20 julio, 2007
19 julio, 2007
Cookies
17 julio, 2007
Mapas

He desplegado mi orfandad
sobre la mesa, como un mapa.
Dibujé el itinerario
hacia mi lugar al viento.
Los que llegan no me encuentran.
Los que espero no existen.
Y he bebido licores furiosos
para transmutar los rostros
en un ángel, en vasos vacíos.
(de Los Trabajos Y Las Noches, 1965)
15 julio, 2007
Cabeceando

Alvin Langdon Coburn - Portland Place, Londres (1908)
Aburrimiento
También esta noche pasará
Esta soledad alrededor
titubeante sombra de los cables del tranvía
sobre el húmedo asfalto
Miro las cabezas de los cocheros
medio dormidos
cabecear
Giuseppe Ungaretti
14 julio, 2007
Oh, la felicidad
Aquellas dos imágenes le habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la felicidad absoluta y sin condiciones. Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva.
Alessandro Baricco
Tierras de cristal
09 julio, 2007
Ah, el amor (9)
Mike: Si yo hubiera tenido una familia normal y una buena crianza… entonces hubiera sido una persona bien ajustada
Scott: ¿Qué es un padre normal?
05 julio, 2007
Amigos (8)
Escuchar esas conversaciones, ser amigo de Nuto, conocerlo así, me hacía el efecto de tomar vino y oír música. Me avergonzaba ser solamente un chico, un sirviente, no saber conversar como él, y me parecía que por mí mismo nunca lograría hacer nada. Pero él me daba confianza, me decía que quería enseñarme a tocar la trompeta, llevarme a las fiestas de Canelli, hacer que acertara diez tiros en el blanco. Me decía que el ignorante no se distingue por el trabajo que hace sino por cómo lo hace, y que algunas mañanas al levantarse también él sentía deseos de sentarse en el taller y fabricar una hermosa mesa. -¿De qué tienes miedo? -me decía-, las cosas se aprenden haciéndolas. Basta con tener ganas... Corrígeme si me equivoco.
En los años siguientes, aprendí muchas otras cosas de Nuto, o quizás tan sólo era que estaba creciendo y empezaba a entender por mí mismo. Pero fue él quien me explicó por qué Nicoletto era tan basura. -Es un ignorante -me dijo-, cree que porque vive en Alba y lleva zapatos todos los días y nadie lo obliga a trabajar vale más que un campesino como nosotros. Y en su casa lo mandan a la escuela. Sabes que los suyos lo mantienen trabajando sus tierras. Él ni siquiera se da cuenta -. Fue Nuto quien me dijo que con el tren se va a todas partes, y que cuando terminan las vías comienzan los puertos, que los barcos tienen itinerarios, todo el mundo es una red de rutas y de puertos, un itinerario de gente que viaja, que hace y que deshace, y en todas partes hay gente capaz y gente necia. Me dijo también los nombres de muchos países y que bastaba con leer el diario para encontrar nombres de todos los orígenes. Así, algunos días en que estaba en la propiedad, en los viñedos sobre el camino cavando al sol, y oía llegar el tren entre los durazneros y llenar con su ruido todo el valle yendo o viniendo de Canelli, en esos momentos me quedaba sobre la azada, miraba el humo, los vagones, miraba hacia Gaminella, el palacete del Nido, hacia Canelli y Calamandrana, hacia Calosso, y me parecía que había tomado vino, que era otro, que era como Nuto, que llegaría a valer lo mismo que él, y que un buen día yo también tomaría ese tren para irme quién sabe adónde.
Cesare Pavese
La luna y las fogatas
29 junio, 2007
Océano Mar (8)
Alessandro Baricco
Océano Mar
27 junio, 2007
Pequeño
Beautiful Boy (Darling Boy)
24 junio, 2007
Nieblas
20 junio, 2007
Natura
Pero, ¡cuán impensable, cuán miope en todo caso aspirar a una cancelación de la cultura! Sólo quedaría el estado de naturaleza, que es mucho más difícil de soportar. Es verdad que la naturaleza no nos exigía limitar en nada nuestras pulsiones, las consentía; pero tiene su modo, particularmente eficaz, de limitarnos: nos mata, a nuestro parecer de una manera fría, cruel y despiadada, y acaso a raíz de las mismas ocasiones de nuestra satisfacción. Justamente por esos peligros con que la naturaleza nos amenaza nos hemos aliado y creado la cultura, que, entre otras cosas, también debe posibilitarnos la convivencia. Y por cierto la principal tarea de la cultura, su genuina razón de existir, es protegernos de la naturaleza.
