13 julio, 2013

Reencuentro


 Hotel Boulevard Atlantic - Mar del Sud, Argentina

Cuando llegamos me maravilló que hubiera muchas cosas del pueblo que yo recordaba que siguieran allí, aunque sólo fuera para los ojos que supieran dónde mirar, es decir, los míos. Era como encontrar una antiguo amor tras cuyos rasgos abotargados por la edad aún se pueden discernir claramente los delicados rasgos que un antiguo yo amó tanto. Pasamos junto a la desierta estación de tren y llegamos como un bólido al pequeño puente —¡todavía intacto, todavía en su sitio!—, y mi estómago, al llegar a lo alto, hizo esa recordada y repentina subida y bajada, y ahí estaba todo delante de mí, la carretera de la colina, y la playa al fondo, y el mar. No me detuve en la casa, sino que apenas disminuí la velocidad al pasar por delante. Hay momentos en que el pasado posee una fuerza tan poderosa que parece que podría aniquilarte.

John Banville

El mar

04 julio, 2013

La existencia del pasado



 Lee Jeffries - Homeless

Imaginé al hombre cuando bajaba trotando hacia el hotel, después del abrazo; consciente de su estatura, de su cansancio, de que la existencia del pasado depende de la cantidad del presente que le demos, y que es posible darle poca, darle ninguna. 

Juan Carlos Onetti
Los adioses

21 junio, 2013

Hermetismos y dogmas



Filósofo meditando - Rembrandt Van Rijn


Diego Pietrafesa: Podríamos redimensionar, también, a la filosofía. ¿Cuándo cualquiera de nosotros, los que no somos filósofos, estamos filosofando sin saberlo?

Darío Sztajnszrajber: Cuando se colocan frente a las cosas desde un lugar que tiene como principal característica la desnaturalización. Hay que negar la idea de que sobre cualquier cosa hay una versión definitiva que corresponde a la naturaleza de esa cosa. Hacer filosofía es partir del axioma de que todo puede ser de otra manera. En la medida que cada uno pueda, con la única arma que contamos, nuestra mente, plantear perspectivas posibles frente a lo mismo, diferentes perspectivas que abran ese concepto hermético que se presenta como lo único, está dando un paso importante. Resta otro ejercicio, un pesimismo interesante: negarse a sí mismo. Se trata de entender que uno, antes que nada, debe poder transgredir sus propias limitaciones. Solemos aferrarnos a nuestras verdades, a nuestras certezas, a nuestras creencias, para convertirlas en dogmas. Desdogmatizar al otro es fácil, lo difícil es desdogmatizarse uno. Para que uno pueda entender que eso que piensa puede mañana ser de otra manera, tiene que poder conectarse con el otro. Y ese es un desafío fascinante. Y vale la pena intentarlo.


Fragmento de una entrevista al filósofo Darío Sztajnszrajber en Revista ACCION

18 junio, 2013

La mano en ademán de despedida




Los años de la infancia...
A mi memoria acude una escena que es como un símbolo de aquellos años. Tal como ahora soy, esa escena representa para mí la infancia en sí misma, perdida en el pasado e irrecuperable. Cuando presencié esa escena, percibí la mano en ademán de despedida con la que la infancia se alejó de mí. En aquel instante, tuve el presentimiento de que toda mi subjetiva concepción del tiempo, o de la intemporalidad, algún día manaría de mi interior para verterse en el molde formado por aquella escena, para transformarse en una exacta imitación de la gente, el movimiento y el sonido de ella; de que en el mismo instante en que la copia quedara terminada, la escena original se perdería en las distantes perspectivas del tiempo real y objetivo; y que yo quizá sólo me quedaría con la simple imitación, o, para decirlo de otra manera, con tan sólo el cuerpo perfectamente disecado de mi infancia.
Todos hemos vivido un incidente de esa naturaleza, en la infancia. Sin embargo, en la mayoría de los casos, adopta una forma tan leve que apenas merece la denominación de incidente, tan leve que suele pasar inadvertida...


Yukio Mishima

Confesiones de una máscara

15 junio, 2013

Afiches



AFICHES

Cruel en el cartel,
la propaganda manda cruel en el cartel,
y en el fetiche de un afiche de papel
se vende la ilusión,
se rifa el corazón...
Y apareces tú
vendiendo el último jirón de juventud,
cargándome otra vez la cruz.
¡Cruel en el cartel, te ríes, corazón!
¡Dan ganas de balearse en un rincón!

Ya da la noche a la cancel
su piel de ojera...
Ya moja el aire su pincel
y hace con él la primavera...
¿Pero qué?
si están tus cosas pero tú no estás,
porque eres algo para todos,
como un desnudo de vidriera...
¡Luché a tu lado, para ti,
por Dios, y te perdí!

