16 mayo, 2013
El hombre soberano
El hombre soberano
Mi maestro dijo:
“Aquello que actúa sobre todo y no interfiere con nada, es el cielo…
El hombre soberano se da cuenta de esto, lo oculta en su corazón, crece sin límite, con amplia mentalidad, lo atrae todo a sí.
Y así deja que el oro yazca en la montaña, deja la perla descansando en las profundidades. Los bienes y las propiedades no suponen ganancia ante sus ojos, se mantiene alejado de la riqueza y los honores. Una larga vida no es motivo de regocijo, ni una muerte temprana, de pena.
El éxito es algo de lo que no tiene porque enorgullecerse, el fracaso no es una vergüenza.
Si tuviera todo el poder del mundo, no lo consideraría como propio; si lo conquistara todo, no se lo apropiaría.
Su gloria está en saber que todas las cosas se funden en Una, y que la vida y la muerte son iguales…”
Thomas Merton
El camino de Chuang-Tzu
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Voces
12 mayo, 2013
Dormir en el mar
Bateson Mason - Sleeping Fishermen
No se duerme de la misma manera en mar abierto que aquí, en Lugar, en pleno fiordo, entre altas montañas, en realidad en el fondo del mundo, y donde el mar es a veces tan manso que bajamos a la playa a acariciarlo, pero nunca es manso cuando estamos lejos de las cabañas, nada parece capaz de calmar el oleaje, ni siquiera las noches tranquilas, el cielo cuajado de estrellas. El mar entra en los sueños de quienes duermen en mar abierto, la conciencia se llena de peces y de compañeros ahogados que saludan tristemente con aletas en vez de manos.
Jón Kalman Stefánsson
Entre cielo y tierra
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Dormir tal vez,
Voces
09 mayo, 2013
Por qué no estás aquí para despertarme
Man Sleeping - Dan Andros
A medianoche
Se abren puertas se descubren ventanas
Un fuego se enciende y me deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.
He aquí el idiota que recibía cartas del exterior
He aquí el anillo precioso que él creía de plata
He aquí la mujer charlatana de cabellos blancos
He aquí la muchacha inmaterial
Incompleta y fea bañada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres
Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte
He aquí el mar y barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo
Animales exaltados ante el miedo con máscara de barro
Muertos prisioneros locos todos los ausentes.
Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme
Paul Eluard
La vie immédiate (1932)
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Dormir tal vez,
Poesía
05 mayo, 2013
No es fácil quedarse tranquilo
Cesare Pavese
Nos hace falta un país, aunque sólo fuera por el placer de abandonarlo. Un país quiere decir no estar solos, saber que en la gente, en las plantas, en la tierra hay algo tuyo, que aun cuando no estés te sigue esperando. Pero no es fácil quedarse tranquilo. Hace un año que lo tengo a la vista y cuando puedo me escapo a Génova, se me va de las manos. Estas cosas se comprenden con el tiempo y la experiencia. ¿Es posible que a los cuarenta años y habiendo visto tanto mundo todavía no sepa cuál es mi país?
Cesare Pavese
La luna y las fogatas
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01 mayo, 2013
Un hombre afortunado
Qian li zou dan qi (Un largo y doloroso camino, Zhang Yimou, 2005)
Takata: Lo envidio. Sin importarle lo que piensen los demás puede llorar y decir lo que quiera en público. Es un hombre afortunado. Si yo tuviera tanto valor como él, la relación con mi hijo sería distinta.
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27 abril, 2013
Subir a la buhardilla
Jack Delano - Chopping cotton on rented land near White Plains
Eso que consiste en ganar dinero dedicando la mejor parte de su vida para tal menester, con objeto de disfrutar, luego, de una libertad cuestionable durante la peor parte de aquella, me recuerda a aquel inglés que viajó a la India para hacer fortuna para, luego, volver a Inglaterra y hacer una vida de poeta. Primero, debería haber subido a la buhardilla.
Henry David Thoreau
Walden. La vida en los bosques
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Voces
15 abril, 2013
Torcidos
Pareja de moteros - Dennis Hopper (1961)
—¿A ti también te gustaba Kizuki?
—Por supuesto —respondí.
—¿Y Reiko?
—Me encanta. Es una buena persona.
—¿Por qué te gusta siempre este tipo de gente? —preguntó Naoko—. Todos somos personas que nos hemos doblado en algún punto, que nos hemos torcido, que no hemos podido mantenernos a flote y nos hemos hundido deprisa. Yo, Kizuki, Reiko. A todos nos ha ocurrido lo mismo. ¿Por qué no te gusta la gente corriente?
—A mí no me da esta impresión —respondí tras reflexionar unos instantes—. No me parece que ni tú, ni Kizuki, ni Reiko estéis «torcidos». La gente que a mí me parece «torcida» pasea por la calle tan campante.
