13 abril, 2017

La noche en que nos conocimos


Dylan Minnette en 13 Reasons Why (2017)



The Night We Met

I am not the only traveler
Who has not repaid his debt
I've been searching for a trail to follow again
Take me back to the night we met

And then I can tell myself
What the hell I'm supposed to do
And then I can tell myself
Not to ride along with you

I had all and then most of you, some and now none of you
Take me back to the night we met
I don't know what I'm supposed to do, haunted by the ghost of you
Oh take me back to the night we met

When the night was full of terror
And your eyes were filled with tears
When you had not touched me yet
Oh take me back to the night we met

I had all and then most of you, some and now none of you
Take me back to the night we met
I don't know what I'm supposed to do haunted by the ghost of you
Take me back to the night we met 

Lord Huron

08 abril, 2017

Un júbilo sereno y duradero


 Chris Steele-Perkins -  Wolverhampton Disco (1978)

La felicidad se alcanza por el camino y, si es efímera, como creen la mayoría de los hombres, puede dar paso también, en lugar de la ansiedad o la desesperación, a un júbilo sereno y duradero. Convertir la felicidad en la meta equivale a destruirla por adelantado. Si hay que tener una meta, cosa discutible, ¿por qué no la de la autorrealización? Esa actitud para con la vida presenta la excepcional y saludable característica de que en ese proceso la meta y el buscador se vuelvan una y la misma cosa.
La mayoría de las veces, se desechan las reflexiones de esta clase por considerarlas místicas. Naturalmente, no lo son. Pertenecen a la esencia misma de la realidad.

Henry Miller
Inmóvil como el colibrí


06 abril, 2017

Un vacío terrible y precioso


Stephen Emerson - The dark hedges

En el bosque, en la niebla, en la desolación pálida me sentí solo, verdaderamente solo. Era lo que buscaba, un vacío terrible y precioso, una vacuidad que me vaciara a mí también. Me sentí bien, sereno, duró un instante, menos de un instante, pero lo sentí en el bosque, lo sentí en la niebla.

Mike Wilson
Leñador

02 abril, 2017

Cientos de matices

 
Louis Faurer

Winterborne controló sus emociones y, desde ese mismo momento, no volvió a manifestarlas, fueran las que fueran. Aun asumiendo que, entre extraños, una actitud de reserva puede resultar positiva para un hombre, entre amigos, ese silencio a veces dice mucho más que la propia conversación abierta. El hombre del campo, obligado a saber la hora del día en función de los cambios operados en la naturaleza, es capaz de descubrir en el paisaje cientos de matices y rasgos que nunca podrá discernir aquel que está acostumbrado a las campanadas regulares del reloj, pues no tiene la necesidad de hacerlo. De la misma manera utilizamos nuestra mirada con el amigo taciturno. El movimiento infinitesimal de un músculo, un gesto, el cabello o una arruga, que nos pasan inadvertidos cuando los acompaña una voz, en ausencia de ésta son observados y traducidos hasta que prácticamente todo el círculo familiar que rodea a la persona silenciosa asume su estado de ánimo y sus significados.

Thomas Hardy
Los habitantes del bosque

24 marzo, 2017

Imaginación creativa


 Gabriele Münter - Hombre en un sillón (Paul Klee) 1913

Con las chicas, con las fiestas, con la experiencia en general. Nadie que posea algún tipo de imaginación creativa puede no llevarse una decepción con la vida real. 

Aldous Huxley
El tiempo debe detenerse

19 marzo, 2017

La prueba


 Mark Horst - Luz alrededor del cuerpo 19 (2013)

Después debería haber pensado: es muy raro lo que pasa. Recibes un golpe, pero nada es irremediable. A veces es tan terrible que sólo quieres morir, pero cuando todo alcanza su punto más aterrador sabes que a pesar de todo en cierto modo estás vivo. Lo sientes. De repente notas una punzada, te quema por dentro y luego persiste, como un pequeño y ardiente punto de dolor. Y de esa forma sabes que estás vivo, a no ser que lo ignores y lo pierdas.
No hace falta creer que todo siempre es felicidad, sólo entender que siempre existe algo mejor que la muerte. Y luego es preciso conservar aquello que dolía. Carece de sentido esquivarlo, y olvidar, eso es lo que hicimos tanto Johannes como yo. Porque entonces, ¿qué es lo que te queda? Si no conservas nada, es que no te queda nada. Y entonces nada de todo aquello que dolía tenía sentido.
Simplemente dolía. Sin ningún sentido. Y, por tanto, no fuiste más que un ser humano sin sentido.
Quizás sea aquello que dolía lo que constituye la prueba de que al final eres un ser humano.