Yo te di un hogar...
¡Siempre fui pobre, pero yo te di un hogar!
Se me gastaron las sonrisas de luchar,
luchando para ti,
sangrando para ti...
Luego la verdad,
que es restregarse con arena el paladar
y ahogarse sin poder gritar.
Yo te di un hogar...
-¡fue culpa del amor!-
¡Dan ganas de balearse en un rincón!


letra: Homero Espósito
música: Atilio Stampone 

datos: TodoTango

29 mayo, 2013

Las botellas de los náufragos


 Diego Lema

Apagué la luz y estuve un rato inmóvil. Tengo la sensación de que hace ya muchas horas que terminaron los ruidos de la noche; tantas, que debía estar ya el sol alto. El cansancio me trae pensamientos sin esperanza. Hubo un mensaje que lanzara mi juventud a la vida; estaba hecho con palabras de desafío y confianza. Se lo debe haber tragado el agua como a las botellas de los náufragos. Hace un par de años que creí haber encontrado la felicidad. Pensaba haber llegado a un escepticismo casi absoluto y estaba seguro de que me bastaría comer todos los días, no andar desnudo, fumar y leer algún libro de vez en cuando para ser feliz. Esto y lo que pudiera soñar despierto, abriendo los ojos a la noche retinta. Hasta me asombraba haber demorado tanto tiempo para descubrirlo. Pero ahora siento que m¡ vida no es más que el paso de fracciones de tiempo, una y otra, como el ruido de un reloj, el agua que corre, moneda que se cuenta. Estoy tirado y el tiempo pasa. Estoy frente a la cara peluda de Lázaro, sobre el patio de ladrillos, las gordas mujeres que lavan la pileta, los malevos que fuman con el pucho en los labios. Yo estoy tirado y el tiempo se arrastra, indiferente, a mi derecha y a mi izquierda.

Juan Carlos Onetti

El pozo

21 mayo, 2013

Reptiles de marismas


 Egon Schiele - Cuatro árboles (1917)

Así, sin saberlo, heredamos la incapacidad para la tragedia y la predisposición hacia la forma menor del drama: porque en nuestras casas no se acepta la realidad del mal, y esto pospone hasta el infinito cualquier forma de desarrollo trágico, liberando la amplia ola de un drama mesurado y permanente –la marisma en la que hemos crecido. Es un hábitat absurdo, hecho de dolor reprimido y de censuras cotidianas. Pero nosotros no podemos darnos cuenta de lo absurdo que es porque como reptiles de marismas tan sólo conocemos ese mundo, y la marisma es para nosotros la normalidad. Por eso somos capaces de metabolizar increíbles dosis de infelicidad tomándola como el curso obligado de las cosas; no nos alcanza la sospecha de que escondan heridas que hay que curar, ni fracturas que recomponer. 

Alessandro Baricco

Emaús

16 mayo, 2013

El hombre soberano



El hombre soberano

Mi maestro dijo:
“Aquello que actúa sobre todo y no interfiere con nada, es el cielo…
El hombre soberano se da cuenta de esto, lo oculta en su corazón, crece sin límite, con amplia mentalidad, lo atrae todo a sí.
Y así deja que el oro yazca en la montaña, deja la perla descansando en las profundidades. Los bienes y las propiedades no suponen ganancia ante sus ojos, se mantiene alejado de la riqueza y los honores. Una larga vida no es motivo de regocijo, ni una muerte temprana, de pena.
El éxito es algo de lo que no tiene porque enorgullecerse, el fracaso no es una vergüenza. 

Si tuviera todo el poder del mundo, no lo consideraría como propio; si lo conquistara todo, no se lo apropiaría.
Su gloria está en saber que todas las cosas se funden en Una, y que la vida y la muerte son iguales…”
 

Thomas Merton

El camino de Chuang-Tzu

12 mayo, 2013

Dormir en el mar

Bateson Mason -  Sleeping Fishermen

No se duerme de la misma manera en mar abierto que aquí, en Lugar, en pleno fiordo, entre altas montañas, en realidad en el fondo del mundo, y donde el mar es a veces tan manso que bajamos a la playa a acariciarlo, pero nunca es manso cuando estamos lejos de las cabañas, nada parece capaz de calmar el oleaje, ni siquiera las noches tranquilas, el cielo cuajado de estrellas. El mar entra en los sueños de quienes duermen en mar abierto, la conciencia se llena de peces y de compañeros ahogados que saludan tristemente con aletas en vez de manos. 
 