—Pero nosotros estamos torcidos. Yo misma me doy cuenta —replicó Naoko.
Anduvimos un rato en silencio.
Haruki Murakami
Tokio Blues
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13 abril, 2013
Macedonio Fernández gráfico
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Comics,
Macedonio Fernández,
Poesía
07 abril, 2013
Otra mano
El capitán ve al muchacho, que sigue con la mano en la barandilla de la escalera, pues muchas veces tenemos que agarrarnos a algo para no perdernos ni caernos de cabeza, puede ser una barandilla, pero mucho mejor otra mano.
Jón Kalman Stefánsson
Entre cielo y tierra
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Voces
04 abril, 2013
Una verdad
Jim Sturgess en la versión fílmica (Cloud Atlas, 2012)
Hay tantas verdades como hombres. De vez en cuando alcanzo a vislumbrar una Verdad más verdadera, escondida entre simulacros imperfectos de sí misma, pero en cuanto me acerco, se agita y se hunde más, si cabe, en la espesa ciénaga del disenso.
David Mitchell
El atlas de las nubes
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31 marzo, 2013
El tiempo les va a decepcionar
Goodhue Livingston & Mrs. Oren Root LC-B2- 3539-11
En caso de que el tiempo desempeñe una función concreta en la vida, esta función presenta, en mi opinión, una doble vertiente: despojar a las personas de algún elemento (si es que puede decirse que se han llevado de mi lado a Halldór y Anna) y darles algo a cambio (por ejemplo, el premio que me ha tocado en la lotería), algo que no sustituye lo anterior pero les ayuda a olvidar lo que se les ha escapado de las manos. Y así como, por un lado, el tiempo siempre cumplirá de alguna manera con su doble cometido, por otro lado no nos permitirá nunca manipularlo a nuestro antojo. Por ejemplo, acaba de empezar un nuevo siglo -el que nos enterrará- y de repente me veo con más de treinta años; y, ahora mismo, cuando está a punto de ser medianoche en mi día de regreso del extranjero, me encuentro debajo de mi cama mientras en el salón hay gente que espera que el tiempo me haga aparecer. Y creo que el tiempo les va a decepcionar.
Bragi Olafsson
Las Mascotas
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Voces
23 marzo, 2013
Nadie supo de mí
Dublín bajo la lluvia
Ni Molly, ni Bloom, ni Dedalus
supieron nunca que yo estuve allí,
calle de por medio, bajo el aguacero
que cercenaba mis cigarrillos y mi cabeza,
la mirada fija en la ventana de ella, esperando
ver pasar su silueta o quizás esperando
no verla, sometido por las tenebrosas imágenes
que ese día de dieciocho horas el demonio
jugó a desparramar por la ciudad, ingrávidas
pero cortantes y que te dejan sin escapatoria.
Ellos no supieron de mí y nadie supo de mí
y tampoco supe yo de mí mismo, perdido
en esa insensata búsqueda comenzada
no sé dónde, quizás en los hoscos páramos
del lago Arán, sólo para escuchar su voz
una vez más, una sola. ¿Quién no ha querido
escuchar una querida voz al menos una última vez,
y que después se extinga todo, el cielo
y la tierra, y las llamas de un incendio final
lo consuman a uno para siempre y que su huella,
la huella de un pie rodeado de cenizas, se perpetúe
cien siglos en una calle triste, con deseos
sin hueso ni carne, ni ningún esplendor ni sentido?
Alguien podría perderse por allí otra noche
de otro día y quizás preguntarse el motivo de que las cosas
carezcan de explicación mientras la lluvia y un recuerdo
cercenan su cabeza y decirse, entonces, que es hora
de volver al hogar original y no ser ya más devastado
en medio de una partida final, disputada
sin nadie del otro lado de la mesa.
Willy G. Bouillon
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Poesía
08 marzo, 2013
Estar condenados
Ernest Hemingway y su esposa Hadley (1922)
La gente que interfería en tu vida siempre lo hacía por tu bien, y finalmente me di cuenta de que lo que querían era que te sometieras por completo, que no te diferenciaras del modelo superficial comúnmente aceptado y que después te difuminaras como lo haría un viajante en una convención, del modo más aburrido y estúpido que se pueda imaginar. Nada sabían de nuestros placeres, ni de lo mucho que nos divertía estar condenados, no lo sabrían ni podrían saberlo jamás. Nuestros placeres, que eran los de estar enamorados, eran tan sencillos y a la vez tan misteriosos y complicados como una simple fórmula matemática que puede representar toda la felicidad o bien el fin del mundo.
