29 mayo, 2008

Ah, el amor (15)



Andrew: … No estábamos enamorados. Era sexo puramente animal. Lujuria. Hubiera dado mi brazo derecho por desnudarte y hacerte todo lo más indecente que se pueda imaginar.

Ariel: Justamente tenía ganas de que hicieras eso.

Andrew: Lo sé, lo sé. Perdí la oportunidad. ¡Es tan lamentable! ¡No he dejado de arrepentirme desde entonces! Es lo más lamentable de la vida: una oportunidad perdida…

Ariel: Quién sabe lo que hubiera podido pasar si llegamos a hacer el amor aquella noche. El momento era perfecto, y haciendo el amor se aprenden cosas de uno mismo que jamás se hubieran imaginado de otra forma.


Woody Allen
Comedia Sexual De Una Noche De Verano

25 mayo, 2008

Olga Orozco




  • "Azar" y "destino". Son palabras que llevo siempre conmigo como herencia de ese encuentro. Mi poesía las alude repetidamente. Orozco es el apellido de mi madre, el de mi padre es Gugliota. Mi padre había llegado de Europa y dejaba el Mediterráneo a sus espaldas. Mi madre salió a su encuentro en una volanta que venía desde San Luis. Yo tengo una piedra de cada uno de esos lugares y les siento una vibración particular. A menudo escribo alternadamente con una u otra piedra. Creo que en nuestras vidas el azar es permanente y que el destino se nos abre en forma de abanico porque vale tanto en la vida lo que uno hizo como lo que dejó de hacer.

  • Creo que la poesía es eso. Una permanente pregunta. Por más que uno conteste con aseveraciones, en realidad esa respuesta es también una pregunta. Y claro, se acaba. La última pregunta no tiene respuesta o la respuesta nos está vedada. Hay sellos que no se pueden levantar desde este costado del mundo.

  • La poesía, en su representación total, así como el universo, como esa esfera de la que hablaban Giordano Bruno y Pascal, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna, es inaprensible'.

  • Siempre escribí porque me siento insuficiente, inacabada. Porque siento que mi yo es limitado, que estoy aquí y ahora y la poesía me abre otras fronteras, me saca de mi yo y me hace completamente con todo lo otro. Creo que he variado muy poco en mi visión del mundo. Tal vez haya ahora una mayor riqueza de recursos o un manejo más acabado del lenguaje, pero me parece que, en definitiva, el sentido último de mi poesía es el mismo y que hay una continuidad total en todo lo que hago.

24 mayo, 2008

La sorpresa

Ordinary People (Gente como uno, 1980)

Conrad Jarrett: ¡Dame tu mano!
Buck Jarrett: ¡La cagamos, viejo! ¡Papá nos va a correr por toda la casa por esto!
Conrad: ¡No tiene nada de gracioso!
Buck: ¡No te sueltes!
Conrad: ¡No, Buck!
Buck: ¡Todo va a salir bien!
Conrad: ¡Resistí hermano! ¡No te sueltes! ¡quedate conmigo! ¡quedate conmigo! ¡quedate conmigo! ¡Oh, Dios! ¡Bucky! ¡Buck! ¡Buck!





Dr.Tyrone Berger:
¿Hola?
Conrad: Soy Conrad.
Dr.Berger: ¿Qué pasa?
Conrad: Necesito verlo.
Dr.Berger: ¿Dónde estás?
Conrad: No sé.
Dr.Berger: Está bien. Andá para el consultorio. Nos encontramos allá.
Conrad: Bueno.

Dr.Berger: Bien. Estás acá.
Conrad: Pasó algo.
Dr.Berger: Un minuto. Esperá a que entremos. Listo. Mierda. Uno pensaría que ellos tendrían en cuenta que podría haber emergencias. No te lo saques. Sólo sentate.
Conrad: Pasó algo.
Dr.Berger: ¿Qué?
Conrad: Es...
Dr.Berger: ¿Es qué?
Conrad: Oh. ¡Dios! Necesito algo.
Dr.Berger: ¿Qué necesitás?
Conrad: Sigue pasando. ¡No lo puedo detener!
Dr.Berger: Ni lo intentes.
Conrad: Me tengo que liberar.
Dr.Berger: ¿De qué?
Conrad: ¡De lo que le hice!
Dr.Berger: ¿Qué?
Conrad: ¡Tiene que ser culpa de alguien... si no no tiene sentido!
Dr.Berger: ¿Cuál sentido? ¡Sólo sucedió!
Conrad: Oh. No. No me refería a eso. Es sólo que... Bucky. No fue mi intención. Bucky, No fue mi intención. ¡Bucky!
Dr.Berger: No fue tu culpa.

