28 febrero, 2008

T.W.



Aniversario | Tennessee Williams
El lunes se cumplen veinticinco años de la muerte del escritor norteamericano. Fue uno de los dramaturgos más importantes de su país en el siglo XX y autor de cuentos notables.
LANACION.com | ADN Cultura | Sábado 23 de febrero de 2008



26 febrero, 2008

Saudade




A Felicidade

Tristeza não tem fim
Felicidade sim
A felicidade é como uma pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar.

A felicidade do pobre parece
A grande ilusão do Carnaval
A gente trabalha o ano inteiro
por um momento de sonho para fazer a fantasia
De rei ou de pirata ou de jardineira.
Pra tudo se acabar na quarta feira.

Tristeza não tem fim
Felicidade sim
A felicidade é como uma gota de orvalho
Numa pétala de flor
Brilha tranquila
Depois delevocila
E cai como uma lágrima de amor
A felicidade é uma coisa louca
Mas tão delicada também.

Tem flores e amores
De todas as cores
Tem ninhos de passarinhos
Tudo isso ela tem
E é por ela ser assim tão delicada
Que eu trato sempre dela muito bem.

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

Vinicius De Moraes

23 febrero, 2008

Cuenta conmigo

River Phoenix (Chris) y Wil Wheaton (Gordie)

Stand by me (Rob Reiner, 1986)


Gordie
: Quizás podrías venir al secundario conmigo.
Chris: Sí, claro, algún día se dará.
Gordie: ¿Por qué no? Sos suficientemente inteligente.
Chris: No me van a dejar.
Gordie: ¿Qué querés decir?
Chris: Es por lo que todos piensan de mi familia en esta ciudad. Lo que piensan de mí. Yo sólo soy uno de esos chicos Chambers de mala muerte.
Gordie: Eso no es cierto.
Chris: Lo es. Nadie siquiera me preguntó si fuí yo quien se llevó el dinero de la merienda aquella vez. Simplemente me dieron 3 días de vacaciones.
Gordie: ¿Lo robaste?
Chris: ¡Sí, me lo llevé! Vos sabías que fuí yo. Teddy lo sabía. Todos sabían que fuí yo. Creo que hasta Vern lo sabía. Pero supongamos que me arrepentí y traté de devolverlo.
Gordie: ¿Trataste de devolverlo?
Chris: Quizás. Sólo quizás. Y supongamos que lo llevé a la vieja Simons y le dije la verdad, y el dinero estaba todo ahí. Pero igual tuve mis tres días de vacaciones porque nunga apareció. Y supongamos que a la semana siguiente la vieja señorita Simons tenía un vestido nuevo cuando llegó al colegio.
Gordie: ¡Sí, sí, era marrón y tenía lunares!
Chris: Sí. Asique digamos que yo devolví el dinero y la vieja Simons lo volvió a robar. Supongamos que contara esta historia. Yo, Chris Chambers, el hermano menor de Ojos Chambers, ¿pensás que alguien me hubiera creido?
Gordie: No.
Chris: Y te parece que esa perra se hubiera atraevido a intentar algo así si hubiera sido alguno de esos pajeros exhibicionistas los que se hubieran llevado el dinero?
Gordie: ¡Ni loca!
Chris: ¡Más vale que no! Pero conmigo... estoy seguro que hacía rato le había echado el ojo a esa pollera. Como sea, vió su oportunidad y se lo llevó. Yo fui el estúpido por tratar de devolverlo.
Chris: Nunca pensé que… ¡una maestra!… oh igual a quién le importa un carajo. Sólo quisiera... poder irme a algún lugar en donde nadie me conociera. Supongo que sólo soy un maricón ¿no?
Gordie: De ningún modo. Shh. De ningún modo.

22 febrero, 2008

Saltar


Jean-Jacques Sempé

Yo me quedé sentado en la rama, apoyando firmemente la espalda en el tronco del abeto - no sé cómo había vuelto hasta allí. Estaba temblando. Tenía frío. De pronto, se me había quitado el deseo de saltar. Me parecía ridículo. No comprendía cómo podía habérseme ocurrido una idea tan tonta: ¡suicidarme por un moco! Porque ahora acababa de ver a un hombre que estaba huyendo contínuamente de la muerte.

