19 julio, 2007

Cookies


Stranger than fiction (2006) Marc Foster


Will Ferrell (Harold) y Maggie Gyllenghaal (Ana)


Harold: ¿Cuándo fue que te decidiste a ser repostera?

Ana: Oh, en la universidad

Harold: Ah, ¿como una “universidad de repostería"?

Ana: No, fui a la escuela de leyes en Harvard

Harold: Oh, oh, bue.. lo siento, sólo pensé… lo siento

Ana: No, está bien. No la terminé… yo…

Harold: ¿Pasó algo?

Ana: En realidad no. Apenas fui aceptada. Apenas en serio. Por la única razón que me dejaron ir fue por mi ensayo. Cómo iba a hacer del mundo un mejor lugar mediante mi título. Y fui ahi pensando, bueno, que podría hacer una diferencia, y... bueno… la escuela de leyes de Harvard tiene a la gente más inteligente del mundo, gente que algún día le dará forma a la Tierra, y es competitiva y viciosa y agotadora, y teníamos que participar de unas sesiones de estudio, mis compañeros y yo, toda la noche. A veces durante dos días seguidos sin parar, asique… solía cocinar, galletitas casi siempre, para que nadie pasara hambre mientras trabajábamos. Solía cocinar toda la tarde en la cocina de los dormitorios antes de una larga sesión de estudio y escribía todo lo que hacía en uno de esos cuadernos Mead negros que venden al por mayor en la librería del campus. Y llevaba mis cositas a los grupos de estudio… y a la gente le encantaba. Galletas de avena. Barras de mantequilla de maní. Chispas de chocolate y nuez de macadamia. Y todos comían y estaban contentos y estudiaban más y les iba mejor en los exámenes, y más gente se unía a los grupos y los grupos mejoraban y yo traía más cosas para picar y trataba de encontrar mejores recetas y los resultados cada vez eran mejores, y de pronto eran medialunas con queso y damasco, barras de moca con baño de almendras, y tartas de limón con capa de durazno y nuestro grupo de estudio se hizo famoso en todo Cambridge: no porque tuviéramos los apuntes más completos, o la gente más inteligente sino porque teníamos la mejor comida.
Y al final de la primavera tenía veintisiete compañeros de estudio, ocho cuadernos llenos de recetas… y un promedio de D… asique abandoné. Me hice a la idea de que si iba a hacer del mundo un lugar mejor lo haría con galletas… ¿Te gustaron?

Harold: Sí, me gustaron…

Ana: Me alegro.

Harold: Gracias por obligarme a comerlas.

Ana: ...de nada.


17 julio, 2007

Mapas




FIESTA

He desplegado mi orfandad
sobre la mesa, como un mapa.
Dibujé el itinerario
hacia mi lugar al viento.
Los que llegan no me encuentran.
Los que espero no existen.
Y he bebido licores furiosos
para transmutar los rostros
en un ángel, en vasos vacíos.
Alejandra Pizarnik
(de Los Trabajos Y Las Noches, 1965)

15 julio, 2007

Cabeceando


Alvin Langdon Coburn - Portland Place, Londres (1908)


Aburrimiento


También esta noche pasará
Esta soledad alrededor
titubeante sombra de los cables del tranvía
sobre el húmedo asfalto
Miro las cabezas de los cocheros
medio dormidos
cabecear

Giuseppe Ungaretti

14 julio, 2007

Oh, la felicidad

Edward Hopper - Nighthawks (Halcones nocturnos)

Aquellas dos imágenes le habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la felicidad absoluta y sin condiciones. Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva.


Alessandro Baricco
Tierras de cristal

09 julio, 2007

Ah, el amor (9)

My Own Private Idaho (Mi Mundo Privado, 1991) - Gus Van Sant

Mike: Ey, Scott, ¿a dónde te vas?

Scott: Se siente bien huir de todo

Mike: Ya lo creo

Scott: Cuando me fui de casa, la mucama me preguntó a dónde me iba. Yo le dije “a cualquier lado, a cualquier lado, que tengas un buen día”

Mike: ¿Tenés mucama?

Scott: Si



 

Mike: Si yo hubiera tenido una familia normal y una buena crianza… entonces hubiera sido una persona bien ajustada

Scott: Eso depende de a qué llames normal

Mike: si, claro. Bueno, ya sabés, normal… un padre, una madre… y un perro y boludeces así. Normal. Normal.

Scott: ¿Entonces no tuviste un perro normal?

Mike: No, no tuve un perro

Scott: ¿No tuviste un… padre normal?

Mike: No tuve un perro o... o... o un padre normal de todos modos. Está bien. No siento lástima de mí mismo. Yo siento que estoy… yo siento que estoy… ya sabés… bien ajustado

Scott: ¿Qué es un padre normal?

Mike: No lo sé... Me gustaría hablar con vos. Quiero decir, me gustaría hablar en serio con vos. Estamos hablando ahora… pero ya sabés…

Scott: No sé...