Esa clase de felicidad no se debería manipular, aunque casi todas las personas a las que conocía intentaban ajustarla. Cuando volvimos de Canadá, lo hice decidido a no volver a trabajar para un periódico aunque me muriera de hambre y tuviéramos que vivir como salvajes, según nuestras propias normas tribales, con nuestras costumbres, principios, secretos, tabúes y placeres.
Ernest Hemingway
París era una fiesta
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24 febrero, 2013
Bendición
Jim Sturgess
El muchacho duerme profundamente, inconsciente de sí mismo.
Sueña con la vida y sueña con la muerte.
Algunos muertos viven en un sueño y puede ser muy doloroso despertar. Se remueve en la oscuridad y tarda en orientarse, en distinguir realidad y sueño, vida y muerte, está acostado en una cama y gimotea como un animal herido, vuelve a dormirse, se hunde como una piedra en el mar de sueños.
A veces, dormir es una bendición, estás protegido, el mundo no te alcanza. Sueñas con terrones de azúcar cande y con días soleados.
Jón Kalman Stefánsson
Entre cielo y tierra
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Dormir tal vez,
Voces
12 febrero, 2013
Vivir sin respuestas
Thumbsucker (Mike Mills, 2005)
Justin (Lou Taylor Pucci) y Dr. Lyman (Keanu Reeves)
Dr. Perry Lyman: No tenías nada de malo.
Justin: Parecía que todo estaba mal conmigo.
Dr. Perry Lyman: Eso pasa porque nadie quiere tener problemas. Queremos arreglarnos a nosotros mismos. Buscamos alguna solución mágica que nos haga mejores, pero en realidad ninguno de nosotros sabe lo que hace. ¿Y por qué eso es tan malo? Eso es todo lo que los seres humanos podemos hacer. Adivinar. Tratar. Esperar. Pero, Justin, resá para que no te engañes a vos mismo creyendo que tenés la respuesta. Porque eso es una tontería. El truco es vivir sin respuestas. Creo.
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Pequeños detalles
31 enero, 2013
Nunca somos lo bastante...
Luca Finotti
Quizá tú nunca llegues a saber que no es posible ayudar a nadie. No hay cosa más difícil en este mundo que ayudar a alguien. Ves únicamente que una persona que quieres o que es importante para ti se dirige a un precipicio, que actúa en contra de sus intereses, que se vuelve loca o triste, que se atormenta, que no puede más, que está a punto de caerse..., y tú corres hacia ella, te gustaría ayudarla y de golpe te das cuenta de que no es posible. ¿Acaso eres débil? ¿No sirves para ello? ¿No eres lo bastante bueno, lo bastante sincero, lo bastante abnegado, apasionado y humilde? Claro, nunca somos lo bastante... Pero aunque fueras un profeta con poderes sobrenaturales y hablaras el idioma de los apóstoles, tampoco bastaría... No se puede ayudar a nadie porque el «interés» de los hombres no es lo mismo que lo que es bueno o es lógico. Quizá necesitemos el dolor. Quizá necesitemos aquello que, según todos los síntomas, es contrario a nuestros intereses. No existe nada más complicado que determinar los intereses de un ser humano...
Sándor Márai
Divorcio en Buda
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Sandor Marai,
Voces
27 enero, 2013
Abrir el corazón
Hay dos tipos de personas: los que son capaces de abrir su corazón a los demás y los que no. Tú te cuentas entre los primeros. Puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo.
—¿Y qué sucede cuando lo abres?
Reiko, con el cigarrillo entre los labios, juntó las palmas de las manos con aire divertido.
—Que te curas —afirmó.
La ceniza del cigarrillo cayó sobre la mesa, pero a ella no pareció importarle.
Haruki Murakami
Tokio Blues
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Voces
25 enero, 2013
Juventud
foto de Germán García (AFP/Getty Images)
En Berlín empezaba para mí una aventura inesperada: la aventura de la juventud... Ahora ya sé que la juventud no puede medirse en términos temporales porque se trata de un estado cuyo principio y cuyo final no pueden ser determinados por fechas concretas. La juventud no comienza con la pubertad ni termina un día en concreto, por ejemplo, cuando cumplimos cuarenta años o cualquier tarde de domingo a las seis. La juventud es una percepción singular de la vida, en absoluto «tormentosa», que llega cuando menos lo esperamos, cuando no estamos preparados, ni siquiera avisados. Es un estado triste, puro y altruista. Te arrastran unas fuerzas que no desafías. Sufres, te avergüenzas, desearías que se acabase pronto, desearías ser «adulto», llevar barba y bigote tupidos, tener tus propios principios y tus propios recuerdos, crueles e inequívocos. Un día te despiertas y te das cuenta de que las luces que te rodean han cambiado y los objetos y las palabras han adquirido un significado diferente. Según los datos reflejados en tu pasaporte y las reservas energéticas de tu cuerpo sigues siendo joven, quizá aún no te hayas convertido en hombre en el verdadero sentido de la palabra, en un hombre lleno de desengaños. Sin embargo, la primera juventud, ese adormecimiento, ese estado inocente y malhumorado, ya se ha acabado. Ha empezado algo nuevo, ha terminado una etapa importante de tu vida. Te despiertas de un hechizo y te sorprendes. Es un sentimiento de après que no se parece a ninguna otra experiencia corporal previa, un sentimiento con un fuerte componente de amargura y desilusión. Mientras dura, la juventud es una época en la que casi nadie puede hacernos daño.
