24 abril, 2016

Petrificado


Peder Severin Krøyer - Un almuerzo (1893)

Su padre se dirigió a la cocina como si hubiera estado esperando cualquier pretexto para alejarse. Mattia se dijo que eso era todo lo que quedaba del amor de los padres, pequeñas atenciones, preocupaciones como las que los suyos enumeraban por teléfono todos los miércoles: la comida, el calor y el frío, el cansancio, a veces el dinero. Todo lo demás, conversaciones nunca entabladas, excusas que dar o recibir, recuerdos que corregir, formaba como una masa petrificada que yacería a profundidades insondables para siempre.

Paolo Giordano
La soledad de los números primos



22 abril, 2016

Contengo multitudes






El pasado y el presente se marchitan.
Yo los he llenado y los he vaciado a los dos
y prosigo llenando lo que me espera en el futuro.

Y ahora vosotros, los que me habéis escuchado,
levantáos. ¿Qué tenéis que decirme?
Miradme a la cara, mientras respiro por última vez
bajo las sombras de la tarde.
(Hablad sinceramente, nadie os escucha y sólo
dispongo de un minuto.)
¿Qué tenéis que decirme?

¿Que me contradigo?
Sí, me contradigo. Y ¿qué?
(Yo soy inmenso...
y contengo multitudes.)

Me dirijo a los que están cerca
y espero en el umbral de la puerta.

¿Quién ha terminado su trabajo?
¿Quién ha concluido de cenar?
¿Quién me acompaña?
¿Quién viene conmigo?
O ¿vais a hablar cuando ya me haya ido y sea
demasiado tarde?

Walt Whitman
Canto a mí mismo

21 abril, 2016

La obra más bella de mi vida




Cuando se hallen restablecidos los derechos de la especie humana perdidos por tantas edades en el Perú, yo me felicitaré de poderme unir a las instituciones que los consagren, habré satisfecho el mejor voto de mi corazón, y quedará concluida la obra más bella de mi vida.

Gral. José de San Martín

citado en

Felipe Pigna
La voz del gran jefe

16 abril, 2016

Condiscípulos



El nombre de cortesía de mi maestro Ssu-chi era Hsiang. En el invierno de aquel mismo año lo acompañé al yamen de Fengxian. Allí tenía yo como condiscípulo a un tal Ku, que estaba aprendiendo el mismo oficio. Su nombre de cortesía era Chin-chien, su nombre literario, Hung-kan, y su apodo, Tzu-hsia. Oriundo de Suzhou, como yo, como persona era noble, leal, decidido, con una franqueza que detestaba las zalamerías. Era un año mayor que yo, y por esta razón yo lo llamaba “hermano mayor”, mientras que él se refería a mí invariablemente como “hermano menor”. Pronto nos volvimos inseparables; de hecho, jamás he tenido un amigo mejor. Desgraciadamente, murió a los veintidós años, y desde entonces me he sentido abatido y solo. Hoy en día, cuando ya tengo cuarenta y seis años y me siento a la deriva en este vasto océano de la vida, me pregunto si volveré a tener tanta suerte en esta vida como para encontrar un amigo tan verdadero como Hung-kan. Recuerdo que al principio de nuestra relación de profundo compañerismo estábamos henchidos de elevados sentimientos de juventud, hasta el punto de que solíamos hablar de irnos a vivir a la sierra para retirarnos del mundo.

Sheng Fu
Seis estampas de una vida a la deriva

 

07 abril, 2016

Era esa época


Alfred de Breanski - Temprano a la mañana, las ladera de Ben Venue

Siento el lugar en que estoy y pienso...
Pienso cuando maduraban los limones. En el viento de febrero que rompía los tallos de los helechos, antes que el abandono los secara; los limones maduros que llenaban con su olor el viejo patio.
El viento bajaba de las montañas en las mañanas de febrero. Y las nubes se quedaban allá arriba en espera de que el tiempo bueno las hiciera bajar al valle; mientras tanto dejaban vacío el cielo azul, dejaban que la luz cayera en el juego del viento haciendo círculos sobre la tierra, removiendo el polvo y batiendo las ramas de los naranjos.
Y los gorriones reían; picoteaban las hojas que el aire hacía caer, y reían; dejaban sus plumas entre las espinas de las ramas y perseguían a las mariposas y reían. Era esa época.


Juan Rulfo
Pedro Páramo

25 febrero, 2016

Un hogar

 Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinneman)
The Killing (T4E6)


Sarah Linden: Yo nunca tuve una casa verdadera en la que crecer. Ya sabes, un hogar. Nunca pertenecí a ningún lado. Y toda mi vida estuve buscando eso, ¿sabés? Pensando que estaría allí afuera, en algún lugar. Que todo lo que tenía que hacer era encontrarlo. Pero creo que quizás ese hogar éramos nosotros. Éramos vos y yo juntos en este estúpido auto dando vueltas por ahí, fumando cigarrillos. Creo que eso era todo. Lo siento. Debí haber sabido que eras una persona que siempre se queda. Y eras mi mejor amigo.