Per Olov Enquist
La biblioteca del capitán Nemo

19 febrero, 2017

Anticipando el futuro



Dentro de quince años, los jóvenes formarán sociedades virtuales de punta a punta del planeta a través de Internet. Las relaciones sociales, las citas y los negocios de todas clases estarán tan virtualizados que, por contraste, los encuentros reales, en carne y hueso, serán acontecimientos extremadamente preciosos. ¡Cada vez haremos una especie de aparición personal fantástica! Cuando dos personas queden ¡lo harán realmente por el placer de verse! Más pronto que tarde, subirse a un coche será un acontecimiento muy especial, como hoy salir a montar a caballo.   [la entrevista fue realizada en 1995]

Timothy Leary
Entrevistado en Kerouac y la generación Beat
Jean-François Duval

08 febrero, 2017

Todo es un sueño


 
 Koho Shoda - Botes y brotes de cerezo (c.1930)
[13]
 

En este mundo
         año tras año
la gente envejece y muere
mientras los cerezos de mi casa
están en plena floración,

sus colores y su fragancia
iguales que siempre,
      los cerezos de mi casa
      están en plena floración
iguales que siempre

mientras me pregunto
quién se complacerá
en admirarlos,
otro año da vuelta
como una rueda pequeña

es lastimoso,
que tarde en marcharme
de este mundo de tristeza
        como la luna del alba

mas todo es un sueño
dentro de un sueño
       de una noche de primavera.
Todo es un sueño
dentro de un sueño.


Los cantos en el pequeño paraíso
Selecciones del Kanginshu

04 febrero, 2017

Un collar de heridas

Weerapong Chaipuck - Rio Li, China

Se apoya contra una pared. Lentamente, sin apenas darse cuenta, resbala hasta el suelo. Es como una caída que durara un segundo o bien una vida entera, una lenta caída lenta hacia la acera. Ya está en el pavimento, con la niña en el regazo. La cabeza del señor Linh está llena de cansancio, de sufrimiento, de desilusiones. Le pesa demasiado. Demasiadas derrotas y demasiadas huidas. ¿Qué es la vida sino un collar de heridas que cada hombre se cuelga del cuello?

Philippe Claudel
La nieta del señor Linh

28 enero, 2017

Esencia de la ficción

Jón Kalman Stefánsson

Paul Engles: ¿Alguna vez te has sentido destinado a ser escritor o tenías otras ambiciones?

Jón Kalman Stefánsson: A los diez años quería juntarme con The Beatles –más tarde escribí una novela al respecto. También quería ser el mejor amigo del arquero Pat Jennings, y más aun el mejor amigo de Tarzán –junto salvaríamos al mundo. A los dieciocho años de edad soñaba con llegar a ser astrónomo – después de haber visto los programas de TV donde Carl Sagan hablaba acerca del universo – más tarde comprendí que esa riqueza y misterio son, en cierto modo, esencia de la ficción.

MacLehose Press website, 2010

26 enero, 2017

Hermanos de sangre

Jules Aarons -  Boston

Ahora me parece que Fanshawe siempre estuvo allí. El es el lugar donde todo empieza para mí, y sin él apenas sabría quién soy. Nos conocimos antes de que supiéramos hablar, bebés con pañales gateando por la hierba, y antes de cumplir los siete años ya nos habíamos pinchado los dedos con un alfiler y nos habíamos hecho hermanos de sangre para toda la vida. Siempre que pienso en mi infancia ahora, veo a Fanshawe. El era quien estaba conmigo, quien compartía mis pensamientos, a quien veía cada vez que apartaba la vista de mí mismo.
Pero eso fue hace mucho tiempo. Crecimos, nos fuimos a distintos sitios, nos distanciamos. Nada de eso es muy extraño, creo yo. La vida nos arrastra de muchas maneras que no podemos controlar y casi nada permanece con nosotros. Muere cuando nosotros morimos, y la muerte es algo que nos sucede todos los días.

Paul Auster
Trilogía de Nueva York

20 enero, 2017

Aprendizaje


 Gustave Caillebotte - Retrato de Henri Cordier (1883)


Había llegado a esa edad en que se planteaba, con creciente intensidad, una pregunta de tan abrumadora simplicidad que no sabía cómo encararla.  Se preguntaba si valía la pena vivir su vida, si alguna vez había valido la pena. Sospechaba que todos los hombres se hacían esa pregunta en algún momento, y se preguntaba si a todos les ocurría con esa misma fuerza impersonal con que se había instalado en él. La pregunta conllevaba una tristeza general que (pensaba) tenía poco que ver con él mismo o con su destino individual; ni siquiera sabía si la pregunta surgía de las causas más obvias e inmediatas, de lo que había ocurrido con su vida. Venía, según pensaba, del paso de los años, de la acumulación de accidentes y circunstancias, y de lo que él había llegado a comprender sobre cada uno de ellos. Lo satisfacía de una manera sombría e irónica, la posibilidad de que lo poco que había podido aprender lo hubiera conducido a este conocimiento: que con el tiempo todas las cosas, incluso el aprendizaje que le permitía saber esto, eran fútiles y vacuas, y que al fin se reducían a una nada que ellas no llegaban a alterar. 