Sándor Márai
Confesiones de un burgués
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Sandor Marai,
Voces
03 enero, 2013
El mar no tiene explicaciones
Mar del Sur, enero 2011 - (c) Marxe
Y todos instintivamente levantaron los ojos, por un momento, buscando en la superficie del océano el perfil de una iglesia, idea comprensible pero también irrazonable idea, no había iglesias, no había cruces, no había senderos, el mar no tiene caminos, el mar no tiene explicaciones.
Alessandro Baricco
Océano Mar
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31 diciembre, 2012
Salvarlo
9.
Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mi,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.
Roberto Juarroz
Poesía Vertical (1958)
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Poesía
30 diciembre, 2012
Tiempo
Jacques Henri Lartigue - Coco Hendaya (1934)
Cuando se es plenamente consciente de la clase de agente destructor que es el tiempo, los sentimientos que se organizan alrededor de esa conciencia intentan salvarlo por todos lados. La profecía es la actualidad del futuro, como la pesadumbre lo es del pasado. Al no poder ser en el presente, transformamos el pasado y el futuro en presencias, de modo que la nulidad actual del tiempo nos facilita el acceso a su infinitud.
Emile Cioran
El ocaso del pensamiento
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26 diciembre, 2012
Duelo
Por otra parte, Gould, si lo piensas, mira lo que sucede en la cabeza de un hombre cuando expresa una idea y alguien, frente a él, plantea una objeción. ¿Crees que ese hombre tendrá tiempo, u honestidad, de volver a la aparición que un día fue el origen de esa idea y verificar, allí mismo, si la objeción es sensata? No lo hará nunca. Es mucho más rápido perfilar la idea artificial que se ha encontrado entre las manos de manera que pueda resistir la objeción y quizás encontrar la forma de pasar al ataque y agredir, a su vez, la objeción. ¿Qué tiene que ver con todo esto el respeto a la verdad? Nada. Es un duelo. Están comprobando quién es el más fuerte. No quieren utilizar otras armas, porque no saben utilizarlas: utilizan las ideas. Podría parecer que el objetivo de todo esto fuera aclarar la verdad, pero en realidad lo que ambos quieren es comprobar quién es el más fuerte. Es un duelo. Parecen brillantes intelectuales, pero son animales que defienden su territorio, se disputan una hembra, se procuran alimentos. Escúchame bien, Gould: nunca encontrarás nada más salvaje ni más primitivo que dos intelectuales en un duelo. Y nada más deshonesto.
Alessandro Baricco
City
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22 diciembre, 2012
El libro al revés
Ricaro Piglia - por Juan C. Quiles
Rubén H. Ríos –¿Y qué leías antes de descubrir la novela de Camus?
Ricardo Piglia –Empecé leyendo historietas. No muchas, pero leía Misterix o Rayo rojo, que eran revistas que circulaban bastante en aquel entonces. Después empecé a leer, a los 13 o 14, las novelas que se leían en esa época: Salgari, Verne. Después hago ese salto, a los 15, 16, hacia la literatura.
Rubén H. Ríos –¿En esa época comenzaste a leer novela policial negra?
Ricardo Piglia –No, mucho después, en Mar del Plata. Bueno, es una historia que he contado muchas veces. Mi padre, que era peronista, cae preso y decide que nos mudamos de la zona, donde había nacido mi madre y estaba instalada toda su familia. El día del golpe del 55 tuvo un efecto terrible para nosotros. Era como un velorio, porque iba a casa gente que conocía a mi padre. Y nos fuimos a Mar del Plata, y fue para mí un extraño destierro. Pero en Mar del Plata me encontré con el ambiente de la gente del Cine Club, que estaba muy ligada con el Festival de Cine de la ciudad. Yo tenía 17, 18 años. Dos años viví ahí. Me acuerdo que había una mesa en Ambos Mundos, un restaurante y bar tradicional. Y nos quedábamos ahí, porque estaba abierto toda la noche: esperaban a los tipos que salían del casino e iban a comer puchero. Era un lugar ideal para esa especie de bohemia de escritores frustrados, periodistas trasnochadores y estudiantes curiosos. En ese entonces ya estaba escribiendo un diario, que fue como una respuesta a lo que vivía como un destierro. Dejaba el lugar de mi infancia y viví ese viaje –no sé, eran sólo 400 kilómetros– como un exilio. Me acuerdo que en el medio de la mudanza, cuando estaba la casa ya levantada, entre los muebles, me puse a escribir.
