumidero del horizonte desde mi balcón, una línea quebrada y superpuesta de edificios. Nos quedamos así unos minutos sobre la copa del paraíso que crecía en la vereda, los pájaros volvían con un vuelo tranquilo y hasta a algunos podíamos verles los lomos cuando se acercaban. Entonces tu meñique derecho se subió a mi meñique izquierdo, nos quedamos así, creo que los dos sonreíamos un poco, pero esa sonrisa era una marca múltiple que también daba cuenta de la pena. No sabía qué, no tenía idea de qué sucedía, más que estar pasmados por ese trecho gradual en que la oscuridad lentamente se impone y convoca al silencio. Ahí estuvimos, creo que mi cabeza era un tonel vacío en el que estaban todas las respuestas: que te quedes conmigo para siempre, que me dejes, que sueltes todo, que abras los brazos y me recibas, que no hubieras aparecido, que mi vida sea un poco más idiota, que pueda mezclarme con la gente y hacer parejas como sociedades de beneficios mutuos, que me dejes, que te vayas para siempre, que tus hijos me reclamen, que te mueras. Que te quedes conmigo para siempre. 

Julián López
La ilusión de los mamíferos

13 junio, 2018

El bosque me ordena


 An Jung-Hwan

A veces cuesta, es difícil mantener el enfoque en las cosas que me rodean. Cuando dejo de pensar en ello es fácil, pero hay veces, casi siempre antes de dormirme, en que me cuestiono, recaigo, en los engaños del lenguaje, en el pensamiento tautológico, circular, aquel ejercicio ad infinitum en el que se cuela la duda, esa duda inane, una serpiente que termina comiéndose la cola.
Creo que resulta de una reflexión accidentalmente oblicua en la que apunto hacia adentro pero erro, apenas, de refilón, todo el rato convencido de que doy en el blanco cuando en realidad llego a conclusiones equívocas basadas en una sombra. De ese error, un error de cálculo, por decirlo así, surge la falacia de que todo es un sinsentido.
El bosque me ordena, me extrae de la circularidad interna y me muestra lo que hay, lo que es. Y me ubico ahí en ese lugar, consciente de lo que me rodea, sabiendo que en realidad las dudas nocturnas son el espejismo y no al revés.

Mike Wilson
Leñador

11 abril, 2018

La noche cubana





HABANO

La noche y el trópico. Una noche espesa como levadura, y también cálida, más que cálida: envolvente. La noche se ha vuelto vestido. Cuerpo. Ciñe al ocioso que vaga por la ciudad despierta. La Habana, Trinidad, Santiago de Cuba. Ciudades de noche, de noches carnales salpicadas de música. Por todas partes. De música que llega, sale, rodea, magnetiza, invita, acaricia. La música y el baile, su harapo, que junta los cuerpos en el bar más insignificante, en el sitio más pequeño. Bebes mojitos echando la cabeza hacia atrás. Buscas las estrellas en el cielo, pero las estrellas están ahí mismo, junto a ti, en los ojos, los labios, los negros hombros perlados de sudor, los relucientes escotes, los muslos, en los que la ropa se pega y empapa. Voy por las calles a emborracharme de encuentros, bebiendo de pie en sonoros bares azules y verdes, o sentado en las escalinatas de blancas iglesias cerradas. La noche cubana huele a ron, sudor y habano, a las brasas de hornos improvisados en bidones de aceite lubricante donde se cuecen imaginativas pizzas sin tomate ni aceitunas. Unas chicas pasan riendo a carcajadas y el humo las sigue, enloquecido, e intenta conquistarlas con su olor a cacao tostado, chocolate tibio, hojas húmedas roídas por el fuego, alcohol añejo mimado en maderas nobles. Habanos. Farolillos de la noche, efímeros faros para marineros sin barco que entregan a los dedos que los sostienen y los labios que los besan su cuerpos ahusados, firmes y a la vez flexibles, cálidos y frescos, vegetales, vivos, mortales. Beber, bailar, fumar y seguir bebiendo, y seguir bailando, y fumar hasta el amanecer la incandescencia de un bosque ardiente, encerrarse en un paraíso de nubes que a veces huele a cuero o pieles, la de las mujeres o la de los lobos, a humus y pan tostado, y después, cuando la luz del alba disuelve las sombras nocturnas, como una gota de regaliz en un vaso de leche, acercarse al mar, que rompe contra el malecón. Olerlo con los ojos cerrados, exhausto, con los brazos abiertos, escuchar su pulso, que golpea los diques, y reír con las primeras risas de los niños que con el torso desnudo van corriendo a pescar.


Philippe Claudel

Aromas