Patrick Süskind
La historia del señor Sommer

16 febrero, 2008

La última sabiduría


Laurie Campbell - Garza gris al atardecer



El destino. ¡Mi destino! ¡Es curiosa la vida... ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles! Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo... que llega demasiado tarde... una cosecha de inextinguibles remordimientos. He luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que pueden imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera enfermiza de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma mayor de lo que alguno de nosotros piensa. Me hallaba a un paso de aquel trance y sin embargo descubrí, con humillación, que no tenía nada que decir. Por esa razón afirmo que Kurtz era un hombre notable. Él tenía algo que decir. Lo decía. Desde el momento en que yo mismo me asomé al borde, comprendí mejor el sentido de su mirada, que no podía ver la llama de la vela, pero que era lo suficientemente amplia como para abrazar el universo entero, lo suficientemente penetrante como para introducirse en todos los corazones que baten en la oscuridad. Había resumido, había juzgado. “¡El horror!” Era un hombre notable.

Joseph Conrad
El corazón de las tinieblas

12 febrero, 2008

No country for old men

NAVEGANDO A BIZANCIO

I

Ése no es país para viejos; los jóvenes ahí,
unos en brazos de otros, pájaros en los árboles
-esas generaciones fallecientes- cantando,
cascadas de salmones, macarelas por mares,
parvadas, cuerpos o cardúmenes, encomian al estío
cuanto la vida engendra, cuanto nace y perece.
Presas de tanta música sensual todos descuidan
los monumentos de la sempiterna mente.

II

Triste cosa es un viejo:
un andrajoso abrigo montado en una estaca,
excepto cuando el alma bate palmas y canta
mejorando su brío
por cada desgarrón de su mortal vestido;
ni hay escuela de canto que no reconsidere
los propios testimonios de su magnificencia.
He cruzado por ello los mares y venido
a la urbe sagrada de Bizancio.

III

Oh sabios enhiestos en el divino fuego
cual en áureo mosaico de un panel,
desde el fuego llegad, revolviendo la espira,
para ser los maestros de canto de mi alma.
Consumid ya mi corazón; vasallo del deseo
y al animal agónico ligado,
no sabe lo que es. Llevadme luego
al artificio de la eternidad.

IV

Una vez desprendido de la naturaleza
no tomaré jamás, al recobrar un cuerpo,
la forma de ningún objeto natural,
sino aquella que labran los orfebres griegos
amartillando el oro y con esmaltes de oro
a fin de sacudir la imperial somnolencia;
o ponen a cantar sobre dorada rama
para los caballeros y damas de Bizancio
acerca de las cosas que pasaron,
o pasan, o vendrán.

William Butler Yeats



William Butler Yeats por Alvin Langdon Coburn


SAILING TO BYZANTIUM


I

That is no country for old men. The young
In one another’s arms, birds in the trees
—Those dying generations—at their song,
The salmon-falls, the mackerel-crowded seas,
Fish, flesh, or fowl, commend all summer long
Whatever is begotten, born, and dies.
Caught in that sensual music all neglect
Monuments of unageing intellect.

II

An aged man is but a paltry thing,
A tattered coat upon a stick, unless
Soul clap its hands and sing, and louder sing
For every tatter in its mortal dress,
Nor is there singing school but studying
Monuments of its own magnificence;
And therefore I have sailed the seas and come
To the holy city of Byzantium.

III

O sages standing in God’s holy fire
As in the gold mosaic of a wall,
Come from the holy fire, perne in a gyre,
And be the singing-masters of my soul.
Consume my heart away; sick with desire
And fastened to a dying animal
It knows not what it is; and gather me
Into the artifice of eternity.

IV

Once out of nature I shall never take
My bodily form from any natural thing,
But such a form as Grecian goldsmiths make
Of hammered gold and gold enamelling
To keep a drowsy Emperor awake;
Or set upon a golden bough to sing
To lords and ladies of Byzantium
Of what is past, or passing, or to come.

