28 octubre, 2012

Estar ávido de que te suceda

 Vicentico

Gloria Guerrero: Como los antiguos poemas persas que parecían hablar de dos amantes en la Tierra, pero que en realidad trataban del amor entre un humano y un ser superior. ¿Me equivoco?

Vicentico: No, no se equivoca para nada: me encantan aquellos poemas musulmanes, de los sufíes... aunque no sé si la palabra correcta sea “religioso”. Para mí, en realidad, es una puerta (piensa). Una puerta que cualquiera puede abrir y que está buena para hacerse preguntas. Siempre fui “antirreligión”: creo que la religión es lo que no debe hacerse. Pero si hay algo que no debe hacerse, eso quiere decir que sí hay otra cosa que puede hacerse, ¿no? No sé cómo explicarlo. Pero... (sonríe) voy a decir algo que es cursi: el amor es la única cosa que rige todo. Eso me interesa de verdad y por eso trato de abrir esa puerta y hacerme preguntas acerca de la realización propia y de la propia felicidad. Y acerca de qué es todo esto, qué significa lograr cierta comunicación con uno mismo y entenderse. Esa es la Gran Pregunta. Yo trato de buscar, de un modo muy simple... y “pop” (vuelve a reírse), a ver si logro contestarme algo. Abrir esa puerta me parece muy interesante.
 

Gloria Guerrero: ¿Se ha puesto a estudiar algo seriamente –Biblia, Jung, Cábala, sufismo, lo que fuere–? ¿Hay un camino que le interese más que otro?
 

Vicentico: Todas esas cosas las puedo haber leído. Pero no sigo ninguna que tenga nombre, claramente; algunas corrientes me parecen más simpáticas, más cercanas a lo que yo puedo entender y otras me son más ajenas. Pero lo que sí puedo decir es que estoy muy dispuesto a todo. Es como con el principio de cualquier camino: estar ávido de que te suceda.





Gloria Guerrero: La tapa de 5 es una entrañable declaración de amor incondicional a su esposa; por lo general tan obvia en momentos de noviazgo, cuando cualquiera regala la luna, pero no después de casi veinte años de matrimonio. Disculpe esta reflexión tan femenina...
 

Vicentico: No es la primera persona que me viene con esa reflexión: hace poco me entrevistó un chico gay, muy gay: “Yo te tengo envidia por ser así, dedicarle a tu mujer de tantos años”, me decía el flaco... A mí me parece muy normal. Es una elección, absoluta, total; aunque parezca una verdad de Perogrullo, lo de Valeria y yo sigue siendo una elección de cada día. Más allá de que estoy enamorado y de que ella me cope y de que me parezca una mina increíble y todo, aparte de eso hay un modo de vida al cual yo adhiero: construir algo y tenerlo. Lo otro no me gusta, realmente.
 

Gloria Guerrero: ¿Qué es lo otro?
 

Vicentico: Lo otro es como... Eh, si yo no estuviera con Vale estaría solo. Estoy seguro de eso. No quiero otra persona, quiero esto. Esto me da por todos lados. Me da alegría, me da todo. Es un poco egoísta pensarlo así, ¿no?, como cosa “utilitaria”. El resto del mundo, más allá, es locura; locura; no lo soporto, me da pánico el mundo exterior. En el mundo exterior están todos locos. Están en Facebook con una histeria horrible de fotos, me dan miedo, un susto del que no quiero ni saber.

 



18 octubre, 2012

Volver a ver

 Saul Leiter

—Antes de salir de Belsito, aquel día, mientras pasaba por el largo pasillo, con todas aquellas puertas cerradas, pensé que en algún lugar, en aquella casa, estaba usted. Me hubiera gustado verla. No habría tenido nada que decirle, pero me hubiera gustado ver de nuevo su rostro, tantos años después, y por última vez. Pensaba en eso precisamente mientras caminaba por allí, por el pasillo. Y sucedió algo curioso. En cierto momento, una de aquellas puertas se abrió. Por un instante, tuve la certeza absoluta de que usted saldría por allí, y que pasaría junto a mí, sin decir ni una palabra.
El hombre sacudió ligeramente la cabeza.
—Pero no sucedió nada, porque a la vida siempre le falta alguna cosa para ser perfecta. 