John Williams
Stoner

17 enero, 2017

Estar ahí


Arkady Rylov - Atardecer

El otoño estaba finalizando. Las rustifinas, los arces de Shantung, los fustetes y las secuoyas estaban completamente rojos en medio de la escarcha. Las montañas estaban cubiertas por un vivo tapiz, pero no era de un simple rojo, sino que venía entremezclado con espléndidos matices de violeta, amarillo brillante y marrón, creando un conjunto variado. Era un ejemplo de lo que los pekineses suelen llamar “los colores de la montaña”, y que sólo puede apreciarse cuando el otoño está bien avanzado. ¡Qué increíble que en las afueras de Pekín existiera todavía un lugar tan hermoso! Sabes, mientras conducía por ese camino rural que serpenteaba entre las montañas, suspirando deslumbrado, lo que se me atoraba en el pecho también era el resentimiento y el desencanto de saber que mi destino no fuera estar ahí. 


Ge Fei

El invisible

15 enero, 2017

Esa mirada nómada


Henry Jules Jean Geoffroy - Les petits écoliers (1905)

Una tarde, mientras redactaba un informe de lectura, Hans se distrajo con los ruidos de la casa. Se distrajo en parte porque el libro le había parecido francamente aburrido, y en parte porque la vocecilla inquieta de Thomas volviendo de la escuela y corriendo por el pasillo era difícil de ignorar. Se estiró y salió de la habitación para tomarse un café en la sala. Al verlo bajar, Thomas hizo lo que solía: brindarle un saludo alegre, cuatro o cinco acrobacias, una risita pícara y marcharse a buscar otro entretenimiento. Viéndolo alejarse, Hans se sintió desamparado y pensó que no había mirada más sin dueño que la de un niño jugando. Con la taza en los labios, se preguntó por qué un adulto estaba preparado para el odio de otro adulto, pero no para la indiferencia de un niño. El ir y venir de los ojos de Thomas, que celebraban algo tan pronto como lo olvidaban, esa mirada nómada ante el mundo, ¿se enamoraba de todo o no retenía nada?

Andrés Neuman
El viajero del siglo

07 enero, 2017

Cansancio


 Kees Van Dongen - Amapola (1919)

Desde luego, no era producto de su imaginación el que sus viejos conocidos la evitaran por la calle, y que los clientes pusieran cara de sorpresa y dijeran: "Ah, me parecía haber leído en alguna parte que había cerrado". El señor Thornton, el señor Drury y el señor Keble y sus mujeres no volvieron a aparecer por la tienda, ya que estaba marcada.
No le importó tanto como creía. Suponía una derrota, pero la derrota es mejor recibida cuando al menos uno está cansado.

Penelope Fitzgerald
La librería

13 octubre, 2016

Al cabo


 Bruce Davidson - Brooklyn Gang 2

Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.

Amalia Bautista

27 agosto, 2016

Al mirar el mundo

 
Dionisio Baixeras - Felicidad (1886)

Algunas personas, al mirar el mundo
no ven más que dinero.
Otras tienen solo ojos para las inversiones inmobiliarias.
Otras, a su vez, pasan de todo lo que no sea poder, honor y gloria.
Y así como hay algunas bienaventuradas que saben ver en todo a Dios
hay otras que, en fin, no necesitan más que amor.

Wim Wenders
Los Píxels de Cezanne

23 agosto, 2016

Su ocupación fundamental

Maria Kreyn - Solos juntos  (2012)

Pero allí le volvieron a la mente y en particular se acordó de una de las últimas veces que habían roto y de los que comprendió en ese instante –estaba sentada a la mesa de un café, y él acababa de marcharse. Lo que había comprendido, con absoluta certeza, era que vivir sin él iba a ser, para siempre, su ocupación fundamental, y que, a partir de ese momento, para ella las cosas tendrían en cada ocasión una sombra, una sombra más, hasta en la oscuridad, o tal vez sobre todo en la oscuridad. Se preguntó si eso podría servir como explicación de lo que significa estar loco por alguien, pero al levantar la mirada hacia el hombre de pie delante de la ventana, allí con su maletita en la mano, lo vio tan elemental y definitivo que le pareció totalmente insensato tratar de explicárselo.