William Butler Yeats

10 febrero, 2008

Un hogar

A Home at the End of the World - Michael Mayer (2004)
Basada en la novela de Michael Cunningham




Bobby: A veces me levanto y doy vueltas en la oscuridad. ¿Te parece raro eso?

Jonathan: No... qué se yo.

Bobby: Cuando el lugar está oscuro, cuando vos y Claire se fueron a dormir, y yo estoy despierto, es como estar vivo y muerto al mismo tiempo, ¿no? Es algo de algún modo intermedio, cuando la gente que está viva está soñando y la gente que está muerta está… donde está. Y yo estoy acá… en la oscuridad y tranquilo.




Claire: ¿Hay algo que no puedas hacer?
Bobby: No podría estar solo.


09 febrero, 2008

Un lugar donde vivir


Ernst Fuchs - El cielo de Satán (1954)



¿Cómo podrían entenderlo, teniendo como tienen los pies sobre un pavimento sólido, rodeados de vecinos amables siempre dispuestos a agasajarlos o auxiliarlos, caminando delicadamente entre el carnicero y el policía, viviendo bajo el santo terror del escándalo, la horca y los manicomios? ¿Cómo poder imaginar entonces a qué determinada región de los primeros siglos pueden conducir los pies de un hombre libre en el camino de la soledad, de la soledad extrema donde no existe policía, el camino del silencio, el silencio extremo donde jamás se oye la advertencia de un vecino generoso que se hace eco de la opinión pública? Estas pequeñas cosas pueden constituir una enorme diferencia. Cuando no existen, se ve uno obligado a recurrir a su propia fuerza innata, a su propia integridad. Por supuesto puede uno ser demasiado estúpido para desviarse... demasiado obtuso para comprender que lo han asaltado los poderes de las tinieblas. Estoy seguro, ningún tonto ha hecho un pacto con el diablo sobre su alma; puede que el tonto sea demasiado tonto, o el diablo demasiado diablo, no lo sé. O puede ser uno una criatura tempestuosamente exaltada y quedar sordo y ciego para todo lo demás, menos para las visiones y sonidos celestiales. Entonces la tierra se convierte en una estación de tránsito... Si es para bien o para mal, no pretendo saberlo. Pero la mayor parte de nosotros no somos ni una cosa ni otra. La tierra para nosotros es un lugar donde vivir, donde debemos llenarnos de visiones, sonidos, olores; donde debemos respirar un aire viciado por la carne podrida de un hipopótamo, por así decirlo, y no contaminarnos. Y entonces, ¿lo ven?, entra en juego la fuerza personal, la confianza en la propia capacidad para cavar un agujero oculto donde esconder la materia esencial, el poder de devoción, no hacia uno mismo sino hacia el trabajo oscuro y aplastante. Y eso es bastante difícil. Creanme, no trato de disculpar, ni siquiera explicar, trato sólo de ver al señor Kurtz... a la sombra del señor Kurtz.

Joseph Conrad
El corazón de las tinieblas

08 febrero, 2008

Cosas pequeñas


Tom Spanbauer


Periodista: En Ahora es el momento regresa a su infancia y adolescencia en Idaho. ¿Por qué no escribir unas memorias?

Spanbauer: Mi madre y mi padre fueron personas muy particulares. Si hubiese escrito una autobiografía habría permanecido en el rol de hijo. Como novelista puedo entrar dentro de los personajes, habitar dentro de ellos. Una buena historia necesita personajes bien perfilados. Así que te fuerzas en ver su crueldad y sus incongruencias, como, por ejemplo, que se pasaran el día rezando el rosario. Es un poco lo de Francis Bacon: tomas lo representativo, la imagen y la rocías con neurosis.

Periodista: Y surge la caricatura distorsionada, la imagen deformada.

Spanbauer: La exageración es parte de esto. Hay cosas pequeñas que se te quedan dentro. Lo que te marca puede parecer una nimiedad, un detalle insignificante si lo enfrentas al mundo, pero para uno mismo es algo inmenso.


Tomado de este reportaje de El País.