Alessandro Baricco
Sin sangre

14 octubre, 2012

Un Rimbaud rojo

 Julius Janonis


Como ya dije, mi tío (el hermano de mi madre) era un pastor protestante. El apellido de soltera de mi madre era Jašinskas y venía del pueblo vecino. Uno de sus habitantes se convirtió póstumamente en uno de los poetas revolucionarios más honrados de Lituania, un Rimbaud rojo, si esto es posible, Julius Janonis. Se suicidó a los veinte años. Había oído historias acerca de él desde mi infancia. Una de las historias más tristes era sobre el trabajo del pequeño Janonis como pastor en Latvia, justo al otro lado de la frontera. Su madre era tan pobre que tuvo que enviarlo ya desde la niñez para que se ganara su propio pan. Pero al poco tiempo lo extrañaba tanto que una vez por semana cruzaba al trote la frontera para verlo. Ella sabía que si se encontraban su pequeño corazón se iba a quebrar cada vez que volvieran a separarse. Así que solía ir hasta el límite del bosque, no más, y sólo lo miraba, sentada cerca de las vacas, al borde del campo -miraba a su hijo desde atrás de los árboles- y luego volvía a pie a su hogar.

Jonas Mekas
Ningún lugar adonde ir

06 octubre, 2012

La revelación

 Olaf Heine

De repente se dio cuenta de lo que tal vez ya supiera, pero hasta entonces no había querido nunca creer. Como quien lleva tiempo advirtiendo los síntomas inconfundibles de un mal horrendo, pero se empeña en interpretarlos de modo que pueda continuar su vida como antes. Ahora bien, llega un momento en que, por la violencia del dolor, se rinde y la verdad se le aparece delante, nítida y atroz, y entonces toda la vida cambia repentinamente y las cosas más queridas se alejan y se vuelven extrañas, vacuas y repulsivas. En vano busca el hombre en derredor algo a lo que aferrarse para abrigar esperanzas: está completamente desarmado y solo, nada existe, aparte de la enfermedad que lo devora; en eso estriba, si acaso, su única escapatoria: lograr liberarse o soportarla al menos, mantenerla a raya, resistir hasta que la infección, con el tiempo, consume su furia. Pero desde el instante de la revelación se siente arrastrar hacia una obscuridad nunca imaginada, salvo por los otros, y de hora en hora se va desplomando. 

Dino Buzzati
Un amor

19 septiembre, 2012

Estar al lado



 Luca Finotti

("Sobre el sentimiento de soledad") "...Melanie Klein...dice: "Por sentimiento de soledad no me refiero a la situación objetiva de verse privado de compañía externa, sino a la sensación interna de soledad -miren qué poco se ha retomado esto siendo un tema tan definitorio para nuestra práctica-, a la sensación de estar solo, sean cuales fueren las circunstancias externas, de sentirse solo incluso cuando se está rodeado de amigos o se recibe afecto. Este estado de soledad interna, como intento demostrar, es producto de un anhelo omnipresente de un inalcanzable estado interno perfecto." Esto que está afirmando es absolutamente extraordinario. En primer lugar, está dando cuenta de un sentimiento de soledad irreductible a la presencia del otro, donde el otro, más que acompañar, está al lado."

Silvia Bleichmar
La construcción del sujeto ético

*extraído del facebook dedicado a la autora aquí

15 septiembre, 2012

No esperar demasiado

Maridos y mujeres (Husbands and wives, Woody Allen - 1992)


Gabe: ¿Qué pasó después de la luna de miel? ¿Aumentó el deseo o la familiaridad hizo que la pareja buscara otros amantes? ¿Era la noción de un romance en permanente profundización un mito igual al del orgasmo simultáneo? La única vez que Rifkin y su esposa experimentaron uno fue cuando les concedieron el divorcio. Es posible que en definitiva la idea sea no esperar demasiado de la vida.



 Jack (Sydney Pollack), Gabe (Woody Allen) y Sally (Judy Davis)


13 septiembre, 2012

El tibio instante

SOGNO

Ride ancora il tuo corpo all'acuta carezza
della mano o dell'aria, e ritrova nell'aria
qualche volta altri corpi? Ne ritornano tanti
da un tremore dei sangue, da un nulla. Anche il corpo
che si stese al tuo fianco, ti ricerca in quel nulla.

Era un gioco leggero pensare che un giorno
la carezza dell'aria sarebbe riemersa
improvviso ricordo nel nulla. Il tuo corpo
si sarebbe svegliato un mattino, amoroso
del suo stesso tepore, sotto l'alba deserta.
Un acuto ricordo ti avrebbe percorsa
e un acuto sorriso. Quell'alba non torna?

