30 junio, 2012

Donde los hombres no pueden vivir




No había visto un fuego en mucho tiempo, eso es todo. Vivo como un animal. Cuando vi al chico creí que me había muerto.
¿Pensó que era un ángel?
No sabía qué era. Pensaba que nunca volvería a ver a un niño. No sabía qué iba a pasar.
¿Y si le dijera que es un dios?
El viejo sacudió la cabeza. Yo ya he superado todo eso. Hace muchos años. Donde los hombres no pueden vivir a los dioses no les va mucho mejor. Es preferible estar solo. O sea que espero que no sea verdad eso que ha dicho porque coincidir en la carretera con el último dios sería terrible y por eso confío en que no sea verdad. Las cosas mejorarán cuando todo el mundo haya desaparecido.

Cormac McCarthy
La carretera



I've not seen a fire in a long time, that's all. I live like an animal. You dont want to
know the things I've eaten. When I saw that boy I thought that I had died.
You thought he was an angel?
I didnt know what he was. I never thought to see a child again. I didnt know that
would happen.
What if I said that he's a god?
The old man shook his head. I'm past all that now. Have been for years. Where
men cant live gods fare no better. You'll see. It's better to be alone. So I hope that's
not true what you said because to be on the road with the last god would be a
terrible thing so I hope it's not true. Things will be better when everybody's gone.

Cormac McCarthy
The road

19 junio, 2012

Cuando el niño era niño


 Vladimir Zotov


CANCIÓN DE LA INFANCIA

Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño no sabía que era niño,
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello,
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y por qué no tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal y gente que realmente son malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que soy,
no fuera antes de devenir,
y que un día yo, el que yo soy,
no sea más ese que soy?

Cuando el niño era niño le costaba tragar las espinacas,
los chícharos, el arroz con leche y la coliflor al vapor,
y ahora come todo, no sólo por necesidad.
Cuando el niño era niño alguna vez despertó en una cama extraña,
y ahora lo hace seguido.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, sólo en ocasiones, con suerte.
Imaginaba claramente el paraíso,
y ahora, como mucho, lo adivina.
No podía pensar en la nada,
y hoy se estremece ante ella.
Cuando el niño era niño jugaba entusiasmado,
y ahora se concentra como antes
sólo si se trata de su trabajo.

Cuando el niño era niño las manzanas y el pan
le bastaban de alimento, y todavía es así.
Cuando el niño era niño las moras le caían en la mano,
como sólo caen las moras, y asi es todavía;
las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
y así es todavía;
encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta,
y en cada ciudad el anhelo de una ciudad aun más grande…
y siempre es así todavía.
En la copa del árbol tiraba de las cerezas
con igual deleite lo hace hoy todavía;
se asustaba de los extraños como todavía se asusta;
esperaba las primeras nieves y todavía las espera.
Cuando el niño era niño
lanzó un palo como una lanza contra el árbol,
y hoy vibra así todavía.

Peter Handke


16 junio, 2012

Declaración de guerra

La guerre est déclarée (Valérie Donzelli, 2011)



 Romeo (Jérémie Elkaïm) y Juliette (Valérie Donzelli)


Romeo:  Adam, mañana vivirás algo que yo nunca he vivido. Hoy me impresionas. Me veo tan pequeño ante todo lo que te está pasando. Es tu vida y no la mía, y la respeto más que a nada.





La cantante:  ♫♪ No puedo decirte "te amo" / sin que se me corte la lengua / demasiadas serpientes bajo las caricias / muchos amores desencontrados / Por más dura que sea la soledad / te trae de vuelta a tu destino / la ley del amor verdadero es dura / para quien equivoca su camino / No puedo decirte "te amo" / no me preguntes por qué / tu y yo ya no somos los mismos / Por qué el amor viene y se va. ♫♪





13 junio, 2012

Un simulacro

Ernst Kirchner - La calle (Dresden, 1908)

 
Agata se quedó donde estaba, esperando, espiando alrededor. No vio más que lo que había visto. Pero la asaltó la molesta sensación de que aquel desfilar lento, la gente deteniéndose en las vidrieras y saludándose, las risas y la euforia juveniles, eran en realidad un simulacro. Como si se estuviese llevando a cabo una ceremonia en la que intervenía el pueblo entero, y cuyo punto de convergencia era esa pared, y contra la pared ese muchacho negro y su loneta con la mercancía expuesta. Y que la aparente indiferencia, aquel pasar sin ver, aquel ignorar, ponían todavía más en evidencia al que estaba solo y tenía otro color de piel y seguramente hablaba otra lengua.
 
Antonio Dal Masetto
La tierra incomparable


08 junio, 2012

Relecturas


Librería Marks & Co.