01 febrero, 2016

Lo que hacen los humanos

Leonora Kathleen Green - Crossroads from My Window (1932)

—Si supiera escribir o pintar o componer música, si me interesara expresar lo que me pasa por la cabeza, todo sería diferente. Sin embargo, yo no escribiría como los demás. Poco tendría que decir sobre lo que hacen los humanos. ¿Qué hacen? ¿Es realmente importante? Sí, claro, construyen grandes ciudades como Chicago y ciudades más pequeñas como Willow Springs, han construido esta vía férrea sobre la que estamos caminando, se casan y tienen hijos, cometen crímenes, roban, son amables. ¿Qué importancia tiene?

Sherwood Anderson

La Chica de Nueva Inglaterra


26 enero, 2016

Fugaces y frágiles momentos

Eugene de Blaas - Secretos

En cualquier caso, fuera como fuera, era paz lo que seguramente ansiaba y necesitaba, lo que necesita todo creador, alguien que ha nacido con la maldición de no resignarse a esta realidad que le ha tocado vivir; alguien para quien el universo es horrible, o trágicamente transitorio e imperfecto. Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos da en fugaces y frágiles momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando ya él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tiene aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar.

Ernesto Sabato
Abaddón, El Exterminador

30 diciembre, 2015

La versión inglesa de la felicidad


Maggie Smith (Dowager Violet) y Samantha Bond (Lady Rosamund)
Downton Abbey (T6E9)


Lady Rosamund: No siempre pensamos que habría un final feliz para Edith.

Dowager Violet: Bueno, aun hay riesgos, pero con un poco de suerte serán lo bastante felices... que es la versión inglesa de un final feliz.

Lady Rosamund: ¿Qué crees que nos hace a los ingleses como somos?

Dowager Violet: No lo sé, las opiniones difieren, algunos dicen que nuestra historia pero yo creo que es por el clima.

06 diciembre, 2015

Sin manuales

Antoine de Saint-Exupéry

Es diferente porque acaba de darse cuenta de que sólo importa, para el hombre, "la vida interior". ¿Cuál? La que le permite, a cada uno, tomar conciencia de lo que es, en realidad, de lo que es como individuo. Una vida interior que es la búsqueda de sentido, en un mundo que nos regaló la vida, sin indicarnos el uso.

Virgil Tanase
Antoine de Saint-Exupéry

28 noviembre, 2015

Un brillante rayo de luz en el futuro




Ogata Gekko - Monje Saigye (Hoshi) -1888

 

No es que hubiera olvidado la lección que le enseñó Takuan: el hombre realmente valiente es el que ama la vida y la estima como un tesoro que, una vez perdido, jamás puede ser recuperado. Sabía muy bien que vivir significaba algo más que limitarse a sobrevivir. El problema consistía en impregnar su vida de significado, en asegurar que su vida lanzara un brillante rayo de luz en el futuro, aun cuando resultara necesario entregar esa vida por una causa. Si lograba hacerlo, la duración de su vida, tanto si eran veinte años como setenta, sería lo de menos. Una vida humana no era más que un intervalo insignificante en el flujo interminable del tiempo.

Eiji Yoshikawa
Musashi
Vol.2: El camino de la espada

06 noviembre, 2015

El visitado del amor


 
 Jan Mankes - Fila de árboles (1915)

Debía acudir al despacho. No me hacía mal saberlo, porque permanecía bajo la influencia del sueño y de la mano blanca, otro sueño. Mal me causaba, eso sí, que lo real me resultase inasible y, si una mujer venía a mí, lo hiciera en sueños, nada más.
¿Nunca sería el visitado del amor? No el amor de Luciana, si es que lo conseguía, sino el de una mujer de otras regiones, un ser de finezas y caricias como podía haberlo en Europa, donde siquiera unos meses hace frío y las mujeres usan abrigos suaves al tacto como los cuerpos que cobijan.
Europa, nieve, mujeres aseadas porque no transpiran con exceso y habitan casas pulidas donde ningún piso es de tierra. Cuerpos sin ropa en habitaciones caldeadas, con lumbre y alfombras. Rusia, las princesas…Y yo ahí, sin unos labios para mis labios, en un país que infinidad de francesas y de rusas, que infinidad de personas en el mundo jamás oyeron mentar; yo ahí, consumido por la necesidad de amar, sin que millones y millones de mujeres y de hombres como yo pudiesen imaginar que yo vivía, que había un tal Diego de Zama, o un hombre sin nombre con unas manos poderosas para capturar la cabeza de una muchacha y morderla hasta hacerle sangre.
Yo, en medio de toda tierra de un continente, que me resultaba invisible, aunque lo sentía en torno, como un paraíso desolado y excesivamente inmenso para mis piernas. Para nadie existía América, sino para mí; pero no existía sino en mis necesidades, en mis deseos y en mis temores.

