11 abril, 2006

Macedonio

Macedonio Fernández

Desde el silencio a que retorno, desde las sombras de las cuales no salí nunca para ti, yo que no habité, no habitaré nunca tu camino, que no conoceré nunca el son de tu voz, tus risas, ni miraré tus lágrimas, que no seré nunca una imagen en tu retina ni un pensamiento en tu alma, pero que te he conocido en un instante tan plenamente como si fueras una obra de mi deseo, yo que no creo en la muerte de los que aman, ni en la vida de los que no aman, te digo lo que no me oirás nunca, y que ya sabes: que es imposible que no seas feliz. Y, sin embargo, nos encontraremos; no aquí en la fantasmagoría terrena, sino en la eternidad del yo indestructible, continuo y consciente de su eterna continuidad pasada y a transcurrir. ¡Nos hemos conocido y amado, cuántas veces!

Macedonio Fernández
Una Novela Que Comienza

2 comentarios:

conciertoparaviolin dijo...

"Y, sin embargo, nos encontraremos; no aquí en la fantasmagoría terrena, sino en la eternidad del yo indestructible, continuo y consciente de su eterna continuidad pasada y a transcurrir. ¡Nos hemos conocido y amado, cuántas veces!"
Muy bueno todo el pasaje, sobre todo me gustó este final.No conozco mucho la obra de Macedonio por eso me gustó leer esto. Para tenerlo en cuenta.

Marxe dijo...

Lea, lea, muchacha, que Macedoni omuerde pero su dolor es dulce.