31 julio, 2008

Tiempo Vacío




"Fresco, divertido..." ¿son los adjetivos para el disco 1? "Fresco" puede ser, pero...


¡Jajajaja! ¡Divertido, no mucho! Estéticamente está dicho desde un lugar fuerte. No es un lamento depresivo: es una pregunta hecha a los gritos; es como salir en medio de la lluvia y ponerte a gritarle cosas al cielo. Esa frase se espeja un poco en el tema de Nick Drake: Año tras año el tiempo se va/ y nadie pregunta qué hago acá. Estamos viviendo un tiempo vacío: vacío hasta de preguntas, más que de respuestas. Hay una sensación de pérdida del sentido: ya no es sólo una cuestión personal, ni regional, ni de país, ni de continente... estamos hablando de una sensación de fracaso de toda una civilización. Y eso te termina atravesando también a vos, porque cada quién tiene sus preguntitas personales en medio de ese contexto, y si el contexto desistió de preguntarse, es todavía más acuciante encontrar tu propio sentido en medio del sinsentido. ¿Quién te responde?
(Canta):
Pregunto a las rosas,
qué pavada,
las rosas no hablan,
sin embargo las rosas exhalan
el perfume que roban de ti,
decía Cartola (uno de los fundadores de la escola do samba Mangueira). Cartola: albañil, y analfabeto.

Entrevista a Pedro Aznar en Clarín.

28 julio, 2008

Gratitudine

Sucede. Uno construye unos sueños, cosas propias, íntimas, y luego la vida no acepta jugar con ellos y los desbarata, un instante, una frase, y todo se deshace. Sucede. No por nada vivir es un mísero oficio. Toca resignarse. La vida no tiene gratitud, si entienden lo que quiero decir.

Alessandro Baricco

Océano Mar


Gustave Caillebotte - La Place de l'Europe, temps de pluie.

Succede. Uno si fa dei sogni, roba sua, intima, e poi la vita non ci sta' a giocarci insieme, e te li smonta,un attimo, una frase e tutto si disfa. Succede. Mica per altro che vivere è un mestiere gramo. Tocca rassegnarsi. Non ha gratitudine, la vita, se capite cosa voglio dire.

Alessandro Baricco
Oceano Mare

20 julio, 2008

Crees estar donde estás



Un amigo duerme


Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas.
Mi otoño era un amor por tu verano.
El viento del recuerdo resonaba en las puertas
de lugares que nunca visitáramos.

Permití la mentira de tu sueño egoísta
allá donde tus pasos borra el sueño.
Crees estar donde estás. Qué triste nos resulta
estar donde no estamos, así siempre.

Tu vivías hundido dentro de otro tú mismo,
abstraído a tal punto de tu cuerpo
que eras como de piedra. Duro para el que ama
es tener un retrato solamente.

Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias
a las que nunca ya retornaremos.
Corría como un loco sin remover los miembros:
el mentón apoyado sobre el puño.

Y, cuando regresaba de esa carrera inerte,
te encontraba aburrido, con los ojos
cerrados, con tu aliento y con tu enorme mano
abiertos, y tu boca rebosante de noche....

Jean Cocteau

12 julio, 2008

Ah, el amor (16)

Martin Fuchs - Two men on 5th Avenue


En más de una ocasión, has mencionado que hay personas que vienen sin el “chip” que permite amar. ¿Por qué?

—Puede ser por formación, por educación o por grupo de pertenencia. Es el amor neoliberal, posposmoderno, gringo. La honestidad y la fidelidad tienen una prensa horrible en el amor contemporáneo y yo me rebelo absolutamente contra eso. Que me digan anacrónico, frígido, lo que quieran. A mí me funciona bien, aunque a veces suceda que haya seres oscuros que quieran probar cómo es esta luz y uno, que es un zonzo, se confunda y deje ser.

En general, pareciera que hablás de un amor con mayúscula, como verdad absoluta, total.

—Para mí, el amor se escribe todo con mayúscula, las cuatro letras, como tantos otros conceptos que deberíamos volver a poner delante de los ojos y no a un costado. Lo que pasa es que los que amamos así estamos un poco estigmatizados porque estamos en carne viva. Muchos de nosotros estamos inmersos en un universo que no nos pertenece por historia, que ahora le pertenece al amor libre y pasatista, liberal, express. Hay un amor clásico que es el amor más simple y es el que está atravesando toda ancla como síntoma histórico. ¿Qué quiere decir? Decime cómo amás y te diré a qué momento histórico pertenecés. Yo no amo à la mode. ¿Quién me dice a mí que tengo que ser promiscuo? ¿Quién me lo manda? ¿Por qué me lo manda? ¿No querrán verme en ese mercado barato de la promiscuidad? No, yo elijo que no. Defiendo a los que eligen que sí; pero a los que eligen, no a los que no saben dónde los lleva la marea. ¿Pero a mí quién me dijo que tengo que amar, decir o militar de tal manera? ¿No estaría mejor hacerlo de otra forma? Todo tiene que ver con la crisis de las definiciones, de las palabras.

Fragmento de una entrevista a Gabo Ferro en Página 12

30 junio, 2008

su brazo sobre el mío

Bob Donlin, Neal Cassady, Allen Ginsberg, Robert LaVigne
y Lawrence Ferlinghetti. Fotografía de Corbis.