Si sarebbe premuta al tuo corpo nell'aria
quella fresca carezza, nell'intimo sangue,
e tu avresti saputo che il tiepido istante
rispondeva nell'alba a un tremore diverso,
un tremore dal nulla. L'avresti saputo
come un giorno lontano sapevi che un corpo
era steso al tuo fianco.
Dormivi leggera
sotto un'aria ridente di labili corpi,
amorosa di un nulla. E l'acuto sorriso
ti percorse sbarrandoti gli occhi stupiti.
Non è piú ritornata, dal nulla, quell'alba?

 

Cesare Pavese
Pablo

 
SUEÑO

¿Aún ríe tu cuerpo con la intensa caricia
de la mano o del aire y en ocasiones reencuentra
en el aire otros cuerpos? Muchos de ellos retornan
con un temblor de la sangre, con una nada. También
     el cuerpo
que se tendió a tu flanco te busca en esta nada.

Era un juego liviano pensar que un día
la caricia del alba emergería de nuevo
cual inesperado recuerdo en la nada. Tu cuerpo
despertaría una mañana, enamorado
de su propia tibieza, bajo el alba desierta.
Un intenso recuerdo te atravesaría
y una intensa sonrisa. ¿No regresa aquel alba?

Aquella fresca caricia se habría apretado a tu cuerpo
en el aire, en la íntima sangre,
y habrías sabido que el tibio instante
respondía en el alba a un temblor distinto,
un temblor de la nada. Lo habrías sabido
igual que, un día lejano, supiste que un cuerpo
se tendía a tu lado.
  Dormías con ligereza
bajo un aire risueño de efímeros cuerpos,
enamorada de una nada. Y la intensa sonrisa
te atravesó abriéndote los ojos asombrados.
¿Nunca más regresó, de la nada, aquel alba?


Cesare Pavese

09 septiembre, 2012

Magnífica presencia

Luca (Andrea Bosca) y Pietro (Elio Germano)
Magnifica Presenza (Ferzan Ozpetek, 2012)


Fantasma de Luca: Perdón, perdón, no quería despertarte. Sólo miraba mientras dormías. Pensé que no te darías cuenta. ¿Sabés que cuando dormís tenés una luz... especial? Si fuera un pintor te haría un retrato, pero... lamentablemente sólo escribo. Quedate así, no despiertes. Mientras dormís sos mi secreto. Despierto serás real, y de todos.

06 septiembre, 2012

De moscas y avispas

   Mosca avispa

 Una mañana me quedé en casa fingiendo dolor de cabeza y vi por la tele un documental sobre insectos imitadores.
    En no sé qué parte de los trópicos vive una mosca que imita a las avispas. Tiene cuatro alas, como todas las de su especie, pero las superpone de manera que parecen dos. Tiene el abdomen de rayas amarillas y negras, antenas, los ojos saltones y un aguijón de mentira. No hace nada, es buena. Pero, vestida como una avispa, infunde miedo a aves, lagartos y hasta a seres humanos. Entra tranquilamente en los avisperos, uno de los lugares más peligrosos y vigilados del mundo, y nadie la reconoce.
Me había equivocado en todo.
Ya sabía lo que tenía que hacer.
Imitar a los más peligrosos.
Empecé a vestir como vestían los otros, con zapatillas de deporte Adidas, vaqueros con rotos, sudadera negra con capucha. Me peinaba sin raya y me dejé el pelo largo. Quise también ponerme un pendiente, pero mi madre no lo permitió. En cambio, por Navidad me regalaron una moto, la más común.
Caminaba como ellos, abriendo las piernas. Arrojaba la mochila al suelo, le daba patadas.
Los imitaba, pero con discreción. De la imitación a la caricatura hay un paso.
En clase fingía prestar atención, pero en realidad pensaba en mis cosas, me inventaba historias de ciencia ficción. Iba incluso a gimnasia, les reía las gracias a los otros, gastaba bromas tontas a las chicas. Un par de veces les contesté a los profesores de mala manera. Y entregué un control en blanco.
La mosca se integró perfectamente en la sociedad de las avispas y logró engañar a todos. Creían que era uno de ellos. Que era como hay que ser.
A mis padres les contaba que en la escuela todos decían que era simpático e inventaba historias entretenidas que me habían ocurrido.
Pero cuanto más representaba la farsa, más diferente me sentía. El abismo que me separaba de los otros se ahondaba más y más. Cuando estaba solo era feliz, con los otros debía actuar.
Esto, a veces, me horrorizaba. ¿Tendría que imitarlos toda la vida?
Era como si, en mi fuero interno, la mosca me dijera la verdad. Que los amigos enseguida nos olvidan, que las chicas son malas y se ríen de nosotros, que el mundo de fuera no es más que lucha y violencia.
Una noche tuve una pesadilla de la que desperté gritando. Soñé que la camiseta y los vaqueros eran mi piel y las Adidas mis pies. Y que debajo de la chaqueta, que era dura como un exoesqueleto, se agitaban cien patitas de insecto.
Todo fue más o menos bien hasta una mañana en que, por un instante, deseé no ser una mosca disfrazada de avispa, sino una avispa de verdad. 