Jón Kalman Stefánsson
Entre cielo y tierra

09 mayo, 2013

Por qué no estás aquí para despertarme

 Man Sleeping - Dan Andros

A medianoche

Se abren puertas se descubren ventanas
Un fuego se enciende y me deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.

He aquí el idiota que recibía cartas del exterior
He aquí el anillo precioso que él creía de plata
He aquí la mujer charlatana de cabellos blancos
He aquí la muchacha inmaterial
Incompleta y fea bañada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres
Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte
He aquí el mar y barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo
Animales exaltados ante el miedo con máscara de barro
Muertos prisioneros locos todos los ausentes.

Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme


Paul Eluard
La vie immédiate (1932)




05 mayo, 2013

No es fácil quedarse tranquilo


 Cesare Pavese

Nos hace falta un país, aunque sólo fuera por el placer de abandonarlo. Un país quiere decir no estar solos, saber que en la gente, en las plantas, en la tierra hay algo tuyo, que aun cuando no estés te sigue esperando. Pero no es fácil quedarse tranquilo. Hace un año que lo tengo a la vista y cuando puedo me escapo a Génova, se me va de las manos. Estas cosas se comprenden con el tiempo y la experiencia. ¿Es posible que a los cuarenta años y habiendo visto tanto mundo todavía no sepa cuál es mi país? 

Cesare Pavese
La luna y las fogatas

01 mayo, 2013

Un hombre afortunado


 Qian li zou dan qi (Un largo y doloroso camino, Zhang Yimou, 2005)

Takata: Lo envidio. Sin importarle lo que piensen los demás puede llorar y decir lo que quiera en público. Es un hombre afortunado. Si yo tuviera tanto valor como él, la relación con mi hijo sería distinta.





27 abril, 2013

Subir a la buhardilla

Jack Delano -  Chopping cotton on rented land near White Plains

Eso que consiste en ganar dinero dedicando la mejor parte de su vida para tal menester, con objeto de disfrutar, luego, de una libertad cuestionable durante la peor parte de aquella, me recuerda a aquel inglés que viajó a la India para hacer fortuna para, luego, volver a Inglaterra y hacer una vida de poeta. Primero, debería haber subido a la buhardilla.

Henry David Thoreau
Walden. La vida en los bosques

15 abril, 2013

Torcidos


Pareja de moteros - Dennis Hopper (1961)



—¿A ti también te gustaba Kizuki?
—Por supuesto —respondí.
—¿Y Reiko?
—Me encanta. Es una buena persona.
—¿Por qué te gusta siempre este tipo de gente? —preguntó Naoko—. Todos somos personas que nos hemos doblado en algún punto, que nos hemos torcido, que no hemos podido mantenernos a flote y nos hemos hundido deprisa. Yo, Kizuki, Reiko. A todos nos ha ocurrido lo mismo. ¿Por qué no te gusta la gente corriente?
—A mí no me da esta impresión —respondí tras reflexionar unos instantes—. No me parece que ni tú, ni Kizuki, ni Reiko estéis «torcidos». La gente que a mí me parece «torcida» pasea por la calle tan campante.
—Pero nosotros estamos torcidos. Yo misma me doy cuenta —replicó Naoko.
Anduvimos un rato en silencio.


Haruki Murakami
Tokio Blues

07 abril, 2013

Otra mano

Oleg Videnin - Vitja y Julia (2010)

El capitán ve al muchacho, que sigue con la mano en la barandilla de la escalera, pues muchas veces tenemos que agarrarnos a algo para no perdernos ni caernos de cabeza, puede ser una barandilla, pero mucho mejor otra mano. 

Jón Kalman Stefánsson
Entre cielo y tierra

04 abril, 2013

Una verdad


Jim Sturgess en la versión fílmica (Cloud Atlas, 2012)

Hay tantas verdades como hombres. De vez en cuando alcanzo a vislumbrar una Verdad más verdadera, escondida entre simulacros imperfectos de sí misma, pero en cuanto me acerco, se agita y se hunde más, si cabe, en la espesa ciénaga del disenso.

David Mitchell
El atlas de las nubes

31 marzo, 2013

El tiempo les va a decepcionar

Goodhue Livingston & Mrs. Oren Root LC-B2- 3539-11

En caso de que el tiempo desempeñe una función concreta en la vida, esta función presenta, en mi opinión, una doble vertiente: despojar a las personas de algún elemento (si es que puede decirse que se han llevado de mi lado a Halldór y Anna) y darles algo a cambio (por ejemplo, el premio que me ha tocado en la lotería), algo que no sustituye lo anterior pero les ayuda a olvidar lo que se les ha escapado de las manos. Y así como, por un lado, el tiempo siempre cumplirá de alguna manera con su doble cometido, por otro lado no nos permitirá nunca manipularlo a nuestro antojo. Por ejemplo, acaba de empezar un nuevo siglo -el que nos enterrará- y de repente me veo con más de treinta años; y, ahora mismo, cuando está a punto de ser medianoche en mi día de regreso del extranjero, me encuentro debajo de mi cama mientras en el salón hay gente que espera que el tiempo me haga aparecer. Y creo que el tiempo les va a decepcionar.