Rubén H. Ríos –Borges decía que un escritor es antes un lector. ¿Cómo fue en tu caso?
Ricardo Piglia –Sí, desde luego, uno escribe porque antes leyó. Tengo una especie de imagen, que no sé si es un primer recuerdo como lector. Yo veía siempre leer a mi abuelo paterno y me despertaba fascinación. Lo veía encapsulado con un libro y no sabía qué pasaba ahí. Supongo que eso me empezó a funcionar, y un día puse una silla, subí a la biblioteca y agarré un libro azul. Por entonces vivíamos en Adrogué, en una calle tranquila, pero que estaba cerca de la estación y cada media hora pasaba la gente que venía de Constitución. Y me puse en el umbral con el libro azul para que me vieran leer. No sabía leer: tenía 4 años. Y de pronto, una sombra: era un tipo que se acercó a decirme que el libro estaba al revés. Más tarde pensé que era un jodido el tipo ese, pero no sé, también se me ocurrió que por ahí era Borges (se ríe)
Rubén H. Ríos –¿Qué leías por entonces?
Ricardo Piglia –Muchísima literatura norteamericana. En esa época yo estaba aprendiendo inglés y leía traducciones, y también intentaba descifrar los textos en el idioma original. Y creo que entré en ella por Pavese, porque Pavese era muy experto en literatura norteamericana. Y llegué a Pavese por el diario que él llevaba, El oficio de vivir, porque como yo seguía escribiendo el diario me interesaba leer diarios. Pero lo leí todo a Pavese porque, en general, es lo que hago con los escritores: leo toda la obra. Y algunas observaciones de Pavese me marcaron mucho, en especial respecto de la importancia del tono. Por ejemplo, cómo el tono frío de Cain en El cartero llama dos veces había influido en El extranjero, de Camus. Una observación inteligentísima. También los cuentos de Hemingway me impactaron mucho, quiero decir, esa calidad que él tenía para contar de una manera muy limpia la historia. Creo que eso nos permitía a nosotros resistir un poco esa tendencia latinoamericana, que no llamaría barroca, porque es un elogio, sino esa retórica cargada.
-
Fragmento del reportaje a Ricardo Piglia en revista Acción
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Webeando
20 diciembre, 2012
Sin estrategias
Gilles Monney - Cielo en Suiza
... los seres humanos hemos evolucionado para encajar en todas partes y en ninguna específica. Otros animales han descubierto su particular hábitat evolucionista. Nuestra estrategia humana es no tener estrategia, sino vivir a cubierto y explorar muchas clases de entornos. Antes que los reyes de la jungla, nosotros somos los adeptos al caos.
John Briggs y F. David Peat
Las siete leyes del caos
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17 diciembre, 2012
Un laberinto de tiempos y épocas
Dorothea Lange - Hacia Los Angeles, California (1937)
Nosotros somos tiempo cuajado, dijo en cierta ocasión Marisa Madieri. Y no sólo cada individuo, también cada lugar es tiempo cuajado, tiempo múltiple. Un lugar no es sólo su presente, sino también ese laberinto de tiempos y épocas diferentes que se entrecruzan en un paisaje y lo constituyen; así como pliegues, arrugas, expresiones excavadas por la felicidad o la melancolía, no sólo marcan un rostro sino que son el rostro de esa persona, que nunca tiene sólo la edad o el estado de ánimo de aquel momento, sino el conjunto de todas las edades y todos los estados de ánimo de su vida. Paisaje como rostro, el hombre en el paisaje como la ola en el mar.
Claudio Magris
El infinito viajar
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15 diciembre, 2012
Dedicatoria
Dedication (Justin Theroux, 2007)
Henry (Billy Crudup) y Lucy (Mandy Moore)
Henry: Me pasé mi vida entera… esperando algo... y dando lo major de mí para no hallarlo. Sin siquiera acercarme a los lugares en donde podría estar… Y de repente, me encuentro con la maldita cosa prácticamente encadenada alrededor de mi cuello.
Lucy: ¿De qué estás hablando?
Henry: Vos. Vos. Vos sos, vos sos la... Vos sos, vos sos la maldita cosa. Ahhh, uh. Quiero decir... Vos sos, vos. No puedo describirte... uhh, yo no, Yo no escribo ese tipo de porquería, yo escribo... Ya sabés, la gente que escribe, que escribe verdaderos libros, los libros románticos, y los poemas, e incluso esas estúpidas novelitas de mierda con los imbéciles musculosos en las tapas...