Mike: Yo… yo no siento que pueda estar… yo no siento que pueda estar cerca de vos. Quiero decir, estamos cerca, pero, quiero decir… ya sabés… umm... ¿qué tan cerca? Quiero decir… no sé … en fin…

Scott: ¿Qué?

Mike: ¿Qué significo para vos?

Scott: ¿Qué significás para mí? Mike, sos mi mejor amigo.

Mike: Lo sé, y… lo sé, sé que soy tu amigo. Somos buenos amigos y es bueno ser… ya sabés… buenos amigos. Es una gran cosa.

Scott: ¿Entonces?

Mike: Entonces yo sólo… Está bien, podemos ser amigos.

Scott: Yo sólo tengo sexo con un tipo por dinero

Mike: Sí, lo sé

Scott: Y dos tipos no pueden amarse entre si

Mike: No. Bueno... no sé… quiero decir… quiero decir, para mí… yo podría amar a alguien aún cuando… ya sabés… no me pagara para eso. Yo te amo… y vos no me pagás.

Scott: Mike…

Mike: De veras quiero besarte… bueno, buenas noches… Igual te amo… y lo sabés… realmente te amo.

Scott: Está bien. Vení para acá, Mike. Es sólo que… vení. Vamos a dormir. Vamos.



05 julio, 2007

Amigos (8)

Cesare Pavese con un grupo de amigos.


Escuchar esas conversaciones, ser amigo de Nuto, conocerlo así, me hacía el efecto de tomar vino y oír música. Me avergonzaba ser solamente un chico, un sirviente, no saber conversar como él, y me parecía que por mí mismo nunca lograría hacer nada. Pero él me daba confianza, me decía que quería enseñarme a tocar la trompeta, llevarme a las fiestas de Canelli, hacer que acertara diez tiros en el blanco. Me decía que el ignorante no se distingue por el trabajo que hace sino por cómo lo hace, y que algunas mañanas al levantarse también él sentía deseos de sentarse en el taller y fabricar una hermosa mesa. -¿De qué tienes miedo? -me decía-, las cosas se aprenden haciéndolas. Basta con tener ganas... Corrígeme si me equivoco.
En los años siguientes, aprendí muchas otras cosas de Nuto, o quizás tan sólo era que estaba creciendo y empezaba a entender por mí mismo. Pero fue él quien me explicó por qué Nicoletto era tan basura. -Es un ignorante -me dijo-, cree que porque vive en Alba y lleva zapatos todos los días y nadie lo obliga a trabajar vale más que un campesino como nosotros. Y en su casa lo mandan a la escuela. Sabes que los suyos lo mantienen trabajando sus tierras. Él ni siquiera se da cuenta -. Fue Nuto quien me dijo que con el tren se va a todas partes, y que cuando terminan las vías comienzan los puertos, que los barcos tienen itinerarios, todo el mundo es una red de rutas y de puertos, un itinerario de gente que viaja, que hace y que deshace, y en todas partes hay gente capaz y gente necia. Me dijo también los nombres de muchos países y que bastaba con leer el diario para encontrar nombres de todos los orígenes. Así, algunos días en que estaba en la propiedad, en los viñedos sobre el camino cavando al sol, y oía llegar el tren entre los durazneros y llenar con su ruido todo el valle yendo o viniendo de Canelli, en esos momentos me quedaba sobre la azada, miraba el humo, los vagones, miraba hacia Gaminella, el palacete del Nido, hacia Canelli y Calamandrana, hacia Calosso, y me parecía que había tomado vino, que era otro, que era como Nuto, que llegaría a valer lo mismo que él, y que un buen día yo también tomaría ese tren para irme quién sabe adónde.


Cesare Pavese
La luna y las fogatas

29 junio, 2007

Océano Mar (8)

Ilya Repin - Sadko en el reino submarino (1876)


La única persona que realmente me ha enseñado algo, un viejo que se llamaba Darrel, decía siempre que hay tres tipos de hombres: los que viven delante del mar, los que se adentran en el mar, y los que, del mar, consiguen regresar vivos. Y decía: verás qué sorpresa cuando descubras cuáles son los más felices.

Alessandro Baricco
Océano Mar

27 junio, 2007

Pequeño



Beautiful Boy (Darling Boy)

Close your eyes,
Have no fear,
The monsters gone,
He's on the run and your daddy's here

Beautiful,
Beautiful, beautiful,
Beautiful Boy

Before you go to sleep,
Say a little prayer,
Every day in every way
It's getting better and better

Beautiful,
Beautiful, beautiful,
Beautiful Boy

Out on the ocean sailing away,
I can hardly wait
To see you to come of age
But I guess we'll both
Just have to be patient
Yes it's a long way to go,
But in the meantime,

Before you cross the street,
Take my hand
Life is just what happens to you,
While your busy making other plans,

Beautiful,
Beautiful, beautiful,
Beautiful Boy,
Darling,
Darling,
Darling Sean.