Conrad:
Vos dijiste. "¡Bajá la vela!" ¡No podía! ¡Estaba atascada! ¡y después la driza se atascó! ¡Porque la maldita driza se atascó! Y entonces te sentaste sin saber qué hacer! ¡Hasta que fue demasiado tarde! ¡Y se supone que yo me encargue!
Dr.Berger: ¿Y eso no es justo, no?.
Conrad: ¡No! Y después me dijiste "¡aguantá!" "¡aguantá!" ¡Y te soltaste! ¿Por qué soltaste?
Dr.Berger: ¡Porque me cansé!
Conrad: ¿Sí? Bueno. ¡Andate a la mierda! ¡Idiota! Duele estar enojado con él.
Dr.Berger: Sí.
Conrad: Sólo no fue cuidadoso. No vió que algo malo podía pasar.
Dr.Berger: Pasan cosas malas aún cuando la gente es cuidadosa.
Conrad: Debimos haber regresado... cuando se empezó a poner feo.
Dr.Berger: Entonces cometieron un error.
Conrad: ¿Por qué se soltó? ¿Por qué?
Dr.Berger: Quizás vos seas más fuerte. ¿Alguna vez se te ocurrió pensar que eras el más fuerte? ¿Cuánto tiempo más te vas a castigar? ¿Cuándo vas a parar?
Conrad: Quisiera hacerlo.
Dr.Berger: ¿Por qué no lo hacés?
Conrad: No es fácil. Dios... yo lo amaba.
Dr.Berger: Lo sé. ¿Qué pasó? Dijiste que algo había pasado. ¿Qué provocó todo esto?
Conrad: Karen. Se suicidó. Acabo de enterarme de que está muerta.
Dr.Berger: Jesús.
Conrad: Ella estaba bien.
Dr.Berger: No. No estaba bien.
Conrad: ¡Ella me lo dijo! Me dijo...
Dr.Berger: ¿Qué?
Conrad: Estaba ocupada y se sentía bien...
Dr.Berger: ¿Qué? ¿Qué?
Conrad: Si hubiera sabido... Podría haber hecho algo.
Dr.Berger: ¿Te la estás cargando a ella también?
Conrad: ¡No!
Dr.Berger: ¿No?
Conrad: No. Yo sólo...
Dr.Berger: ¿Qué?
Conrad: No es eso. Me siento realmente mal por esto. ¡Sólo déjeme sentirme mal por esto!
Dr.Berger: Ok. Mirá... yo también me siento mal.
Conrad: ¿Por qué a la gente le pasan cosas? No es justo.
Dr.Berger: Tenés razón. No es justo.
Conrad: Sólo cometés un único error... y...
Dr.Berger: Um-hmm.
Dr.Berger: ¿Y cuál fue el único error que vos cometiste?
Dr.Berger: Lo sabés.
Dr.Berger: Lo sabés.
Conrad: Yo aguanté. Me quedé en el bote.
Dr.Berger: Exacto.
Dr.Berger: Ahora. Podés vivir con eso ¿no?
Conrad: ¡Estoy aterrado! ¡Estoy aterrado!
Dr.Berger: Los sentimiento son aterradores. Y a veces son dolorosos. Si no podés sentir dolor... tampoco sentirás ninguna otra cosa. ¿Me entendés?
Conrad: Creo que sí.
Dr.Berger: Estás acá. Estás vivo. No digas que eso no lo podés sentir.
Conrad: No se siente bien.
Dr.Berger: Es bueno. Creeme.
Conrad: ¿Cómo lo sabe?
Dr.Berger: Porque soy tu amigo.
Conrad: No sé qué hubiera hecho... si usted no hubiera estado acá. ¿En serio es mi amigo?
Dr.Berger: Lo soy. Podés contar con eso.


17 mayo, 2008

Como un beso en los párpados

Thomas Eakins - The Swimming Hole


Los marineros se bañaron en el agua tibia; el aire ardiente secó su piel. Llegó el anochecer, pero sin el frescor que descansa, sin el frescor de la noche, como un beso en los párpados. Ahora la noche es tan cálida, que no podemos dormir. Relámpagos silenciosos palpitan en el borde del cielo y por las olas pasan vagas fluorescencias. Medio acostados en el puente, sueñan los marineros y los grumetes y en la noche misteriosa, que extiende sus brazos hacia los que sueñan, se han retorcido de deseo. Nosotros nos hemos quedado de pie, pues no nos atrevíamos a tumbarnos, y durante toda la noche hemos oído sus suspiros mezclarse con los hálitos amorosos del mar, pero de nuestra severa actitud ha nacido en nosotros un pensamiento más serio y la calma de la noche ha descendido hasta nuestro rostro.

André Gide
El viaje de Urien

Frío




EL AMOR DIFÍCIL

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.
Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.
Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.
Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.
Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.

Luis García Montero

10 mayo, 2008

Happiness

Paleta de Colores - Saúl Santos Díaz


"La razón honda, permítame llamarla así, creo yo que nadie la supo. O nadie me manifestó entenderla. Yo era (soy) un descreído. Notaba cada vez más tenazmente el vacío que hay detrás de todo, y me daba cuenta, a veces agónicamente, de que yo no era feliz, y de que en este mundo, lleno de imperfecciones, de carencias, de ausencias, nunca lo sería... Me vine aquí para intentar ser feliz diciendo que no podía serlo, que era muy difícil, pero que me negaba a aceptar la venda obnuviladora que tantos se ponen... Renunciando a todo (al prestigio, a la posición social, al éxito, al nombre) me hacía íntimamente libre para intentar vivir, esto es, para buscar una intensidad, una plenitud, lo más similares a la felicidad imposible..."

Luis Antonio de Villena
La felicidad y el suicidio

12 abril, 2008

Letanías


Don Hong-Oai - Vagando río arriba

Nosotros nunca nos realizamos.
Somos dos abismos -- un pozo contemplando el Cielo.