Lucy: Pará...
Henry: ¿Lo conocés? ¿Sabés de lo que te estoy hablando? Sabés – ¡Sos como esas princesas de mierda! ¿Sabés? Cuentos de hadas. ¿Sabés lo que te digo? Los tipos ricachones te persiguen y vos estás enceguecida por tu belleza de mierda. Lo realmente grande. Ya sabés, que sólo – incluso está el tipo que te rapta y te encierra en una cueva y te mantiene vigilada con un dragón de cinco cabezas, y las historias de tu sufrimiento recorren toda la comarca y todos los tipos van y se calzan para ver qué está pasando y ninguno de ellos tiene los huevos para salvarla salvo yo. Yo me atrevería a todo ... por vos. Y aún así, ahí estaba yo buscando cualquier cosa para no verlo. Cualquiera. Dinero...
Lucy: Estúpido idiota.
Henry: See.
Lucy: Sí.
Henry: See... un grandísimo estúpido idiota.
Lucy: Espero que mejores para la siguiente.
Henry: No - esperá...
[le da la piedra que le había regalado y había arrojado a la playa]
Henry: Era fácil de hallar... es la única de su tipo.
Lucy: Me rompiste el corazón, Henry. No creo que puedas confiar en la gente. Siempre tenés que encontrar algo que esté mal. Yo sólo... lo siento. Voy a extrañarte.
Henry: No puedo.
Lucy: Sí, podés.
Henry: Tenemos que trabajar.
Lucy: ¿Ya?
Henry: Lucy, vamos por favor. Se va a poner muy complicado. Ahh, esto se va a poner tan complicado.
Lucy: ¿Realmente te caigo mal, Henry?
Henry: Hace una semana, me hubieran importado un carajo las nebulosas y ahora no tengo suficiente. ¿Sí?
Lucy: Nebulae.
Henry: ¿Qué?
Lucy: Se dice nebulae... no nebulosas.
Henry: Ok, bien. No me interesan las nebulosas. Podés acusarme de cualquier cosa que se te ocurra, probablemente sea culpable de todo... de contribuir al calentamiento global, de haber matado una vez a una ardilla, y de usar la palabra retardado, y de ocasionalmente un malinterpretado fanatismo, pero no, no... no, no, no, no, no me acuses de no apreciarte. ¿Estamos?
Lucy: Entiendo.
Henry: La vida no es más que el eco de alegría desapareciendo en el gran abismo de la miseria.
Rudy: ... mmm tenés mejores.
Henry: La vida no es más que el ocasional estallido de risa que se eleva por encima del interminable lamento de dolor.
Rudy: Ese es mi favorito.
Henry: Porque es verdad, por eso.
Rudy (Tom Wilkinson) y Henry (Billy Crudup)
Henry: Vas a estar bien. Los dos vamos a estar bien, Rudy.
Rudy: Así es la vida, Henry.
Henry: Sep.
Rudy: ¿Sabés qué es la vida?
Henry: La vida es una horrible risita nerviosa en el medio de una marcha forzada mortal hacia el infierno.
Rudy: No, no es eso.
Henry: Un interminable lamento de dolor...
Rudy: No. La vida es un único salto de alegría.
Henry: Lo sé.
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13 diciembre, 2012
El conocimiento precede al amor
El conocimiento precede al amor, dice una vieja fórmula. Nadie ama lo que no conoce previamente. Y el amor al pueblo se logra cuando se lo conoce. Un pueblo, al saberse conocido y amado, se rinde a las empresas que lo solicitan. Por lo contrario, la ignorancia engendra el temor; y el que no conoce al pueblo lo teme como a una entidad peligrosa en su misterio substancial.
Leopoldo Marechal
El poeta depuesto
en Cuaderno de navegación
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04 diciembre, 2012
Hipótesis
Lito Cruz
Pablo Tassart –Alguna vez dijiste que «uno no vive con certezas sino con hipótesis, y eso sirve para seguir buscando verdades nuevas». ¿Todavía te planteás hipótesis como actor?