John Lennon


24 junio, 2007

Nieblas

Niebla en Buenos Aires - Reuter

No Hay Puertas

Con arenas ardientes que labran una cifra de fuego sobre el tiempo,
con una ley salvaje de animales que acechan el peligro desde su madriguera,
con el vértigo de mirar hacia arriba,
con tu amor que se enciende de pronto como una lámpara en medio de la noche,
con pequeños fragmentos de un mundo consagrado para la idolatría,
con la dulzura de dormir con toda tu piel cubriéndome el costado del miedo,
a la sombra del ocio que abría tiernamente un abanico de praderas celestes,
hiciste día a día la soledad que tengo.
Mi soledad está hecha de ti.
Lleva tu nombre en su versión de piedra,
en un silencio tenso donde pueden sonar todas las melodías del infierno;
camina junto a mí con tu paso vacío,
y tiene, como tú, esa mirada de mirar que me voy más lejos cada vez,
hasta un fulgor de ayer que se disuelve en lágrimas, en nunca.
La dejaste a mis puertas como quien abandona la heredera
de un reino del que nadie sale y al que jamás se vuelve.
Y creció por sí sola,
alimentándose con esas hierbas que crecen en los bordes del recuerdo
y que en las noches de tormenta producen espejismos misteriosos,
escenas con que las fiebres alimentan sus mejores hogueras.
La he visto así poblar las alamedas con los enmascarados que inmolan al amor
-personajes de un mármol invencible, ciego y absorto como la distancia-,
o desplegar en medio de una sala esa lluvia que cae junto al mar,
lejos, en otra parte,
donde estarás llenando el cuenco de unos años con un agua de olvido.
Algunas veces sopla sobre mí con el viento del sur
un canto huracanado que se quiebra de pronto en un gemido
en la garganta rota de la dicha,
o trata de borrar con un trozo de esperanza raída
ese adiós que escribiste con sangre de mis sueños en todos los cristales
para que hiera todo cuanto miro.
Mi soledad es todo cuanto tengo de ti.
Aúlla con tu voz en todos los rincones.
Cuando la nombro con tu nombre
crece como una llaga en las tinieblas.
Y un atardecer levantó frente a mí
esa copa del cielo que tenía un color de álamos mojados
y en la que hemos bebido el vino de la eternidad de cada día,
y la rompió sin saber, para abrirse las venas,
para que tú nacieras como un dios de su espléndido duelo.
Y no pudo morir
y su mirada era la de una loca.
Entonces se abrió un muro
y entraste en este cuarto con una habitación que no tiene salidas
y en la que estás sentado, contemplándome, en otra soledad
semejante a mi vida.

Olga Orozco
de Los juegos peligrosos - 1962

20 junio, 2007

Natura

Henri Rousseau - El Sueño

Pero, ¡cuán impensable, cuán miope en todo caso aspirar a una cancelación de la cultura! Sólo quedaría el estado de naturaleza, que es mucho más difícil de soportar. Es verdad que la naturaleza no nos exigía limitar en nada nuestras pulsiones, las consentía; pero tiene su modo, particularmente eficaz, de limitarnos: nos mata, a nuestro parecer de una manera fría, cruel y despiadada, y acaso a raíz de las mismas ocasiones de nuestra satisfacción. Justamente por esos peligros con que la naturaleza nos amenaza nos hemos aliado y creado la cultura, que, entre otras cosas, también debe posibilitarnos la convivencia. Y por cierto la principal tarea de la cultura, su genuina razón de existir, es protegernos de la naturaleza.

Sigmund Freud
El Porvenir de Una Ilusión (1927)

18 junio, 2007

Elaborar


Hay cosas que dejan secuelas psicológicas, pero las que enriquecen verdaderamente son de otro tipo. Yo estoy seguro de que a los astronautas, cuando llegan a la Luna, no les pasa nada. Cuando ocurren cosas fuertes, inesperadas, violentas, uno queda sin reacción. A mi me ha pasado; cosas que tendría que sentir - tanto agradables como desagradables - y por las que no siento absolutamente nada. Simulo todo, por supuesto, alegría y pena... Con el tiempo, uno elabora las cosas y la emoción aparece, pero después, en otro momento.

Juan José Saer

14 junio, 2007

¿Bailamos?


Cuenta Conmigo

Cuenta conmigo
por si tuvieras que encontrar algún motivo
si necesitas algo más que conformarte
si se te ocurre por ejemplo enamorarte
aqui me tienes,
siempre dispuesto
a ver el mundo como tú ni lo imaginas
y si me quieres ver feliz y no te animas
cierra los ojos al aroma de una rosa
mientras mi alma
¡ te cuenta cosas !...

Cosas que nunca te dijeron hasta ahora
si eres consciente de la gente que te adora
de ser un poco la razón de esta canción...
Y si resulta
que no resulta mi sistema de quererte
cuenta conmigo nada más que para verte
y si tuvieras que dejarme,
no te ocupes:
yo me podría acomodar sin molestarte
en un rincón donde puedieras acordarte
que cuando el tiempo haya pasado y tengas ganas
en esas ganas
¡ me encontrarás !