Niccoló Ammaniti

Tu y yo

25 agosto, 2012

Sentimentalismo

Arthur Rothstein
Son of farmer in dust bowl area. Cimarron County, Oklahoma (1936)


¿Cuándo la hice apartarse aterrada de su vocabulario normal? Como soy un pesado, le mencioné la definición que da R. H. Blyth del sentimentalismo: somos sentimentales cuando concedemos a una cosa más ternura de la que Dios le otorga.

J.D.Salinger
Levantad, carpintero, la viga del tejado 

17 agosto, 2012

Aterrados

 Emiliano Dionisi en Se alquila con una condición

—El problema es que una historia así suena trivial, facilonga, cuando te la cuentan o cuando la contás. Porque si nos pasa algo así, o le pasa a alguien que conocemos, preferimos pensar que lo maravilloso se va a convertir tarde o temprano en algo real, pedestre, con su cuota de aburrimiento y fracaso. Y si no se convierte en eso, va a volverse dramática y cruel. Yo creo que cada vez que nos toca nuestra ínfima ración de amor y belleza en esta vida, hacemos lo posible para que se combine con torpor y opacidad; la preferimos mezquinamente reducida. No resistimos la pureza de lo bello ni del amor. Nos aterra. 

Juan Forn
Nadar de noche
El borde peligroso de las cosas

10 agosto, 2012

La gran desilusión

Antonio Dal Masetto

Diego Manso: ¿Cómo era la casa?

Antonio Dal Masetto: Tenía una planta baja y un primer piso y un terreno con unas hileras de vides, porque mi padre hacía vino... Tenía frutales, hortalizas. Era típico que los italianos cultivaran siempre su pedacito de tierra.

Diego Manso:  ¿Qué fue de esa casa?

Antonio Dal Masetto: Quedó ahí, mi madre no la quería vender por nada del mundo, pero finalmente pasaron algunos años y mi padre la convenció. Así que la terminaron vendiendo por poder. Hay algunas historias de los regresos de mi mamá…

Diego Manso:  Que las contás en “La tierra incomparable”...

Antonio Dal Masetto: Hay una visita de mi madre a la casa, donde ocurre lo de siempre en los regresos, la gran desilusión… Incluso, cuando yo volví por primera vez a Italia, la respuesta fue una gran desilusión. Uno va a buscar lugares donde supuestamente ha sido feliz y ese es un error muy grande. Uno sabe que no va a encontrarse con nada de aquello que supone que está buscando, pero comete el pecado de buscarlo. Y después lo paga.

Diego Manso:  ¿Cómo se paga?

Antonio Dal Masetto: Con el impacto que te produce, la imposibilidad de integrarte.

Diego Manso:  ¿Cómo?

Antonio Dal Masetto: Te lo cuento gráficamente: las calles, los puentes sobre los ríos, un muro que recordaba, todo eso seguía siendo mío hasta cinco minutos antes de entrar en el pueblo. Yo lo había mantenido en la imaginación durante muchos años. Sin embargo, cuando me tocó enfrentarme con esas cosas, era imposible conectarme, se habían ido, ya no eran mías. Se habían convertido en otra cosa.

Diego Manso: ¿En qué?

Antonio Dal Masetto:
En otra cosa. Otra cosa. Cuando volví por primera vez al pueblo, lo único que se me ocurrió fue salir a caminar. Caminaba todo el día, subía una colina, cruzaba los puentes, iba y venía… Como si tuviera la vaga ilusión de que gastando zapatos, pisando la tierra y las piedras, pudiera conectarme otra vez. Se trataba de cansar el cuerpo, agotarlo, llegar al final del día e ir al hotelito donde estaba parando, tirarme en la cama, dormir, y al día siguiente volver a caminar. Una manera de reconquistar el lugar.