Amistad a lo largo

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.

Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

¡Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

Jaime Gil de Biedma


26 junio, 2008

Paisajes nuevos

Hendrick Avercamp - Paisaje invernal

El otro tiene que ser para nuestra vida una montaña desde cuya altura se avisten distancias nuevas, paisajes nuevos, nuevas interpretaciones del vivir.

Roberto Arlt

16 junio, 2008

Un trozo de belleza

Camille Claudel - El Vals

No son tiempos normales en el mundo. Nosotros no somos gente normal. Hay que inventar nuevas formas de hacer las cosas y en esas nuevas formas el objetivo de ganar dinero no puede ser una prioridad, porque si así fuera estaríamos en problemas. Hay que cambiar esa situación de que todo el mundo quiera un trozo del pastel. Esto no es un pastel. En el mejor de los casos, habrá belleza. ¿Quieren un trozo de belleza?

Ricky Pashkus

Fragmento de un reportaje.

13 junio, 2008

Un oído silencioso

John Atkinson Grimshaw - An autumm idyll (1885)

Hay ciertas cosas de las que un hombre nunca habla y que son aún más preciosas porque se mantienen en silencio. Las más profundas comunicaciones sólo necesitan que les prestemos un oído silencioso…
En las relaciones humanas, la tragedia comienza no cuando no se interpretan las palabras, sino cuando no se interpreta el silencio.
El lenguaje de la amistad no está hecho con palabras sino con significados. Es una inteligencia por encima de las palabras. Supongamos que alguien va a despedir a un amigo que parte de viaje. ¿De qué otra forma puede expresar sus sentimientos más que con un apretón de manos?

Henry David Thoreau

12 junio, 2008

mi camino no es el vuestro

Channing Tatum en A guide to recognizing your saints (2006)


Es tu amigo, déjalo soñar...

Es tu amigo, déjalo soñar;
No es tu hermano, no es tu padre,
No es San Miguel, es un chico.

Está casado, trabaja, va a dormir
Al otro extremo del mundo,
Va a pensar en la Gran Noche Europea.

Le explico a él, a ti, mi camino no es el vuestro,
Niño, Perro —escucha: vete a buscar tu alma,
Vete a oler el viento, vete lejos.

La vida es una pena. Acerca el libro, vamos,
No escribas más en las paredes, en la luna,
La del Perro, en el mar, en el fondo nevado.

Vete a buscar a Dios en la noche, también en las nubes.
Cuándo se detendrá este gran círculo en el cráneo
¡oh Neal!; hay hombres, cosas, afuera que hacer.

Enormes tumbas tremendas de Actividad
En el desierto de África del corazón,
Los ángeles negros, las mujeres en la cama
con sus hermosos brazos abiertos para ti
en su juventud, suplicando algo de
Ternura en el mismo sudario.

Las grandes nubes de nuevos continentes,
Pies cansados en climas tan misteriosos,
No bajes hasta la otra parte para nada.

Jack Kerouac

04 junio, 2008

Un pacto para vivir

Edward Hopper - Night Window (1928)


-"Vivir es ir doblando banderas", ha escrito en un poema suyo. ¿Resultado de haber ido adentrándose en su propio vacío?

-Tiene que ver con eso. Ese verso pertenece a Habitaciones separadas , un libro de crisis, entre otros motivos por haber creído en muchos sueños que estaban desintegrándose por entonces. Tuve la tentación de expulsar los sueños de mi casa y ser muy realista. Pero quien expulsa los sueños acaba convirtiéndose en un cínico. Entonces hice un pacto conmigo mismo: no echo los sueños pero tampoco sigo durmiendo con ellos. Vamos a vivir en habitaciones separadas. Mis sueños en una cama y yo, en otra. ¿Hay desencanto en esto? Creo que no, pero el optimismo no puede renunciar a la lucidez. Volvemos a la conciencia.

Fragmento de un reportaje a Luis García Montero en ADN.

31 mayo, 2008

Hasta que sus puertas cedan



Y la muerte no impondrá su reino

Y la muerte no impondrá su reino.
Desnudos hombres ya muertos se confundirán
Con el hombre en el viento y la luna del oeste;
Cuando los huesos sean descarnados y los ya mondados se hayan ido,
Habrá estrellas en torno al pie y entre sus codos
Y aunque pierdan la razón no perderán su lucidez
Aunque se hundan bajo el mar de nuevo en vilo se alzarán
Pues se acaban los amantes mas no el amor
Y la muerte no impondrá su reino.

Y la muerte no impondrá su reino.
Quienes yacen tendidos
Bajo interminables pálpitos del mar
No morirán palpitando de terror:
Retorciéndose en el potro en tanto el músculo se afloja
Y abiertos en canal, su esqueleto ha de resistir;
La fe gemirá en sus manos al partirse en dos
Y demonios unicornes los penetrarán,
Pero aun así, hendidos de principio a fin, no van a crujir
Y la muerte no impondrá su reino.

Y la muerte no impondrá su reino.
El grito de la gaviota puede no estallar en sus oídos
Ni una ola ruidosa romper en la costa;
Donde una flor brotó quizá ya no exista ninguna
Que al golpe de la lluvia alce la frente;
Pero aunque estén ebrios y muertos como clavos
Y las calaveras hundan con su martilleo a las margaritas
Ellos golpearán al sol hasta que sus puertas cedan
Y la muerte no impondrá su reino.