Letra de Chico Novarro
Musica de Raúl Parentella

Anoche lo escuché por el genio de Luis Salinas
y quedé como flotando en el aire.


09 junio, 2007

Felicidad


Jápines

Para Hernán
Y nunca quise hablarte de nidos de amor,

sino de trincheras.

Nos quedamos hasta más tarde para ver el acuario.
Cuando hay mucha gente los peces se esconden.
Ahora somos dos y ellos salen de entre las plantas:
miran cómo los miramos,
se arrebujan,
se contonean en torno del playmovil con escafandra,
mueven las colas como foxterrieres.
Yo tengo una gargantilla con púas.
Vos unos anteojos de cantante ciego.
Esas cosas deben darle miedo a los peces,
porque sus ojos se vuelven más redondos
y sus boquitas parecen soltar órdigas y repámpanos.
A veces, entre mirada y mirada
- cuando vos me das tus ojos y yo los míos -,
notamos que quisiéramos ser como los peces:
tener la cara así, achatada de apoyarse contra los cristales,
y en la panza un sinfín de colores alineados, todos en degradé.
Nosotros tenemos estas manos que a ellos les faltan:
a menudo las usamos para tocarnos.
Eso es algo que nos conforma.

Nos quedamos hasta más tarde, entre las barreduras,
orando en un lenguaje de agallas y opérculos,
tu mano al trasluz de la pecera,
mi mano sobre el agua, acariciándola.
Absortos ya los dos en el confín del tacto,
los peces suben a besarnos.

(No sabemos si somos el trasluz,
el agua, los peces, o mismamente la caricia.
Si somos esperanto o volapuk del amor.
Si somos de alguna jeringoza el badajo.)

Y los peces suben a besarnos.
Rendido,
tu sueño es un panorama de enmalles y espineles.
Así te guardo en el cuenco de los ojos:
embobado
miniatura
huerfanito de convento
combadas las líneas de tu cara.
Así te guardo, príncipe color de carne,
heredero de nadie,
sucesor de nada,
en cápsula de besos escamados,
te guardo.

Y los peces suben en una espiral de burbujas.
Seltz de pecera.
Soy un reflejo escarchado en el vidrio.
Me llamás esturión o lamprea,
dorado o rana pescadora.
A veces me llamás con un chapoteo corto:
yo acudo de Báltico o de China,
estampillado vengo, pez volador,
rodaballo, velamen, sardineta.
A cuantos fueran mis nombres,
acudo.

Nos quedamos hasta más tarde para ver el acuario.
Ahora somos dos,
y el silencio es el último surco de un tocadiscos muerto.
Los peces salen de entre las plantas. Se arrebujan.
Tu idioma es la contradicción entre el cuerpo y la palabra.
Mudo y sin mentís te removés en brincos y croles.
El mundo es tu pecera.
Dejé mi corazón en el desove.

No te dije que la felicidad era esto:
cargar el dolor en la complicidad de las simetrías.


04 junio, 2007

Felices juntos


Las dos de la madrugada. Las ratas roen en los cubos de basura los restos de un día muerto: la ciudad pertenece a los fantasmas, a los asesinos, a los sonámbulos. ¿Dónde estás tú, en qué cama, en qué sueño? Si tropezara contigo, pasarías sin verme, pues no somos percibidos por nuestros sueños. No tengo hambre: no consigo digerir mi vida esta noche. Estoy cansada: anduve toda la noche para escapar de tu recuerdo. No tengo sueño: ni siquiera siento apetito de la muerte. Sentada en un banco, embrutecida a pesar mío por la llegada de la mañana, dejo de recordar que trato de olvidarte.
Cierro los ojos...
Los ladrones sólo desean nuestras sortijas; los amantes, la carne; los predicadores, nuestras almas; los asesinos, la vida. Pueden quitarme la mía: los desafío a que cambien algo en ella. Echo hacia atrás la cabeza para sentir por encima de mí el murmullo de las hojas... Estoy en el bosque, en un campo... Es la hora en que el Tiempo se disfraza de barrendero y Dios tal vez de trapero.
Él, el avaro, el testarudo; él, que no consiente ver perderse una perla entre el montón de conchas de ostras a las puertas de las tabernas. Padre nuestro que estás en los cielos... ¿Veré yo venir alguna vez a un hombre viejo, con un abrigo pardo, con los pies llenos de barro por haber atravesado Dios sabe que río para reunirse conmigo? Se dejaría caer en el banco, apretando en un puño cerrado un valioso regalo que bastaría para cambiarlo todo. Separaría los dedos lentamente, uno tras otro, con prudencia, pues el regalo podría echarse a volar... ¿Qué llevaría en su mano? ¿Un pájaro, una semilla, un cuchillo, una llave para abrir la lata de conserva del corazón?