Bragi Olafsson
Las Mascotas

23 marzo, 2013

Nadie supo de mí

 The Temple Bar - Dublin
www.thetemplebarpub.com

Dublín bajo la lluvia

Ni Molly, ni Bloom, ni Dedalus
supieron nunca que yo estuve allí,
calle de por medio, bajo el aguacero
que cercenaba mis cigarrillos y mi cabeza,
la mirada fija en la ventana de ella, esperando
ver pasar su silueta o quizás esperando
no verla, sometido por las tenebrosas imágenes
que ese día de dieciocho horas el demonio
jugó a desparramar por la ciudad, ingrávidas
pero cortantes y que te dejan sin escapatoria.
Ellos no supieron de mí y nadie supo de mí
y tampoco supe yo de mí mismo, perdido
en esa insensata búsqueda comenzada
no sé dónde, quizás en los hoscos páramos
del lago Arán, sólo para escuchar su voz
una vez más, una sola. ¿Quién no ha querido
escuchar una querida voz al menos una última vez,
y que después se extinga todo, el cielo
y la tierra, y las llamas de un incendio final
lo consuman a uno para siempre y que su huella,
la huella de un pie rodeado de cenizas, se perpetúe
cien siglos en una calle triste, con deseos
sin hueso ni carne, ni ningún esplendor ni sentido?
Alguien podría perderse por allí otra noche
de otro día y quizás preguntarse el motivo de que las cosas
carezcan de explicación mientras la lluvia y un recuerdo
cercenan su cabeza y decirse, entonces, que es hora
de volver al hogar original y no ser ya más devastado
en medio de una partida final, disputada
sin nadie del otro lado de la mesa.

Willy G. Bouillon

08 marzo, 2013

Estar condenados

 Ernest Hemingway y su esposa Hadley (1922)

La gente que interfería en tu vida siempre lo hacía por tu bien, y finalmente me di cuenta de que lo que querían era que te sometieras por completo, que no te diferenciaras del modelo superficial comúnmente aceptado y que después te difuminaras como lo haría un viajante en una convención, del modo más aburrido y estúpido que se pueda imaginar. Nada sabían de nuestros placeres, ni de lo mucho que nos divertía estar condenados, no lo sabrían ni podrían saberlo jamás. Nuestros placeres, que eran los de estar enamorados, eran tan sencillos y a la vez tan misteriosos y complicados como una simple fórmula matemática que puede representar toda la felicidad o bien el fin del mundo.
Esa clase de felicidad no se debería manipular, aunque casi todas las personas a las que conocía intentaban ajustarla. Cuando volvimos de Canadá, lo hice decidido a no volver a trabajar para un periódico aunque me muriera de hambre y tuviéramos que vivir como salvajes, según nuestras propias normas tribales, con nuestras costumbres, principios, secretos, tabúes y placeres.


Ernest Hemingway
París era una fiesta

24 febrero, 2013

Bendición



Jim Sturgess

El muchacho duerme profundamente, inconsciente de sí mismo.
Sueña con la vida y sueña con la muerte.
Algunos muertos viven en un sueño y puede ser muy doloroso despertar. Se remueve en la oscuridad y tarda en orientarse, en distinguir realidad y sueño, vida y muerte, está acostado en una cama y gimotea como un animal herido, vuelve a dormirse, se hunde como una piedra en el mar de sueños.

A veces, dormir es una bendición, estás protegido, el mundo no te alcanza. Sueñas con terrones de azúcar cande y con días soleados.

Jón Kalman Stefánsson
Entre cielo y tierra

12 febrero, 2013

Vivir sin respuestas


Justin (Lou Taylor Pucci) y Dr. Lyman (Keanu Reeves) en
 Thumbsucker (Mike Mills, 2005)

Dr. Perry Lyman: No tenías nada de malo.

Justin: Parecía que todo estaba mal conmigo.

Dr. Perry Lyman:  Eso pasa porque nadie quiere tener problemas. Queremos arreglarnos a nosotros mismos. Buscamos alguna solución mágica que nos haga mejores, pero en realidad ninguno de nosotros sabe lo que hace. ¿Y por qué eso es tan malo?  Eso es todo lo que los seres humanos podemos hacer. Adivinar. Tratar. Esperar. Pero, Justin, resá para que no te engañes a vos mismo creyendo que tenés la respuesta. Porque eso es una tontería. El truco es vivir sin respuestas. Creo.