Sigmund Freud
El Porvenir de Una Ilusión (1927)
18 junio, 2007
Elaborar
14 junio, 2007
¿Bailamos?
12 junio, 2007
09 junio, 2007
Felicidad
Jápines
Y nunca quise hablarte de nidos de amor,
sino de trincheras.
04 junio, 2007
Felices juntos
Cierro los ojos...
Los ladrones sólo desean nuestras sortijas; los amantes, la carne; los predicadores, nuestras almas; los asesinos, la vida. Pueden quitarme la mía: los desafío a que cambien algo en ella. Echo hacia atrás la cabeza para sentir por encima de mí el murmullo de las hojas... Estoy en el bosque, en un campo... Es la hora en que el Tiempo se disfraza de barrendero y Dios tal vez de trapero.
Él, el avaro, el testarudo; él, que no consiente ver perderse una perla entre el montón de conchas de ostras a las puertas de las tabernas. Padre nuestro que estás en los cielos... ¿Veré yo venir alguna vez a un hombre viejo, con un abrigo pardo, con los pies llenos de barro por haber atravesado Dios sabe que río para reunirse conmigo? Se dejaría caer en el banco, apretando en un puño cerrado un valioso regalo que bastaría para cambiarlo todo. Separaría los dedos lentamente, uno tras otro, con prudencia, pues el regalo podría echarse a volar... ¿Qué llevaría en su mano? ¿Un pájaro, una semilla, un cuchillo, una llave para abrir la lata de conserva del corazón?
Fuegos
01 junio, 2007
Océano Mar (7)
31 mayo, 2007
Calma

Henri Cartier-Bresson
Domingo en la ribera del Marne (1938)
Paseo en el Río
El claro viento -¿qué es?
Algo para amar, no para ser nombrado.
Pasa como un príncipe
Entre los elogios de los árboles.
Dejemos que la barca nos conduzca
¡Vamos a ninguna parte!
Tendido boca arriba, saludo
A la brisa que anda por ahí,
Bebo a la salud del espacio.
Ni ella ni él piensan en mí
-Qué bueno: yo tampoco. Anochece:
Nubes brillantes sobre aguas luminosas.
Su Tung-P'O
(Versión de Octavio Paz)
26 mayo, 2007
Esos seres alados (4)
When the day is long and the night, the night is yours alone,
When you're sure you've had enough of this life, well hang on
Don't let yourself go, 'cause everybody cries and everybody hurts sometimes
Sometimes everything is wrong. Now it's time to sing along
When your day is night alone, (hold on, hold on)
If you feel like letting go, (hold on)
When you think you've had too much of this life, well hang on
'Cause everybody hurts. Take comfort in your friends
Everybody hurts. Don't throw your hand. Oh, no. Don't throw your hand
If you feel like you're alone, no, no, no, you are not alone
If you're on your own in this life, the days and nights are long,
When you think you've had too much of this life to hang on
Well, everybody hurts sometimes,
Everybody cries. And everybody hurts sometimes
And everybody hurts sometimes. So, hold on, hold on
Hold on, hold on, hold on, hold on, hold on, hold on
Everybody hurts. You are not alone
23 mayo, 2007
Tantalizing
Robert ParkeHarrison - Tree Sonata
Los sentimientos que más duelen, las emociones que más acucian, son los que resultan absurdos – el ansia de cosas imposibles, precisamente porque son imposibles, la nostalgia de lo que nunca hubo, el deseo de lo que podría haber sido, la pena de no ser otro, la insatisfacción de la existencia del mundo. Todos estos medios tonos de la conciencia del alma crean en nosotros un paisaje dolorido, un eterno poniente de lo que somos. El que podamos sentirnos es entonces un campo desierto que oscurece, triste de juncos a orillas de un río sin barcos, devorado claramente por una sola sombra, entre orillas distanciadas.
No sé si estos sentimientos son una locura lenta del desconsuelo, si son reminiscencias de algún otro mundo en que habríamos estado – reminiscencias cruzadas y mezcladas, como cosas vistas en sueños, absurdas en la figura que vemos pero no en su origen, si lo supiésemos. No sé si hubo otros seres que fuimos, cuya plenitud sentimos hoy, en la sombra que de ellos somos, de una manera incompleta – perdida la solidez y concibiéndola nosotros mal en las dos exclusivas dimensiones de la sombra en que vivimos.