Alessandro Baricco
Tres veces al amanecer


07 julio, 2016

En nombre de la nación




Hubo juramentos festivos, declaraciones audaces que proclamaban que con los contactos oficiales pertinentes, y con la ayuda de amigos alemanes del alto mando militar, aquellos numerosos comensales tomarían parte en la pomposa ceremonia de entrada de las tropas alemanas y del Eje en Moscú, que sus amigos les harían un hueco en la tribuna de honor... Eso decían alto y claro. Fue como si de pronto la sociedad hubiera perdido el juicio: tal era la impresión que daba aquel horrible espectáculo de gente aullando en la penumbra de la guerra. Mi amigo y yo permanecimos en silencio y acongojados en medio de la ruidosa compañía, escuchando ese odio desquiciado, sin duda alimentado de forma subconsciente por el miedo y la ansiedad. Los alemanes ya habían deslumbrado al mundo con sus «campañas relámpago» en los frentes polaco, yugoslavo y occidental. La clase húngara de los funcionarios y oficiales del ejército, es decir, la sociedad tildada comúnmente de «burguesa», confiaba a ciegas en la victoria de las armas alemanas. Yo observaba y escuchaba angustiado a los miembros de mi clase social. Pensé que algún día quizá tuviera que subir con ellos al cadalso, pues no podría romper la ley de la solidaridad de clase por mucho que quisiera, y la compañía con la que debía compartir mi destino me suponía un castigo más grave que el cadalso en sí. No mitigaba mi congoja el hecho de saber que aquellas gentes que la noche de la declaración de guerra descorchaban botellas de champán en un restaurante de Buda para celebrar la victoria no representaban a la nación: detrás de ellos, en una penumbra siniestra, vivía la nación, las masas conscientes del campesinado, de la clase obrera y de la burguesía, que aquella noche no tomaban champán sino que esperaban el desenlace fatal sumidos en un silencio grave, en plena y aterrada toma de conciencia. Aun así, de alguna forma, lo que cuenta siempre es la minoría que habla, juzga, toma champán y actúa en nombre de la nación; ellos no son la nación y yo no estaba dispuesto a identificar a ese grupo «señorial» de funcionarios embriagados congregados en un restaurante de Buda con los obreros socialdemócratas, con el campesinado húngaro, obstinado defensor de la tierra, la familia y la sociedad, ni con la burguesía culta y consciente de Hungría, la Alta Hungría y Transilvania. Pero fueron ellos, los funcionarios ebrios de champán, quienes hablaron ante el mundo en nombre de la nación. Y esa misma mañana Bárdossy había hablado ante la Cámara de Diputados en nombre de la nación húngara.

Sándor Márai
Lo que no quise decir

21 junio, 2016

Gentío


 Edward Hopper -  Nighthawks (1942)

El tío Charlie servía y servía, y puso frente a mí un vaso rebosante de whisky. Inmediatamente después empezó a abrir botellas de cerveza para los vendedores y me perdió la pista. Yo me fijé en el bar. Otro no habría visto más que a un grupo aleatorio de bebedores, pero yo veía a mi gente. A mi familia y amigos. A mis compañeros de viaje. Allí había todo tipo de personas –agentes de bolsa y ladrones de bancos, atletas e inválidos, madres y supermodelos-, pero todos éramos uno. A cada uno le había herido algo, o alguien, y todos acudíamos al Publicans porque a la tristeza le gusta la compañía, pero lo que busca, realmente, es el gentío.

J.R. Moehringer
El bar de las grandes esperanzas

16 junio, 2016

Tener paciencia

Adriana Lestido - La salsera (1992)

-Me cuesta aceptar que yo al final me lo busqué, que el que se encarceló contigo fui yo. Yo te busqué como una droga tóxica y muchos me decían cómo puedes ser amigo de ese ser, de ese ente, de ese freak lleno de trancas, de ese hueón tan raro, y yo no podía decir nada porque no lo sabía del todo o lo sabía y no sé por qué no quería admitirlo o quizás es que no me dabas confianza porque yo sabía que me bastabas pero por otro lado sabía que quería más y sabía que tú también y que era cosa de esperar… tener paciencia…

Alberto Fuguet
No ficción

10 junio, 2016

Autodisciplina


Utagawa Hiroshige - Dos hombres en un camino

-No es demasiado tarde. Si logras autodisciplinarte, podrás comenzar de nuevo. Lo peor que puedes hacer es decirte que todo ha terminado, que no sirves para nada. –Entonces se sintió obligado a añadir-: A decir verdad, yo mismo he tropezado contra un muro. Hay ocasiones en las que me pregunto si tengo futuro, pues me siento completamente vacío. Es como estar confinado dentro de una cáscara. Me odio a mí mismo, me digo que no sirvo para nada. Pero al recriminarme y obligarme a seguir adelante, logro romper esa cáscara a patadas, y entonces un nuevo camino se abre ante mí.