31 enero, 2013

Nunca somos lo bastante...

 Luca Finotti

Quizá tú nunca llegues a saber que no es posible ayudar a nadie. No hay cosa más difícil en este mundo que ayudar a alguien. Ves únicamente que una persona que quieres o que es importante para ti se dirige a un precipicio, que actúa en contra de sus intereses, que se vuelve loca o triste, que se atormenta, que no puede más, que está a punto de caerse..., y tú corres hacia ella, te gustaría ayudarla y de golpe te das cuenta de que no es posible. ¿Acaso eres débil? ¿No sirves para ello? ¿No eres lo bastante bueno, lo bastante sincero, lo bastante abnegado, apasionado y humilde? Claro, nunca somos lo bastante... Pero aunque fueras un profeta con poderes sobrenaturales y hablaras el idioma de los apóstoles, tampoco bastaría... No se puede ayudar a nadie porque el «interés» de los hombres no es lo mismo que lo que es bueno o es lógico. Quizá necesitemos el dolor. Quizá necesitemos aquello que, según todos los síntomas, es contrario a nuestros intereses. No existe nada más complicado que determinar los intereses de un ser humano...

Sándor Márai
Divorcio en Buda

27 enero, 2013

Abrir el corazón

Perhaps love (Ru guo . Ai, 2005)

Hay dos tipos de personas: los que son capaces de abrir su corazón a los demás y los que no. Tú te cuentas entre los primeros. Puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo.
—¿Y qué sucede cuando lo abres?
Reiko, con el cigarrillo entre los labios, juntó las palmas de las manos con aire divertido.
—Que te curas —afirmó.
La ceniza del cigarrillo cayó sobre la mesa, pero a ella no pareció importarle.


Haruki Murakami
Tokio Blues

25 enero, 2013

Juventud

 foto de Germán García (AFP/Getty Images)

En Berlín empezaba para mí una aventura inesperada: la aventura de la juventud... Ahora ya sé que la juventud no puede medirse en términos temporales porque se trata de un estado cuyo principio y cuyo final no pueden ser determinados por fechas concretas. La juventud no comienza con la pubertad ni termina un día en concreto, por ejemplo, cuando cumplimos cuarenta años o cualquier tarde de domingo a las seis. La juventud es una percepción singular de la vida, en absoluto «tormentosa», que llega cuando menos lo esperamos, cuando no estamos preparados, ni siquiera avisados. Es un estado triste, puro y altruista. Te arrastran unas fuerzas que no desafías. Sufres, te avergüenzas, desearías que se acabase pronto, desearías ser «adulto», llevar barba y bigote tupidos, tener tus propios principios y tus propios recuerdos, crueles e inequívocos. Un día te despiertas y te das cuenta de que las luces que te rodean han cambiado y los objetos y las palabras han adquirido un significado diferente. Según los datos reflejados en tu pasaporte y las reservas energéticas de tu cuerpo sigues siendo joven, quizá aún no te hayas convertido en hombre en el verdadero sentido de la palabra, en un hombre lleno de desengaños. Sin embargo, la primera juventud, ese adormecimiento, ese estado inocente y malhumorado, ya se ha acabado. Ha empezado algo nuevo, ha terminado una etapa importante de tu vida. Te despiertas de un hechizo y te sorprendes. Es un sentimiento de après que no se parece a ninguna otra experiencia corporal previa, un sentimiento con un fuerte componente de amargura y desilusión. Mientras dura, la juventud es una época en la que casi nadie puede hacernos daño. 

Sándor Márai
Confesiones de un burgués

03 enero, 2013

El mar no tiene explicaciones

 Mar del Sur, enero 2011  -  (c) Marxe

Y todos instintivamente levantaron los ojos, por un momento, buscando en la superficie del océano el perfil de una iglesia, idea comprensible pero también irrazonable idea, no había iglesias, no había cruces, no había senderos, el mar no tiene caminos, el mar no tiene explicaciones.

Alessandro Baricco
Océano Mar 

31 diciembre, 2012

Salvarlo

foto por Ian Cole

9.
 

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mi,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.


Roberto Juarroz
Poesía Vertical (1958)

30 diciembre, 2012

Tiempo


 Jacques Henri Lartigue - Coco Hendaya (1934)

Cuando se es plenamente consciente de la clase de agente destructor que es el tiempo, los sentimientos que se organizan alrededor de esa conciencia intentan salvarlo por todos lados. La profecía es la actualidad del futuro, como la pesadumbre lo es del pasado. Al no poder ser en el presente, transformamos el pasado y el futuro en presencias, de modo que la nulidad actual del tiempo nos facilita el acceso a su infinitud.