Antonio Di Benedetto
Zama

16 octubre, 2015

Ya nada más hay que pedir

 
Henri de Toulouse-Lautrec - En el Moulin Rouge (1892)

Y todo llega en la vida, llega también el momento de preguntarle todo lo que se me ocurre, de qué equipo es, qué jugador le gusta más, si piensa seguir estudiando, y sus ideas políticas para ver si en su corazón hay un lugar para los pobres, todo se lo puedo preguntar, tenía razón mamá que la vida es mía, y mi hermana que dice «no te cases joven, no te cases joven» porque la juventud manda y ya llegarán las obligaciones y las responsabilidades, pero ahora es la hora de divertirse, de vivir y dar alas a los sueños que anidan en nuestro corazón, es tu hora Esther, porque después de una animada charla iremos a caminar por las veredas del centro (una vía láctea desmembrada en prolijo cuadriculado: el centro de mi ciudad) e imantados por un polo poco tardaremos en subir las escaleras por donde ya se empieza a escuchar la síncopa electrizada de una orquesta de jazz, y bajo las ultramodernas lámparas difusas de Adlon, recortándose en el aire satinado, luciendo sus mejores galas está la juventud triunfadora del Colegio Incorporado «George Washington» y Casals hace su maniobra y al sentarnos a mí me pone al lado de Héctor, y la orquesta ataca un cadencioso fox y a lo mejor Héctor se quiere cambiar de asiento y sentarse al lado de otra ¿cómo puede una pobre niña inexperta saber lo que una dama habría de hacer en esas circunstancias? ¿pero es posible Dios mío lo que estoy sintiendo?... ¿basta tan sólo esto para barrer con mis dudas —telarañas del alma— tan fácilmente?... sí, ya todo es verdad, ya nada es feo, falso, triste o malo en el mundo, porque... bueno, es tan simple... es que Héctor me ha tomado la mano debajo de la mesa, y me la estrecha, y nuestros corazones laten al compás de un fox, y Esther ¿qué más puedes pedir? ya nada más hay que pedir, porque en este mundo a la vuelta de cada esquina florecen un rosal y una pareja, y no hay nada más que pedir, sólo una cosa, sí, por favor, una cosa... que los relojes se detengan y el tiempo muera por siempre, cuando sea domingo.

Manuel Puig
La traición de Rita Hayworth

09 septiembre, 2015

Narrativa playera

Roland Oudot - La Plage de Trouville

La playa es un espacio de deseos que se cruzan, pero sobre todo el escenario de lo que no sucede: amores conjeturales, cuerpos inaccesibles, pies ajenos. La arena tiene algo de página vacante donde todo está por narrar.

Andrés Neuman
Una vez Argentina

20 agosto, 2015

Una máquina


 Benito Quinquela Martín – Motivo del Puerto (1946)

La mayoría de los hombres, aún en esta nación libre, debido a la simple ignorancia y al error, están tan ocupados con labores superfluas de la vida que sus más hermosos frutos no pueden ser cosechados. Sus dedos, de excesiva fatiga, son demasiado torpes y tiemblan demasiado. En la actualidad, los trabajadores no tienen tiempo para una integridad verdadera, en el día tras día; no pueden permitirse sostener relaciones con los demás hombres porque su tarea sería despreciada en el mercado. No tienen tiempo de ser nada salvo convertirse en una máquina.
 

Henry David Thoreau
Walden, La vida en los bosques

09 agosto, 2015

El próximo embate


 Mark Tipple (2013)

Cuando estaba sola en el mar me iba a algún lugar donde no hubiera gente pero donde se podía hacer pie, esperaba cada ola para tratar de pasarla, hundiéndome hasta el fondo ante cada embestida. Si uno lo hacía a tiempo, era fácil, aunque fuera una ola gigante la que viniera. Podía sentir cómo pasaba el remolino por encima haciéndome vibrar todo el cuerpo, y yo salía del otro lado, el pelo peinado por el agua, empapada la piel de olor a mar. Cada vez que me hundía bajo una ola me acordaba de Él. El mar y Él se parecían. Me dejaban agotada, me hacían olvidar que había matrimonios leyendo noticias de bombas mientras tomaban sol o madres persiguiendo a sus hijos para que se pusieran Sapolán. Y nadie podía decirme basta, Andrea, ya es suficiente. Me levantaba tambaleante y esperaba el próximo embate. Esa fuerza poderosa. Me reía. Los ojos ardiendo por la sal, la nariz chorreando agua. Cada célula del cuerpo vibrando de excitación. No sé por qué sentía que lo que me pasaba en el mar era algo que no le podía contar  a nadie.