Eiji Yoshikawa
Musashi
Vol.3: La luz perfecta


21 mayo, 2016

Retrasar la despedida

John Atkinson Grimshaw - Moonlight Wharfedale (1860)

 

Por esto, nada más caro para mí que, en ciertas noches de abril o de octubre, tras tanto hablar y escuchar, al volver a casa con un amigo de mi edad retrasar la despedida. Callábamos o parloteábamos de cosas indiferentes; por el aire pasaban tenues resplandores, ecos, voces lejanas. Entre las aristas de los tejados parpadeaban las estrellas, o, a veces, entre las ramas de un árbol.

Cesare Pavese
Fiestas de agosto

18 mayo, 2016

Polo, el buscador

Extractos del libro Polo, el buscador. Vida y obra del periodista Fabián Polosecki de Hugo Montero  e Ignacio Portela 

Polo adolescente
  • Cuando la tarde se asomaba en la ventana, Fabián buscaba sin dificultad nuevos amigos en el barrio, un mundo de veredas angostas, decoradas por negocios de todo tipo, repletas de vecinos de todos los orígenes y colores: "De chico era un vagoneta, con una gran facilidad para hablar con la gente. Era amigo del vecino de al lado, del gallego, del ruso, de las gitanas de la vuelta, del almacenero". [Aída, madre de Polo].

  • "Cuando me tomaron la prueba para ingresar al programa de Pettinato, no tenía ninguna pauta de cómo iba a ser el ciclo, yo tenía un cagazo bárbaro, no preguntaba y el entrevistado hablaba. Quizás ahí se generó todo el estilo, en una cobardía mía frente a la cámara y que el tipo pudo llenar ese espacio que yo no llenaba. Fue buena suerte, surgió así y me gusta". [Polo]

  • "A mí me gusta escuchar, me parece que el día tiene 24 horas de inteligente silencio y hay que saber interrumpirlo con algo que pueda mejorarlo. Y no se logra casi nunca." [Polo]


  • Y una vez que aprendió a escuchar , tuvo que disponerse a aprender, sin demora, a manejar aquellos relatos implacables, imposibles de olvidar. Extraña paradoja: aquello que lo hacía diferente, lo iba lastimando despacio. Muy despacio. [H.Montero - I.Portela]

  • "Esperanza es una palabra que rara vez o casi nunca está en mi vocabulario personal. (...) Pero en el caso de la muerte de Polo, es la palabra que me llega. No sé si estaré equivocado, pero creo que el que se mata a los treinta, como Polo, perdió la esperanza, perdió el más mínimo destello de luz... [Tomás Abraham]


  • "Pero lo que a mí más me seduce no es precisamente el arquetipo de Marlowe oficiando de reportero -delirio compensatorio de un trabajo embrutecedor-, sino la fuerte presencia infantil que tenía Polosecki. Digamos que la televisión perdió con Polo una buena parte de su alma infantil, la de quien se preguntaba como preguntan los chicos, con la misma curiosidad, la misma insistencia y el mismo placer ante lo desconocido". [Tomás Abraham]

  • “Hay algo peor que la angustia de la página en blanco. Algo peor que no tener ninguna historia que contar: es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas." [Polo]



    *Publicado originalmente en mi otro blog, Apuntes de un Navegante en marzo de 2011.

    15 mayo, 2016

    Debes saber que lo que buscas en este mundo es raro

    Stephane Passet - Mirando desde un puente en Beijing

     

    Te das cuenta de repente de que la juventud, cuyo rastro andas buscando en vano, no se ha desarrollado forzosamente en un lugar determinado. ¿No ocurre lo mismo con lo que llamamos la tierra natal? Los humos azulados que flotan por encima de los tejados de teja de los pequeños pueblos, el crepitar del fuego que canta en los hornos de leña, los pequeños insectos casi transparentes, amarillos, de largas patas finas, los hogares en las casas de los montañeses y las colmenas de madera que cuelgan en la pared, cerradas con tierra, provocan en ti la nostalgia del terruño. He aquí la tierra natal que ves en sueños.
    Por más que vivas en la ciudad, que hayas crecido en la ciudad, que hayas pasado casi toda tu vida en ella, sigues sin poder considerar las ciudades como tu tierra natal. Tal vez porque son demasiado gigantescas, todo lo más un rincón, una habitación, un instante pueden despertar en ti un recuerdo. Y es tan sólo en estos recuerdos donde puedes protegerte sin sufrir heridas. A fin de cuentas, en este mundo inmenso, no eres más que una gota de agua en el mar, débil y minúscula.
    Debes saber que lo que buscas en este mundo es raro, tu avidez es exagerada. Todo cuanto puedes obtener en definitiva son vagos recuerdos, indistintos como tus sueños, nunca recuerdos que puedan valerse de las palabras. Cuando quieres contarlos, no quedan más que frases bien ordenadas, algunos fragmentos pasados por la criba de las estructuras del lenguaje.