Emile Cioran

El ocaso del pensamiento

26 diciembre, 2012

Duelo


Por otra parte, Gould, si lo piensas, mira lo que sucede en la cabeza de un hombre cuando expresa una idea y alguien, frente a él, plantea una objeción. ¿Crees que ese hombre tendrá tiempo, u honestidad, de volver a la aparición que un día fue el origen de esa idea y verificar, allí mismo, si la objeción es sensata? No lo hará nunca. Es mucho más rápido perfilar la idea artificial que se ha encontrado entre las manos de manera que pueda resistir la objeción y quizás encontrar la forma de pasar al ataque y agredir, a su vez, la objeción. ¿Qué tiene que ver con todo esto el respeto a la verdad? Nada. Es un duelo. Están comprobando quién es el más fuerte. No quieren utilizar otras armas, porque no saben utilizarlas: utilizan las ideas. Podría parecer que el objetivo de todo esto fuera aclarar la verdad, pero en realidad lo que ambos quieren es comprobar quién es el más fuerte. Es un duelo. Parecen brillantes intelectuales, pero son animales que defienden su territorio, se disputan una hembra, se procuran alimentos. Escúchame bien, Gould: nunca encontrarás nada más salvaje ni más primitivo que dos intelectuales en un duelo. Y nada más deshonesto. 

Alessandro Baricco
City

22 diciembre, 2012

El libro al revés

Ricaro Piglia - por Juan C. Quiles

Rubén H. Ríos –¿Y qué leías antes de descubrir la novela de Camus?

Ricardo Piglia –Empecé leyendo historietas. No muchas, pero leía Misterix o Rayo rojo, que eran revistas que circulaban bastante en aquel entonces. Después empecé a leer, a los 13 o 14, las novelas que se leían en esa época: Salgari, Verne. Después hago ese salto, a los 15, 16, hacia la literatura. 


Rubén H. Ríos –¿En esa época comenzaste a leer novela policial negra?

Ricardo Piglia –No, mucho después, en Mar del Plata. Bueno, es una historia que he contado muchas veces. Mi padre, que era peronista, cae preso y decide que nos mudamos de la zona, donde había nacido mi madre y estaba instalada toda su familia. El día del golpe del 55 tuvo un efecto terrible para nosotros. Era como un velorio, porque iba a casa gente que conocía a mi padre. Y nos fuimos a Mar del Plata, y fue para mí un extraño destierro. Pero en Mar del Plata me encontré con el ambiente de la gente del Cine Club, que estaba muy ligada con el Festival de Cine de la ciudad. Yo tenía 17, 18 años. Dos años viví ahí. Me acuerdo que había una mesa en Ambos Mundos, un restaurante y bar tradicional. Y nos quedábamos ahí, porque estaba abierto toda la noche: esperaban a los tipos que salían del casino e iban a comer puchero. Era un lugar ideal para esa especie de bohemia de escritores frustrados, periodistas trasnochadores y estudiantes curiosos. En ese entonces ya estaba escribiendo un diario, que fue como una respuesta a lo que vivía como un destierro. Dejaba el lugar de mi infancia y viví ese viaje –no sé, eran sólo 400 kilómetros– como un exilio. Me acuerdo que en el medio de la mudanza, cuando estaba la casa ya levantada, entre los muebles, me puse a escribir. 

Rubén H. Ríos –Borges decía que un escritor es antes un lector. ¿Cómo fue en tu caso?

Ricardo Piglia –Sí, desde luego, uno escribe porque antes leyó. Tengo una especie de imagen, que no sé si es un primer recuerdo como lector. Yo veía siempre leer a mi abuelo paterno y me despertaba fascinación. Lo veía encapsulado con un libro y no sabía qué pasaba ahí. Supongo que eso me empezó a funcionar, y un día puse una silla, subí a la biblioteca y agarré un libro azul. Por entonces vivíamos en Adrogué, en una calle tranquila, pero que estaba cerca de la estación y cada media hora pasaba la gente que venía de Constitución. Y me puse en el umbral con el libro azul para que me vieran leer. No sabía leer: tenía 4 años. Y de pronto, una sombra: era un tipo que se acercó a decirme que el libro estaba al revés. Más tarde pensé que era un jodido el tipo ese, pero no sé, también se me ocurrió que por ahí era Borges (se ríe)

Rubén H. Ríos –¿Qué leías por entonces?
 