Dylan Thomas

(versión de Marco Antonio Montes de Oca)

29 mayo, 2008

Ah, el amor (15)



Andrew: … No estábamos enamorados. Era sexo puramente animal. Lujuria. Hubiera dado mi brazo derecho por desnudarte y hacerte todo lo más indecente que se pueda imaginar.

Ariel: Justamente tenía ganas de que hicieras eso.

Andrew: Lo sé, lo sé. Perdí la oportunidad. ¡Es tan lamentable! ¡No he dejado de arrepentirme desde entonces! Es lo más lamentable de la vida: una oportunidad perdida…

Ariel: Quién sabe lo que hubiera podido pasar si llegamos a hacer el amor aquella noche. El momento era perfecto, y haciendo el amor se aprenden cosas de uno mismo que jamás se hubieran imaginado de otra forma.


Woody Allen
Comedia Sexual De Una Noche De Verano

25 mayo, 2008

Olga Orozco




  • "Azar" y "destino". Son palabras que llevo siempre conmigo como herencia de ese encuentro. Mi poesía las alude repetidamente. Orozco es el apellido de mi madre, el de mi padre es Gugliota. Mi padre había llegado de Europa y dejaba el Mediterráneo a sus espaldas. Mi madre salió a su encuentro en una volanta que venía desde San Luis. Yo tengo una piedra de cada uno de esos lugares y les siento una vibración particular. A menudo escribo alternadamente con una u otra piedra. Creo que en nuestras vidas el azar es permanente y que el destino se nos abre en forma de abanico porque vale tanto en la vida lo que uno hizo como lo que dejó de hacer.

  • Creo que la poesía es eso. Una permanente pregunta. Por más que uno conteste con aseveraciones, en realidad esa respuesta es también una pregunta. Y claro, se acaba. La última pregunta no tiene respuesta o la respuesta nos está vedada. Hay sellos que no se pueden levantar desde este costado del mundo.

  • La poesía, en su representación total, así como el universo, como esa esfera de la que hablaban Giordano Bruno y Pascal, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna, es inaprensible'.

  • Siempre escribí porque me siento insuficiente, inacabada. Porque siento que mi yo es limitado, que estoy aquí y ahora y la poesía me abre otras fronteras, me saca de mi yo y me hace completamente con todo lo otro. Creo que he variado muy poco en mi visión del mundo. Tal vez haya ahora una mayor riqueza de recursos o un manejo más acabado del lenguaje, pero me parece que, en definitiva, el sentido último de mi poesía es el mismo y que hay una continuidad total en todo lo que hago.

24 mayo, 2008

La sorpresa

Ordinary People (Gente como uno, 1980)

Conrad Jarrett: ¡Dame tu mano!
Buck Jarrett: ¡La cagamos, viejo! ¡Papá nos va a correr por toda la casa por esto!
Conrad: ¡No tiene nada de gracioso!
Buck: ¡No te sueltes!
Conrad: ¡No, Buck!
Buck: ¡Todo va a salir bien!
Conrad: ¡Resistí hermano! ¡No te sueltes! ¡quedate conmigo! ¡quedate conmigo! ¡quedate conmigo! ¡Oh, Dios! ¡Bucky! ¡Buck! ¡Buck!





Dr.Tyrone Berger:
¿Hola?
Conrad: Soy Conrad.
Dr.Berger: ¿Qué pasa?
Conrad: Necesito verlo.
Dr.Berger: ¿Dónde estás?
Conrad: No sé.
Dr.Berger: Está bien. Andá para el consultorio. Nos encontramos allá.
Conrad: Bueno.

Dr.Berger: Bien. Estás acá.
Conrad: Pasó algo.
Dr.Berger: Un minuto. Esperá a que entremos. Listo. Mierda. Uno pensaría que ellos tendrían en cuenta que podría haber emergencias. No te lo saques. Sólo sentate.
Conrad: Pasó algo.
Dr.Berger: ¿Qué?
Conrad: Es...
Dr.Berger: ¿Es qué?
Conrad: Oh. ¡Dios! Necesito algo.
Dr.Berger: ¿Qué necesitás?
Conrad: Sigue pasando. ¡No lo puedo detener!
Dr.Berger: Ni lo intentes.
Conrad: Me tengo que liberar.
Dr.Berger: ¿De qué?
Conrad: ¡De lo que le hice!
Dr.Berger: ¿Qué?
Conrad: ¡Tiene que ser culpa de alguien... si no no tiene sentido!
Dr.Berger: ¿Cuál sentido? ¡Sólo sucedió!
Conrad: Oh. No. No me refería a eso. Es sólo que... Bucky. No fue mi intención. Bucky, No fue mi intención. ¡Bucky!
Dr.Berger: No fue tu culpa.

