09 marzo, 2012

Pantallas



A todos los que salían en la tele los odiaba, y había veces en que le daban ganas de agarrar una maza y destrozar el puto aparato.
Los pondría en fila y me agarraría a tiros. ¿Qué por qué? Porque son unos falsos, porque están volviendo tontos a millones de chicos, porque muestran un mundo que no existe, porque hacen que la gente se arruine por comprarse un coche… Son la perdición de Italia.

Niccolò Ammaniti
Como Dios manda

06 marzo, 2012

Un enrarecido paisaje lunar

 Jacques-Henri Lartigue

Antes las instituciones ahogaban al individuo, lo encorsetaban. Ahora el deterioro institucional lo deja desnudo y a la intemperie, en un enrarecido paisaje lunar, sin puntos de referencia. El sujeto se encuentra abandonado a sí mismo, expuesto a una dominación cada vez más anónima e insidiosa, a sistemas de consumo, de comunicación que se apoderan de su ser y lo alienan solapadamente. En tal situación, ¿cuáles son las formas y las condiciones de la autoestima? Ya no se trata de identificarse con el progreso o con una clase social, sino de preguntarse: ¿qué puedo hacer, individual y colectivamente, para no perder el hilo de mi propia vida? 

Luis Hornstein
Autoestima e identidad
Narcisismo y valores sociales

27 febrero, 2012

Ataduras

 Friedensreich Hundertwasser - The Doges (1982)

Un hombre es capaz de acabar con otra persona si no la deja marcharse y tampoco permite que se acerque por completo a él; la ata a sí mismo y no la devuelve al mundo, y al mismo tiempo mantiene las distancias, no fragua ninguna alianza con ella. La persona así tratada acaba muriendo por haber sido apartada del mundo. Por quedarse sola y, a la vez, no estarlo del todo, porque vive en una especie de atadura y su carcelero no se ocupa de ella… ¿Lo entiende? 

Sandor Márai
La gaviota

24 febrero, 2012

Miedos

 Zygmunt Bauman

Todos parecemos tener miedo, suframos o no de "depresión dependiente", estemos a plena luz del día o asediados por alucinaciones nocturnas, al abandono, a la exclusión, a ser rechazados, a que se vote en contra nuestra, a ser repudiados, abandonados, despojados de lo que somos, a que no se nos permita ser lo que deseamos ser. Tenemos miedo a que nos dejen solos, indefensos y abandonados a la desgracia. Tenemos miedo a que nos nieguen la compañía, a que no haya seres queridos que nos amen ni manos que nos ayuden. Tenemos miedo a que nos tiren al cementerio de automóviles. Lo que más echamos de menos es la certidumbre de que todo eso no nos va a pasar a nosotros. Echamos de menos la exención de la amenaza de extensión ubicua y universal…

Zygmunt Bauman
Identidad

21 febrero, 2012

Con ánimo de amar

Fa yeung nin wa (Con ánimo de amar / In the mood for love, 
Wong Kar-wai, 2000)


Maggie Cheung (Su Li-zhen Chan)


Su Li-zhen Chan: Uno se da cuenta de las cosas si presta atención.


 Maggie Cheung (Su Li-zhen Chan) y Tony Leung (Chow Mo-wan)


Chow Mo-wan:  Pensé que no seríamos como ellos. Pero me equivoqué. Usted no va a abandonar a su marido. De modo que prefiero irme.
Su Li-zhen Chan: No pensé que se enamoraría de mí.
Chow Mo-wan:   Yo tampoco. Sólo tenía la curiosidad de saber cómo empezó. Ahora lo sé. Los sentimientos pueden crecer lentamente de ese modo. Pensé que tenía el control.




 Tony Leung (Chow Mo-wan)


Chow Mo-wan: En los viejos tiempos, si alguien tenía un secreto que no quería compartir... ¿sabes qué hacía?
Ah Ping: No tengo idea.
Chow Mo-wan: Subía a una montaña, buscaba un árbol, hacía un hueco en él,  y contaba el secreto en voz baja dentro del agujero.  Luego lo cubría con barro. Y dejaba el secreto ahí para siempre.
Ah Ping: ¡Cuanta molestia! Yo preferiría echarme un polvo.
Chow Mo-wan: No todos son como vos


Relator: El recuerda aquellos días idos. Como si los viera a través de un vidrio polvoriento, el pasado es algo que puede ver pero no tocar. Y todo lo que ve está borroso y confuso.
 