Fernando Pessoa
Libro del desasosiego

06 abril, 2008

Amigos (10)


Viktor Vasnetsov - Bebiendo te en la taberna

Queridos, parto de la premisa de la definición de amigo que nos dejó al pasar el Negro Fontanarrosa: “Un amigo es alguien que si un día viene y te dice entusiasmado Acabo de ver una película iraní vos podés contestarle sin mayores miramientos No me empieces a romper las pelotas. Eso es un amigo”. Es decir: alguien con quien se puede ser sincero y discrepar –por ejemplo– sin temor de romper nada porque no hay posibilidad de malos entendidos. Nada que se pueda romper es importante porque si se rompe es porque no tiene importancia. Porque la base está. “Amar es no tener que pedir perdón”, decía en otro registro contiguo y más cursi el slogan de la alevosa Love story. No es nuestro caso, claro. Pero va por ahí.
Como la base está, Nene, puedo no ir a tu casa una reunión de sábado a la noche en que me había comprometido, no avisarte incluso, y mal/bien explicarte después que “todo se complicó” sin elaborar excusa ni inventar mentira. Y podría haber cruzado pretextos, pues tenía dos cumpleaños de amiga/o querida/o –como se usa por esas cosas de la ultracorrección– y no fui a ninguna parte.
Valga esta carta entrecerrada para tratar de explicar ahora que más o menos lo veo –dos días después– qué carajo (nos) pasó para decidir un poco inercialmente quedarnos en casa el sábado, “no estar con gente”, una categoría más amplia que amigos, por supuesto. Hablo por mí, y no hablo por la reunión en tu amorosa casa, Nene, en la que me siento como en la mía y nadando en complicidades, sino por cualquier tipo de encuentro en general. La idea es haberme dado cuenta de que era preferible para mí y para cierto concepto acaso equívoco de salud no cruzarme con nadie, incluso contrariando las ganas. ¿Qué había ahí?
Es increíble, pero ahí estaba la política, fue por la política. La inevitable política. La puta política.

Juan Sasturain
Carta a los amigos del sábado [frgm.]
Publicado completo en Página 12

03 abril, 2008

Lo frágil


Alfred Stieglitz - The Terminal (1892)


Pero aquellos ojos…, no, jamás podría olvidar aquellos ojos rebosantes de tristeza, tan lejanos.


Banana Yoshimoto
Sueño Profundo
(cuento Sueño Profundo)

26 marzo, 2008

Sirenas

Arthur Rackham - detalle de Siegfried and the twilights of the gods


Las voces seguían bajando, pero, cuando decayeron, resulta que la ciudad se alejó, se deshizo, titubeante con una estrofa; los minaretes, las palmeras delgadas se desdibujaron; la escalera se desplomó; tras los jardines, terrazas descoloridas transparentaban el mar y la arena. Era un espejismo desaparecido que palpitaba a merced de un canto. Cesó el canto; se acabó el encantamiento y también la ciudad ilusoria. Nuestro corazón, atrozmente encogido, había creído que se oía morir.
»Apenas una pizca de visión que danzaba aún sobre un trino, silbido de hálitos... y entonces las vimos, acostadas sobre las algas; dormían, conque huimos, tan trémulos, que apenas podíamos correr. Por fortuna, estábamos muy cerca del navío; lo divisamos detrás de un promontorio: lo único que los separaba de las sirenas. ¡Qué peligro no habrían corrido, si hubieran podido oírlos! Y no nos atrevimos a gritar hasta estar ya muy cerca de ustedes, por miedo a despertarlas. No sé qué camino debimos de seguir la víspera para haber avanzado tan poco; ahora creo que caminamos sin movernos del sitio y que aquellas colinas móviles que se desplazaban bajo nuestros pasos, aquella meseta, aquel valle, eran ya el efecto del encantamiento de las sirenas.
Entonces se pusieron a discutir sobre cuántas eran y se maravillaron de haber escapado a sus ardides:
-Pero, decinos -dijo Odinel-, ¿cómo eran?
-Estaban tumbadas sobre las algas -dijo Agloval- y su brillante cabellera, que las cubría por entero, verde y castaña, parecía hierbas del mar, pero corrimos demasiado rápido para verlas bien.
-Tenían manos palmadas -dijo Cabilory sus muslos, de color acero, relucían, cubiertos de escamas. Yo huí, porque sentí pánico.
-Yo las vi como aves -dijo Paride-, como inmensas aves marinas de pico rojo.
¿ Verdad que tenían alas?
-¡Oh, no! ¡No! -dijo Morgain-. Eran igual que mujeres y muy hermosas. Por eso, huí.
-Pero su voz, su voz, dígannos, ¿cómo era su voz? (Todos deseábamos haberlas oído.)
-Era -dijo Morgain- como un valle umbrío y como el agua fresca para los enfermos.
Después cada cual habló de la naturaleza de las sirenas y de sus embrujos; Morgain guardó silencio y comprendí que añoraba a las sirenas.

Aquel día no nos bañamos por miedo de ellas.

André Gide
El viaje de Urien (1893)

20 marzo, 2008

Una armonía insensata

Egon Schiele - Autorretrato con planta de lámpara china (1912)

Después de lo que acababa de hacer Traveler, todo era como un maravilloso sentimiento de conciliación y no se podía violar esa armonía insensata pero vívida y presente, ya no se la podía falsear, en el fondo Traveler era lo que él hubiera debido ser con un poco menos de maldita imaginación, era el hombre del territorio, el incurable error de la especie descaminada, pero cuánta hermosura en el error y en los cinco mil años de territorio falso y precario, cuánta hermosura en esos ojos que se habían llenado de lágrimas y en esa voz que le había aconsejado...

Julio Cortázar
Rayuela

15 marzo, 2008

Ah, el amor (14)


Diego Rivera - El vendedor de alcatraces


No, nunca está el amor.
Va, viene, quiere estar
donde estaba o estuvo.
Planta su pie en la tierra,
en el pecho; se vuela
y se posa o se clava
- azor siempre o saeta -
en un cielo distante,
que está a veces detrás,
y va de presa en presa.
En las noches mullidas
de estrellas y luceros
se tiende a descansar.
Allá arriba, celeste
un momento, la tierra
es el cielo del cielo.
Mira, la quiere, cae,
con ardor de subir.
Por eso no se sabe
de qué profundidad
viene el amor, lejana,
si de honduras de cielos,
o entrañas de la tierra.
Ya
parece que está aquí,
que es nuestro, entre dos cuerpos,
que no se escapará,
guardado entre los besos.
Y su pasar, su rápido
vivir aquí en nosotros,
llega, fuerte, tan hondo
que aunque vuele y se huya
a buscar otros cambios,
a ungir a nuevos seres
decimos: amor mío.
A su fugacidad,
con el alma del alma,
le llamamos lo eterno.
Y un momento de él,
de su tiempo infinito,
si nos toca en la frente
será la vida nuestra.