Conrad:
Vos dijiste. "¡Bajá la vela!" ¡No podía! ¡Estaba atascada! ¡y después la driza se atascó! ¡Porque la maldita driza se atascó! Y entonces te sentaste sin saber qué hacer! ¡Hasta que fue demasiado tarde! ¡Y se supone que yo me encargue!
Dr.Berger: ¿Y eso no es justo, no?.
Conrad: ¡No! Y después me dijiste "¡aguantá!" "¡aguantá!" ¡Y te soltaste! ¿Por qué soltaste?
Dr.Berger: ¡Porque me cansé!
Conrad: ¿Sí? Bueno. ¡Andate a la mierda! ¡Idiota! Duele estar enojado con él.
Dr.Berger: Sí.
Conrad: Sólo no fue cuidadoso. No vió que algo malo podía pasar.
Dr.Berger: Pasan cosas malas aún cuando la gente es cuidadosa.
Conrad: Debimos haber regresado... cuando se empezó a poner feo.
Dr.Berger: Entonces cometieron un error.
Conrad: ¿Por qué se soltó? ¿Por qué?
Dr.Berger: Quizás vos seas más fuerte. ¿Alguna vez se te ocurrió pensar que eras el más fuerte? ¿Cuánto tiempo más te vas a castigar? ¿Cuándo vas a parar?
Conrad: Quisiera hacerlo.
Dr.Berger: ¿Por qué no lo hacés?
Conrad: No es fácil. Dios... yo lo amaba.
Dr.Berger: Lo sé. ¿Qué pasó? Dijiste que algo había pasado. ¿Qué provocó todo esto?
Conrad: Karen. Se suicidó. Acabo de enterarme de que está muerta.
Dr.Berger: Jesús.
Conrad: Ella estaba bien.
Dr.Berger: No. No estaba bien.
Conrad: ¡Ella me lo dijo! Me dijo...
Dr.Berger: ¿Qué?
Conrad: Estaba ocupada y se sentía bien...
Dr.Berger: ¿Qué? ¿Qué?
Conrad: Si hubiera sabido... Podría haber hecho algo.
Dr.Berger: ¿Te la estás cargando a ella también?
Conrad: ¡No!
Dr.Berger: ¿No?
Conrad: No. Yo sólo...
Dr.Berger: ¿Qué?
Conrad: No es eso. Me siento realmente mal por esto. ¡Sólo déjeme sentirme mal por esto!
Dr.Berger: Ok. Mirá... yo también me siento mal.
Conrad: ¿Por qué a la gente le pasan cosas? No es justo.
Dr.Berger: Tenés razón. No es justo.
Conrad: Sólo cometés un único error... y...
Dr.Berger: Um-hmm.
Dr.Berger: ¿Y cuál fue el único error que vos cometiste?
Dr.Berger: Lo sabés.
Dr.Berger: Lo sabés.
Conrad: Yo aguanté. Me quedé en el bote.
Dr.Berger: Exacto.
Dr.Berger: Ahora. Podés vivir con eso ¿no?
Conrad: ¡Estoy aterrado! ¡Estoy aterrado!
Dr.Berger: Los sentimiento son aterradores. Y a veces son dolorosos. Si no podés sentir dolor... tampoco sentirás ninguna otra cosa. ¿Me entendés?
Conrad: Creo que sí.
Dr.Berger: Estás acá. Estás vivo. No digas que eso no lo podés sentir.
Conrad: No se siente bien.
Dr.Berger: Es bueno. Creeme.
Conrad: ¿Cómo lo sabe?
Dr.Berger: Porque soy tu amigo.
Conrad: No sé qué hubiera hecho... si usted no hubiera estado acá. ¿En serio es mi amigo?
Dr.Berger: Lo soy. Podés contar con eso.


17 mayo, 2008

Como un beso en los párpados

Thomas Eakins - The Swimming Hole


Los marineros se bañaron en el agua tibia; el aire ardiente secó su piel. Llegó el anochecer, pero sin el frescor que descansa, sin el frescor de la noche, como un beso en los párpados. Ahora la noche es tan cálida, que no podemos dormir. Relámpagos silenciosos palpitan en el borde del cielo y por las olas pasan vagas fluorescencias. Medio acostados en el puente, sueñan los marineros y los grumetes y en la noche misteriosa, que extiende sus brazos hacia los que sueñan, se han retorcido de deseo. Nosotros nos hemos quedado de pie, pues no nos atrevíamos a tumbarnos, y durante toda la noche hemos oído sus suspiros mezclarse con los hálitos amorosos del mar, pero de nuestra severa actitud ha nacido en nosotros un pensamiento más serio y la calma de la noche ha descendido hasta nuestro rostro.

André Gide
El viaje de Urien

Frío




EL AMOR DIFÍCIL

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.
Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.
Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.
Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.
Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.

Luis García Montero

10 mayo, 2008

Happiness

Paleta de Colores - Saúl Santos Díaz


"La razón honda, permítame llamarla así, creo yo que nadie la supo. O nadie me manifestó entenderla. Yo era (soy) un descreído. Notaba cada vez más tenazmente el vacío que hay detrás de todo, y me daba cuenta, a veces agónicamente, de que yo no era feliz, y de que en este mundo, lleno de imperfecciones, de carencias, de ausencias, nunca lo sería... Me vine aquí para intentar ser feliz diciendo que no podía serlo, que era muy difícil, pero que me negaba a aceptar la venda obnuviladora que tantos se ponen... Renunciando a todo (al prestigio, a la posición social, al éxito, al nombre) me hacía íntimamente libre para intentar vivir, esto es, para buscar una intensidad, una plenitud, lo más similares a la felicidad imposible..."