07 febrero, 2008

Ah, el amor (13)



Desde aquel día que me enamoré de él, en el aeropuerto, sin darme cuenta ya estaba aquí. Y luego ya nada me quedó, sólo el fondo de la noche que me instaba a seguir adelante. Poco a poco he descubierto a partir de qué punto debo de volver a empezar, pero no tengo nada en las manos. ¿Qué ha sido Yoshihiro para mí? No, no tiene ningún sentido preguntármelo. Cuando llegué a esta conclusión, por fin hallé un poco de paz y pude dormir.

Banana Yoshimoto
Sueño Profundo
(cuento La noche y los viajeros de la noche)

02 febrero, 2008

Ese momento

Sebastián Spreng - Noche Silenciosa (1994)


Cuando el blanco y negro pasa a color. He estado toda mi vida buscando ese momento. Cuando una gran ráfaga de viento de ldaho se convierte en el Pájaro del Trueno y todo lo corriente se desmorona. En un instante estás en la mirada de otro, y, por cualquier motivo, el universo, el destino o pura suerte, de pronto todo se vuelve totalmente nítido, es magia, un alma toca a otra y existe el amor.
Esa primera mañana radiante con Flaco y Acho, cuando di la mano a Flaco y él, en lugar de estrechármela, la sostuvo en la suya.
Me protegí los ojos del sol con la mano y cuando me atreví a dirigirle una mirada fugaz en sus ojos estaba Jesús.
Luego Billie, cuánto nos reímos, esperando a Godot, el maldito encendedor, mi cuerpo un bloque de queso cheddar extrafuerte de veinte kilos. «¿Si me gustas? Creo que te quiero.» Cómo nuestros besos podían volverse un sueño.
y George. Mamá y yo dentro del Buick y el Buick dando vueltas sin control, y ahí fuera en el campo al atardecer, un hombre desnudo con las manos abiertas para recibir una gota de lluvia.
Tantos momentos he estado cerca del fuego.
Pero siempre he retrocedido. No me he atrevido a ir más allá del punto de apoyo. George dice que tienes que esperar, confiar, hasta que te toca el espíritu.
Lo que acabo de descubrir es que si no estás allí, preparado para recibir el espíritu, listo para lanzarte, para dar el salto y volar, estás perdido.

Tom Spanbauer
Ahora es el momento

01 febrero, 2008

Cerca mío




Extraño ser

¿Cuántos días deberán pasar?
¿Cuántas horas más tendremos que esperar?
Extraño ser,
estoy tan solo,
adorable ser.

¿Cuánta gente anda por aquí?
¿Cuántos de ellos cientos son igual a mí?
Mirándote
estoy tan solo,
adorable ser
te quiero cerca mío, cerca mío.

Aunque intento no puedo olvidar,
estar cerca tuyo, esa felicidad.
Extraño ser,
estoy tan solo
adorándote.

¿Cuántas cosas que son realidad
yo quisiera que no existan nunca más?
Mirándote,
estoy tan solo,
adorable ser
te quiero cerca mío, cerca mío.

¿Cuántos días deberán pasar?
¿Cuántas horas más tendremos que esperar?
Mirándote,
estoy tan solo,
adorable ser.

¿Cuánta gente anda por aquí?
¿Cuántos de ellos cientos son igual a mí?
Mirándote
estoy tan solo,
esperándote.

¿Cuántos días deberán pasar?
¿Cuántas horas más tendremos que esperar?
Extraño ser,
te estoy amando,
adorable ser.

Y aunque luego, antes de amanecer,
al final de todo yo veo otra vez.
Extraño ser,
estoy tan solo,
adorable ser,
te quiero cerca mío, si cerca mío.

Sueter

30 enero, 2008

Sombras en el alma

Gustave Doré: El paraíso perdido

Le hablé de cómo hasta aquel momento no había comprendido que aquella era una historia de gente sola, de ausencias y de pérdida, y que por esa razón me había refugiado en ella hasta confundirla con mi propia vida, como quien escapa a través de las páginas de una novela porque aquellos a quien necesita amar son sólo sombras que viven en el alma de un extraño.