Pedro Salinas
Razón de amor (1936)

13 marzo, 2008

Arte


Hugo Fontela - Viejo Muelle


Las obras de arte son soledades infinitas ...

Rainer Maria Rilke
Cartas a Un Joven Poeta



Hugo Fontela

11 marzo, 2008

Mar adentro

¿Crees que podría haber barcos mar adentro?
Lo dudo.
No podrían ver muy lejos.
No. No podrían.
¿Qué hay del otro lado?
Nada.
Algo habrá ¿no?
Quizá un padre y su hijo sentados en la playa.



José Barberá - Playa al amanecer


Do you think there could be ships out there?
I dont think so.
They wouldn't be able to see very far.
No. They wouldn't.
What's on the other side?
Nothing.
There must be something.
Maybe there's a father and his little boy and they're sitting on the beach.

Cormac McCarthy
La carretera

09 marzo, 2008

Océano Mar (12)

Mar del Sur - Enero 2008 - foto: Marxe

Son estudios fatigosos, y también difíciles, no podemos negarlo, pero es importante entender. Describir. La última voz que he escrito ha sido Atardeceres. Sabe, es ingenioso esto de que los días terminen. Es un sistema genial. Los días y luego las noches. Y otra vez los días. Parece tan natural pero es muy ingenioso. Y allí donde la naturaleza resuelve colocar sus propios límites, estalla el espectáculo. Los atardeceres.
Los estudié durante semanas. No es fácil entender un atardecer. Tiene sus tiempos, sus medidas, sus colores. Y como no hay un atardecer, ni uno solo, que sea idéntico a otro, entonces el científico tiene que saber discernir los detalles y aislar la esencia hasta que pueda decir este es un atardecer, el atardecer. ¿La estoy aburriendo?

Alessandro Baricco
Océano Mar

07 marzo, 2008

El diablo

El nombre de la rosa - Jean-Jacques Annaud (1986)


Guillermo de Baskerville: Sí, te han mentido. El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.

Umberto Eco
El nombre de la rosa

02 marzo, 2008

Algo vacío y último

Ragnar Axelsson - Islandia


Los años de ti a mí

De nuevo se ondula tu cabello cuando lloro. Con el azul de tus ojos
cubres la mesa de nuestro amor: un lecho entre verano y otoño.
Bebemos lo criado por alguien que no era yo, ni tú, ni un tercero:
saboreamos algo vacío y último.

Nos vemos en los espejos del mar profundo y nos pasamos más deprisa las viandas:
la noche es la noche, comienza con la mañana,
me tiende junto a ti.

Paul Celan
La arena de las urnas

28 febrero, 2008

T.W.



Aniversario | Tennessee Williams
El lunes se cumplen veinticinco años de la muerte del escritor norteamericano. Fue uno de los dramaturgos más importantes de su país en el siglo XX y autor de cuentos notables.
LANACION.com | ADN Cultura | Sábado 23 de febrero de 2008



26 febrero, 2008

Saudade




A Felicidade

Tristeza não tem fim
Felicidade sim
A felicidade é como uma pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar.

A felicidade do pobre parece
A grande ilusão do Carnaval
A gente trabalha o ano inteiro
por um momento de sonho para fazer a fantasia
De rei ou de pirata ou de jardineira.
Pra tudo se acabar na quarta feira.

Tristeza não tem fim
Felicidade sim
A felicidade é como uma gota de orvalho
Numa pétala de flor
Brilha tranquila
Depois delevocila
E cai como uma lágrima de amor
A felicidade é uma coisa louca
Mas tão delicada também.

Tem flores e amores
De todas as cores
Tem ninhos de passarinhos
Tudo isso ela tem
E é por ela ser assim tão delicada
Que eu trato sempre dela muito bem.

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

Vinicius De Moraes

23 febrero, 2008

Cuenta conmigo

River Phoenix (Chris) y Wil Wheaton (Gordie)

Stand by me (Rob Reiner, 1986)


Gordie
: Quizás podrías venir al secundario conmigo.
Chris: Sí, claro, algún día se dará.
Gordie: ¿Por qué no? Sos suficientemente inteligente.
Chris: No me van a dejar.
Gordie: ¿Qué querés decir?
Chris: Es por lo que todos piensan de mi familia en esta ciudad. Lo que piensan de mí. Yo sólo soy uno de esos chicos Chambers de mala muerte.
Gordie: Eso no es cierto.
Chris: Lo es. Nadie siquiera me preguntó si fuí yo quien se llevó el dinero de la merienda aquella vez. Simplemente me dieron 3 días de vacaciones.
Gordie: ¿Lo robaste?
Chris: ¡Sí, me lo llevé! Vos sabías que fuí yo. Teddy lo sabía. Todos sabían que fuí yo. Creo que hasta Vern lo sabía. Pero supongamos que me arrepentí y traté de devolverlo.
Gordie: ¿Trataste de devolverlo?
Chris: Quizás. Sólo quizás. Y supongamos que lo llevé a la vieja Simons y le dije la verdad, y el dinero estaba todo ahí. Pero igual tuve mis tres días de vacaciones porque nunga apareció. Y supongamos que a la semana siguiente la vieja señorita Simons tenía un vestido nuevo cuando llegó al colegio.
Gordie: ¡Sí, sí, era marrón y tenía lunares!
Chris: Sí. Asique digamos que yo devolví el dinero y la vieja Simons lo volvió a robar. Supongamos que contara esta historia. Yo, Chris Chambers, el hermano menor de Ojos Chambers, ¿pensás que alguien me hubiera creido?
Gordie: No.
Chris: Y te parece que esa perra se hubiera atraevido a intentar algo así si hubiera sido alguno de esos pajeros exhibicionistas los que se hubieran llevado el dinero?
Gordie: ¡Ni loca!
Chris: ¡Más vale que no! Pero conmigo... estoy seguro que hacía rato le había echado el ojo a esa pollera. Como sea, vió su oportunidad y se lo llevó. Yo fui el estúpido por tratar de devolverlo.
Chris: Nunca pensé que… ¡una maestra!… oh igual a quién le importa un carajo. Sólo quisiera... poder irme a algún lugar en donde nadie me conociera. Supongo que sólo soy un maricón ¿no?
Gordie: De ningún modo. Shh. De ningún modo.