Luis Antonio de Villena
La felicidad y el suicidio

12 abril, 2008

Letanías


Don Hong-Oai - Vagando río arriba

Nosotros nunca nos realizamos.
Somos dos abismos -- un pozo contemplando el Cielo.

Fernando Pessoa
Libro del desasosiego

06 abril, 2008

Amigos (10)


Viktor Vasnetsov - Bebiendo te en la taberna

Queridos, parto de la premisa de la definición de amigo que nos dejó al pasar el Negro Fontanarrosa: “Un amigo es alguien que si un día viene y te dice entusiasmado Acabo de ver una película iraní vos podés contestarle sin mayores miramientos No me empieces a romper las pelotas. Eso es un amigo”. Es decir: alguien con quien se puede ser sincero y discrepar –por ejemplo– sin temor de romper nada porque no hay posibilidad de malos entendidos. Nada que se pueda romper es importante porque si se rompe es porque no tiene importancia. Porque la base está. “Amar es no tener que pedir perdón”, decía en otro registro contiguo y más cursi el slogan de la alevosa Love story. No es nuestro caso, claro. Pero va por ahí.
Como la base está, Nene, puedo no ir a tu casa una reunión de sábado a la noche en que me había comprometido, no avisarte incluso, y mal/bien explicarte después que “todo se complicó” sin elaborar excusa ni inventar mentira. Y podría haber cruzado pretextos, pues tenía dos cumpleaños de amiga/o querida/o –como se usa por esas cosas de la ultracorrección– y no fui a ninguna parte.
Valga esta carta entrecerrada para tratar de explicar ahora que más o menos lo veo –dos días después– qué carajo (nos) pasó para decidir un poco inercialmente quedarnos en casa el sábado, “no estar con gente”, una categoría más amplia que amigos, por supuesto. Hablo por mí, y no hablo por la reunión en tu amorosa casa, Nene, en la que me siento como en la mía y nadando en complicidades, sino por cualquier tipo de encuentro en general. La idea es haberme dado cuenta de que era preferible para mí y para cierto concepto acaso equívoco de salud no cruzarme con nadie, incluso contrariando las ganas. ¿Qué había ahí?
Es increíble, pero ahí estaba la política, fue por la política. La inevitable política. La puta política.

Juan Sasturain
Carta a los amigos del sábado [frgm.]
Publicado completo en Página 12

03 abril, 2008

Lo frágil


Alfred Stieglitz - The Terminal (1892)


Pero aquellos ojos…, no, jamás podría olvidar aquellos ojos rebosantes de tristeza, tan lejanos.


Banana Yoshimoto
Sueño Profundo
(cuento Sueño Profundo)

26 marzo, 2008

Sirenas

Arthur Rackham - detalle de Siegfried and the twilights of the gods


Las voces seguían bajando, pero, cuando decayeron, resulta que la ciudad se alejó, se deshizo, titubeante con una estrofa; los minaretes, las palmeras delgadas se desdibujaron; la escalera se desplomó; tras los jardines, terrazas descoloridas transparentaban el mar y la arena. Era un espejismo desaparecido que palpitaba a merced de un canto. Cesó el canto; se acabó el encantamiento y también la ciudad ilusoria. Nuestro corazón, atrozmente encogido, había creído que se oía morir.
»Apenas una pizca de visión que danzaba aún sobre un trino, silbido de hálitos... y entonces las vimos, acostadas sobre las algas; dormían, conque huimos, tan trémulos, que apenas podíamos correr. Por fortuna, estábamos muy cerca del navío; lo divisamos detrás de un promontorio: lo único que los separaba de las sirenas. ¡Qué peligro no habrían corrido, si hubieran podido oírlos! Y no nos atrevimos a gritar hasta estar ya muy cerca de ustedes, por miedo a despertarlas. No sé qué camino debimos de seguir la víspera para haber avanzado tan poco; ahora creo que caminamos sin movernos del sitio y que aquellas colinas móviles que se desplazaban bajo nuestros pasos, aquella meseta, aquel valle, eran ya el efecto del encantamiento de las sirenas.
Entonces se pusieron a discutir sobre cuántas eran y se maravillaron de haber escapado a sus ardides:
-Pero, decinos -dijo Odinel-, ¿cómo eran?
-Estaban tumbadas sobre las algas -dijo Agloval- y su brillante cabellera, que las cubría por entero, verde y castaña, parecía hierbas del mar, pero corrimos demasiado rápido para verlas bien.
-Tenían manos palmadas -dijo Cabilory sus muslos, de color acero, relucían, cubiertos de escamas. Yo huí, porque sentí pánico.
-Yo las vi como aves -dijo Paride-, como inmensas aves marinas de pico rojo.
¿ Verdad que tenían alas?
-¡Oh, no! ¡No! -dijo Morgain-. Eran igual que mujeres y muy hermosas. Por eso, huí.
-Pero su voz, su voz, dígannos, ¿cómo era su voz? (Todos deseábamos haberlas oído.)
-Era -dijo Morgain- como un valle umbrío y como el agua fresca para los enfermos.
Después cada cual habló de la naturaleza de las sirenas y de sus embrujos; Morgain guardó silencio y comprendí que añoraba a las sirenas.