Sé que estos pensamientos de la emoción duelen con rabia en el alma. La imposibilidad de figurarnos una cosa a la que correspondan, la imposibilidad de encontrar algo que sustituya eso a lo que se abrazan en visión – todo esto pesa como una condena dictada no se sabe dónde, o por quién, o por qué. Pero lo que nos queda de sentir todo esto es con seguridad un disgusto de la vida y de todos sus gestos, un cansancio anticipado de los deseos y de todos sus modos, un disgusto anónimo de todos los sentimientos. En estas horas de pena sutil, se nos hace imposible, hasta en sueño, ser amante, ser héroe, ser feliz. Todo está vacío, hasta en la idea de lo que es. Todo eso está dicho en otro lenguaje para nosotros incomprensible, meros sonidos de sílabas sin forma en el entendimiento. La vida es hueca, el alma es hueca, el mundo es hueco. Todos los dioses mueren de una muerte mayor que la muerte. Todo está más vacío que lo vacuo. Todo es un caótico amontonamiento de nada.
Si pienso esto y miro, para ver si la realidad apacigua mi sed, veo casas inexpresivas, caras inexpresivas, gestos inexpresivos. Piedras, cuerpos, ideales -- todo está muerto.
Todos los movimientos son parajes, el mismo paraje todos ellos. Nada me dice nada. Nada me es conocido, no porque me extrañe sino porque no sé qué es. Se perdió el mundo. Y en el fondo de mi alma – como única realidad de este momento – hay una pena intensa e invisible, una tristeza que es como el sonido de quien llora en una habitación oscura.
Fernando Pessoa
Libro del Desasosiego
No.196
22 mayo, 2007
Resistiré
II
Para la libertad sangro, lucho, pervivo,
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
Miguel Hernández
18 mayo, 2007
Azuledades

El azul no hace ruido
Es un color tímido, sin doble intención, presagio ni proyecto, que no se arroja bruscamente a la mirada como el amarillo o el rojo, sino que la atrae, la domestica poco a poco, le permite acercarse sin apremiarla, de modo que se sumerge en él, se encueguece y se ahoga sin darse cuenta. El azul es un color propicio a la desaparición. Un color donde morir, un color que libera, el color mismo del alma después de haberse desembarazado del cuerpo, después de haber salpicado toda la sangre y las visceras haberse vaciado, todas las entrañas, y el mobiliario de sus pensamientos haberse mudado para siempre. Indefinidamente, el azul se evade.
En realidad no es un color. Más bien una tonalidad, un clima, una resonancia especial del aire. Un amontonamiento de claridad, un tinte que nace del vacío agregado al vacío, tan cambiante y transparente en la cabeza del hombre como en el firmamento.
El aire que respiramos, la aparencia de vacío sobre la cual se agitan nuestras figuras, el espacio que atravesamos, no son otra cosa que ese azul terrestre, invisible, tan cerca está y se funde con nosotros, vistiendo nuestros gestos y nuestras voces. Presente aún en la recámara, todos los postigos cerrados y todas la lámparas apagadas, insensible atuendo de nuestra vida.
extracto de Une histoire de bleu
(Traducido por Ignacio de la Serna)
15 mayo, 2007
Amigos (7)
He visto la paz y la guerra, he visto la miseria y la grandeza, te he visto cobarde y me he visto a mí mismo vanidoso, he visto la confrontación y el acuerdo. Pero en el fondo, quizás el último significado de nuestra vida haya sido esto: el lazo que nos mantuvo unidos a alguien, el lazo o la pasión, llámalo como quieras.
El último encuentro
10 mayo, 2007
Ah, el amor (8)

Rene Magritte - La reproduction interdite (1937)
Yo os amé: el amor no se ha extinguido
por entero en el alma todavía,
mas no temáis que vuelva a importunaros
ni que por causa alguna os aflija.
Yo os amé sin palabras ni esperanza,
presa de celos y de timidez;
os amé tan sincera y tiernamente
como Dios quiera os vuelvan a querer.
Alexander Pushkin
07 mayo, 2007
Paisaje interior

Isla de Grótta , Seltjarnarnes, Islandia - Maria Roff
Es extraño recordar cómo fue todo al principio, porque cuando pienso en los dos años que pasamos en las Cottages, aquel aturdido y asustado comienzo no parece casar bien con todo lo demás. Si alguien menciona hoy las Cottages, lo que me viene a la cabeza es una serie de días sin complicaciones, en los que entrábamos y salíamos de los cuartos de unos y otros, y en la languidez con que la tarde entraba en la noche; y mi montón de viejos libros de bolsillo, con las hojas blandas y combadas, como si alguna vez hubieran pertenecido al mar. Pienso en cómo solía leerlos, tendida boca abajo en la hierba en las tardes cálidas, con el pelo -en aquellos días me lo estaba dejando largo- siempre cayéndome por la cara y entorpeciéndome la visión. Pienso en mi despertar por las mañanas en lo alto del Granero Negro, mientras me llegaban las voces de los alumnos que discutían de poesía o filosofía en el campo. O en los largos inviernos, en los desayunos en las cocinas humeantes, alrededor de la mesa, entre conversaciones sobre Kafka o Picasso llenas de meandros. En el desayuno siempre manteníamos este tipo de debates; nunca con quién había tenido sexo alguien la noche anterior, o por qué Larry y Helen habían dejado de hablarse.