Cada primavera hago una limpieza general de mis libros y me deshago de los que ya no volveré a leer, de la misma manera que me desprendo de las ropas que no pienso ponerme ya más. A todo el mundo le extraña esta forma de proce­der. Mis amigos son muy peculiares en cuestión de libros. Leen todos los best sellers que caen en sus manos, devorán­dolos lo más rápidamente posible..., y saltándose montones de párrafos según creo. Pero luego JAMAS releen nada, con lo que al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron. Sin embargo, se escandalizan de que yo arroje un libro a la basura o lo regale. Según entienden ellos la cosa, compras un libro, lo lees, lo colocas en la estantería y jamás vuelves a abrirlo en toda tu vida, ¡PERO NUNCA LO TIRAS! ¡JAMÁS DE LOS JAMASES SI ESTÁ ENCUA­DERNADO EN TAPA DURA! Pero... ¿por qué no? Perso­nalmente creo que no hay nada menos sacrosanto que un mal libro e incluso un libro mediocre.

Helene Hanff
84, Charing Cross Road

26 mayo, 2012

Una estela de serenidad

John Thomson - Fumando opio en un restaurant

Se perdían ahora en él mismo, recogiendo en su abanico todo el agobio del mundo, pero un agobio sin amargura, llevado por el opio a una pureza suprema. Con los ojos cerrados, transportados por las grandes alas inmóviles, Gisors contemplaba su soledad: una desolación que se unía a lo divino, al mismo tiempo que se ensanchaba hasta lo infinito aquella estela de serenidad que recubría suavemente las profundidades de la muerte. 

Andre Malraux
La condición humana

21 mayo, 2012

Nuestra vida

Saul Leiter -  Shopping (ca.1953)

Nos desarma, de hecho, la inclinación a pensar que nuestra vida, en primer lugar, era un fragmento conclusivo de la vida de nuestros padres, el único que ha sido entregado a nuestro cuidado. Como si nos hubieran encargado, en un momento de cansancio, que sujetáramos un rato ese epílogo para ellos valioso –de nosotros se esperaba que lo devolviésemos, tarde o temprano, intacto. Ya lo recolocarían luego ellos en su lugar, completando con él la redondez de una vida consumada, la suya. Pero a nuestros padres cansados, que se habían fiado de nosotros, les devolvemos el corte de añicos afiliados, objetos que se han caído de las manos. En el sordo acecho de semejante fracaso no encontramos nunca el tiempo para reflexionar, ni la luz para rebelarnos. Tan sólo la inmovilidad sorda de la culpa. Así volverá a ser nuestra, nuestra vida: cuando ya sea demasiado tarde. 

Alessandro Baricco
Emaús

19 mayo, 2012

Recordar hacia atrás




“Querida Penélope. Estoy muy cerca de Ítaca ahora… Pienso muy seguido en mi infancia, y en los lugares donde solíamos jugar y caminar. Los primeros recuerdos. Los campos de papas. La miel de abeja. Voy muy hacia atrás en los recuerdos en busca del hogar. Primero solía recordar sólo el día de ayer. No quería recordar hacia atrás. Temía mirar hacia atrás. Sólo hace poco pude darme cuenta de que mis recuerdos vienen de mucho más lejos, de lugares que desaparecieron hace tiempo. Estoy cerca de un lago hermoso, y es otoño. El sol cae sobre el lago y el bosque a mi alrededor. Las noches son frescas y están llenas de secretos.

Jonas Mekas
Ningún lugar adónde ir

14 mayo, 2012

Hazme un sitio en tu montura



VENCIDOS

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá "quedó su ventura"
en la playa de Barcino, frente al mar.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va vencido, el caballero de retorno a su lugar.
¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura,
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar

Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
Y llévame a ser contigo
pastor.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...

León Felipe


Y así la cantó Joan Manuel Serrat



09 mayo, 2012

Quietud

Erik Gernand - Non-love song

Entonces, cuando éramos jóvenes, gran parte de la vida era quietud, o eso parece ahora; una permanente quietud; una vigilancia. Esperábamos en nuestro mundo, aun no formado, escrutando el futuro igual que el muchacho y yo nos habíamos escrutado el uno al otro, como soldados en el frente, a la espera de lo que va a ocurrir. 

John Banville
El mar

05 mayo, 2012

Cuando el presente se movía




El hijo podría tranquilizarlo: “No pasa nada, sos mi papá igual, sólo te estás viniendo viejo”, para no decirle que hay un momento en que uno va dejando de vivir en su época y empezando a vivir en su mundo. A algunos les pasa a los cincuenta, a otros a los cuarenta, a otros les empezó a pasar a los treinta o incluso antes (y así quedaron: demasiado poco tiempo en su época para alcanzar a construirse un buen mundo donde irse a vivir después). Reynolds ronda los cincuenta. Pero como está tan acostumbrado a su inteligencia, a procesar fructíferamente la demencial data que acumula día a día, año a año, suma la frase de su hijo al total de lo que tiene en las mil pantallas prendidas en su cerebro y elabora toda una teoría, que bautiza “Retromanía”, y que viene a ser el saqueo del pasado en busca de novedades.
[…]
A diferencia de Reynolds, yo hace tiempo que ya no vivo en mi época sino en mi mundo, pero también creo en el futuro. Cuando leo cosas así, escritas por alguien de veinte, creo en el futuro.

Juan Forn
El futuro silencioso

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