Alejandra Laurencich
Las olas del mundo

23 julio, 2015

Transportando un mundo


 Sudeste (Sergio Belloti, 2002)


El río se extiende ancho y silencioso, y sobre los bancos parece más desolado.
Trabajó todo este tiempo sin más compañía que la ocasional del perro bayo. Se internaba en los juncos algo después del amanecer y, la mayoría de las veces, ni siquiera regresaba al mediodía para echarse un rato en el refugio. Cuando el agua estaba baja armaba un lecho de juncos y se extendía encima una media hora. Cuando estaba alta, generalmente volvía al refugio o apenas se detenía para mascar un pedazo de galleta y tocino y fumar el pucho más largo que encontraba rebuscando en los bolsillos.
El viento ondulaba la superficie del río, y por encima del río, aquel inconstante mar verde en medio del cual se afanaba. Oía el silbido enroscándose en torno suyo, como una serpiente. Y luego las palpitaciones de aquella enorme soledad. Él se movía transportando consigo aquel mundo, dondequiera que fuese. El viento había ajado sus manos y su rostro, de piel tensa y curtida. La lejanía vació sus ojos y la soledad lo tornó abstraído y mustio.

Haroldo Conti
Sudeste

14 junio, 2015

Dos hombres solitarios


 Hasui Kawase - Templo de Tenno (1927)

-Soy un hombre solitario- volvió a repetir esa noche-, pero me pregunto si en cierto modo tú no serás también un solitario. Yo soy ya mayor, así que puedo tolerar la soledad más fácilmente, aunque en tu caso es diferente. Eres joven y tengo la impresión de que sientes la urgencia de actuar, de hacer cosas. Casi siempre me parece como si estuvieras deseando enfrentarte a algo…
-Yo no soy en absoluto un solitario.
-Oh, no hay época de mayor soledad que la juventud. Pero ¿por qué si no me visitas tan a menudo?
De nuevo la misma pregunta.
-Incluso aquí, conmigo, es probable que te sientas solo. Yo no tengo la fuerza suficiente para agarrar tu soledad y expulsarla de ti. Llegado el momento, sentirás el impulso de abrir tus brazos a otra persona. Antes o después tus pies dejarán de traerte a mi casa.
Después de eso sonrió triste.

Natsume Soseki
Kokoro

03 junio, 2015

Paz

Eva Green (Vanessa Ives) y Rory Kinnear (John Clare)
Penny Dreadful - T2E5: Above the vaulted sky (2015)
 
Vanessa: ¿Sabe que comparte el nombre con un poeta muerto?
John: Sí… ¿Le gusta la poesía?
Vanessa:  A toda la gente triste le gusta la poesía. A la gente feliz le gustan las canciones.
John: [ríe] Siempre me ha conmovido la historia de John Clare. Según todos los informes medía cinco pies de altura, así que era considerado extraño. Quizás por eso sentía afinidad con los marginados y los no amados, los animales feos, las cosas rotas. Aún así…  [empieza a recitar el poema “Yo Soy” de  John Clare*]
Vanessa:  [continúa el recitado, lo terminan juntos]

Vanessa: Me pregunto si alguna vez encontró su sitio en silencio con Dios…
John: El poema me dice que sí, como usted algún día.
Vanessa: Paz…
John: ¿Es ese el propósito de la religión?
Vanessa: ¿No lo es?
John:  Puede ser encontrada en los detalles más pequeños de la vida, el amable toque de una mano…

  


Vanessa: Lo ví hace un rato. Estaba tomando café con un amigo. Está enamorado de alguien aunque no sé si lo sabe. Pero ella tocó su mano y en su cara… algo que nunca había visto antes, un tipo de paz de algún modo…
John: El tipo más cruel. Es letal ese toque ya que deja tu corazón a merced del otro. Estás tan desprotegido…
Vanessa: Todos somos torpes en el amor. El mío siempre ha ido mal. Cuando me he abierto a él en el pasado me ha dejado… dañada. Las consecuencias son demasiado graves.
John: ¿Cuál es nuestra recompensa? Nosotros que no podemos echar nuestras embarcaciones al mar…
Vanessa: ¿Y cómo vamos a navegar por las aguas cuando son tan extrañas?
John: He… conocido a una mujer recientemente, de hecho, pero no sé sómo comportarme.
Vanessa: Como usted mismo.
John: O como todo lo contrario. ¡Soy tan torpe señorita Ives! Puedo recitar poesía hasta el fin de los días pero no puedo tomar sus mano con esta mano tan… pálida y fea. Todas las estratagemas de la batalla son desconocidas para mí. Cuándo reir, cómo reir, cómo ponerse de pie y sentarse, e inclinarme y bailar…


[Vanessa le enseña a bailar]


John Clare

*Yo Soy

Soy —pero a quién le importa, quién sabe lo que soy,
Como a un vago recuerdo me apartan mis amigos;
Soy el que se alimenta con sus propios pesares,
Que suben y se esfuman en multitud de olvidos,
Sombras en los ahogados espasmos del amor,
Y sin embargo soy, semejante a vapores

Lanzados a la nada del desprecio y del ruido,
Al océano vivo de los sueños despiertos,
Donde no hay ni sentido de la vida ni dichas,
Sólo el vasto naufragio de las cosas que estimo;
Y hasta lo más querido —aquello que más amo—
Extraño me es —por cierto, más extraño que todo.