    Gao Xingjian
    La montaña del alma


    07 mayo, 2016

    Mientras dura la esperanza


    Alfred Heaton Cooper - Corrie Village, Arran

    Los cinturones rocosos de las montañas se arrancan la nieve para destacar negros como el carbón en medio de un mundo blanco. Prominentes y oscuros, sobresalen por encima de Bárður y el muchacho, que se alejan de Lugar, nuestro principio y final, el centro del mundo. Y este centro del mundo es ridículo y orgulloso. Caminan con agilidad, piernas jóvenes, fuego ardiente, pero compiten también con la oscuridad, lo que tal vez sea adecuado, pues la vida del hombre es una constante competición con la oscuridad del mundo, las traiciones, la crueldad, el desinterés, una competición que muchas veces parece desesperada pero que libramos mientras dura la esperanza.


    Jon Kalman Stefánsson
    Entre cielo y tierra

    24 abril, 2016

    Petrificado


    Peder Severin Krøyer - Un almuerzo (1893)

    Su padre se dirigió a la cocina como si hubiera estado esperando cualquier pretexto para alejarse. Mattia se dijo que eso era todo lo que quedaba del amor de los padres, pequeñas atenciones, preocupaciones como las que los suyos enumeraban por teléfono todos los miércoles: la comida, el calor y el frío, el cansancio, a veces el dinero. Todo lo demás, conversaciones nunca entabladas, excusas que dar o recibir, recuerdos que corregir, formaba como una masa petrificada que yacería a profundidades insondables para siempre.

    Paolo Giordano
    La soledad de los números primos



    22 abril, 2016

    Contengo multitudes






    El pasado y el presente se marchitan.
    Yo los he llenado y los he vaciado a los dos
    y prosigo llenando lo que me espera en el futuro.

    Y ahora vosotros, los que me habéis escuchado,
    levantáos. ¿Qué tenéis que decirme?
    Miradme a la cara, mientras respiro por última vez
    bajo las sombras de la tarde.
    (Hablad sinceramente, nadie os escucha y sólo
    dispongo de un minuto.)
    ¿Qué tenéis que decirme?

    ¿Que me contradigo?
    Sí, me contradigo. Y ¿qué?
    (Yo soy inmenso...
    y contengo multitudes.)

    Me dirijo a los que están cerca
    y espero en el umbral de la puerta.

    ¿Quién ha terminado su trabajo?
    ¿Quién ha concluido de cenar?
    ¿Quién me acompaña?
    ¿Quién viene conmigo?
    O ¿vais a hablar cuando ya me haya ido y sea
    demasiado tarde?

    Walt Whitman
    Canto a mí mismo

    21 abril, 2016

    La obra más bella de mi vida




    Cuando se hallen restablecidos los derechos de la especie humana perdidos por tantas edades en el Perú, yo me felicitaré de poderme unir a las instituciones que los consagren, habré satisfecho el mejor voto de mi corazón, y quedará concluida la obra más bella de mi vida.

    Gral. José de San Martín

    citado en

    Felipe Pigna
    La voz del gran jefe

    16 abril, 2016

    Condiscípulos



    El nombre de cortesía de mi maestro Ssu-chi era Hsiang. En el invierno de aquel mismo año lo acompañé al yamen de Fengxian. Allí tenía yo como condiscípulo a un tal Ku, que estaba aprendiendo el mismo oficio. Su nombre de cortesía era Chin-chien, su nombre literario, Hung-kan, y su apodo, Tzu-hsia. Oriundo de Suzhou, como yo, como persona era noble, leal, decidido, con una franqueza que detestaba las zalamerías. Era un año mayor que yo, y por esta razón yo lo llamaba “hermano mayor”, mientras que él se refería a mí invariablemente como “hermano menor”. Pronto nos volvimos inseparables; de hecho, jamás he tenido un amigo mejor. Desgraciadamente, murió a los veintidós años, y desde entonces me he sentido abatido y solo. Hoy en día, cuando ya tengo cuarenta y seis años y me siento a la deriva en este vasto océano de la vida, me pregunto si volveré a tener tanta suerte en esta vida como para encontrar un amigo tan verdadero como Hung-kan. Recuerdo que al principio de nuestra relación de profundo compañerismo estábamos henchidos de elevados sentimientos de juventud, hasta el punto de que solíamos hablar de irnos a vivir a la sierra para retirarnos del mundo.

    Sheng Fu
    Seis estampas de una vida a la deriva

     

    07 abril, 2016

    Era esa época


    Alfred de Breanski - Temprano a la mañana, las ladera de Ben Venue

    Siento el lugar en que estoy y pienso...
    Pienso cuando maduraban los limones. En el viento de febrero que rompía los tallos de los helechos, antes que el abandono los secara; los limones maduros que llenaban con su olor el viejo patio.
    El viento bajaba de las montañas en las mañanas de febrero. Y las nubes se quedaban allá arriba en espera de que el tiempo bueno las hiciera bajar al valle; mientras tanto dejaban vacío el cielo azul, dejaban que la luz cayera en el juego del viento haciendo círculos sobre la tierra, removiendo el polvo y batiendo las ramas de los naranjos.
    Y los gorriones reían; picoteaban las hojas que el aire hacía caer, y reían; dejaban sus plumas entre las espinas de las ramas y perseguían a las mariposas y reían. Era esa época.