Diego Manso:  ¿Se reconquista?

Antonio Dal Masetto: Algunas cosas… Después cambia la perspectiva y uno aprende que es imposible.

Diego Manso: ¿Y esa felicidad pretérita que fuiste a buscar? ¿Era felicidad u otra cosa?

Antonio Dal Masetto: Cuando se piensa en la infancia, salvo que te hayan ocurrido cosas muy desgraciadas, uno rescata sólo las cosas buenas. Y para mí todo era maravilloso.


  • Fragmento de la entrevista de Diego Manso a Antonio Dal Masetto en revista Ñ

07 agosto, 2012

Escuchando el silencio

Juan Rulfo - Nada de esto es un sueño (1949)


Volvió a darme las buenas noches. Y aunque no había niños jugando, ni palomas, ni tejados azules, sentí que el pueblo vivía. Y que si yo escuchaba solamente el silencio, era porque aún no estaba acostumbrado al silencio; tal vez porque mi cabeza venía llena de ruidos y de voces.
De voces, sí. Y aquí, donde el aire era escaso, se oían mejor. Se quedaban dentro de uno, pesadas.

Juan Rulfo
Pedro Páramo

03 agosto, 2012

Escapar a la condición humana

 Misha Godin - Multitud

–Sería preciso que las carreteras fuesen hechas.
Desde los últimos disparos, Gisors se había propuesto no fingirse el justificador.
–Si no por usted, ¿verdad?, por otro. Es como si un general dijese: con mis soldados, puedo ametrallar la ciudad. Pero si fuese capaz de ametrallarla, no sería general... no se hace uno general más que saliendo de Saint-Cyr. Además, los hombres son, quizá, indiferentes al poder... Lo que los fascina ante esa idea, ya ve usted, no es el poder real; es la ilusión del buen placer. El poder del rey es gobernar, ¿no es cierto? Pero el hombre no tiene deseo de gobernar: siente el deseo de dominar; usted lo ha dicho. De ser más que hombre, en un mundo de hombres. Escapar a la condición humana, le decía yo. No poderoso, sino todopoderoso. La enfermedad quimérica cuya justificación intelectual no es más que la voluntad de potencia, es la voluntad de deidad: todo hombre sueña con ser un dios.

André Malraux
La condición humana

28 julio, 2012

Nevermind

Adele - Someone like you

I heard that you're settled down  //  That you found a girl and you're married now  //  I heard that your dreams came true  //  Guess she gave you things I didn’t give to you  //  Old friend, why are you so shy?  //  It ain’t like you to hold back or hide from the lie

I hate to turn up out of the blue uninvited,  //  But I couldn’t stay away, I couldn’t fight it  // 
I hoped you’d see my face and that you’d be reminded,  //  That for me, it isn’t over

Nevermind, I’ll find someone like you  //  I wish nothing but the best for you too  //  Don’t forget me, I begged, I remember you said:  //  “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”  //  Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead, yeah

You’d know how the time flies  //  Only yesterday was the time of our lives  //  We were born and raised in a summery haze  //  Bound by the surprise of our glory days

I hate to turn up out of the blue uninvited,  //  But I couldn’t stay away, I couldn’t fight it  // 
I hoped you’d see my face and that you’d be reminded,  //  That for me, it isn’t over yet

Nevermind, I’ll find someone like you  //  I wish nothing but the best for you too  //  Don’t forget me, I begged, I remember you said:  //  “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”

Nothing compares, no worries or cares  //  Regrets and mistakes they’re memories made  // 
Who would have known how bittersweet this would taste?

Nevermind, I’ll find someone like you  //  I wish nothing but the best for you too  //  Don’t forget me, I begged, I remembered you said:  //  “Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead” 


Adele + Dan Wilson

26 julio, 2012

Lo bello y lo lindo

 Leonor Manso (foto: Marcelo Omar Gómez)

Denise Tempone -Siempre hablás de la importancia de la belleza. ¿Sos capaz de encontrar belleza en la oscuridad?