Anhelo esas regiones no holladas por el hombre;
Un lugar en que nunca sonrió o lloró mujer;
Para vivir allí con Dios, mi Creador,
Y dormir dulcemente como dormí de niño:
Yacer sin molestar y sin ser molestado;
Hierba debajo —arriba, la bóveda del cielo.

John Clare

Versión de Carlos Cámara


30 mayo, 2015

El prójimo

Antonio Fillol - La gloria del pueblo (1895)

No éramos los más pobres. A nuestros vecinos más próximos, que tenían aún menos dinero que nosotros y una casa siempre sucia y mal atendida, los despreciaban mi madre y más personas. Como no tenían trabajo, pertenecían a esa fracción de vecinos de quienes se decía que eran unos holgazanes, unos individuos que viven de las ayudas sociales, que no pegan golpe. Voluntad, deseo desesperado y siempre reanudado de colocar a otras personas por debajo de uno, para no estar en lo más bajo de la escala social.


Edouard Louis
Para acabar con Eddy Bellegueule


23 mayo, 2015

Tregua

 William Gedney - Crowd at O’Rourke’s Bar in Brooklyn, New York (1960)


Él mismo cargaría en sus brazos los despojos mortales de la Solveig ideal; y, a falta de tierra en que sepultarla, inventaría para ella una lujosa inhumación de literatura. Y lo haría esa noche, allá, en el cuarto de sus tormentos y en una soledad tajeada de sollozos. El Cuaderno de Tapas Azules tendría segunda parte: un funeral maldito y una liturgia de fantasmas que lloran desde los ojos a los pies.
En este punto Adán observó, como tantas otras veces, que las dos señales exteriores de su exaltación amenazaban con delatarlo: una inspiración profunda que le hacía doler el pecho y un afluir de lágrimas a sus ojos. En el temor de verse descubierto, recorrió la tertulia con una rápida mirada: junto al ventanal el trío de señoras departía otra vez animadamente; en lo alto de su escalera mister Chisholm trataba de fijar al muro una rebelde tira de papel; Marta Ruiz y el ingeniero tenían ahora la palabra en el diván celeste; por otra parte, la discusión arreciaba de nuevo en el sector metafísico a que pertenecía, y Samuel Tesler llevaba, como de costumbre, la voz cantante. Adán se tranquilizó: era visible que nadie reparaba en él. Pero sintió al mismo tiempo la necesidad urgente de unir su voz a tantas voces, de compartir aquel mundo sonoro, de fundirse todo él con la tertulia, siquiera para olvidarse de sí mismo y hacer a un lado los nuevos clamores de su alma. ¡Una tregua! Entonces, con más desesperación que sed, apuró su whisky de un solo trago. Y al volverse para dejar el vaso en el suelo, vio junto a sí la figura enigmática de Ramona que le tendía otro vaso lleno hasta los bordes, Hebe antigua, Hebe callada, Hebe piadosa en su piadoso ministerio.


Leopoldo Marechal
Adán Buenosayres

20 mayo, 2015

Un hombre bueno


John Steinbeck con su perro Charley

Alzó en brazos a Charley y lo sacó y lo puso en el asiento delantero del descapotable, y el rabo peludo cotorreó contra el cuero. Estaba contento y confiado, y yo también. Y ése fue el motivo de que me quedase unos días en Amarillo. Para completar el episodio diré que recogí a Charley cuatro días después, completamente bien. El veterinario me dio unas pastillas para que se las diera a intervalos durante el viaje para que no volviera a aparecer el trastorno. No hay absolutamente nada que pueda reemplazar a un hombre bueno.

John Steinbeck
Viajes con Charley
en busca de Estados Unidos

01 mayo, 2015

El desheredado


Fan Ho - El llanero solitario

EL  DESDICHADO

Soy el Tenebroso,-el Viudo,- el Desconsolado,
El Príncipe de Aquitania de la torre abolida:
Mi única Estrella ha muerto, - y mi laúd constelado
Lleva el Sol negro de la Melancolía.

En la noche de la Tumba, Tú que me consolaste,
Devuélveme el Pausilippo y el mar de Italia,
La flor que tanto gustaba a mi corazón asolado
Y la parra donde el pámpano a la Rosa se alía...

 ¿Soy Amor  o Febo?... ¿Lusignan o Biron?
Mi frente está roja todavía por el beso de La Reina
Soñé en la Cueva donde nada la Sirena.

Y dos veces vencedor, atravesé el Aqueronte
Modulando a su tiempo sobre la lira de Orfeo
Los suspiros de la Santa y los gritos del Hada.