Marguerite Yourcenar
Fuegos




Lai Yiu-Fai: Finalmente llegué a Iguazú... De repente pienso en Ho Po Wing... Me siento muy triste... Creo que deberíamos ser dos aquí parados...




01 junio, 2007

Océano Mar (7)

Edgarspain

Ann Deveriá la miró... pero con una mirada para la cual mirar es ya una palabra demasiado fuerte... mirada maravillosa que es ver sin preguntarse nada, ver y no más... algo como dos cosas que se tocan... los ojos y la imagen... una mirada que no toma sino que recibe, en el silencio más absoluto de la mente, la única mirada que de verdad podría... salvarnos... virgen de cualquier pregunta, no desfigurada aún por el vicio del saber... pura inocencia que podría evitar las heridas de las cosas cuando desde afuera entran en el círculo de nuestro sentir... ver... sentir... porque no sería otra cosa que un maravilloso estar enfrente, nosotros y las cosas, y en los ojos... recibir... el mundo todo recibir sin preguntas, incluso sin asombro recibir solamente... recibir... en los ojos... el mundo. Solamente los ojos de las madonas, bajo las bóvedas de las iglesias, saben ver de esta manera al ángel que bajó desde cielos de oro en la hora de la Anunciación.

Alessandro Baricco
Océano Mar

31 mayo, 2007

Calma


Henri Cartier-Bresson
Domingo en la ribera del Marne (1938)


Paseo en el Río

El claro viento -¿qué es?
Algo para amar, no para ser nombrado.
Pasa como un príncipe
Entre los elogios de los árboles.
Dejemos que la barca nos conduzca
¡Vamos a ninguna parte!
Tendido boca arriba, saludo
A la brisa que anda por ahí,
Bebo a la salud del espacio.
Ni ella ni él piensan en mí
-Qué bueno: yo tampoco. Anochece:
Nubes brillantes sobre aguas luminosas.

Su Tung-P'O
(Versión de Octavio Paz)

26 mayo, 2007

Esos seres alados (4)

R.E.M. - Everybody Hurts





When the day is long and the night, the night is yours alone,
When you're sure you've had enough of this life, well hang on
Don't let yourself go, 'cause everybody cries and everybody hurts sometimes

Sometimes everything is wrong. Now it's time to sing along
When your day is night alone, (hold on, hold on)
If you feel like letting go, (hold on)
When you think you've had too much of this life, well hang on

'Cause everybody hurts. Take comfort in your friends
Everybody hurts. Don't throw your hand. Oh, no. Don't throw your hand
If you feel like you're alone, no, no, no, you are not alone

If you're on your own in this life, the days and nights are long,
When you think you've had too much of this life to hang on

Well, everybody hurts sometimes,
Everybody cries. And everybody hurts sometimes
And everybody hurts sometimes. So, hold on, hold on
Hold on, hold on, hold on, hold on, hold on, hold on
Everybody hurts. You are not alone

23 mayo, 2007

Tantalizing


Robert ParkeHarrison - Tree Sonata


Los sentimientos que más duelen, las emociones que más acucian, son los que resultan absurdos – el ansia de cosas imposibles, precisamente porque son imposibles, la nostalgia de lo que nunca hubo, el deseo de lo que podría haber sido, la pena de no ser otro, la insatisfacción de la existencia del mundo. Todos estos medios tonos de la conciencia del alma crean en nosotros un paisaje dolorido, un eterno poniente de lo que somos. El que podamos sentirnos es entonces un campo desierto que oscurece, triste de juncos a orillas de un río sin barcos, devorado claramente por una sola sombra, entre orillas distanciadas.
No sé si estos sentimientos son una locura lenta del desconsuelo, si son reminiscencias de algún otro mundo en que habríamos estado – reminiscencias cruzadas y mezcladas, como cosas vistas en sueños, absurdas en la figura que vemos pero no en su origen, si lo supiésemos. No sé si hubo otros seres que fuimos, cuya plenitud sentimos hoy, en la sombra que de ellos somos, de una manera incompleta – perdida la solidez y concibiéndola nosotros mal en las dos exclusivas dimensiones de la sombra en que vivimos.
Sé que estos pensamientos de la emoción duelen con rabia en el alma. La imposibilidad de figurarnos una cosa a la que correspondan, la imposibilidad de encontrar algo que sustituya eso a lo que se abrazan en visión – todo esto pesa como una condena dictada no se sabe dónde, o por quién, o por qué. Pero lo que nos queda de sentir todo esto es con seguridad un disgusto de la vida y de todos sus gestos, un cansancio anticipado de los deseos y de todos sus modos, un disgusto anónimo de todos los sentimientos. En estas horas de pena sutil, se nos hace imposible, hasta en sueño, ser amante, ser héroe, ser feliz. Todo está vacío, hasta en la idea de lo que es. Todo eso está dicho en otro lenguaje para nosotros incomprensible, meros sonidos de sílabas sin forma en el entendimiento. La vida es hueca, el alma es hueca, el mundo es hueco. Todos los dioses mueren de una muerte mayor que la muerte. Todo está más vacío que lo vacuo. Todo es un caótico amontonamiento de nada.
Si pienso esto y miro, para ver si la realidad apacigua mi sed, veo casas inexpresivas, caras inexpresivas, gestos inexpresivos. Piedras, cuerpos, ideales -- todo está muerto.
Todos los movimientos son parajes, el mismo paraje todos ellos. Nada me dice nada. Nada me es conocido, no porque me extrañe sino porque no sé qué es. Se perdió el mundo. Y en el fondo de mi alma – como única realidad de este momento – hay una pena intensa e invisible, una tristeza que es como el sonido de quien llora en una habitación oscura.