22 febrero, 2008

Saltar


Jean-Jacques Sempé

Yo me quedé sentado en la rama, apoyando firmemente la espalda en el tronco del abeto - no sé cómo había vuelto hasta allí. Estaba temblando. Tenía frío. De pronto, se me había quitado el deseo de saltar. Me parecía ridículo. No comprendía cómo podía habérseme ocurrido una idea tan tonta: ¡suicidarme por un moco! Porque ahora acababa de ver a un hombre que estaba huyendo contínuamente de la muerte.

Patrick Süskind
La historia del señor Sommer

16 febrero, 2008

La última sabiduría


Laurie Campbell - Garza gris al atardecer



El destino. ¡Mi destino! ¡Es curiosa la vida... ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles! Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo... que llega demasiado tarde... una cosecha de inextinguibles remordimientos. He luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que pueden imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera enfermiza de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma mayor de lo que alguno de nosotros piensa. Me hallaba a un paso de aquel trance y sin embargo descubrí, con humillación, que no tenía nada que decir. Por esa razón afirmo que Kurtz era un hombre notable. Él tenía algo que decir. Lo decía. Desde el momento en que yo mismo me asomé al borde, comprendí mejor el sentido de su mirada, que no podía ver la llama de la vela, pero que era lo suficientemente amplia como para abrazar el universo entero, lo suficientemente penetrante como para introducirse en todos los corazones que baten en la oscuridad. Había resumido, había juzgado. “¡El horror!” Era un hombre notable.

Joseph Conrad
El corazón de las tinieblas

12 febrero, 2008

No country for old men

NAVEGANDO A BIZANCIO

I

Ése no es país para viejos; los jóvenes ahí,
unos en brazos de otros, pájaros en los árboles
-esas generaciones fallecientes- cantando,
cascadas de salmones, macarelas por mares,
parvadas, cuerpos o cardúmenes, encomian al estío
cuanto la vida engendra, cuanto nace y perece.
Presas de tanta música sensual todos descuidan
los monumentos de la sempiterna mente.

II

Triste cosa es un viejo:
un andrajoso abrigo montado en una estaca,
excepto cuando el alma bate palmas y canta
mejorando su brío
por cada desgarrón de su mortal vestido;
ni hay escuela de canto que no reconsidere
los propios testimonios de su magnificencia.
He cruzado por ello los mares y venido
a la urbe sagrada de Bizancio.

III

Oh sabios enhiestos en el divino fuego
cual en áureo mosaico de un panel,
desde el fuego llegad, revolviendo la espira,
para ser los maestros de canto de mi alma.
Consumid ya mi corazón; vasallo del deseo
y al animal agónico ligado,
no sabe lo que es. Llevadme luego
al artificio de la eternidad.

IV

Una vez desprendido de la naturaleza
no tomaré jamás, al recobrar un cuerpo,
la forma de ningún objeto natural,
sino aquella que labran los orfebres griegos
amartillando el oro y con esmaltes de oro
a fin de sacudir la imperial somnolencia;
o ponen a cantar sobre dorada rama
para los caballeros y damas de Bizancio
acerca de las cosas que pasaron,
o pasan, o vendrán.

William Butler Yeats



William Butler Yeats por Alvin Langdon Coburn


SAILING TO BYZANTIUM


I

That is no country for old men. The young
In one another’s arms, birds in the trees
—Those dying generations—at their song,
The salmon-falls, the mackerel-crowded seas,
Fish, flesh, or fowl, commend all summer long
Whatever is begotten, born, and dies.
Caught in that sensual music all neglect
Monuments of unageing intellect.

II

An aged man is but a paltry thing,
A tattered coat upon a stick, unless
Soul clap its hands and sing, and louder sing
For every tatter in its mortal dress,
Nor is there singing school but studying
Monuments of its own magnificence;
And therefore I have sailed the seas and come
To the holy city of Byzantium.

III

O sages standing in God’s holy fire
As in the gold mosaic of a wall,
Come from the holy fire, perne in a gyre,
And be the singing-masters of my soul.
Consume my heart away; sick with desire
And fastened to a dying animal
It knows not what it is; and gather me
Into the artifice of eternity.

IV

Once out of nature I shall never take
My bodily form from any natural thing,
But such a form as Grecian goldsmiths make
Of hammered gold and gold enamelling
To keep a drowsy Emperor awake;
Or set upon a golden bough to sing
To lords and ladies of Byzantium
Of what is past, or passing, or to come.

