18 mayo, 2007

Azuledades

Sebastián Spreng - El Angel

El azul no hace ruido

Es un color tímido, sin doble intención, presagio ni proyecto, que no se arroja bruscamente a la mirada como el amarillo o el rojo, sino que la atrae, la domestica poco a poco, le permite acercarse sin apremiarla, de modo que se sumerge en él, se encueguece y se ahoga sin darse cuenta. El azul es un color propicio a la desaparición. Un color donde morir, un color que libera, el color mismo del alma después de haberse desembarazado del cuerpo, después de haber salpicado toda la sangre y las visceras haberse vaciado, todas las entrañas, y el mobiliario de sus pensamientos haberse mudado para siempre. Indefinidamente, el azul se evade.
En realidad no es un color. Más bien una tonalidad, un clima, una resonancia especial del aire. Un amontonamiento de claridad, un tinte que nace del vacío agregado al vacío, tan cambiante y transparente en la cabeza del hombre como en el firmamento.
El aire que respiramos, la aparencia de vacío sobre la cual se agitan nuestras figuras, el espacio que atravesamos, no son otra cosa que ese azul terrestre, invisible, tan cerca está y se funde con nosotros, vistiendo nuestros gestos y nuestras voces. Presente aún en la recámara, todos los postigos cerrados y todas la lámparas apagadas, insensible atuendo de nuestra vida.



Jean-Michel Maulpoix
extracto de Une histoire de bleu
(Traducido por Ignacio de la Serna)

3 comentarios:

Loli dijo...

Interesantes reflexiones acerca del color azul. Suelo sentirme "azul" con frecuencia aunque un color que me encanta es el anaranjado.

Besos

Veroka dijo...

Bellísimo azul!!! que intensidad, Marxe!!!
Besiños

Thiago dijo...

Azul, mi color preferido, la acuarela es hermosa.