Pero, cuando pienso ahora en todo ello, la imagen de nuestro grupo aquel primer día, hechos una piña delante de la casa, no me resulta tan chocante, después de todo. Porque, en cierto modo, quizá no habíamos dejado atrás nuestro pasado de un modo tan rotundo como imaginábamos.Porque en algún rincón de nuestro interior, una parte de nosotros mismos seguía no sólo asustada ante el mundo que nos rodeaba, sino -por mucho que nos despreciáramos por ello- totalmente incapaz de liberarse de su dependencia de los demás.
Kazuo Ishiguro
Nunca me abandones
03 mayo, 2007
Emil Cioran (3)
Siempre que me dejo conmover por una sonrisa me alejo con la carga de lo irreparable, ya que nada descubre más atrozmente la ruina que espera al hombre como ese símbolo aparente de felicidad, el cual hace sentir con más crueldad a un corazón deshojado el temblor de lo pasajero de la vida, como el estertor clásico del fin. Y siempre que alguien me sonríe, descifro en su frente luminosa la desgarradora llamada: «¡Acércate, fíjate bien, que yo también soy mortal!». O cuando la negrura de mi noche vela mis ojos, la voz de la sonrisa aletea junto a mis oídos ávidos de lo implacable: «Mírame, es por última vez!».... Y por eso la sonrisa te aparta de la última soledad, y sea cual fuere el interés que tienes por tus compañeros de respiración y de putrefacción, te vuelves hacia ellos para sorberles el secreto, para anegarte en él y para que ellos no sepan, no sepan cuán pesada es su carga de temporalidad, qué mares transportan y a cuántos naufragios nos invita el tormento inconsciente e incurable de su sonrisa, a qué tentaciones de desaparición te someten, abriéndote su alma mientras tú levantas, temblando de aflicción, la lápida de la sonrisa.
27 abril, 2007
Espadas
22 abril, 2007
Pestañas
Knut Hamsun
El Juego de la Vida
19 abril, 2007
Océano mar (6)
17 abril, 2007
Macedonio (4)
Y tú, dulce criatura, pecho de todo amor, dolorida juventud, flor sin sol, niña que ya dejó sin sueños la vida, incomprendida por los malos, inadvertida por los buenos atareados, ¡qué soledad valerosa la tuya, Adriana, que no tienes siquiera la pluma para envanecerte de quejas como yo en mis cobardías! ¡Adónde voy cayendo!
Mis páginas serán siempre veraces. No habrá una de ellas sin el nombre de Adriana, que es mi verdad, sin mi sufrir, que no puedo vencer, sin las fábulas forzadas con que procuro defenderme, hacerme querer de la Vida optimista.
En esta desierta hora y abandono, tan débil, tan vencido soy que estoy escondiéndome de todo, porque cualquier cosa que me tocara, una mariposa que volara, un papel que cayera al suelo me derrotaría; si sólo viera escrito mi nombre en algún sobre... ¡Si es sólo el temor de caer más, solo aquí, que me contiene! ¿Hubiera imaginado yo ir cayendo así desde hace tres años, a esta tenuidad, a esta nada de cosa humana tan exangüe que el saber que tengo un nombre entre los sueños y los vivires es un miedo para mí...?
Macedonio Fernández
Una novela que comienza
13 abril, 2007
Anne Sexton (2)
11 abril, 2007
A brillar mi amor
EL PASADO DEL FUEGO
06 abril, 2007
Ah, el amor (7)
Sandor Marai
Miles: Mierrrda, creo que vos necesitás el trago más que yo.
03 abril, 2007
Sobre nosotros
Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira.
No es lo que fue sino lo que yo quise
mis nostalgias detenidas en inalcanzables ramas
mi sed extraída del pozo de mis sueños
bocetos alumbrados.
tu belleza
o sea una cesta de frutas una mesa en el campo
cuando me faltas tú
o sea cuando me convierto en la última farola de la calle
del último rincón de la ciudad
cuando tengo celos de ti
o sea cuando corro de noche entre los trenes con los ojos
vendados
mi felicidad
o sea río soleado que rompe sus diques.
Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira
todo lo que he escrito sobre nosotros es verdad.
Nazim Hikmet







