Leonor Manso -Sí, porque yo aprendí que la oscuridad, paradójicamente, te da claridad para ver ciertas cosas. Es el no ver esas partes ocultas de uno mismo lo que representa una verdadera oscuridad, una ceguera. El arte saca lo que está escondido y te lo muestra. Nosotros tendemos a escapar de lo oscuro pero los grandes artistas, de todas las épocas, desde los griegos con Edipo, han sido capaces de entender esto: lo valioso de iluminar las zonas que no se ven. Lo humano, lo profundo, eso es lo bello. Lo bello y lo lindo son cosas muy diferentes.

Denise Tempone -¿Cuál es la diferencia entre lo bello y lo lindo?

Leonor Manso -Lo lindo es lo lindo, lo superficial, lo halagador. La belleza de la que hablo también está en el dolor, en el sufrimiento por esta cualidad reveladora que tiene. Si no fuera así no existirían tantas obras que no son especialmente lindas, pero que son increíblemente bellas, en todas las ramas del arte. Mucha gente va descubriendo que cuanto más humana se revela una persona, más bella es. La lindura que hoy tenemos en la televisón es una especie de belleza ejercida con violencia, que es otra cosa.

Denise Tempone  -¿Cómo llegaste en tu vida a formar esta percepción?

Leonor Manso -Bueno, no es que mi familia me lo haya explicado, por supuesto. Lo aprendí a través de mi vida y mis dolores. Tal vez es por mi sensibilidad. Puede parecer absurdo pero cuando yo veo esa belleza, soy feliz. Cuando algo te llega al corazón, eso es bello y vos te ponés bello porque recuperás humanidad. Pero hay gente que no se quiere meter en eso, que prefiere seguir en piloto automático, que queda escindida. Es muy común por estos días no saber apreciar esta dimensión, por eso tantas drogas, tantas pastillas.

24 julio, 2012

Un profundo deseo de dormir

 Diego Prado (Al Cielo, 2012)

Dormir

¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo
deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño
es un estado de divinidad.
El que duerme es un dios... Yo lo que tengo,
amigo, es gran deseo de dormir.

El sueño es en la vida el solo mundo
nuestro, pues la vigilia nos sumerge
en la ilusión común, en el océano
de la llamada «Realidad». Despiertos
vemos todos lo mismo:
vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego,
las criaturas efímeras... Dormidos
cada uno está en su mundo,
en su exclusivo mundo:
hermético, cerrado a ajenos ojos,
a ajenas almas; cada mente hila
su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!)

Ni el ser más adorado
puede entrar con nosotros por la puerta
de nuestro sueño. Ni la esposa misma
que comparte tu lecho
y te oye dialogar con los fantasmas
que surcan por tu espíritu
mientras duermes, podría,
aun cuando lo ansiara,
traspasar los umbrales de ese mundo,
de tu mundo mirífico de sombras.
¡Oh, bienaventurados los que duermen!
Para ellos se extingue cada noche,
con todo su dolor el universo
que diariamente crea nuestro espíritu.
Al apagar su luz se apaga el cosmos.

El castigo mayor es la vigilia:
el insomnio es destierro
del mejor paraíso...

Nadie, ni el más feliz, restar querría
horas al sueño para ser dichoso.
Ni la mujer amada
vale lo que un dormir manso y sereno
en los brazos de Aquel que nos sugiere
santas inspiraciones. ..
«El día es de los hombres; mas la noche,
de los dioses», decían los antiguos.

No turbes, pues, mi paz con tus discursos,
amigo: mucho sabes;
pero mi sueño sabe más...  ¡Aléjate!
No quiero gloria ni heredad ninguna:
yo lo que tengo, amigo, es un profundo
deseo de dormir...

Amado Nervo

20 julio, 2012

Fetiche

Ida Kar - Royston Ellis (1960)

El Newman llegó hace ya casi una semana y ahora co­mienzo a recuperarme de la impresión. Lo tengo junto a mí todo el día, en mi mesa de trabajo, y de vez en cuando paro de escribir a máquina y alargo la mano para tocarlo. No porque sea una primera edición, sino porque jamás he visto un libro tan bello. Saberme su propietaria me inspira un vago sentimiento de culpabilidad. Un libro así, con reluciente en­cuadernación en piel, sus estampaciones en oro y su hermosa tipografía debería estar en la biblioteca revestida de madera de una casa solariega en la campiña inglesa, y está pidiendo ser leído junto a la chimenea por un caballero sentado en una butaca de cuero..., no en el desvencijado diván de un mez­quino estudio de un edificio de ladrillo oscuro cuya fachada se cae a pedazos. 

Helene Hanff
84, Charing Cross Road