19 febrero, 2012

Disímiles apariencias


Javier, en cambio, no sintió el menor cuestionamiento hacia su propia vida al oirle contar a Manú sus inverosímiles peripecias euroasiáticas. Ni siquiera se le ocurrió pensar que la impaciencia y brusquedad de Daniela tenían algo que ver con la comparación entre Manú y él, por la sencilla razón de que las cosas entre Manú y él habían sido así siempre, y ella lo sabía (ella quizás había sido la primera en descubrirlo). Es decir: que no eran amigos por ese supuesto parecido debajo de las apariencias (del que los dos tenían cierta idea pero jamás hacían manifiesto), sino precisamente por esas disímiles apariencias que los hacían parecer tan incompatibles. Eran amigos, en suma, porque sabían algo que nadie más sabía de ellos, y también porque no necesitaban ni querían saber nada más sobre el tema.

Juan Forn
El borde peligroso de las cosas
en Nadar de noche

16 febrero, 2012

Inventando(se)


 Escena de La omisión de la familia Coleman, de Claudio Tolcachir


Victoria Eandi –¿Y cómo la desarrollaste?

Claudio Tolcachir –Llamé a mis amigos, que son los mismos con los que trabajo ahora. Fueron mis conejillos de Indias y yo de ellos. Mi impulso gestor venía del colegio. Como en el secundario me aburría mucho, armé un grupo de teatro con el que fuimos ensayando donde podíamos. Me recuerdo con esa impertinencia de ir a pedir espacios, y lo lograba: era una locomotora. No sé si ahora me animaría. Siempre tenés que estar construyendo tu historia, tu espacio, tu proyecto, inventando tu obra, buscando sala, saliendo a volantear. Nunca en soledad, siempre en conjunto. Todo lo que pueda suceder lo tenés que inventar vos. No va a suceder solo. Lo único que tenés para hacer frente al abismo de la vida es laburar. Así fue que armamos Timbre 4.

Extracto del reportaje en revista Acción.

11 febrero, 2012

Simplemente no te quiere

Mary (Drew Barrymore)
He's just not into you (Simplemente no te quiere, 2009)

Mary: Un chico me dejó un  mensaje de voz en el trabajo así que lo llamé desde casa, y luego él me envió un email a mi Blackberry y entonces yo le envié un mensaje de texto a su celular y él me respondió con un email a mi cuenta personal y todo simplemente se fue de control.  Y extraño los días en los que teníamos un único número de teléfono y un único contestador automático, y ese único contestador automático tenía un solo cassette para grabar, y ese solo cassette para grabar podía tener un mensaje de un chico o no.  En cambio ahora tenés que andar chequeando todos estos portales diferentes tan sólo para ser rechazada mediante siete tecnologías distintas. Es agotador.

09 febrero, 2012

Estrategias

 Ragnar Axelsson

A la noche, cuando se sentaba frente a la comida que preparaba Raquel Vega, hablaba. Un jueves de guiso espeso, tragó un sorbo de vino y me preguntó:
    Decime, ¿cómo te parece que debe ser una planta que resista el fuego?
    Yo pelaba una manzana. Seguí con el cuchillo como si no hubiera escuchado.
    -¿Cómo resistir el fuego? ¿Qué fuego?
    -Cualquier fuego. Un incendio, por ejemplo.
    Lo primero que se me ocurrió fue algo relacionado con las raíces. Mi razonamiento no se alejó de lo elemental: si bajo tierra pudiera mantenerse la vida, podría recuperarse la parte afectada una vez que las condiciones externas mejoraran. En ese momento, no me fue fácil expresar esta idea. Él me escuchaba con la cuchara en la mano. Del guiso que tenía servido, subía un vapor que se perdía enseguida. Cuando terminé de hablar negó con la cabeza. Me dijo:
    -O sea que resistir siempre implica resignar una parte.
    -Claro –respondí.

Jorge Consiglio
Pequeñas intenciones

07 febrero, 2012

Al aire libre

Laguna de Walden - Réplica de la cabaña y estatua de Thoreau

Todo niño recomienza en cierto modo el mundo y gusta de permanecer al aire libre incluso cuando llueve o hace frío. Juega a las casas y a los caballos de manera instintiva. ¿Quién no recuerda el interés con que, de joven, exploraba los declives rocosos que pudieren delatar la existencia de alguna cueva? Era el natural anhelo de aquella porción de nuestra ascendencia primitiva todavía viva en nosotros. De la cueva hemos pasado a los techos de hoja de palma, de troncos y ramas, de lienzo entretejido, de hierba y paja, de tablas y cascajos, de piedras y tejas. Al final, no sabemos ya lo que significa vivir al aire libre, y nuestras vidas se han vuelto domésticas en más sentidos de lo que creemos. Entre hogar y campo hay una gran distancia. Y quizá sería bueno que pasáramos más de nuestros días y noches sin que mediara obstáculo alguno entre nosotros y los cuerpos celestes, y que el poeta no hablara tanto bajo techado o que el santo no se acogiera con tanta frecuencia a su  protección.