William Butler Yeats

10 febrero, 2008

Un hogar

A Home at the End of the World - Michael Mayer (2004)
Basada en la novela de Michael Cunningham




Bobby: A veces me levanto y doy vueltas en la oscuridad. ¿Te parece raro eso?

Jonathan: No... qué se yo.

Bobby: Cuando el lugar está oscuro, cuando vos y Claire se fueron a dormir, y yo estoy despierto, es como estar vivo y muerto al mismo tiempo, ¿no? Es algo de algún modo intermedio, cuando la gente que está viva está soñando y la gente que está muerta está… donde está. Y yo estoy acá… en la oscuridad y tranquilo.




Claire: ¿Hay algo que no puedas hacer?
Bobby: No podría estar solo.


09 febrero, 2008

Un lugar donde vivir


Ernst Fuchs - El cielo de Satán (1954)



¿Cómo podrían entenderlo, teniendo como tienen los pies sobre un pavimento sólido, rodeados de vecinos amables siempre dispuestos a agasajarlos o auxiliarlos, caminando delicadamente entre el carnicero y el policía, viviendo bajo el santo terror del escándalo, la horca y los manicomios? ¿Cómo poder imaginar entonces a qué determinada región de los primeros siglos pueden conducir los pies de un hombre libre en el camino de la soledad, de la soledad extrema donde no existe policía, el camino del silencio, el silencio extremo donde jamás se oye la advertencia de un vecino generoso que se hace eco de la opinión pública? Estas pequeñas cosas pueden constituir una enorme diferencia. Cuando no existen, se ve uno obligado a recurrir a su propia fuerza innata, a su propia integridad. Por supuesto puede uno ser demasiado estúpido para desviarse... demasiado obtuso para comprender que lo han asaltado los poderes de las tinieblas. Estoy seguro, ningún tonto ha hecho un pacto con el diablo sobre su alma; puede que el tonto sea demasiado tonto, o el diablo demasiado diablo, no lo sé. O puede ser uno una criatura tempestuosamente exaltada y quedar sordo y ciego para todo lo demás, menos para las visiones y sonidos celestiales. Entonces la tierra se convierte en una estación de tránsito... Si es para bien o para mal, no pretendo saberlo. Pero la mayor parte de nosotros no somos ni una cosa ni otra. La tierra para nosotros es un lugar donde vivir, donde debemos llenarnos de visiones, sonidos, olores; donde debemos respirar un aire viciado por la carne podrida de un hipopótamo, por así decirlo, y no contaminarnos. Y entonces, ¿lo ven?, entra en juego la fuerza personal, la confianza en la propia capacidad para cavar un agujero oculto donde esconder la materia esencial, el poder de devoción, no hacia uno mismo sino hacia el trabajo oscuro y aplastante. Y eso es bastante difícil. Creanme, no trato de disculpar, ni siquiera explicar, trato sólo de ver al señor Kurtz... a la sombra del señor Kurtz.

Joseph Conrad
El corazón de las tinieblas

08 febrero, 2008

Cosas pequeñas


Tom Spanbauer


Periodista: En Ahora es el momento regresa a su infancia y adolescencia en Idaho. ¿Por qué no escribir unas memorias?

Spanbauer: Mi madre y mi padre fueron personas muy particulares. Si hubiese escrito una autobiografía habría permanecido en el rol de hijo. Como novelista puedo entrar dentro de los personajes, habitar dentro de ellos. Una buena historia necesita personajes bien perfilados. Así que te fuerzas en ver su crueldad y sus incongruencias, como, por ejemplo, que se pasaran el día rezando el rosario. Es un poco lo de Francis Bacon: tomas lo representativo, la imagen y la rocías con neurosis.

Periodista: Y surge la caricatura distorsionada, la imagen deformada.

Spanbauer: La exageración es parte de esto. Hay cosas pequeñas que se te quedan dentro. Lo que te marca puede parecer una nimiedad, un detalle insignificante si lo enfrentas al mundo, pero para uno mismo es algo inmenso.


Tomado de este reportaje de El País.

07 febrero, 2008

Ah, el amor (13)



Desde aquel día que me enamoré de él, en el aeropuerto, sin darme cuenta ya estaba aquí. Y luego ya nada me quedó, sólo el fondo de la noche que me instaba a seguir adelante. Poco a poco he descubierto a partir de qué punto debo de volver a empezar, pero no tengo nada en las manos. ¿Qué ha sido Yoshihiro para mí? No, no tiene ningún sentido preguntármelo. Cuando llegué a esta conclusión, por fin hallé un poco de paz y pude dormir.

Banana Yoshimoto
Sueño Profundo
(cuento La noche y los viajeros de la noche)

02 febrero, 2008

Ese momento

Sebastián Spreng - Noche Silenciosa (1994)


Cuando el blanco y negro pasa a color. He estado toda mi vida buscando ese momento. Cuando una gran ráfaga de viento de ldaho se convierte en el Pájaro del Trueno y todo lo corriente se desmorona. En un instante estás en la mirada de otro, y, por cualquier motivo, el universo, el destino o pura suerte, de pronto todo se vuelve totalmente nítido, es magia, un alma toca a otra y existe el amor.
Esa primera mañana radiante con Flaco y Acho, cuando di la mano a Flaco y él, en lugar de estrechármela, la sostuvo en la suya.
Me protegí los ojos del sol con la mano y cuando me atreví a dirigirle una mirada fugaz en sus ojos estaba Jesús.
Luego Billie, cuánto nos reímos, esperando a Godot, el maldito encendedor, mi cuerpo un bloque de queso cheddar extrafuerte de veinte kilos. «¿Si me gustas? Creo que te quiero.» Cómo nuestros besos podían volverse un sueño.
y George. Mamá y yo dentro del Buick y el Buick dando vueltas sin control, y ahí fuera en el campo al atardecer, un hombre desnudo con las manos abiertas para recibir una gota de lluvia.
Tantos momentos he estado cerca del fuego.
Pero siempre he retrocedido. No me he atrevido a ir más allá del punto de apoyo. George dice que tienes que esperar, confiar, hasta que te toca el espíritu.
Lo que acabo de descubrir es que si no estás allí, preparado para recibir el espíritu, listo para lanzarte, para dar el salto y volar, estás perdido.