Carlos Ruiz Zafón
La sombra del viento

26 enero, 2008

Un sencillo consuelo cotidiano

Mark Ruffalo y Sarah Polley en Mi Vida Sin Mí (2003)

Por último ella se vuelve hacia él. Este lado de la forma humana exhala un calor comunicativo. Mientras se besan, Henry se imagina los ojos verdes que buscan los suyos. Este ciclo común de dormirse y despertar, en la oscuridad, bajo unas mantas privadas, con otro ser vivo, un mamífero pálido, suave y tierno, de juntar las caras en un rito de afecto, fugazmente asentado en las eternas necesidades de calor, confort, seguridad, de cruzar los miembros para estar más cerca: es un sencillo consuelo cotidiano, casi tan obvio que es fácil olvidarlo a la luz del día.

Ian McEwan
Sábado

24 enero, 2008

Como dos barcos

William Turner - Pescadores en el mar


Somos Dos Barcos

Éramos amigos y nos hemos convertido en extraños.
Pero está bien así y no queremos ocultarlo, como si
nos avergonzáramos de ello. Somos dos barcos,
cada uno de los cuales ha emprendido su rumbo;
podemos cruzarnos y celebrar una fiesta juntos,
tal como lo hemos hecho. Pero nos separó la fuerza
todopoderosa de nuestra misión, en distintos mares y
soles, y tal vez no volvamos a vernos nunca más;
tal vez volvamos a vernos, pero no volveremos a
reconocernos : los diferentes mares y soles nos han
cambiado.
Precisamente por eso debe ser más sagrado el pensamiento
de nuestra antigua amistad. Por eso queremos creer en nuestra
amistad estelar, aunque tengamos que ser enemigos terrenales.

Friedrich Nietzsche


Lo escribió Nietzsche a Wagner, y aparece citado en el libro
Wagner, el visitante del crepúsculo, de Arnoldo Liberman.

22 enero, 2008

Ah, el amor (12)

Rocas Negras - Mar del Sur - prov. de Buenos Aires - Argentina
foto: Marxe


Orden y desorden del amor

Para empezar citaré los elementos
Tu voz tus ojos tus manos tus labios

Estoy sobre la tierra ¿estaría
Si tú no estuvieras en ella?

En este aire que hace frente
Al mar al agua dulce

En este aire que el amor
Alumbró en nuestros ojos

Este aire dichoso y desdichado
Donde yo he penetrado
Por virtud de tus manos
Por gracia de tus labios

Este primer estado humano
Como pradera naciente

Nuestros silencios y palabras
La luz que se va
La luz que regresa
El alba y la noche nos hacen reír

En el corazón de nuestro cuerpo
Todo florece y madura

Sobre la hierba de tu vida
Donde acuesto
mis viejos huesos

Donde termino.

Paul Eluard

en El Duro deseo de durar (1946)