Aquel día no nos bañamos por miedo de ellas.

André Gide
El viaje de Urien (1893)

20 marzo, 2008

Una armonía insensata

Egon Schiele - Autorretrato con planta de lámpara china (1912)

Después de lo que acababa de hacer Traveler, todo era como un maravilloso sentimiento de conciliación y no se podía violar esa armonía insensata pero vívida y presente, ya no se la podía falsear, en el fondo Traveler era lo que él hubiera debido ser con un poco menos de maldita imaginación, era el hombre del territorio, el incurable error de la especie descaminada, pero cuánta hermosura en el error y en los cinco mil años de territorio falso y precario, cuánta hermosura en esos ojos que se habían llenado de lágrimas y en esa voz que le había aconsejado...

Julio Cortázar
Rayuela

15 marzo, 2008

Ah, el amor (14)


Diego Rivera - El vendedor de alcatraces


No, nunca está el amor.
Va, viene, quiere estar
donde estaba o estuvo.
Planta su pie en la tierra,
en el pecho; se vuela
y se posa o se clava
- azor siempre o saeta -
en un cielo distante,
que está a veces detrás,
y va de presa en presa.
En las noches mullidas
de estrellas y luceros
se tiende a descansar.
Allá arriba, celeste
un momento, la tierra
es el cielo del cielo.
Mira, la quiere, cae,
con ardor de subir.
Por eso no se sabe
de qué profundidad
viene el amor, lejana,
si de honduras de cielos,
o entrañas de la tierra.
Ya
parece que está aquí,
que es nuestro, entre dos cuerpos,
que no se escapará,
guardado entre los besos.
Y su pasar, su rápido
vivir aquí en nosotros,
llega, fuerte, tan hondo
que aunque vuele y se huya
a buscar otros cambios,
a ungir a nuevos seres
decimos: amor mío.
A su fugacidad,
con el alma del alma,
le llamamos lo eterno.
Y un momento de él,
de su tiempo infinito,
si nos toca en la frente
será la vida nuestra.

Pedro Salinas
Razón de amor (1936)

13 marzo, 2008

Arte


Hugo Fontela - Viejo Muelle


Las obras de arte son soledades infinitas ...

Rainer Maria Rilke
Cartas a Un Joven Poeta



Hugo Fontela

11 marzo, 2008

Mar adentro

¿Crees que podría haber barcos mar adentro?
Lo dudo.
No podrían ver muy lejos.
No. No podrían.
¿Qué hay del otro lado?
Nada.
Algo habrá ¿no?
Quizá un padre y su hijo sentados en la playa.



José Barberá - Playa al amanecer


Do you think there could be ships out there?
I dont think so.
They wouldn't be able to see very far.
No. They wouldn't.
What's on the other side?
Nothing.
There must be something.
Maybe there's a father and his little boy and they're sitting on the beach.

Cormac McCarthy
La carretera

09 marzo, 2008

Océano Mar (12)

Mar del Sur - Enero 2008 - foto: Marxe

Son estudios fatigosos, y también difíciles, no podemos negarlo, pero es importante entender. Describir. La última voz que he escrito ha sido Atardeceres. Sabe, es ingenioso esto de que los días terminen. Es un sistema genial. Los días y luego las noches. Y otra vez los días. Parece tan natural pero es muy ingenioso. Y allí donde la naturaleza resuelve colocar sus propios límites, estalla el espectáculo. Los atardeceres.
Los estudié durante semanas. No es fácil entender un atardecer. Tiene sus tiempos, sus medidas, sus colores. Y como no hay un atardecer, ni uno solo, que sea idéntico a otro, entonces el científico tiene que saber discernir los detalles y aislar la esencia hasta que pueda decir este es un atardecer, el atardecer. ¿La estoy aburriendo?

Alessandro Baricco
Océano Mar

07 marzo, 2008

El diablo

El nombre de la rosa - Jean-Jacques Annaud (1986)


Guillermo de Baskerville: Sí, te han mentido. El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.

Umberto Eco
El nombre de la rosa

02 marzo, 2008

Algo vacío y último

Ragnar Axelsson - Islandia


Los años de ti a mí

De nuevo se ondula tu cabello cuando lloro. Con el azul de tus ojos
cubres la mesa de nuestro amor: un lecho entre verano y otoño.
Bebemos lo criado por alguien que no era yo, ni tú, ni un tercero:
saboreamos algo vacío y último.

Nos vemos en los espejos del mar profundo y nos pasamos más deprisa las viandas:
la noche es la noche, comienza con la mañana,
me tiende junto a ti.

Paul Celan
La arena de las urnas

28 febrero, 2008

T.W.



Aniversario | Tennessee Williams
El lunes se cumplen veinticinco años de la muerte del escritor norteamericano. Fue uno de los dramaturgos más importantes de su país en el siglo XX y autor de cuentos notables.
LANACION.com | ADN Cultura | Sábado 23 de febrero de 2008



26 febrero, 2008

Saudade




A Felicidade

Tristeza não tem fim
Felicidade sim
A felicidade é como uma pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar.

A felicidade do pobre parece
A grande ilusão do Carnaval
A gente trabalha o ano inteiro
por um momento de sonho para fazer a fantasia
De rei ou de pirata ou de jardineira.
Pra tudo se acabar na quarta feira.