Henry David Thoreau
Walden, o la vida en los bosques

04 febrero, 2012

Villa Amalia

Villa Amalia (Benoît Jacquot, 2009)

Ann: ¿Por qué no vive aquí? Es un lugar maravilloso...
Amalia: Las piernas para el cuerpo; los recuerdos para el corazón...



Amalia (Clara Bindi) y Ann (Isabelle Huppert)

02 febrero, 2012

La maravilla

Lee Balterman (1977)

En realidad era el estupor lo que le perdía. Carecía de defensas contra la maravilla. Había cosas que cualquier otro podía ver tranquilamente, tal vez le impresionaran incluso un poco, tal vez se detuviera incluso un momento, pero después, en el fondo, era una cosa como tantas otras, ordenadamente en fila con las demás. Pero para Mormy esas mismas cosas eran prodigios, estallaban como hechizos, se convertían en visiones. Podía ser la salida de una carrera de caballos, pero podía ser sencillamente un repentino golpe de viento, una carcajada en el rostro de alguien, el borde de oro de un plato, o una minucia. O su padre en la mecedora y Jun dándose lentamente la vuelta y entrando en casa.
La vida hacía un movimiento: y la maravilla se adueñaba de él.
El resultado era que Mormy poseía del mundo una percepción, por decirlo así, intermitente. Una sarta de imágenes fijas —maravillosas— y jirones de cosas perdidas, borradas, que jamás llegaron hasta sus ojos. Una percepción sincopada. Los demás percibían el devenir. Él coleccionaba imágenes que eran y basta.

Alessandro Baricco
Tierras de cristal

30 enero, 2012

Todavía hay algo que ama

 Jonas Mekas en abril de 1946


Me pregunto cómo estarán las nubes allá, en Lituania, y el viento, ¿cómo estará el viento? Realmente es triste, a veces uno se pone sentimental. Pero entonces, ¿por qué no ponerse sentimental? Si es triste, es triste, y no hay nada que se pueda hacer , al menos ahora. Uno puede intentar hacerse el optimista, el valiente, pero dentro del corazón hay una tristeza persistente. No se puede escapar de la nostalgia. Uno puede buscar esconderla, convencerse de que no la siente, intentar engañarse; pero los pensamientos traicionan, los sueños traicionan, todo revela la nostalgia que hay dentro de uno. Pero entonces, ése es el único consuelo : mientras se siente nostalgia, uno no está muerto. Uno sabe que todavía hay algo que ama...


Jonas Mekas
Ningún lugar adonde ir

26 enero, 2012

La velocidad

ilustración de portada del libro: Alberto Ciupiak

Últimamente, la televisión brindaba espectáculos, discursos, deportes, festivales, simultáneamente con las emisiones en su tierra. Agata se había acostumbrado y había disfrutado de esas maravillas de la técnica. Pero ahora, en el momento del regreso, descubría que el avión era otra cosa. Descubría que la velocidad le estaba robando algo importante. Le impedía desandar y recuperar. La privaba de la posibilidad de un regreso lento, donde todo se revirtiera, y se produjese el acercamiento a su mundo perdido en los términos y en el tiempo en que se había producido el alejamiento. Aquel viaje en barco, aquel desprendimiento, había durado veinte días. Después, la ausencia, cuarenta años. Y ahora bastaban unas pocas horas de avión para regresar de un salto al punto de partida. A Agata esto le sonaba como una traición.


Antonio Dal Masetto
La tierra incomparable

28 diciembre, 2011

Tehuelches - el pueblo Aonikenk


"Muero como he vivido; ningún cacique me manda", expresan apropiadamente el sentimiento que predomina al respecto. […]

Es de esperar que la vida real en los toldos que se ha narrado aquí habrá habilitado al lector para formarse una idea del carácter de los tehuelches, más favorable que la que por lo general se sugiere, excepción hecha de los misioneros Hunzikcr y Schmid. No merecen seguramente los epítetos de salvajes feroces, salteadores del desierto, etc. Son hijos de la naturaleza, bondadosos, de buen carácter, impulsivos, que cobran grandes simpatías o antipatías, que llegan a ser amigos seguros o no menos seguros enemigos. Como es muy natural, recelan de los extranjeros, sobre todo de los de origen español, o, como los llaman ellos, de los cristianos. Y no hay que maravillarse de esto si se considera el trato, la crueldad traicionera y la explotación picara de que esos indígenas han sido objeto por parte de los conquistadores y de los colonos alternativamente. […]