Gérard De Nerval
(París,1808)

Versión de Claire Deloupy

26 abril, 2015

Lluvia


 Eduard Gordeev

La lluvia continuaba. Era una lluvia dura, una lluvia constante, una lluvia minuciosa y opresiva. Era un chisporroteo, una catarata, un latigazo en los ojos, una resaca en los tobillos. Era una lluvia que ahogaba todas las lluvias, y hasta el recuerdo de las otras lluvias. Caía a golpes, en toneladas; entraba como hachazos en la selva y seccionaba los árboles y cortaba las hierbas y horadaba los suelos y deshacía las zarzas. Encogía las manos de los hombres hasta convertirlas en arrugadas manos de mono. Era una lluvia sólida y vidriosa, y no dejaba de caer.

Ray Bradbury
La Lluvia
en El hombre ilustrado

18 abril, 2015

Fosforescente al salir del mar

Foto incluida en My Buddy: World War II Laid Bare, de Dian Hanson

«... Era temprano. El mar corría y bajaba en olas. Se desprendía de su espuma y se iba, limpio, con su agua verde, en ondas calladas.
»-En el mar sólo me sé bañar desnuda -le dije. Y él me siguió el primer día, desnudo también, fosforescente al salir del mar. No había gaviotas; sólo esos pájaros que les dicen «picos feos», que gruñen como si roncaran y que después de que sale el sol desaparecen.
Él me siguió el primer día y se sintió solo, a pesar de estar yo allí.
»-Es como si fueras un «pico feo», uno más entre todos -me dijo-. Me gustas más en las noches, cuando estamos los dos en la misma almohada, bajo las sábanas, en la oscuridad.
»Y se fue.
»Volví yo. Volvería siempre. El mar moja mis tobillos y se va; moja mis rodillas, mis muslos: rodea mi cintura con su brazo suave, da vuelta sobre mis senos; se abraza de mi cuello; aprieta mis hombros. Entonces me hundo en él, entera. Me entrego a él en su fuerte batir, en su suave poseer, sin dejar pedazo.
»-Me gusta bañarme en el mar -le dije.
»Pero él no lo comprende.
»Y al otro día estaba otra vez en el mar, purificándome. Entregándome a sus olas.»


Juan Rulfo
Pedro Páramo

12 abril, 2015

Sin misericordia

Ivan Konstantinovich Aivazovsky - Barcos de la Costa del Cáucaso (1889)


Sin embargo, no sólo el mar es enemigo del hombre, que es ajeno a él, sino que es también enemigo de su propia progenie; como el anfitrión persa que asesinó a sus propios invitados sin perdonar la vida a las criaturas que él mismo había engendrado. Al igual que la salvaje tigresa que, agitándose en la selva, aplasta a sus cachorros, del mismo modo el mar pulveriza incluso a la más poderosa de las ballenas contra las rocas, y la deja allí, al lado de los divididos restos de los naufragios. Ninguna misericordia lo gobierna, sólo su propio poder. Jadeando y resoplando como un loco corcel de batalla que ha perdido a su jinete, el océano sin dueño se desborda sobre el globo. 

Herman Melville

Moby Dick

02 abril, 2015

Estado de gracia

Yann Faucher - In the Mood

El estado de gracia del que hablo no se usa para nada. Es como si viniera tan sólo para que se sepa que realmente se existe. En ese estado, además de la tranquila felicidad que irradia de personas y cosas, hay una lucidez que sólo puedo llamar leve porque en la gracia todo es tan, tan leve. Es la lucidez de quien no adivina más: sin esfuerzo, sabe. Sólo eso; sabe. No pregunten qué, porque sólo puedo responder del mismo modo infantil: sin esfuerzo, se sabe.
Y hay una bienaventuranza física que a nada se compara. El cuerpo se transforma en un don. Y se siente que es un don porque se está experimentando, en una fuente directa, la dádiva indudable de existir materialmente.


Clarice Lispector

Revelación de un mundo

23 marzo, 2015

Conmigo

L.A. Sanchez - San Francisco-Oakland Bay Bridge (1935)

No, todo desapareció, ahora ya ni joven, ni viejo, ni moderno, ni anticuado, ni alumno, ni muchacho, ni maduro, ni inmaduro, era nadie, era nulo... Alejarse andando, ir alejándose y no sentir ni un recuerdo. ¡Dulce indiferencia! ¡Sin recuerdo! Cuando murió todo en ti y nadie todavía pudo alumbrarte de nuevo. Oh, vale la pena vivir para la muerte, sólo para saber que todo murió en ti, que ya no hay nada... vacío y ayuno, silencio y limpieza; y cuando estaba alejándome me parecía que no iba solo sino conmigo, al lado mío o dentro de mí o alrededor de mí iba alguien idéntico conmigo, mío —en mí, mío— conmigo, y no había entre nosotros amor, odio, deseos, asco, fealdad, hermosura, risa, partes de cuerpo, ni ningún sentimiento, ningún mecanismo, nada, nada, nada...