Ricardo Piglia –Muchísima literatura norteamericana. En esa época yo estaba aprendiendo inglés y leía traducciones, y también intentaba descifrar los textos en el idioma original. Y creo que entré en ella por Pavese, porque Pavese era muy experto en literatura norteamericana. Y llegué a Pavese por el diario que él llevaba, El oficio de vivir, porque como yo seguía escribiendo el diario me interesaba leer diarios. Pero lo leí todo a Pavese porque, en general, es lo que hago con los escritores: leo toda la obra. Y algunas observaciones de Pavese me marcaron mucho, en especial respecto de la importancia del tono. Por ejemplo, cómo el tono frío de Cain en El cartero llama dos veces había influido en El extranjero, de Camus. Una observación inteligentísima. También los cuentos de Hemingway me impactaron mucho, quiero decir, esa calidad que él tenía para contar de una manera muy limpia la historia. Creo que eso nos permitía a nosotros resistir un poco esa tendencia latinoamericana, que no llamaría barroca, porque es un elogio, sino esa retórica cargada. 



20 diciembre, 2012

Sin estrategias

Gilles Monney - Cielo en Suiza

... los seres humanos hemos evolucionado para encajar en todas partes y en ninguna específica.  Otros animales han descubierto su particular hábitat evolucionista. Nuestra estrategia humana es no tener estrategia, sino vivir a cubierto y explorar muchas clases de entornos. Antes que los reyes de la jungla, nosotros somos los adeptos al caos.

John Briggs y F. David Peat
Las siete leyes del caos

17 diciembre, 2012

Un laberinto de tiempos y épocas


 Dorothea Lange - Hacia Los Angeles, California (1937)

Nosotros somos tiempo cuajado, dijo en cierta ocasión Marisa Madieri. Y no sólo cada individuo, también cada lugar es tiempo cuajado, tiempo múltiple. Un lugar no es sólo su presente, sino también ese laberinto de tiempos y épocas diferentes que se entrecruzan en un paisaje y lo constituyen; así como pliegues, arrugas, expresiones excavadas por la felicidad o la melancolía, no sólo marcan un rostro sino que son el rostro de esa persona, que nunca tiene sólo la edad o el estado de ánimo de aquel momento, sino el conjunto de todas las edades y todos los estados de ánimo de su vida. Paisaje como rostro, el hombre en el paisaje como la ola en el mar.

Claudio Magris
El infinito viajar

15 diciembre, 2012

Dedicatoria

Dedication (Justin Theroux, 2007)
Henry (Billy Crudup) y Lucy (Mandy Moore)

Henry: Me pasé mi vida entera… esperando algo... y dando lo major de mí para no hallarlo. Sin siquiera acercarme a los lugares en donde podría estar… Y de repente, me encuentro con la maldita cosa prácticamente encadenada alrededor de mi cuello.
Lucy: ¿De qué estás hablando?
Henry: Vos. Vos. Vos sos, vos sos la... Vos sos, vos sos la maldita cosa. Ahhh, uh. Quiero decir... Vos sos, vos. No puedo describirte... uhh, yo no, Yo no escribo ese tipo de porquería, yo escribo... Ya sabés, la gente que escribe, que escribe verdaderos libros, los libros románticos, y los poemas, e incluso esas estúpidas novelitas de mierda con los imbéciles musculosos en las tapas...
Lucy: Pará...
Henry: ¿Lo conocés? ¿Sabés de lo que te estoy hablando? Sabés – ¡Sos como esas princesas de mierda! ¿Sabés? Cuentos de hadas. ¿Sabés lo que te digo? Los tipos ricachones te persiguen y vos estás enceguecida por tu belleza de mierda. Lo realmente grande. Ya sabés, que sólo – incluso está el tipo que te rapta y te encierra en una cueva y te mantiene vigilada con un dragón de cinco cabezas, y las historias de tu sufrimiento recorren toda la comarca y todos los tipos van y se calzan para ver qué está pasando y ninguno de ellos tiene los huevos para salvarla salvo yo. Yo me atrevería a todo ... por vos. Y aún así, ahí estaba yo buscando cualquier cosa para no verlo. Cualquiera. Dinero...
Lucy: Estúpido idiota.
Henry: See.
Lucy: Sí.
Henry: See... un grandísimo estúpido idiota.
Lucy: Espero que mejores para la siguiente.
Henry: No - esperá...
[le da la piedra que le había regalado y había arrojado a la playa]
Henry: Era fácil de hallar... es la única de su tipo.
Lucy: Me rompiste el corazón, Henry. No creo que puedas confiar en la gente. Siempre tenés que encontrar algo que esté mal. Yo sólo... lo siento. Voy a extrañarte.