En mis relaciones con ellos, los indios me trataron siempre con lealtad y consideración, y dispensaban el mayor cuidado a mis pocas pertenencias, aunque a veces me las pedían prestadas, como acostumbran hacerlo entre ellos; por ejemplo, un indio venía a menudo a pedirme que le dejara ver mis armas, y, después de examinarlas, me las devolvía cuidadosamente. En todo el curso de mi estancia entre ellos sólo perdí dos objetos: un pedernal con su eslabón que, tengo motivos para creerlo, me fue robado por uno de los chilenos, y un par de boleadoras de avestruz que me sustrajeron del toldo. […]


Cacique Casimiro
(Benito Panuzzi, 1864)

Con respecto a su sinceridad mi experiencia es ésta: en cuestiones de poca importancia mienten casi siempre, inventan historias por puro gusto; […] Pero en toda cuestión importante, en lo que se refiriera a las garantías de seguridad de una persona, por ejemplo, eran muy veraces siempre que se cumpliese bien con ellos. Al cabo de un tiempo, cuando advirtieron que yo evitaba siempre apartarme ni un ápice de la verdad, dejaron de mentirme hasta en asuntos de menor cuantía. Sirva esto para demostrar que no tienen el carácter traicionero que les han atribuido algunos escritores ignorantes. Tampoco son crueles por naturaleza, ni con los esclavos o cautivos. […]

Por mi parte, yo me sentí siempre más seguro en medio de los tehuelches, mientras no hubo bebida ni luchas entre ellos, como más tarde en el Río Negro. Naturalmente, cuando se embriagan, sus pasiones se desencadenan; recuerdan viejas pendencias, y a veces pelean por mero gusto de pelear. Pero no es necesario ir hasta la Patagonia para observar eso. El rasgo más delicado quizá de su carácter es su amor a sus mujeres y a sus hijos; las reyertas conyugales son raras. y la costumbre de golpear a la esposa es desconocida entre dios, por otra parte, la intensa pena con que lloran la pérdida de una esposa no es ciertamente una práctica "civilizada", porque entre tilos el viudo destruye todo su haber y quema todas sus pertenencias. 
[…]



En cuanto a las criaturas, los indios las miman en todo sentido, les dejan que monten los mejores caballos y no los corrigen por ninguna travesura. Siempre me sorprendió que los muchachos no se hicieran tercos y voluntariosos al crecer, a consecuencia de esa falta de reprensión. Los que no tienen hijos adoptan a veces un perrito, en el que derrochan sus afectos y al que conceden caballos y otras prendas de valor, que se destruyen cuando el dueño de ellas muere.
Otra de las cosas que me han sorprendido es que los misioneros hayan tenido tan poca suerte en sus esfuerzos para enseñar a esas criaturas a leer y a escribir, porque todas son por naturaleza muy inteligentes, aunque, como es natural, hay excepciones. Es una prueba de su facilidad de imitación el muy poco trabajo con que enseñé al hijo de Hinchel a escribir el nombre de su padre y de dos indios más en muy breve tiempo. Yo tenía la costumbre de estar dibujando siempre buques en una tabla, con un pedazo de carbón, para entretener a las criaturas, y éstas copiaban fácilmente esas figuras. Hinchel mismo, una vez que quería explicar una parte del curso del río Negro, dibujó un mapa tosco en la tabla que, según vi después, resultó perfectamente correcto.
Poca inmoralidad observé en los indios cuando estaban en sus desiertos nativos…

George Chaworth Musters
Vida entre los Patagones

26 diciembre, 2011

No pido mucho


Happy New Year

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Julio Cortázar

17 diciembre, 2011

Un amigo de papá





Horacio Bilbao: Vos tenías apenas siete años cuando el murió, ¿qué recordás de ese último encuentro con él, cuando estaba caracterizado como el viejo Ramón, ya dispuesto a partir a Bolivia?