Tom Spanbauer
Ahora es el momento

01 febrero, 2008

Cerca mío




Extraño ser

¿Cuántos días deberán pasar?
¿Cuántas horas más tendremos que esperar?
Extraño ser,
estoy tan solo,
adorable ser.

¿Cuánta gente anda por aquí?
¿Cuántos de ellos cientos son igual a mí?
Mirándote
estoy tan solo,
adorable ser
te quiero cerca mío, cerca mío.

Aunque intento no puedo olvidar,
estar cerca tuyo, esa felicidad.
Extraño ser,
estoy tan solo
adorándote.

¿Cuántas cosas que son realidad
yo quisiera que no existan nunca más?
Mirándote,
estoy tan solo,
adorable ser
te quiero cerca mío, cerca mío.

¿Cuántos días deberán pasar?
¿Cuántas horas más tendremos que esperar?
Mirándote,
estoy tan solo,
adorable ser.

¿Cuánta gente anda por aquí?
¿Cuántos de ellos cientos son igual a mí?
Mirándote
estoy tan solo,
esperándote.

¿Cuántos días deberán pasar?
¿Cuántas horas más tendremos que esperar?
Extraño ser,
te estoy amando,
adorable ser.

Y aunque luego, antes de amanecer,
al final de todo yo veo otra vez.
Extraño ser,
estoy tan solo,
adorable ser,
te quiero cerca mío, si cerca mío.

Sueter

30 enero, 2008

Sombras en el alma

Gustave Doré: El paraíso perdido

Le hablé de cómo hasta aquel momento no había comprendido que aquella era una historia de gente sola, de ausencias y de pérdida, y que por esa razón me había refugiado en ella hasta confundirla con mi propia vida, como quien escapa a través de las páginas de una novela porque aquellos a quien necesita amar son sólo sombras que viven en el alma de un extraño.

Carlos Ruiz Zafón
La sombra del viento

26 enero, 2008

Un sencillo consuelo cotidiano

Mark Ruffalo y Sarah Polley en Mi Vida Sin Mí (2003)

Por último ella se vuelve hacia él. Este lado de la forma humana exhala un calor comunicativo. Mientras se besan, Henry se imagina los ojos verdes que buscan los suyos. Este ciclo común de dormirse y despertar, en la oscuridad, bajo unas mantas privadas, con otro ser vivo, un mamífero pálido, suave y tierno, de juntar las caras en un rito de afecto, fugazmente asentado en las eternas necesidades de calor, confort, seguridad, de cruzar los miembros para estar más cerca: es un sencillo consuelo cotidiano, casi tan obvio que es fácil olvidarlo a la luz del día.

Ian McEwan
Sábado

24 enero, 2008

Como dos barcos

William Turner - Pescadores en el mar


Somos Dos Barcos

Éramos amigos y nos hemos convertido en extraños.
Pero está bien así y no queremos ocultarlo, como si
nos avergonzáramos de ello. Somos dos barcos,
cada uno de los cuales ha emprendido su rumbo;
podemos cruzarnos y celebrar una fiesta juntos,
tal como lo hemos hecho. Pero nos separó la fuerza
todopoderosa de nuestra misión, en distintos mares y
soles, y tal vez no volvamos a vernos nunca más;
tal vez volvamos a vernos, pero no volveremos a
reconocernos : los diferentes mares y soles nos han
cambiado.
Precisamente por eso debe ser más sagrado el pensamiento
de nuestra antigua amistad. Por eso queremos creer en nuestra
amistad estelar, aunque tengamos que ser enemigos terrenales.

Friedrich Nietzsche


Lo escribió Nietzsche a Wagner, y aparece citado en el libro
Wagner, el visitante del crepúsculo, de Arnoldo Liberman.

22 enero, 2008

Ah, el amor (12)

Rocas Negras - Mar del Sur - prov. de Buenos Aires - Argentina
foto: Marxe


Orden y desorden del amor

Para empezar citaré los elementos
Tu voz tus ojos tus manos tus labios

Estoy sobre la tierra ¿estaría
Si tú no estuvieras en ella?

En este aire que hace frente
Al mar al agua dulce

En este aire que el amor
Alumbró en nuestros ojos

Este aire dichoso y desdichado
Donde yo he penetrado
Por virtud de tus manos
Por gracia de tus labios

Este primer estado humano
Como pradera naciente

Nuestros silencios y palabras
La luz que se va
La luz que regresa
El alba y la noche nos hacen reír

En el corazón de nuestro cuerpo
Todo florece y madura

Sobre la hierba de tu vida
Donde acuesto
mis viejos huesos

Donde termino.