Tristeza não tem fim
Felicidade sim
A felicidade é como uma gota de orvalho
Numa pétala de flor
Brilha tranquila
Depois delevocila
E cai como uma lágrima de amor
A felicidade é uma coisa louca
Mas tão delicada também.

Tem flores e amores
De todas as cores
Tem ninhos de passarinhos
Tudo isso ela tem
E é por ela ser assim tão delicada
Que eu trato sempre dela muito bem.

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

Vinicius De Moraes

23 febrero, 2008

Cuenta conmigo

River Phoenix (Chris) y Wil Wheaton (Gordie)

Stand by me (Rob Reiner, 1986)


Gordie
: Quizás podrías venir al secundario conmigo.
Chris: Sí, claro, algún día se dará.
Gordie: ¿Por qué no? Sos suficientemente inteligente.
Chris: No me van a dejar.
Gordie: ¿Qué querés decir?
Chris: Es por lo que todos piensan de mi familia en esta ciudad. Lo que piensan de mí. Yo sólo soy uno de esos chicos Chambers de mala muerte.
Gordie: Eso no es cierto.
Chris: Lo es. Nadie siquiera me preguntó si fuí yo quien se llevó el dinero de la merienda aquella vez. Simplemente me dieron 3 días de vacaciones.
Gordie: ¿Lo robaste?
Chris: ¡Sí, me lo llevé! Vos sabías que fuí yo. Teddy lo sabía. Todos sabían que fuí yo. Creo que hasta Vern lo sabía. Pero supongamos que me arrepentí y traté de devolverlo.
Gordie: ¿Trataste de devolverlo?
Chris: Quizás. Sólo quizás. Y supongamos que lo llevé a la vieja Simons y le dije la verdad, y el dinero estaba todo ahí. Pero igual tuve mis tres días de vacaciones porque nunga apareció. Y supongamos que a la semana siguiente la vieja señorita Simons tenía un vestido nuevo cuando llegó al colegio.
Gordie: ¡Sí, sí, era marrón y tenía lunares!
Chris: Sí. Asique digamos que yo devolví el dinero y la vieja Simons lo volvió a robar. Supongamos que contara esta historia. Yo, Chris Chambers, el hermano menor de Ojos Chambers, ¿pensás que alguien me hubiera creido?
Gordie: No.
Chris: Y te parece que esa perra se hubiera atraevido a intentar algo así si hubiera sido alguno de esos pajeros exhibicionistas los que se hubieran llevado el dinero?
Gordie: ¡Ni loca!
Chris: ¡Más vale que no! Pero conmigo... estoy seguro que hacía rato le había echado el ojo a esa pollera. Como sea, vió su oportunidad y se lo llevó. Yo fui el estúpido por tratar de devolverlo.
Chris: Nunca pensé que… ¡una maestra!… oh igual a quién le importa un carajo. Sólo quisiera... poder irme a algún lugar en donde nadie me conociera. Supongo que sólo soy un maricón ¿no?
Gordie: De ningún modo. Shh. De ningún modo.

22 febrero, 2008

Saltar


Jean-Jacques Sempé

Yo me quedé sentado en la rama, apoyando firmemente la espalda en el tronco del abeto - no sé cómo había vuelto hasta allí. Estaba temblando. Tenía frío. De pronto, se me había quitado el deseo de saltar. Me parecía ridículo. No comprendía cómo podía habérseme ocurrido una idea tan tonta: ¡suicidarme por un moco! Porque ahora acababa de ver a un hombre que estaba huyendo contínuamente de la muerte.

Patrick Süskind
La historia del señor Sommer

16 febrero, 2008

La última sabiduría


Laurie Campbell - Garza gris al atardecer



El destino. ¡Mi destino! ¡Es curiosa la vida... ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles! Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo... que llega demasiado tarde... una cosecha de inextinguibles remordimientos. He luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que pueden imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera enfermiza de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma mayor de lo que alguno de nosotros piensa. Me hallaba a un paso de aquel trance y sin embargo descubrí, con humillación, que no tenía nada que decir. Por esa razón afirmo que Kurtz era un hombre notable. Él tenía algo que decir. Lo decía. Desde el momento en que yo mismo me asomé al borde, comprendí mejor el sentido de su mirada, que no podía ver la llama de la vela, pero que era lo suficientemente amplia como para abrazar el universo entero, lo suficientemente penetrante como para introducirse en todos los corazones que baten en la oscuridad. Había resumido, había juzgado. “¡El horror!” Era un hombre notable.

Joseph Conrad
El corazón de las tinieblas

12 febrero, 2008

No country for old men

NAVEGANDO A BIZANCIO

I

Ése no es país para viejos; los jóvenes ahí,
unos en brazos de otros, pájaros en los árboles
-esas generaciones fallecientes- cantando,
cascadas de salmones, macarelas por mares,
parvadas, cuerpos o cardúmenes, encomian al estío
cuanto la vida engendra, cuanto nace y perece.
Presas de tanta música sensual todos descuidan
los monumentos de la sempiterna mente.