Fernando Pessoa
Libro del Desasosiego
No.196

22 mayo, 2007

Resistiré

Miguel Hernández en la cárcel (1939)

El Herido

II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo,
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández

18 mayo, 2007

Azuledades

Sebastián Spreng - El Angel

El azul no hace ruido

Es un color tímido, sin doble intención, presagio ni proyecto, que no se arroja bruscamente a la mirada como el amarillo o el rojo, sino que la atrae, la domestica poco a poco, le permite acercarse sin apremiarla, de modo que se sumerge en él, se encueguece y se ahoga sin darse cuenta. El azul es un color propicio a la desaparición. Un color donde morir, un color que libera, el color mismo del alma después de haberse desembarazado del cuerpo, después de haber salpicado toda la sangre y las visceras haberse vaciado, todas las entrañas, y el mobiliario de sus pensamientos haberse mudado para siempre. Indefinidamente, el azul se evade.
En realidad no es un color. Más bien una tonalidad, un clima, una resonancia especial del aire. Un amontonamiento de claridad, un tinte que nace del vacío agregado al vacío, tan cambiante y transparente en la cabeza del hombre como en el firmamento.
El aire que respiramos, la aparencia de vacío sobre la cual se agitan nuestras figuras, el espacio que atravesamos, no son otra cosa que ese azul terrestre, invisible, tan cerca está y se funde con nosotros, vistiendo nuestros gestos y nuestras voces. Presente aún en la recámara, todos los postigos cerrados y todas la lámparas apagadas, insensible atuendo de nuestra vida.



Jean-Michel Maulpoix
extracto de Une histoire de bleu
(Traducido por Ignacio de la Serna)

15 mayo, 2007

Amigos (7)

Hefestión

He visto la paz y la guerra, he visto la miseria y la grandeza, te he visto cobarde y me he visto a mí mismo vanidoso, he visto la confrontación y el acuerdo. Pero en el fondo, quizás el último significado de nuestra vida haya sido esto: el lazo que nos mantuvo unidos a alguien, el lazo o la pasión, llámalo como quieras.

Sandor Marai
El último encuentro

10 mayo, 2007

Ah, el amor (8)


Rene Magritte - La reproduction interdite (1937)


Yo os amé: el amor no se ha extinguido
por entero en el alma todavía,
mas no temáis que vuelva a importunaros
ni que por causa alguna os aflija.
Yo os amé sin palabras ni esperanza,
presa de celos y de timidez;
os amé tan sincera y tiernamente

como Dios quiera os vuelvan a querer.

Alexander Pushkin

07 mayo, 2007

Paisaje interior


Isla de Grótta , Seltjarnarnes, Islandia - Maria Roff

Es extraño recordar cómo fue todo al principio, porque cuando pienso en los dos años que pasamos en las Cottages, aquel aturdido y asustado comienzo no parece casar bien con todo lo demás. Si alguien menciona hoy las Cottages, lo que me viene a la cabeza es una serie de días sin complicaciones, en los que entrábamos y salíamos de los cuartos de unos y otros, y en la languidez con que la tarde entraba en la noche; y mi montón de viejos libros de bolsillo, con las hojas blandas y combadas, como si alguna vez hubieran pertenecido al mar. Pienso en cómo solía leerlos, tendida boca abajo en la hierba en las tardes cálidas, con el pelo -en aquellos días me lo estaba dejando largo- siempre cayéndome por la cara y entorpeciéndome la visión. Pienso en mi despertar por las mañanas en lo alto del Granero Negro, mientras me llegaban las voces de los alumnos que discutían de poesía o filosofía en el campo. O en los largos inviernos, en los desayunos en las cocinas humeantes, alrededor de la mesa, entre conversaciones sobre Kafka o Picasso llenas de meandros. En el desayuno siempre manteníamos este tipo de debates; nunca con quién había tenido sexo alguien la noche anterior, o por qué Larry y Helen habían dejado de hablarse.
Pero, cuando pienso ahora en todo ello, la imagen de nuestro grupo aquel primer día, hechos una piña delante de la casa, no me resulta tan chocante, después de todo. Porque, en cierto modo, quizá no habíamos dejado atrás nuestro pasado de un modo tan rotundo como imaginábamos.Porque en algún rincón de nuestro interior, una parte de nosotros mismos seguía no sólo asustada ante el mundo que nos rodeaba, sino -por mucho que nos despreciáramos por ello- totalmente incapaz de liberarse de su dependencia de los demás.