Aleida Guevara March: Una noche, mi mamá nos dijo que íbamos a conocer a un amigo de mi papá. Llegamos con mis hermanos y él empezó a hablar con nosotros. Y cuando empezó a hablar yo le dije que no parecía español. Todos se quedaron mirando. El me peguntó por qué decía eso, y ya seguimos hablando. Esa noche cenamos juntos. Mi mamá le había advertido que yo conocía muy bien sus gustos y que los defendía mucho. En un momento, él se sirvió el vino tinto puro y yo salté como un resorte. Le dije que no era amigo de mi papá porque papá tomaba el vino tinto con agua, que así es rico, me levante y le eché agua. Luego me contó mamá que estuvo muy orgulloso de aquello. Más tarde, jugando con mis hermanos me caí y me golpeé la cabeza, entonces me tomó en sus brazos, me palpó y de alguna manera me transmitió algo, porque al rato yo dije: “Mamá, yo pienso que este hombre está enamorado de mí”. Fue muy simpático pero a la vez muy duro, él no podía explicarme porque me amaba. Y me amaba de una manera intensa. Esa noche terminó así y yo no supe que él era mi papá hasta que murió en Bolivia. Entonces mi mamá me contó la historia del viejo Ramón, y me mostró una foto. Me pidió que no contara nada, y no lo hice, hasta muchos años después en que ya empezamos a hablar de eso.  

Ver reportaje completo en Revista Ñ

13 diciembre, 2011

La más bella edad del corazón

The Beatles - Concierto en la terraza (1969)


RETORNOS DEL AMOR EN UNA AZOTEA

Poblado estoy de muchas azoteas.
Sobre la mar se tienden las más blancas,
dispuestas a zarpar al sol, llevando
como velas las sábanas tendidas.
Otras dan a los campos, pero hay una
que solo da al amor, cara a los montes.
Y es la que siempre vuelve.
Allí el amor peinaba sus geranios,
conducía las rosas y jazmines
por las barandas y en la ardiente noche
se deshacía en una fresca lluvia.
Lejos, las cumbres, soportando el peso
de las grandes estrellas, lo velaban.
¿Cuándo el amor vivió más venturoso
ni cuándo entre las flores
recién regadas fuera
con más alma en la sangre poseído?
Subía el silbo de los trenes. Tiemblos
de farolillos de verbena y músicas
de los quioscos y encendidos árboles
remontaban y súbitos diluvios
de cometas veloces que vertían
en sus ojos fugaces resplandores.
Fue la más bella edad del corazón. Retorna
hoy tan distante en que la estoy soñando
sobre este viejo tronco, en un camino
que no me lleva ya a ninguna parte.

Rafael Alberti
de Retornos de lo Vivo Lejano, 1952

08 diciembre, 2011

Los hijos de los 70


Adriana Tasca, Gaspar Casado  y  Sebastián  Casado Tasca
su historia en "Nietos, historias con identidad"

Las derrotas no se pueden medir por las batallas perdidas sino por las propuestas para las generaciones siguientes... El golpe del 76 no derrotó a una generación: la masacró, la expulsó de la Patria, la encarceló y la torturó, y brutalmente pretendió arrancarle no sólo sus proyectos políticos sino sus sueños e ideales: tornarla cínica, despojada de carácter, acomodaticia con las circunstancias, reducida a lo posible. Se le propuso a cada argentino llevar hasta el extremo el individualismo de salvarse solo, el terror de ser dañado no por los represores sino por los amigos que estaban en riesgo, ya que su propio destino podía alcanzar, como onda expansiva, a quienes lo rodeaban. También, a cambio de la moral, se les ofreció un bono para canjear justicia por chatarra comprada por el uno a uno: un ser humano por una videocasetera, la educación por el shopping, un torturado por un viaje a Disney, la vista gorda por unas vacaciones en el Caribe.  Esta fue la herencia moral que pretendieron dejar los dictadores de los 70... Por eso los hijos de los 70 nos conmueven: son como una parte de nosotros mismos y nacieron ya atravesados por una experiencia que los hace desplegar lo posible sin renunciar a lo anhelado. Maduros desde chiquitos, obligados a ser responsables desde siempre, atravesados por la Historia, tratando de apropiarse de ella, van a la búsqueda de los sueños de las generaciones anteriores. Y como Sebastián, el "nieto82" recuperado, cuando abraza a sus abuelos y los consuela de tanto tiempo perdido, saben que para ellos el tiempo por delante se tiñe de sabores y olores anhelados, aún sin imágenes ni nombre. 