II

Triste cosa es un viejo:
un andrajoso abrigo montado en una estaca,
excepto cuando el alma bate palmas y canta
mejorando su brío
por cada desgarrón de su mortal vestido;
ni hay escuela de canto que no reconsidere
los propios testimonios de su magnificencia.
He cruzado por ello los mares y venido
a la urbe sagrada de Bizancio.

III

Oh sabios enhiestos en el divino fuego
cual en áureo mosaico de un panel,
desde el fuego llegad, revolviendo la espira,
para ser los maestros de canto de mi alma.
Consumid ya mi corazón; vasallo del deseo
y al animal agónico ligado,
no sabe lo que es. Llevadme luego
al artificio de la eternidad.

IV

Una vez desprendido de la naturaleza
no tomaré jamás, al recobrar un cuerpo,
la forma de ningún objeto natural,
sino aquella que labran los orfebres griegos
amartillando el oro y con esmaltes de oro
a fin de sacudir la imperial somnolencia;
o ponen a cantar sobre dorada rama
para los caballeros y damas de Bizancio
acerca de las cosas que pasaron,
o pasan, o vendrán.

William Butler Yeats



William Butler Yeats por Alvin Langdon Coburn


SAILING TO BYZANTIUM


I

That is no country for old men. The young
In one another’s arms, birds in the trees
—Those dying generations—at their song,
The salmon-falls, the mackerel-crowded seas,
Fish, flesh, or fowl, commend all summer long
Whatever is begotten, born, and dies.
Caught in that sensual music all neglect
Monuments of unageing intellect.

II

An aged man is but a paltry thing,
A tattered coat upon a stick, unless
Soul clap its hands and sing, and louder sing
For every tatter in its mortal dress,
Nor is there singing school but studying
Monuments of its own magnificence;
And therefore I have sailed the seas and come
To the holy city of Byzantium.

III

O sages standing in God’s holy fire
As in the gold mosaic of a wall,
Come from the holy fire, perne in a gyre,
And be the singing-masters of my soul.
Consume my heart away; sick with desire
And fastened to a dying animal
It knows not what it is; and gather me
Into the artifice of eternity.

IV

Once out of nature I shall never take
My bodily form from any natural thing,
But such a form as Grecian goldsmiths make
Of hammered gold and gold enamelling
To keep a drowsy Emperor awake;
Or set upon a golden bough to sing
To lords and ladies of Byzantium
Of what is past, or passing, or to come.

William Butler Yeats

10 febrero, 2008

Un hogar

A Home at the End of the World - Michael Mayer (2004)
Basada en la novela de Michael Cunningham




Bobby: A veces me levanto y doy vueltas en la oscuridad. ¿Te parece raro eso?

Jonathan: No... qué se yo.

Bobby: Cuando el lugar está oscuro, cuando vos y Claire se fueron a dormir, y yo estoy despierto, es como estar vivo y muerto al mismo tiempo, ¿no? Es algo de algún modo intermedio, cuando la gente que está viva está soñando y la gente que está muerta está… donde está. Y yo estoy acá… en la oscuridad y tranquilo.




Claire: ¿Hay algo que no puedas hacer?
Bobby: No podría estar solo.


09 febrero, 2008

Un lugar donde vivir


Ernst Fuchs - El cielo de Satán (1954)



¿Cómo podrían entenderlo, teniendo como tienen los pies sobre un pavimento sólido, rodeados de vecinos amables siempre dispuestos a agasajarlos o auxiliarlos, caminando delicadamente entre el carnicero y el policía, viviendo bajo el santo terror del escándalo, la horca y los manicomios? ¿Cómo poder imaginar entonces a qué determinada región de los primeros siglos pueden conducir los pies de un hombre libre en el camino de la soledad, de la soledad extrema donde no existe policía, el camino del silencio, el silencio extremo donde jamás se oye la advertencia de un vecino generoso que se hace eco de la opinión pública? Estas pequeñas cosas pueden constituir una enorme diferencia. Cuando no existen, se ve uno obligado a recurrir a su propia fuerza innata, a su propia integridad. Por supuesto puede uno ser demasiado estúpido para desviarse... demasiado obtuso para comprender que lo han asaltado los poderes de las tinieblas. Estoy seguro, ningún tonto ha hecho un pacto con el diablo sobre su alma; puede que el tonto sea demasiado tonto, o el diablo demasiado diablo, no lo sé. O puede ser uno una criatura tempestuosamente exaltada y quedar sordo y ciego para todo lo demás, menos para las visiones y sonidos celestiales. Entonces la tierra se convierte en una estación de tránsito... Si es para bien o para mal, no pretendo saberlo. Pero la mayor parte de nosotros no somos ni una cosa ni otra. La tierra para nosotros es un lugar donde vivir, donde debemos llenarnos de visiones, sonidos, olores; donde debemos respirar un aire viciado por la carne podrida de un hipopótamo, por así decirlo, y no contaminarnos. Y entonces, ¿lo ven?, entra en juego la fuerza personal, la confianza en la propia capacidad para cavar un agujero oculto donde esconder la materia esencial, el poder de devoción, no hacia uno mismo sino hacia el trabajo oscuro y aplastante. Y eso es bastante difícil. Creanme, no trato de disculpar, ni siquiera explicar, trato sólo de ver al señor Kurtz... a la sombra del señor Kurtz.

Joseph Conrad
El corazón de las tinieblas