Kazuo Ishiguro
Nunca me abandones

03 mayo, 2007

Emil Cioran (3)


Cuando uno ha comprobado que los hombres no pueden ofrecer nada y continúa tratándolos, es como si después de haber liquidado todas las supersticiones, siguiera creyendo en fantasmas. Dios, para obligar a los solitarios a la cobardía, ha creado la sonrisa, anémica y aérea en las vírgenes, concreta e inmediata en las mujeres de mala vida, tierna en los viejos e irresistible en los moribundos. Por otro lado, nada prueba más que los hombres son mortales que la sonrisa, expresión del equívoco desgarrado de lo efímero. Cada vez que sonreímos, ¿no es como un último encuentro, y no es la sonrisa el testamento aromatizado del individuo? La trémula luz del rostro y de los labios, la solemne humedad de los ojos transforman la vida en un puerto, del cual los barcos zarpan a alta mar sin destino, transportando no hombres sino separaciones. ¿Y qué es la vida sino el lugar de las separaciones?
Siempre que me dejo conmover por una sonrisa me alejo con la carga de lo irreparable, ya que nada descubre más atrozmente la ruina que espera al hombre como ese símbolo aparente de felicidad, el cual hace sentir con más crueldad a un corazón deshojado el temblor de lo pasajero de la vida, como el estertor clásico del fin. Y siempre que alguien me sonríe, descifro en su frente luminosa la desgarradora llamada: «¡Acércate, fíjate bien, que yo también soy mortal!». O cuando la negrura de mi noche vela mis ojos, la voz de la sonrisa aletea junto a mis oídos ávidos de lo implacable: «Mírame, es por última vez!».... Y por eso la sonrisa te aparta de la última soledad, y sea cual fuere el interés que tienes por tus compañeros de respiración y de putrefacción, te vuelves hacia ellos para sorberles el secreto, para anegarte en él y para que ellos no sepan, no sepan cuán pesada es su carga de temporalidad, qué mares transportan y a cuántos naufragios nos invita el tormento inconsciente e incurable de su sonrisa, a qué tentaciones de desaparición te someten, abriéndote su alma mientras tú levantas, temblando de aflicción, la lápida de la sonrisa.
Las sonrisas son una carga voluptuosa para el que las reparte y para el que las recibe. Un corazón tocado por la delicadeza difícilmente puede sobrevivir a una sonrisa tierna. De igual forma, hay miradas tras las que uno ya es incapaz de decidir nada.


Emil Cioran
El ocaso del pensamiento

27 abril, 2007

Espadas





Rey de Qin : ¡Acabo de darme cuenta! Este rollo de Espada Rota no trata acerca de la técnica de la espada sino que es el ideal último de su arte. El primer logro del arte de la espada es la unidad del hombre y la espada. Una vez lograda esta unidad, aun una hoja de pasto puede ser usada como arma. El segundo logro es cuando la espada se encuentra en el corazón, ausente de la mano. Uno puede golpear al enemigo a 100 pasos, aún con el puño desnudo. El logro final del arte de la espada es la ausencia de la espada tanto de la mano como del corazón. El espadachín está en paz con el resto del mundo. Se compromete a no matar y a llevar paz a la humanidad.


22 abril, 2007

Pestañas


No se hacía ilusiones, su tiempo había pasado hacía más de una generación, podía derrochar antigüedad sobre ella, y no abrigaba ningún propósito, ninguna intención. Pero tenía un afecto insensato en el pecho. La vejez había desplomado su corazón en los largos años vacíos, sin sentido, pero un día le conmovieron un par de ojos de largas pestañas, y un sentimiento se apoderó de él, un dulce deseo de ser alguien por ella.

Knut Hamsun
El Juego de la Vida

19 abril, 2007

Océano mar (6)

Tamara de Lempicka - Adán y Eva (1932)

... tal vez el mundo es una herida y alguien la está cosiendo en aquellos dos cuerpos que se mezclan... y ni siquiera es amor, esto es sorprendente, que es manos, y piel, labios, estupor, sexo, sabor... tristeza, quizá... incluso tristeza... deseo... cuando lo cuenten no dirán la palabra amor dirán mil palabras, callarán amor...