Silvia Bleichmar
No me hubiera gustado morir en los 90
Los hijos de los 70

03 diciembre, 2011

Siempre aparece, el lirismo

Jonas Mekas  - John va a probarle a Anthony que puede meterse en la boca
más arándanos que él... Montauk, agosto de 1972


 El dice que ha hecho básicamente lo mismo toda su vida: en su pueblo, en los campos y en el Nuevo Mundo; leyendo, escribiendo y filmando. Sólo se trataba de registrar cuanto pasara delante de sus ojos y estar disponible después para atender el llamado de quienes hubieran olvidado, aunque ya no quede vivo ninguno de los colegas que llamaban desde la capital a la oficina de correo de su pueblo. El título de una de sus películas resume su vida y su credo artístico en ocho palabras: “Mientras avanzaba azarosamente vi fugaces destellos de belleza”. En aquel diario que escribió durante los cinco años que pasó en los campos y los primeros cinco años en Nueva York (que lleva por título Sin lugar adónde ir y que termina el mismo día en que compró la Bollex y empezó a filmar), Mekas dice: “Intentamos esconderlo de cualquier modo pero siempre aparece, el lirismo”. Antes de siquiera imaginar lo que sucedería en su vida cuando aquella Bollex cayera en sus manos, escribió: “El cazador que quiere acertarle al ciervo no le dispara directamente, sino que apunta un poquito más adelante. Lo mismo ocurre con la vida humana: tenemos que apuntar al momento siguiente para retratarla”.

Juan Forn
Yo recordaré por ustedes


      http://jonasmekasfilms.com/diary/

      30 noviembre, 2011

      Reinventarse

      Copia firmada de El Pensador de Rodin en
      la Plaza de los Dos Congresos (Buenos Aires)
      foto: Fabián Minetti

      Pasé cinco días más en Buenos Aires tratando de acostumbrarme a estar sin Emily. La soledad es más desesperante en las ciudades, donde hay muchas personas pero donde las convenciones sociales no permiten hablar con nadie. Deambulé por las calles y las plazas mirando los escaparates, me detenía a beber café o cerveza y me reía de mis propios pensamientos, de tonterías, o de recuerdos del pasado. A veces sentía una terrible opresión y, al caer la tarde, paseaba por la oscuridad de neón y luego me encerraba en mi habitación, me tendía en la cama sin libros ni solaz y me preguntaba por qué estaba haciendo aquello.
      Más adelante aprendí a encontrar la libertad en mi soledad. En las zonas rurales, donde había pocas personas para juzgarme, sentía que podía hacer lo que me viniera en gana sin tener que pensar en nadie ni consultar a nadie. Pensaba lo que quería, me reía de lo que encontraba divertido y cantaba mientras cabalgaba. Me reinventé a mí mismo y seguí mi fantasma hasta que se desvaneció a lo largo del viaje.
      Aquellos días en Buenos Aires eran el principio de una nueva etapa de mi vida que estaba aprendiendo a recrear.

      Toby Green
      Tras las huellas de Darwin

      21 noviembre, 2011

      Volver a dormir

      Matt Cardy

      Yo no iba a conseguir nunca más dormir del todo. Había perdido, como de costumbre, esa confianza, la que hay que tener, realmente inmensa, para quedarse dormido del todo entre los hombres. Habría necesitado al menos una enfermedad, una fiebre, una catástrofe concreta, para poder recuperar un poco esa indiferencia, neutralizar mi inquietud y recuperar la tranquilidad idiota y divina. Los únicos días soportables que puedo recordar a lo largo de muchos años fueron los de una gripe con mucha fiebre. 

      Louis-Ferdinand Céline
      Viaje al fin de la noche

      12 noviembre, 2011

      Beginners

       Christopher Plummer (Hal)  y Ewan McGregor (Oliver)
      Beginners (Principiantes - Mike Mills - 2010)

      Hal: Bueno, digamos que desde que eras chico siempre soñaste con tener un león. Y esperaste, y esperaste, y esperaste, y esperaste pero el león nunca llegó.  Y de pronto llega una jirafa. Podés quedarte solo o quedarte con la jirafa.
      Oliver: Yo esperaría al león.
      Hal: Por eso me preocupo por vos. 


      Mélanie Laurent (Anna)


      Anna: Podés preguntarme lo que quieras.
      Oliver: ¿Lo que quiera? ¿Qué hay ahí?
      Anna: Ahí hay un árbol. Y autos.  Otro edificio como éste. En el edificio hay gente como nosotros, la mitad de ellos piensa que esto nunca va a funcionar, la otra mitad cree en la magia. Hay como una guerra entre ellos.
      Oliver: ¿Cómo sabés tanto sobre las personas?
      Anna: Bueno, tenés que aprender a leer sus rostros.


      Cosmo (Arthur)

      10 noviembre, 2011

      Crecer

       Henri Roger-Viollet  -  bañándose en el Sena (1935)



      El día que el niño se da cuenta de que los adultos no son perfectos,
      se vuelve adolescente.
      El día que los perdona, se vuelve adulto;
      El día que se perdona a sí mismo, se vuelve sabio.