19 enero, 2008

el fin de la noche

foto: airderien

A veces, cuando estaba con él, veía el "fin de la noche". Era una escena que, sola, yo nunca había presenciado.
Pero jamás mientras lo hacíamos. Mientras lo hacíamos no se abría ninguna fisura entre nosotros, nuestras mentes nunca vagaban erráticas. El, mientras hace el amor, no dice una palabra: yo, bromeando, intentaba hacerle hablar, pero lo cierto es que me encantaba que permaneciese en silencio. No sé por qué, pero me daba la sensación de que, a través de él, dormía con la inmensidad de la noche. Cuando no hay palabras, me da la impresión de que a quien estoy abrazando es, más que a él, a su auténtico yo, sumergido en las profundidades. "¿Dormimos?" Hasta que nuestros cuerpos se separan, no pienso en nada. Me basta con cerrar los ojos y sentir su verdadero yo.
Sucede de madrugada.
No hay diferencia si estamos en un gran hotel o en una pensión de esas que hay detrás de las estaciones. De madrugada, tengo la sensación de oír el rumor de la lluvia y del viento, y me despierto de golpe.
Entonces siento unos deseos irreprimibles de mirar hacia fuera y abro la ventana. Un viento frío penetra en la habitación llena de aire caliente y se ve titilar las estrellas. O puede que empiece a lloviznar.
Me quedo mirando y cuando, de repente, dirijo la vista a un lado, veo que él, a quien suponía dormido, tiene los ojos muy abiertos. Y yo, no sé por qué, me quedo sin palabras y, muda, clavo la mirada en sus ojos. El está acostado, no alcanza a ver fuera, pero su mirada es tan clara y transparente como si en ella se reflejaran los sonidos y las imágenes del exterior.
-¿Qué tiempo hace? -me pregunta en un tono muy calmado.
"Llueve", o bien: "Hace viento", o bien: "El cielo está despejado y se ven las estrellas", le respondo yo.
Estoy tan sola que creo que voy a enloquecer. ¿Por qué me siento tan sola cuando estoy con él? Tal vez se deba a lo complejas que son las circunstancias en que los dos nos encontramos, o tal vez a que el único sentimiento que abrigo acerca de nuestra relación es que me gusta, o tal vez a que no tengo ninguna idea precisa sobre lo que quiero que hagamos.
Lo único que he tenido claro desde el principio es que este amor se sostiene en la soledad. Entre tinieblas desiertas que parecen brillar, yacemos los dos, mudos, sin lograr sustraernos al hechizo.
Esto es el "fin de la noche".

Banana Yoshimoto
Sueño Profundo
(cuento "Sueño Profundo")

26 diciembre, 2007

Amigos (9)

Jude Law, Kate Winslet y Mark Ruffalo en


Tardé hasta el verano en que cumplí dieciséis años en encontrar verdaderos amigos. Algo patético, lo sé. Pero yo siempre era difrente, más difrente de lo que podía imaginar, y tal vez sólo tenía que esperar a que la clase adecuada de difrente se cruzara en mi camino. También seguía asustado, realmente asustado en lo más profundo de mi ser, de modo que quien quiera que fuera el difrente tenía que ser amable. Quiso el destino que mis primeros amigos fueran tan difrentes de mí como podrían imaginar, al menos eso era lo que pensaban mis padres. Los mexicanos, igual que los negros, igual que los indios. Tal vez por eso funcionó. Por eso, y porque tenían un caracter afable. Flaco y Acho. Fueron los primeros ojos que encontré, desde los de mi madre, en los que pude reconocer algo de mí.

Tom Spanbauer
Ahora es el momento

23 diciembre, 2007

el sueño de dios



La vida y el mundo son el sueño de un Dios ebrio, que escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña... Y las imágenes de ese sueño se presentan, ahora con una abigarrada extravagancia, ahora armoniosas y razonables... La Iliada, Platón, La Batalla de Maratón, La Venus de Medicis, el Munster de Estrasburgo, La Revolución Francesa, Hegel, los barcos de vapor, son pensamientos desprendidos de ese largo sueño. Pero un día el Dios despertará frotándose los ojos adormilado, sonreirá, y nuestro mundo se hundirá en la nada sin haber existido jamás...

Heinrich Heine
Cuadros de Viaje

18 diciembre, 2007

Máscaras


- Ichabod Crane: Una lección dura en un mundo duro, y es mejor que la aprenda, joven Masbath. Los villanos usan muchas máscaras, y ninguna tan peligrosa como la máscara de la virtud.


Johnny Depp y Marc Pickering en
La leyenda del jinete sin cabeza - Tim Burton
(Sleepy Hollow, 1999)

- Ichabod Crane: It's a hard lesson for a hard world, and you had better learn it, Young Masbath. Villainy wears many masks, none so dangerous as the mask of virtue.

16 diciembre, 2007

Ah, el amor (11)


Gustav Klimt - El beso


El amor está siendo muy desacralizado y hasta ridiculizado, y creo que lo que sucede es que la gente tiene pocas experiencias de amor, porque las experiencias del amor no se repiten mucho. Es tan poco natural el amor que no se repite mucho en la vida. Cuando uno “padece” de amor no vuelve a ser virgen. Es difícil enamorarse de esa manera más de una vez en la vida. Pareciera que el espíritu no puede hacer ese gran esfuerzo muchas veces.