Witold Gombrowicz
Ferdydurke

19 marzo, 2015

La ternura

Eugenio Hermoso Martínez - La Merendilla (1908)

La ternura nace en el momento en que el hombre es escupido hacia el umbral de la madurez y se da cuenta, angustiado, de las ventajas de la infancia que, como niño, no comprendía.
La ternura es el sobresalto que nos produce la edad adulta.
La ternura es un intento de crear un ámbito artificial en el que pueda tener validez el compromiso de comportarnos con nuestro prójimo como si fuera un niño.
La ternura es también el sobresalto que nos producen las consecuencias físicas del amor; es un intento de sustraer al amor del reino de la madurez (en donde es algo serio, traicionero, lleno de responsabilidad y de cuerpo) y considerar a la mujer como niña.

Milan Kundera
La vida está en otra parte

15 marzo, 2015

Un hombre auténtico



Utagawa Kuniyoshi - Musashi


No era difícil encontrar espadachines capacitados, lo que resultaba difícil era dar con un hombre auténtico. Mientras que el mundo estaba lleno de gente, demasiado lleno, encontrar un ser humano auténtico no resultaba fácil. En sus viajes, Musashi había llegado a creer profundamente en eso, hasta el punto que le causaba dolor y le desalentaba. Pero su mente siempre volvía a Takuan, que sin duda era un individuo auténtico y único.

Eiji Yoshikawa
Musashi. I. La leyenda del samurai

13 marzo, 2015

Extraviados


Lisa Wu - Hiker Oregon

A Vito no le desagrada pensar que andan extraviados. De nuevo, como sobre el puente un rato antes, regresan los bosques de su infancia. En el recuerdo, el sabor de las zozobras, de los temores de entonces, le resulta placentero. Quisiera recuperarlos para este momento. Pero aquella posibilidad de excitación ha quedado atrás hace siglos. Ahora es un hombre adulto. Sus inquietudes, sus impaciencias, son de otra índole. O será que este hombre adulto ya no participa de nada, que está cerrado a todo. Que en su pobreza ya no hay cabida para nada, ni siquiera para los temores.

Antonio Dal Masetto
Imitación de la fábula

24 febrero, 2015

Un malestar

Edward Hopper - Jo dibujando en la playa de Good Harbor (1925–28)

Pero me despertó la felicidad o un malestar que tardé en comprender. Porque hay felicidades que sólo son un malestar que todavía no se comprende. Los días se viven, pasan, dejan su sedimento y el corazón los interpreta después con una sabiduría a veces más exacta que las meditaciones de una inteligencia preocupada. Se tarda tiempo en encontrar la razón de algunas tristezas. La vida no es directa ni va nunca por un solo camino.

Luis García Montero
Alguien dice tu nombre

02 febrero, 2015

El poder de la palabra


 Ed Ruscha  - Dennis Hopper (1964)


Ella había reído, llena de indulgencia, cuando me lo refirió, pues él era encantador, ¿no es cierto?, cuando quería serlo, cuando uno lo conocía, nadie sabía ser más exquisito, seductor que él en sus buenos momentos, y yo también había reído, lleno de indulgencia, no había reaccionado en absoluto, como suele suceder cuando ciertas palabras parecen resbalar sobre nosotros sin dejar huellas: las dejamos pasar, reímos, como hice yo, llenos de inconsciencia. Pero las palabras penetran en nosotros sin que lo sepamos, se implantan en nosotros profundamente, y luego, a veces mucho tiempo después, se alzan en nosotros bruscamente y nos fuerzan a detenernos de pronto en el medio de la calle, o nos hacen sobresaltarnos de noche y sentarnos, inquietos, en la cama. 

Nathalie Sarraute
Retrato de un desconocido


28 enero, 2015

La llamada de otro


Balthus - Passage du Commerce-Saint-André (1952-54)

En los diez meses anteriores, Erzsébet ha aprendido que uno no precisa palabras para comunicarse con la gente. En diez meses y en el caos de los últimos veinticuatro días y noches ha aprendido un modo de entrar en contacto más sensible y fiable que las palabras, hecho de miradas, silencios, gestos y mensajes aún más sutiles; es el modo en que lo íntimo de un ser humano reacciona a la llamada de otro, esa complicidad silenciosa que en momentos de peligro da a la mutua pregunta una respuesta más inequívoca que cualquier confesión o explicación y cuyo significado es: estoy contigo, pienso lo mismo que tú, me tortura el mismo problema, estamos de acuerdo...

Sándor Márai
Liberación

31 diciembre, 2014

La Famiglia

Francis Ford Coppola

The Talks: Para ser más concreto: ¿cuál era la máxima felicidad hace 30 años y cuál es hoy?