      Alden Nolan

      05 noviembre, 2011

      Yo se que ver y oír a un triste enfada


      Yo se que ver y oír  a un triste enfada
      cuando se viene y va de la alegría
      como un mar meridiano a una bahía
      esquiva, cejijunta y desolada.

      Lo que he sufrido y nada, todo es nada
      para lo que me queda todavía
      que sufrir, el rigor de esa agonía
      de abocarme y ver piedra en tu mirada.

      Me callaré, me apartaré  (si puedo)
      con mi pena constante, instante, plena
      adonde no has de oírme ni he de verte.

      Me voy amor, me voy, pero me quedo,
      pero me voy, desierto y sin arena.
      Adiós, amor, adiós hasta la muerte.

      Miguel Hernández



      04 noviembre, 2011

      Apostar


      Si uno no apuesta, no tiene chance alguna de ganar. Es una tontería, en la vida, no perseguir los más alto que uno pueda imaginar, incluso si se corre el riesgo de perderlo todo. Porque si uno no lo persigue, lo perderá de cualquier manera. No se puede ser un artista y vivir seguro.  

      Francis Coppola
       
      En la filmación de Apocalypse , now!

      22 octubre, 2011

      El infierno que nos creó

      Chun gwong cha sit / Happy Together (Wong Kar-wai, 1997)


      Entonces pensó que, por mucho que la vida sea incomprensible, probablemente la atravesamos con el único deseo de regresar al infierno que nos creó, y de habitar en el mismo junto a quien, en una ocasión, nos salvó de aquel infierno. Intentó preguntarse de dónde procedía esa absurda fidelidad al horror, pero descubrió que no tenía respuestas. Sólo comprendía que nada es más fuerte que ese instinto de volver donde nos desgarraron, y de seguir repitiendo ese instante años y años. Pensando tan sólo que quien nos salvó en una ocasión puede después hacerlo para siempre. En un largo infierno idéntico a aquel del que venimos. Pero, de pronto, clemente. Y sin sangre.

      Alessandro Baricco
      Sin sangre

      19 octubre, 2011

      Mi viaje de invierno

       Mon voyage d'hiver (Vincent Dieutre, 2003)

      De Tübingen a Weimar, de Dresden a Berlin, cada etapa del itinerario había cubierto la anterior, bajo la urgencia de una helada inminente, de una glaciación general, como si detrás de cada imagen se escondieran a la vez los fantasmas friolentos de mi pasado íntimo (la memoria) y los del inconsciente colectivo (la historia); lo que hace funcionar a esta película es la amenaza de la amnesia, de la desaparición, de este exilio de uno mismo, que ninguna tecnología digital podrá evitar, y que sólo la transmisión y el testimonio amoroso podrán transferir.
      Mi viaje, este invierno pasado, habrá sido para desafiar y llevar a término un olvido central, esta inquietud que yo retomo ahora de Celan: tiempo es de que se sepa, tiempo es de que la piedra pueda florecer, de que en la inquietud palpite un corazón. Tiempo es de que sea tiempo. Es tiempo.

      Vincent Dieutre
       enero 2003

      Itvan Kebadian y Vincent Dieutre

      Corona

      En mi mano el otoño come su hoja: somos amigos.
      Extraemos el tiempo de las nueces y le enseñamos a caminar:
      regresa el tiempo a la nuez.

      En el espejo es domingo,
      en el sueño se duerme,
      la boca dice la verdad.

      Mi ojo asciende al sexo de la amada:
      nos miramos,
      nos decimos palabras oscuras,
      nos amamos como se aman amapola y memoria,
      nos dormimos como el vino en los cuencos,
      como el mar en el rayo sangriento de la luna.

      Nos mantenemos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:
      tiempo es de que se sepa,
      tiempo es de que la piedra pueda florecer,
      de que en la inquietud palpite un corazón.
      Tiempo es de que sea tiempo.

      Es tiempo.

      Paul Celan

      De "La arena de las urnas" 1948
      Versión de José Ángel Valente



      12 octubre, 2011

      Fantasma

      Henry Miller (Paris, 1969)  -  C.Bavagnoli

      Sin embargo, quizás pueda dar una pista si digo que el hombre que ahora soy nació de una herida. Esa herida afectó al corazón. De acuerdo con cualquier lógica humana debería haber muerto. De hecho, todos los que me conocían en otro tiempo me dieron por muerto; caminaba como un fantasma entre ellos. 