Indio Solari

Extraído de este reportaje

14 diciembre, 2007

Sabio


Ernst Fuchs - Moisés ante los espinos ardientes (1956)


-Luisa Corradini: ¿Y cómo perder el miedo a la muerte?

-Luc Ferry: Una fórmula estoica que me gusta mucho dice: "Sabio es aquel que lamenta un poco menos, que espera un poco menos y que ama un poco más". Nietzsche retomará esa bella idea y la llamará "la inocencia del devenir". En pocas palabras, el sabio consigue reconciliarse con la vida cuando deja de relativizar el presente con los recuerdos del pasado o con las expectativas del porvenir. En toda su historia, desde los estoicos hasta Nietzsche, la filosofía está atravesada por una misma problemática: tratar de aprender a vivir mejor.

de la entrevista publicada en ADN La Nación



12 diciembre, 2007

Mundo prestado

Salió a la luz gris y se quedó allí de pie y fugazmente vio la verdad absoluta del mundo. El frío y despiadado girar de la tierra intestada. Oscuridad implacable. Los perros ciegos del sol en su carrera. El aplastante vacío negro del universo. Y en alguna parte dos animales perseguidos temblando como zorros escondidos en su madriguera. Tiempo prestado y mundo prestado y ojos prestados con que llorarlo.




He walked out in the gray light and stood and he saw for a brief moment the absolute truth of the world. The cold relentless circling of the intestate earth. Darkness implacable. The blind dogs of the sun in their running. The crushing black vacuum of the universe. And somewhere two hunted animals trembling like ground-foxes in their cover. Borrowed time and borrowed world and borrowed eyes with which to sorrow it.

Cormac McCarthy
La Carretera (The Road)

05 diciembre, 2007

Tú florece

Ando Hiroshige - Campo de Ciruelos (Kameido, 1857)


Ciruelo de mi puerta
si no volviese yo
la primavera siempre
volverá.
Tú, florece.

Poema tradicional japonés

01 diciembre, 2007

Ah, el amor (10)

Egon Schiele


El amor me destroza. Incluso cuando estoy tranquilo, temo perder la tranquilidad y esa preocupación me impide disfrutar. El menor rasguño estropea la pieza entera. Me resulta imposible no pensar en lo peor. Pierdo los estribos cuando en realidad sólo es un traspié. La espera se convierte en un suplicio; también la posesión, porque me abruma el miedo a perder lo que tengo.

Jean Cocteau
El Libro Blanco

29 noviembre, 2007

Océano Mar (11)

Alexander-Louis Leloir - Jacob luchando con el ángel (1865)

...mientras Langlais dejaba que su mente huyera por los rumbos de un navío que se voló, literalmente, en las aguas de Malagar, y Adams resolvía detenerse frente a una rosa de Borneo para espiar el esfuerzo de un insecto que intentaba subirse por uno de sus pétalos hasta el momento de renunciar a la empresa y volar lejos, en esto semejante y solidario con el navío que había tenido el mismo instinto al remontar las aguas de Malagar, ambos hermanos en el implícito rechazo de la realidad y en la decisión de aquella aérea fuga, y unidos, en aquel instante, por ser imágenes que se habían grabado simultáneamente en las retinas y en las memorias de dos hombres que nada podría volver a separar y que justamente a esos dos vuelos, de insecto y de navío, entregaban en el mismo instante la misma angustia por el sabor acre del final y el desconcertante descubrimiento de lo silencioso que es el destino cuando, de repente, estalla.

Alessandro Baricco
Océano Mar

22 noviembre, 2007

Dust Storm

Farmer and sons walking in the face of a dust storm.
Cimarron County, Oklahoma.
- Arthur Rothstein (1936)

Library of Congress, Prints & Photographs Division, FSA-OWI Collection, LC-DIG-ppmsc-00241 DLC.