Lito Cruz –La hipótesis te hace caminar. Para cruzar un río, ¿cómo hago? Con un puente o viajo en globo, pero los globos se pinchan. Hipotetizás e intentás. En la vida es igual. No hay que creer en nada, no hay que quedarse con una verdad, porque con el tiempo se hace peligroso. El tipo que cree en Dios se convierte en un fanático. El cerebro humano esta diseñado para progresar. Cuando vos creés algo, que el comunismo es lo peor, por ejemplo, terminás matando y desapareciendo gente como lo hicieron Massera, Videla y Agosti. La creencia fanática no te permite desarrollar tus pensamientos, los obstruye porque tenés antes que nada la creencia. Cuando te instalás en una sola manera de pensar, ya no ves. Pero volviendo un poco, uno no puede decir «listo, ya soy actor». Uno tiene que plantearse la hipótesis: «Quiero ser mejor». Y después ver si puede. Si no terminás haciendo el oficio de actor, que es la muerte de la expresión, porque hacés siempre lo mismo.
Pablo Tassart –¿Y puede pasar que, habiendo pasado el tiempo y llegado el reconocimiento, uno termine actuando de sí mismo?
Lito Cruz –No creo. Imaginate que en el escenario pasan miles de cosas: se va la gente, tosen, se duermen, tu compañero se olvidó la letra, vos también. Entonces vos sos vos mismo, pero puesto en miles de situaciones diferentes. Cada momento es único y el actor vive esos momentos, como cualquiera. Nunca es el mismo momento, como tampoco vos sos el mismo. El padre con los hijos pone cara de padre, pero con el jefe pone cara de esclavo… ¡Si no lo echan! O al revés, tipos nefastos que en sus casas actuaban como simples padres de familia. O como el Papa, que se pone todo eso, sale con custodia y autos blindados. Que yo sepa, Jesucristo no hacía eso. Y si te matan, bueno, ¡echale la culpa a Dios!
- Fragmento del reportaje publicado en revista Acción
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28 noviembre, 2012
Absurda y maravillosa
Burk Uzzle - Woodstock: Nick and Bobbi Ercoline
El amor es maravilloso y absurdo e, incomprensiblemente, visita a cualquier clase de almas. Pero la gente absurda y maravillosa no abunda; y las que lo son, es por poco tiempo, en la primera juventud. Después comienzan a aceptar y se pierden. [...] El amor es algo demasiado maravilloso para que uno pueda andar preocupándose por el destino de dos personas que no hicieron más que tenerlo, de manera inexplicable.
Juan Carlos Onetti
El Pozo
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23 noviembre, 2012
La fragilidad del encanto
Friedensreich Hundertwasser - Hombre-prado
Mientras veía cómo la tinta azul permanecía sobre el papel anotando el horror de un nombre de hospital y la prosa de una árida dirección, se acordó de hasta qué punto es frágil toda forma de encanto, más allá de cuanto pueda decirse, y qué rapidísima la vida en su rapiña.
Alessandro Baricco
Mr. Gwyn
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17 noviembre, 2012
Contacto
CONTACT (Contacto, Robert Zemeckis, 1997)
Ellie niña (Jena Malone) y Ted Arroway (David Morse)
Ellie niña: Papá ¿crees que hay gente en otros planetas?
Ted Arroway: No lo sé, Chispas. Pero supongo que si somos nosotros nada más… diría que es un gran desperdicio de espacio.
Palmer Ross (Matthew McConaughey) y Ellie Arroway (Jodie Foster)
Palmer Ross: No estoy en contra de la tecnología, doctora. Estoy en contra de los hombres que la deifican a costa de la verdad humana.
Palmer Ross: ¿Es el mundo fundamentalmente un mejor lugar gracias a la ciencia y la tecnología? Compramos desde nuestros hogares, navegamos la red… al mismo tiempo, nos sentimos más vacíos, más solos y más apartados los unos de los otros que en cualquier otro tiempo de la historia humana.
Palmer Ross: Haciendo esto estás dispuesta a dar tu vida, estás dispuesta a morir por esto. ¿Por qué?
Ellie Arroway: Hasta donde puedo recordar, he estado buscando algo, alguna razón de por qué estamos aquí. ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Quiénes somos? Si esta es una oportunidad de hallar aunque más no sea una pequeña parte de la respuesta… No sé, creo que vale una vida humana ¿no?
Miembro del panel: Doctora Arroway, viene a nosotros sin evidencia alguna, sin registros, sin aparatos. Sólo una historia que, siendo suave, fuerza la credibilidad. Gastamos más de medio trillón de dólares, se perdieron docenas de vidas. Realmente va a sentarse allí y decirnos simplemente que nos basemos… en la fe?
[pausa, Ellie mira a Palmer]
Michael Kitz: Por favor, conteste la pregunta, doctora.
Ellie Arroway: ¿Puede ser que no haya pasado? Sí. Como científico debo reconocerlo, debo admitirlo.
Michael Kitz: Un momento, permítame ver si lo entiendo. Usted admite que no tiene absolutamente ninguna evidencia física que respalde su historia.
Ellie Arroway: Sí.
Michael Kitz: Usted admite que bien podría haber alucinado todo.