      Henry Miller
      Trópico de Capricornio

      04 octubre, 2011

      Madurez

       Boynton Beach, Fla. (Joe Raedle / Getty Images)


      Y entonces me iluminó de repente este pensamiento sencillo y santo: que no tenía que ser ni maduro ni inmaduro, sino así como soy..., que debía manifestarme y expresarme en mi forma propia y soberbiamente soberana, sin tener en cuenta nada que no fuera mi propia realidad interna.

      Witold Gombrowicz
      Ferdydurke

      25 septiembre, 2011

      Una voz o un eco

       Antonio Machado

      Poema XXXVII 

      ¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja,
      que me traes el retablo de mis sueños
      siempre desierto y desolado, y sólo
      con mi fantasma dentro,
      mi pobre sombra triste
      sobre la estepa y bajo el sol de fuego,
      o soñando amarguras
      en las voces de todos los misterios,
      dime, si sabes, vieja amada, dime
      si son mías las lágrimas que vierto!
      Me respondió la noche :
      Jamás me revelaste tu secreto.
      Yo nunca supe, amado,
      si eras tú ese fantasma de tu sueño,
      ni averigüé si era su voz la tuya
      o era la voz de un histrión grotesco.
      Dije a la noche: Amada mentirosa,
      tú sabes mi secreto;
      tú has visto la honda gruta
      donde fabrica su cristal mi sueño,
      y sabes que mis lágrimas son mías,
      y sabes mi dolor, mi dolor viejo.
      ¡Oh! Yo no sé, dijo la noche, amado,
      no sé tu secreto,
      aunque he visto vagar ese que dices
      desolado fantasma, por tu sueño.
      Yo me asomo a las almas cuando lloran
      y escucho su hondo rezo,
      humilde y solitario,
      ese que llamas salmo verdadero;
      pero en las hondas bóvedas del alma
      no sé si el llanto es una voz o un eco.
      Para escuchar tu queja de tus labios
      yo te busqué en tus sueño,
      y allí te vi vagando en un borroso
      laberinto de espejos.

      Antonio Machado
      Soledades

      17 septiembre, 2011

      Batallas de amor

      Cándido López - Después de la batalla
      de Curupaytí (1893) [detalle]


      En la escuela nos enseñan a memorizar
      fechas de batallas.
      Pero qué poco nos enseñan de amor.

      Flavio Cianciarullo 
      Los Fabulosos Cadillac
      Mal Bicho (fragm.)

      03 septiembre, 2011

      Red Cliff / Chi Bi

      Chi Bi / Red Cliff (John Woo, 2008)

      Xiao Qiao: Creo que ustedes dos pueden ser grandes compañeros.
      Zhou Yu: Su música me dice que él necesita amigos.
      Xiao Qiao: Tu música me dice que necesitas pelear esta guerra...


       Zhou Yu (Tony Leung) y Xiao Qiao (Chi-Ling Lin)


      Zhou Yu: Si odias la guerra, ¿por qué citas "El Arte de la Guerra"?
      Xiao Qiao: Porque para conocerte debo leer tus libros.


      Zhuge Liang (Takeshi Kaneshiro)

      01 septiembre, 2011

      La felicidad es una gran hazaña

      Vicentico

      Denise TemponeEn sus últimas entrevistas y en muchas de sus canciones usted habla de la felicidad, ¿es una suerte de obsesión íntima?

      Vicentico –(Risas.) Parece una pelotudez pero la felicidad es una gran hazaña, una pelea, una misión. La gente sufre, todos sufrimos, estamos demasiado acostumbrados. Yo lo veo alrededor, todo pasa por ahí. Pasan muchas cosas pero la gente no lo nota, dale con sufrir. No hablo del gran sufrimiento sino lo cotidiano, el cansancio, el fastidio, el no darse cuenta de las cosas. Uno está tan absorbido en esa vorágine que no se da cuenta de que hoy el día está buenísimo, que las plantitas están creciendo, que el sol está hermoso. Cuando uno empieza con la mentira del sufrimiento, se adormece, se vuelve un imbécil. Cuando te despertás de eso –si es que alguna vez te despertás– porque la mayoría de la gente no se despierta, notás que te estás perdiendo el paso por la vida de un modo tremendo. Con solo mirar caras por la calle te das cuenta de que hay gente a la que se le pasa, que se la está perdiendo.

      Denise Tempone Lo suyo es una especie de reivindicación a la sencillez...

      Vicentico  –Es que no pasa porque tengas guita o no tengas guita, porque tengas laburo o no tengas laburo. No tiene que ver con eso y para nada tiene que ver con eso. Puedo dar ejemplos estúpidos sobre el tema, pero no quiero entrar en polémicas. 


      Resto del interesante reportaje a Vicentico en 7 Días.