    Juan Rulfo
    Pedro Páramo

    25 febrero, 2016

    Un hogar

     Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinneman)
    The Killing (T4E6)


    Sarah Linden: Yo nunca tuve una casa verdadera en la que crecer. Ya sabes, un hogar. Nunca pertenecí a ningún lado. Y toda mi vida estuve buscando eso, ¿sabés? Pensando que estaría allí afuera, en algún lugar. Que todo lo que tenía que hacer era encontrarlo. Pero creo que quizás ese hogar éramos nosotros. Éramos vos y yo juntos en este estúpido auto dando vueltas por ahí, fumando cigarrillos. Creo que eso era todo. Lo siento. Debí haber sabido que eras una persona que siempre se queda. Y eras mi mejor amigo.




    01 febrero, 2016

    Lo que hacen los humanos

    Leonora Kathleen Green - Crossroads from My Window (1932)

    —Si supiera escribir o pintar o componer música, si me interesara expresar lo que me pasa por la cabeza, todo sería diferente. Sin embargo, yo no escribiría como los demás. Poco tendría que decir sobre lo que hacen los humanos. ¿Qué hacen? ¿Es realmente importante? Sí, claro, construyen grandes ciudades como Chicago y ciudades más pequeñas como Willow Springs, han construido esta vía férrea sobre la que estamos caminando, se casan y tienen hijos, cometen crímenes, roban, son amables. ¿Qué importancia tiene?

    Sherwood Anderson

    La Chica de Nueva Inglaterra


    26 enero, 2016

    Fugaces y frágiles momentos

    Eugene de Blaas - Secretos

    En cualquier caso, fuera como fuera, era paz lo que seguramente ansiaba y necesitaba, lo que necesita todo creador, alguien que ha nacido con la maldición de no resignarse a esta realidad que le ha tocado vivir; alguien para quien el universo es horrible, o trágicamente transitorio e imperfecto. Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos da en fugaces y frágiles momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando ya él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tiene aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

    Ernesto Sabato
    Abaddón, El Exterminador

    30 diciembre, 2015

    La versión inglesa de la felicidad


    Maggie Smith (Dowager Violet) y Samantha Bond (Lady Rosamund)
    Downton Abbey (T6E9)


    Lady Rosamund: No siempre pensamos que habría un final feliz para Edith.

    Dowager Violet: Bueno, aun hay riesgos, pero con un poco de suerte serán lo bastante felices... que es la versión inglesa de un final feliz.

    Lady Rosamund: ¿Qué crees que nos hace a los ingleses como somos?

    Dowager Violet: No lo sé, las opiniones difieren, algunos dicen que nuestra historia pero yo creo que es por el clima.

    06 diciembre, 2015

    Sin manuales

    Antoine de Saint-Exupéry

    Es diferente porque acaba de darse cuenta de que sólo importa, para el hombre, "la vida interior". ¿Cuál? La que le permite, a cada uno, tomar conciencia de lo que es, en realidad, de lo que es como individuo. Una vida interior que es la búsqueda de sentido, en un mundo que nos regaló la vida, sin indicarnos el uso.

    Virgil Tanase
    Antoine de Saint-Exupéry

    28 noviembre, 2015

    Un brillante rayo de luz en el futuro




    Ogata Gekko - Monje Saigye (Hoshi) -1888

     

    No es que hubiera olvidado la lección que le enseñó Takuan: el hombre realmente valiente es el que ama la vida y la estima como un tesoro que, una vez perdido, jamás puede ser recuperado. Sabía muy bien que vivir significaba algo más que limitarse a sobrevivir. El problema consistía en impregnar su vida de significado, en asegurar que su vida lanzara un brillante rayo de luz en el futuro, aun cuando resultara necesario entregar esa vida por una causa. Si lograba hacerlo, la duración de su vida, tanto si eran veinte años como setenta, sería lo de menos. Una vida humana no era más que un intervalo insignificante en el flujo interminable del tiempo.