Alessandro Baricco
Océano mar

17 abril, 2007

Macedonio (4)



Puedo asegurar que estoy tan triste mientras escribo encerrado en habitación inadornada, sin nada que llame o acompañe, en esta pieza que nada me dice, solitario a estas horas del anteamanecer en que todo habla de extenuación, de la vida en muerte, del deseo cansado de no volver a la vida, de haber concluido, que siento miedo de saber que tengo un nombre, que soy humano y existo. ¡Qué soledad terrible! ¿Qué estas, Vida, tejiendo conmigo que tanto seguí y te comprendo?
Y tú, dulce criatura, pecho de todo amor, dolorida juventud, flor sin sol, niña que ya dejó sin sueños la vida, incomprendida por los malos, inadvertida por los buenos atareados, ¡qué soledad valerosa la tuya, Adriana, que no tienes siquiera la pluma para envanecerte de quejas como yo en mis cobardías! ¡Adónde voy cayendo!
Mis páginas serán siempre veraces. No habrá una de ellas sin el nombre de Adriana, que es mi verdad, sin mi sufrir, que no puedo vencer, sin las fábulas forzadas con que procuro defenderme, hacerme querer de la Vida optimista.
En esta desierta hora y abandono, tan débil, tan vencido soy que estoy escondiéndome de todo, porque cualquier cosa que me tocara, una mariposa que volara, un papel que cayera al suelo me derrotaría; si sólo viera escrito mi nombre en algún sobre... ¡Si es sólo el temor de caer más, solo aquí, que me contiene! ¿Hubiera imaginado yo ir cayendo así desde hace tres años, a esta tenuidad, a esta nada de cosa humana tan exangüe que el saber que tengo un nombre entre los sueños y los vivires es un miedo para mí...?

Macedonio Fernández
Una novela que comienza

13 abril, 2007

11 abril, 2007

A brillar mi amor

Arik Brauer - Schiess nicht auf die blaue Blume

EL PASADO DEL FUEGO


El enseña a las estrellas a ser mordaces
Duerme con su oscuridad por tenaz
Se enredó con el tiempo
Mezclando su ceniza con la frescura de la madrugada.

El brilla: lo que brilla es su vacío
Su debilidad iluminará nuestros caminos
El sol es el nombre de su violencia
El corazón humano esconde sus traiciones

El reconoció el norte
El en su vejez bendice el chillido
De los pájaros que se hace a sí mismo de pobreza
Lee el hielo de su mente.

De una manera cariñosa y horrible
Los días son distintos pero el brillo de la madrugada es el mismo
Fuego contaminado en la cabeza, ex palabra
Enseña a la futura madrugada qué es la crueldad.

Branko Miljkovic



06 abril, 2007

Ah, el amor (7)

Los amores sin esperanza no terminan nunca...

Sandor Marai
La Herencia de Eszter


Kate Winslet - The Holiday (El Descanso, 2006)

Miles: ¿Por qué siempre me enamoro de la persona inadecuada?

Iris: Por desgracia sé la respuesta: porque esperás estar equivocado. Y cada vez que hace algo que te hace ver que no es buena la ignorás, y cada vez que aparece y te sorprende te convence otra vez y perdés la discusión con vos mismo de que no es para vos.

Miles: ¡Exacto! Y por encima de todo eso está la vieja excusa: no puedo creer que una chica como ella esté con un tipo como yo.


Iris (Kate Winslet) y Miles (Jack Black)


Iris: Mirá: yo sé que es difícil de creer cuando alguien te dice “yo sé lo que sentís”, pero yo realmente sé lo que se siente. Yo estaba saliendo con alguien en Londres, trabajábamos en el mismo periódico y luego descubrí que estaba saliendo con esta otra chica, Sarah, del departamento de circulación en el piso 19. Resultó que no estaba enamorado de mí como yo pensaba. Lo que estoy tratando de decir es que entiendo lo que es sentirse tan pequeño e insignificante como es humanamente posible, y que verdaderamente te puede doler en lugares que ni sabías que tenías dentro tuyo, y no importa cuántas veces te cortes el pelo o de cuántos gimnasios te hagas socia o cuántos vasos de Chardonnay tomes con tus amigas… seguis yéndote a la cama teniendo en la mente cada detalle y preguntándote qué hiciste mal o cómo pudiste haberlo malinterpretado… y cómo diablos pudiste por ese breve instante pensar en ser tan feliz. Y algunas veces podés convencerte de que él verá la luz y aparecerá en tu puerta. Y después de todo eso, no importa qué tanto tiempo lleve, pasás a algún lugar nuevo y encontrás gente que te hace sentir que valés la pena otra vez. Y los pedacitos de tu alma finalmente volverán. Y todas esas cosas confusas, aquellos años de tu vida que desperdiciaste, todo empezará a desvanecerse.

Miles: Mierrrda, creo que vos necesitás el trago más que yo.






Inmensa e inolvidable Kate...

03 abril, 2007

Sobre nosotros


Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira

Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira.
No es lo que fue sino lo que yo quise
mis nostalgias detenidas en inalcanzables ramas
mi sed extraída del pozo de mis sueños
bocetos alumbrados.
Todo lo que he escrito sobre nosotros es verdad
tu belleza
o sea una cesta de frutas una mesa en el campo
cuando me faltas tú
o sea cuando me convierto en la última farola de la calle
del último rincón de la ciudad
cuando tengo celos de ti
o sea cuando corro de noche entre los trenes con los ojos
vendados
mi felicidad
o sea río soleado que rompe sus diques.

Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira
todo lo que he escrito sobre nosotros es verdad.

Nazim Hikmet