Paul Eluard

en El Duro deseo de durar (1946)

19 enero, 2008

el fin de la noche

foto: airderien

A veces, cuando estaba con él, veía el "fin de la noche". Era una escena que, sola, yo nunca había presenciado.
Pero jamás mientras lo hacíamos. Mientras lo hacíamos no se abría ninguna fisura entre nosotros, nuestras mentes nunca vagaban erráticas. El, mientras hace el amor, no dice una palabra: yo, bromeando, intentaba hacerle hablar, pero lo cierto es que me encantaba que permaneciese en silencio. No sé por qué, pero me daba la sensación de que, a través de él, dormía con la inmensidad de la noche. Cuando no hay palabras, me da la impresión de que a quien estoy abrazando es, más que a él, a su auténtico yo, sumergido en las profundidades. "¿Dormimos?" Hasta que nuestros cuerpos se separan, no pienso en nada. Me basta con cerrar los ojos y sentir su verdadero yo.
Sucede de madrugada.
No hay diferencia si estamos en un gran hotel o en una pensión de esas que hay detrás de las estaciones. De madrugada, tengo la sensación de oír el rumor de la lluvia y del viento, y me despierto de golpe.
Entonces siento unos deseos irreprimibles de mirar hacia fuera y abro la ventana. Un viento frío penetra en la habitación llena de aire caliente y se ve titilar las estrellas. O puede que empiece a lloviznar.
Me quedo mirando y cuando, de repente, dirijo la vista a un lado, veo que él, a quien suponía dormido, tiene los ojos muy abiertos. Y yo, no sé por qué, me quedo sin palabras y, muda, clavo la mirada en sus ojos. El está acostado, no alcanza a ver fuera, pero su mirada es tan clara y transparente como si en ella se reflejaran los sonidos y las imágenes del exterior.
-¿Qué tiempo hace? -me pregunta en un tono muy calmado.
"Llueve", o bien: "Hace viento", o bien: "El cielo está despejado y se ven las estrellas", le respondo yo.
Estoy tan sola que creo que voy a enloquecer. ¿Por qué me siento tan sola cuando estoy con él? Tal vez se deba a lo complejas que son las circunstancias en que los dos nos encontramos, o tal vez a que el único sentimiento que abrigo acerca de nuestra relación es que me gusta, o tal vez a que no tengo ninguna idea precisa sobre lo que quiero que hagamos.
Lo único que he tenido claro desde el principio es que este amor se sostiene en la soledad. Entre tinieblas desiertas que parecen brillar, yacemos los dos, mudos, sin lograr sustraernos al hechizo.
Esto es el "fin de la noche".

Banana Yoshimoto
Sueño Profundo
(cuento "Sueño Profundo")

26 diciembre, 2007

Amigos (9)

Jude Law, Kate Winslet y Mark Ruffalo en


Tardé hasta el verano en que cumplí dieciséis años en encontrar verdaderos amigos. Algo patético, lo sé. Pero yo siempre era difrente, más difrente de lo que podía imaginar, y tal vez sólo tenía que esperar a que la clase adecuada de difrente se cruzara en mi camino. También seguía asustado, realmente asustado en lo más profundo de mi ser, de modo que quien quiera que fuera el difrente tenía que ser amable. Quiso el destino que mis primeros amigos fueran tan difrentes de mí como podrían imaginar, al menos eso era lo que pensaban mis padres. Los mexicanos, igual que los negros, igual que los indios. Tal vez por eso funcionó. Por eso, y porque tenían un caracter afable. Flaco y Acho. Fueron los primeros ojos que encontré, desde los de mi madre, en los que pude reconocer algo de mí.

Tom Spanbauer
Ahora es el momento

23 diciembre, 2007

el sueño de dios



La vida y el mundo son el sueño de un Dios ebrio, que escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña... Y las imágenes de ese sueño se presentan, ahora con una abigarrada extravagancia, ahora armoniosas y razonables... La Iliada, Platón, La Batalla de Maratón, La Venus de Medicis, el Munster de Estrasburgo, La Revolución Francesa, Hegel, los barcos de vapor, son pensamientos desprendidos de ese largo sueño. Pero un día el Dios despertará frotándose los ojos adormilado, sonreirá, y nuestro mundo se hundirá en la nada sin haber existido jamás...

Heinrich Heine
Cuadros de Viaje

18 diciembre, 2007

Máscaras


- Ichabod Crane: Una lección dura en un mundo duro, y es mejor que la aprenda, joven Masbath. Los villanos usan muchas máscaras, y ninguna tan peligrosa como la máscara de la virtud.


Johnny Depp y Marc Pickering en
La leyenda del jinete sin cabeza - Tim Burton
(Sleepy Hollow, 1999)

- Ichabod Crane: It's a hard lesson for a hard world, and you had better learn it, Young Masbath. Villainy wears many masks, none so dangerous as the mask of virtue.

16 diciembre, 2007

Ah, el amor (11)


Gustav Klimt - El beso


El amor está siendo muy desacralizado y hasta ridiculizado, y creo que lo que sucede es que la gente tiene pocas experiencias de amor, porque las experiencias del amor no se repiten mucho. Es tan poco natural el amor que no se repite mucho en la vida. Cuando uno “padece” de amor no vuelve a ser virgen. Es difícil enamorarse de esa manera más de una vez en la vida. Pareciera que el espíritu no puede hacer ese gran esfuerzo muchas veces.

Indio Solari

Extraído de este reportaje

14 diciembre, 2007

Sabio


Ernst Fuchs - Moisés ante los espinos ardientes (1956)


-Luisa Corradini: ¿Y cómo perder el miedo a la muerte?

-Luc Ferry: Una fórmula estoica que me gusta mucho dice: "Sabio es aquel que lamenta un poco menos, que espera un poco menos y que ama un poco más". Nietzsche retomará esa bella idea y la llamará "la inocencia del devenir". En pocas palabras, el sabio consigue reconciliarse con la vida cuando deja de relativizar el presente con los recuerdos del pasado o con las expectativas del porvenir. En toda su historia, desde los estoicos hasta Nietzsche, la filosofía está atravesada por una misma problemática: tratar de aprender a vivir mejor.

de la entrevista publicada en ADN La Nación