Ellie Arroway: Sí.
Michael Kitz: ¡Admite que de estar en nuestro lugar respondería con el mismo grado de incredulidad y escepticismo!
Ellie Arroway: ¡Sí!
Michael Kitz: [poniéndose de pie, furioso] ¡Entonces por qué no simplemente retira su testimonio y admite que este “viaje al centro de la galaxia” en realidad nunca tuvo lugar!
Ellie Arroway: Porque no puedo… Yo… tuve una experiencia… No lo puedo probar, ni siquiera lo puedo explicar, pero todo lo que sé como ser humano, ¡todo lo que soy me dice que fue real! Recibí algo maravilloso, algo que me cambió para siempre… ¡Una visión… del universo, que nos dice, innegablemente, cuan pequeños e insignificantes y cuan… raros y preciosos somos todos! Una visión que nos dice que pertenecemos a algo que es más grande que nosotros mismos, que NO estamos… ¡que ninguno de nosotros está solo! Quisiera… poder compartir eso… Quisiera que todos, aunque más no sea por un momento, pudieran sentir… ese sentimiento de asombro, de humildad, y esperanza. Pero… sigue siendo mi deseo.
Ted Arroway (David Morse) y Ellie Arroway (Jodie Foster)
Padre: Hola Chispas.
Ellie: ¿Papá?
Padre: Te extrañé. Lamento no haber estado ahí para vos, corazón.
Ellie: No sos real, nada de esto es real.
Padre: ¡Esa es mi científica!
Ellie: Cuando estaba inconsciente descargaste mis pensamientos, mis recuerdos, incluso Pensacola.
Padre: Pensamos que esto haría las cosas más fáciles para vos.
Ellie: ¿Por qué nos contactaste?
Padre: Ustedes nos contactaron. Nosotros sólo estábamos escuchando.
Ellie: ¿Entonces hay otros?
Padre: Muchos más.
Ellie: ¿Todos viajan hasta aquí a través del sistema de transporte que contruyeron?
Padre: Nosotros no lo construimos, no sabemos quién lo hizo. Se fueron mucho antes de que nosotros llegáramos. Quizás algún día regresen.
Ellie: ¿Todas las demás civilizaciones que encuentran llegaron aquí?
Padre: No todas.
Ellie: ¿Esto es una prueba?
Padre: No, ninguna prueba. Tienes las manos de tu madre… Ustedes son una especie interesante. Una mezcla interesante. Son capaces de sueños tan hermosos y pesadillas tan horribles. Se sienten tan perdidos, tan separados, tan solos, sólo que no lo están. Verás. En toda nuestra búsqueda, lo único que encontramos que hace soportable el vacío es estar juntos.
Ellie: ¿Qué pasará ahora?
Padre: Ahora vuelves a casa.
Ellie: ¿A casa? Pero tengo tantas preguntas ¿tengo que volver?
Padre: Este fue sólo el primer paso. Con el tiempo darás otro.
Ellie: Pero es necesario que otras personas vean lo que yo vi, necesitan verlo…
Padre: Este es el modo como se ha hecho durante billones de años. Pequeños movimientos, Ellie. Pequeños movimientos.
10 noviembre, 2012
Con alas en el alma
Alfonsina Storni
Pasé por el tamiz de todos los dolores
Y estoy purificada. ¡Clamo por vida nueva!
¡Una vida que sea como un ritmo de seda!
¡Dulzura y más dulzura! La quietud de una tarde.
Deliciosa y de sol, la casita con hiedras
y un pedazo de cielo que el alma se enreda.
Ningún anhelo más que un anhelo infantil,
tener las golondrinas de una quietud eterna
y sentirme tan buena… ¡tan hondamente buena!...
No leer nada, nada, más que en el libro pródigo,
infinito y precioso de la naturaleza
¡y sorber sus verdades con la esperanza abierta!...
Surgir a vida nueva. Realizar el milagro
de cubrir con jazmines la herida de mis venas
y hacer un canto blanco con restos de tragedia.
Tener el corazón hecho un lampo de luz,
tener el corazón hecho un nido de gemas
para que siempre se abran otras corolas nuevas.
Ir cruzando la vida con alas en el alma,
con alas en el cuerpo, con alas en la idea
y un ligero cariño a la muerte que llega.
Perdonar, perdonar, no tener rencor;
Darlo todo al olvido y llorar en la quieta
soledad de la noche con un llanto de perlas.
Perlas de anunciación, de olvido, de alegría,
de dulzura, y de gozo de sentirse serena
y comprender la vida como un ritmo de seda.
Hoy lo deseo así... hoy que es día de fiesta
y que tengo en el alma mucho de Noche Buena...
Alfonsina Storni
Etiquetas:
Poesía
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