Henry: No puedo.
Lucy: Sí, podés.
Henry: Tenemos que trabajar.
Lucy: ¿Ya?
Henry: Lucy, vamos por favor. Se va a poner muy complicado. Ahh, esto se va a poner tan complicado.
Lucy: ¿Realmente te caigo mal, Henry?
Henry: Hace una semana, me hubieran importado un carajo las nebulosas y ahora no tengo suficiente. ¿Sí?
Lucy: Nebulae.
Henry: ¿Qué?
Lucy: Se dice nebulae... no nebulosas.
Henry: Ok, bien. No me interesan las nebulosas. Podés acusarme de cualquier cosa que se te ocurra, probablemente sea culpable de todo... de contribuir al calentamiento global, de haber matado una vez a una ardilla, y de usar la palabra retardado, y de ocasionalmente un malinterpretado fanatismo, pero no, no... no, no, no, no, no me acuses de no apreciarte. ¿Estamos?
Lucy: Entiendo.



Henry: La vida no es más que el eco de alegría desapareciendo en el gran abismo de la miseria.
Rudy: ... mmm tenés mejores.
Henry: La vida no es más que el ocasional estallido de risa que se eleva por encima del interminable lamento de dolor.
Rudy: Ese es mi favorito.
Henry: Porque es verdad, por eso.



Rudy (Tom Wilkinson) y Henry (Billy Crudup)

Henry: Vas a estar bien. Los dos vamos a estar bien, Rudy.
Rudy: Así es la vida, Henry.
Henry: Sep.
Rudy: ¿Sabés qué es la vida?
Henry: La vida es una horrible risita nerviosa en el medio de una marcha forzada mortal hacia el infierno.
Rudy: No, no es eso.
Henry: Un interminable lamento de dolor...
Rudy: No. La vida es un único salto de alegría.
Henry: Lo sé.

13 diciembre, 2012

El conocimiento precede al amor

Buenos Aires - Festejos por el Día de la Democracia
9 de diciembre de 2012 (c)Agencia Telam


El conocimiento precede al amor, dice una vieja fórmula. Nadie ama lo que no conoce previamente. Y el amor al pueblo se logra cuando se lo conoce. Un pueblo, al saberse conocido y amado, se rinde a las empresas que lo solicitan. Por lo contrario, la ignorancia engendra el temor; y el que no conoce al pueblo lo teme como a una entidad peligrosa en su misterio substancial. 


Leopoldo Marechal
El poeta depuesto
en Cuaderno de navegación

04 diciembre, 2012

Hipótesis

Lito Cruz

Pablo Tassart –Alguna vez dijiste que «uno no vive con certezas sino con hipótesis, y eso sirve para seguir buscando verdades nuevas». ¿Todavía te planteás hipótesis como actor?
 

Lito Cruz –La hipótesis te hace caminar. Para cruzar un río, ¿cómo hago? Con un puente o viajo en globo, pero los globos se pinchan. Hipotetizás e intentás. En la vida es igual. No hay que creer en nada, no hay que quedarse con una verdad, porque con el tiempo se hace peligroso. El tipo que cree en Dios se convierte en un fanático. El cerebro humano esta diseñado para progresar. Cuando vos creés algo, que el comunismo es lo peor, por ejemplo, terminás matando y desapareciendo gente como lo hicieron Massera, Videla y Agosti. La creencia fanática no te permite desarrollar tus pensamientos, los obstruye porque tenés antes que nada la creencia. Cuando te instalás en una sola manera de pensar, ya no ves. Pero volviendo un poco, uno no puede decir «listo, ya soy actor». Uno tiene que plantearse la hipótesis: «Quiero ser mejor». Y después ver si puede. Si no terminás haciendo el oficio de actor, que es la muerte de la expresión, porque hacés siempre lo mismo.
 

Pablo Tassart –¿Y puede pasar que, habiendo pasado el tiempo y llegado el reconocimiento, uno termine actuando de sí mismo?
 

Lito Cruz –No creo. Imaginate que en el escenario pasan miles de cosas: se va la gente, tosen, se duermen, tu compañero se olvidó la letra, vos también. Entonces vos sos vos mismo, pero puesto en miles de situaciones diferentes. Cada momento es único y el actor vive esos momentos, como cualquiera. Nunca es el mismo momento, como tampoco vos sos el mismo. El padre con los hijos pone cara de padre, pero con el jefe pone cara de esclavo… ¡Si no lo echan! O al revés, tipos nefastos que en sus casas actuaban como simples padres de familia. O como el Papa, que se pone todo eso, sale con custodia y autos blindados. Que yo sepa, Jesucristo no hacía eso. Y si te matan, bueno, ¡echale la culpa a Dios!