    Eiji Yoshikawa
    Musashi
    Vol.2: El camino de la espada

    06 noviembre, 2015

    El visitado del amor


     
     Jan Mankes - Fila de árboles (1915)

    Debía acudir al despacho. No me hacía mal saberlo, porque permanecía bajo la influencia del sueño y de la mano blanca, otro sueño. Mal me causaba, eso sí, que lo real me resultase inasible y, si una mujer venía a mí, lo hiciera en sueños, nada más.
    ¿Nunca sería el visitado del amor? No el amor de Luciana, si es que lo conseguía, sino el de una mujer de otras regiones, un ser de finezas y caricias como podía haberlo en Europa, donde siquiera unos meses hace frío y las mujeres usan abrigos suaves al tacto como los cuerpos que cobijan.
    Europa, nieve, mujeres aseadas porque no transpiran con exceso y habitan casas pulidas donde ningún piso es de tierra. Cuerpos sin ropa en habitaciones caldeadas, con lumbre y alfombras. Rusia, las princesas…Y yo ahí, sin unos labios para mis labios, en un país que infinidad de francesas y de rusas, que infinidad de personas en el mundo jamás oyeron mentar; yo ahí, consumido por la necesidad de amar, sin que millones y millones de mujeres y de hombres como yo pudiesen imaginar que yo vivía, que había un tal Diego de Zama, o un hombre sin nombre con unas manos poderosas para capturar la cabeza de una muchacha y morderla hasta hacerle sangre.
    Yo, en medio de toda tierra de un continente, que me resultaba invisible, aunque lo sentía en torno, como un paraíso desolado y excesivamente inmenso para mis piernas. Para nadie existía América, sino para mí; pero no existía sino en mis necesidades, en mis deseos y en mis temores.

    Antonio Di Benedetto
    Zama

    16 octubre, 2015

    Ya nada más hay que pedir

     
    Henri de Toulouse-Lautrec - En el Moulin Rouge (1892)

    Y todo llega en la vida, llega también el momento de preguntarle todo lo que se me ocurre, de qué equipo es, qué jugador le gusta más, si piensa seguir estudiando, y sus ideas políticas para ver si en su corazón hay un lugar para los pobres, todo se lo puedo preguntar, tenía razón mamá que la vida es mía, y mi hermana que dice «no te cases joven, no te cases joven» porque la juventud manda y ya llegarán las obligaciones y las responsabilidades, pero ahora es la hora de divertirse, de vivir y dar alas a los sueños que anidan en nuestro corazón, es tu hora Esther, porque después de una animada charla iremos a caminar por las veredas del centro (una vía láctea desmembrada en prolijo cuadriculado: el centro de mi ciudad) e imantados por un polo poco tardaremos en subir las escaleras por donde ya se empieza a escuchar la síncopa electrizada de una orquesta de jazz, y bajo las ultramodernas lámparas difusas de Adlon, recortándose en el aire satinado, luciendo sus mejores galas está la juventud triunfadora del Colegio Incorporado «George Washington» y Casals hace su maniobra y al sentarnos a mí me pone al lado de Héctor, y la orquesta ataca un cadencioso fox y a lo mejor Héctor se quiere cambiar de asiento y sentarse al lado de otra ¿cómo puede una pobre niña inexperta saber lo que una dama habría de hacer en esas circunstancias? ¿pero es posible Dios mío lo que estoy sintiendo?... ¿basta tan sólo esto para barrer con mis dudas —telarañas del alma— tan fácilmente?... sí, ya todo es verdad, ya nada es feo, falso, triste o malo en el mundo, porque... bueno, es tan simple... es que Héctor me ha tomado la mano debajo de la mesa, y me la estrecha, y nuestros corazones laten al compás de un fox, y Esther ¿qué más puedes pedir? ya nada más hay que pedir, porque en este mundo a la vuelta de cada esquina florecen un rosal y una pareja, y no hay nada más que pedir, sólo una cosa, sí, por favor, una cosa... que los relojes se detengan y el tiempo muera por siempre, cuando sea domingo.

    Manuel Puig
    La traición de Rita Hayworth

    09 septiembre, 2015

    Narrativa playera

    Roland Oudot - La Plage de Trouville

    La playa es un espacio de deseos que se cruzan, pero sobre todo el escenario de lo que no sucede: amores conjeturales, cuerpos inaccesibles, pies ajenos. La arena tiene algo de página vacante donde todo está por narrar.

    Andrés Neuman
    Una vez Argentina

    20 agosto, 2015

    Una máquina


     Benito Quinquela Martín – Motivo del Puerto (1946)

    La mayoría de los hombres, aún en esta nación libre, debido a la simple ignorancia y al error, están tan ocupados con labores superfluas de la vida que sus más hermosos frutos no pueden ser cosechados. Sus dedos, de excesiva fatiga, son demasiado torpes y tiemblan demasiado. En la actualidad, los trabajadores no tienen tiempo para una integridad verdadera, en el día tras día; no pueden permitirse sostener relaciones con los demás hombres porque su tarea sería despreciada en el mercado. No tienen tiempo de ser nada salvo convertirse en una máquina.
     

    Henry David Thoreau
    Walden, La vida en los bosques