Francis Ford Coppola: Cuando era un niño pequeño, la felicidad era cuando mis tíos, mis tías, mis primos y todos los demás venían a casa. Cenábamos y tomábamos vino y jugo de manzana – eso era la felicidad. Yo siempre asocié la felicidad a la familia, a los vínculos entre todos, juntarnos. Y creo que todavía es eso la felicidad, ver a todos sanos, a los niños divertirse, nadie enojado con nadie.




30 diciembre, 2014

La Entrega



James Gandolfini (Marv) y Tom Hardy (Bob)
The Drop (Michaël R. Roskam, 2014)


Bob [a Nadia]:  Sabés, existen algunos pecados de los que no se puede volver. No importa la fuerza con que lo intentes. No podés, y ya. Es como si el Diablo estuviera esperando que tu cuerpo se agote porque sabe… él sabe que tu alma ya le pertenece. Entonces, pienso que quizás no exista el Diablo. Te morís y Dios dice: “No, no, no podés entrar. Te tenés que ir ya mismo. Te tenés que ir y desaparecer, y tenés que estar solo. Tenés que estar solo para siempre".



27 noviembre, 2014

La simple verdad del momento

Río Sumida de noche - Kobayashi Kiyochika  (1881)

Todo momento es frágil y huidizo.
Por hermosos que sean, no pueden conservarse los momentos del pasado.
Por gozosos que sean, no pueden guardarse los momentos del presente.
Por deseables que sean, no pueden atraparse los momentos del futuro.
Pero la mente se desespera por fijar el río en un lugar: poseída por las ideas del pasado, preocupada por las imágenes del futuro, pasa por alto la simple verdad del momento.
Quien pueda disolver su mente descubrirá de repente el Tao a sus pies, y tendrá la claridad a mano.

Hua Hu Ching

18 octubre, 2014

Lilting


Pei-Pei Cheng (Junn) y Ben Whishaw (Richard)
Lilting (Hong Khaou, 2014)

Junn: A través de mucho llanto, aprendí a aceptar que no siempre estaré contenta, segura en mi soledad, con esperanzas de poder sobrellevarlo. Todos los años en Navidad me quedo muy sola. Un sentimiento de soledad increíble.  Ese día, todo se detiene, aun los árboles dejan de mecerse, pero yo aun me muevo, quiero moverme, pero no tengo nada hacia donde moverme, y ningún lugar al que ir. Las cicatrices debajo de mi piel emergen de repente y siento miedo. Miedo de estar sola.

08 octubre, 2014

Un niño en la calle

ilustración de El Tomi Müller

Hay un niño en la calle

A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.

Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
un oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Dónde andarán los niños que venían conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostil ferozmente

cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fe, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque si no es inútil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.

Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.

Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.

Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne, qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra

la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.

Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.

Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.

A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.

Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...


Armando Tejada Gómez

25 septiembre, 2014

Toda una vida

Evening (Lajos Koltai, 2007)

Meryl Streep (Lila) y Toni Collette (Nina)

Lila [a Nina]: Tu madre tuvo toda una vida. Cantó en mi boda… crió dos hijas… no podemos saber todo lo que hizo. Somos criaturas misteriosas, ¿no? Y al final resulta que mucho de todo eso carece de importancia.


Natasha Richardson (Connie) y Vanessa Redgrave (Ann)


Connie [a Ann]:  Hola, mamá. Encontré tu vestido. Todavía es bonito. Está tal como lo recordaba. Realmente te odiaba cuando te ponías ese vestido. Y no lo entendí verdaderamente hasta que tuve a Ethan y Chloe. Sobre… bueno, como parece que le rompés el corazón a tus hijos no importa lo que hagas. Sea que cantes en bares por la noche o te quedes en casa. Y empezás a pensar cuáles de tus errores van a olvidar y de cuáles todavía estarán hablando años después de que te hayas ido. Um… Tenía la intención de contarte lo que he aprendido acerca de lo que debe haber sido para vos. Y ahora temo haber esperado demasiado tiempo. Así que, ¿crees que podrías volver a ser quien eras?

22 septiembre, 2014

Fronteras

Nacio Jan Brown - Berkeley, California (1973)

En este mundo, compañeros, el pecado que paga su viaje puede viajar libremente y sin pasaporte; mientras que la Virtud, si es pobre, es detenida en todas las fronteras.

Herman Melville
Moby Dick

07 septiembre, 2014

Un mundo de zombies

  
Tom Hiddleston (Adam) y Tilda Swinton (Eve)
Only lovers left alive (Jim Jarmusch, 2013)


Eve: ¿Que te pasa? Te ves cansado.
Adam: ¿Sí? Supongo que lo estoy...
Eve: ¿Algún problema con el suministro?
Adam: No.
Eve:  ¿Entonces, qué es? ¿No le podés contar a tu mujer cuál es el problema?
Adam: Es la zombiedad. La forma en que tratan al mundo. Me siento como si fuera la arena en el fondo de un reloj de arena, o algo así.
Eve:  Es hora de darlo vuelta, entonces.


Tom Hiddleston (Adam) y Alton Yelchin (Ian)