01 octubre, 2008

Nada que amar



Durante esa ausencia [de Dios] no hay nada que amar. Y lo terrible es que si en estas tinieblas donde no hay nada que amar, el alma cesa de amar, la ausencia de Dios se vuelve definitiva. Es necesario que el alma continúe amando en el vacío. O al menos que desee amar, aunque fuese con una parte infinitesimal de sí misma. Entonces un día Dios viene a mostrársele y a revelarle la belleza del mundo, como fue el caso de Job.


Simone Weil
Attente de Dieu

Citada por Santiago Kovadloff en El enigma del sufrimiento.

4 comentarios:

Veroka dijo...

siempre me das en el centro...

Marxe dijo...

Oh qué puntería :)

Ian O'Malley dijo...

What a great display of art !!!
Very nice collection!!

Marxe dijo...

Grazie tante amico...