Hoy estoy feliz. Después de mucho tiempo de buscar y rebuscar por todos lados finalmente encontré esta fotografía que es una de las más bellas con las que me he topado. La ví por primera vez en una revista norteamericana que cayó por casualidad en mis manos y cometí la torpeza de no registrar sus datos. La encontré hoy casi de milagro. Ojalá les guste tanto como a mí, aunque sé que es algo muy personal.

17 noviembre, 2007

Rodéense de personas que los quieran


Nicoletta Ceccoli - Cuervos


Claudine Moulard -Usted dedica tiempo a alentar a jóvenes escritores, ¿qué consejos les da?

Ray Bradbury -Lo que funda toda escritura es el amor, es hacer lo que amamos y amar lo que hacemos. Y olvidarse del dinero. En mis comienzos, yo ganaba 30 dólares por semana, y mi novia era rica, pero le pedí que hiciera voto de pobreza para casarse conmigo. No teníamos ni auto ni teléfono, vivíamos en un departamento pequeño en Venice, pero la estación de servicio de enfrente tenía una cabina telefónica. Iba corriendo a atender cuando sonaba y la gente creía que me llamaba a mi oficina. Yo les repito: Rodéense de personas que los quieran, y si no los quieren, échenlos. No hay necesidad de ir a la Universidad, donde no se aprende a escribir. Vayan más bien a las bibliotecas. Yo escribí Fahrenheit 451 porque había oído hablar del incendio de la biblioteca de Alejandría y de los libros quemados por Hitler en Berlín.

[extraído de "El escritor que amó a Marte", revista Ñ]

Beat bop



211th Chorus


The wheel of the quivering meat conception
Turns in the void expelling human beings,
Pigs, turtles, frogs, insects, nits,
Mice, lice, lizards, rats, roan
Racinghorses, poxy bubolic pigtics,
Horrible, unnameable lice of vultures,
Murderous attacking dog-armies
Of Africa, Rhinos roaming in the jungle,
Vast boars and huge gigantic bull
Elephants, rams, eagles, condors,
Pones and Porcupines and Pills-
All the endless conception of living beings
Gnashing everywhere in Consciousness
Throughout the ten directions of space
Occupying all the quarters in & out,
From super-microscopic no-bug
To huge Galaxy Lightyear Bowell
Illuminating the sky of one Mind-
Poor! I wish I was free
of that slaving meat wheel
and safe in heaven dead

Jakc Kerouac
(de Mexico City Blues)

07 noviembre, 2007

Tao


TAO TE CHING
Capítulo VIII

La bondad más elevada es como el agua.
El agua beneficia a todas las cosas
pero no lucha.
Permanece en lugares que otros desprecian.
Es por esto que está cercana al Tao.
En cuanto a la morada,
busca un buen lugar para vivir;
en cuanto al sentimiento, amplía tu corazón;
en cuanto a la amistad, conserva
buenas relaciones con todos los hombres;
respecto de las palabras, ten confianza;
al gobernar, respeta el orden;
en los negocios, no te exaltes;
para moverte, espera el tiempo oportuno.
Al no haber lucha, no hay reproche.

Lao Tzu
[traducción de Ch'u Ta-Kao]

Loco


Francis Bacon - Autorretrato


When we remember we are all mad
the mysteries disappear
and life stands explained.

Mark Twain

31 octubre, 2007

Macedonio por Lukas


CREÍA YO

No a todo alcanza Amor, pues que no puedo
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte puede
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte puede, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.

Macedonio Fernández

27 octubre, 2007

Una de piratas



Barbossa
: el mundo solía ser un lugar más grande

Jack Sparrow: el mundo es el mismo de siempre - es sólo que quedan menos cosas.


Una isla sin un clavel

Ivan Shishkin - Lluvia en el robledal (1891)


Oda a una larga tristeza

Quisiera cantar una larga tristeza que no olvido, una dura
lengua. ¡Cuantas veces!

En mi país el otoño nace de una flor seca,
de algunos pájaros; a veces creo que de mi nuca abandonada
o del vaho penetrante de ciertos ríos de la llanura,
cansados del sol, de la gente que a sus orillas
goza una vida sin majestad.

Cuando se llega para vivir con unos sacos de carbón y se siente que la piel
se enseñorea de hastío,
de repugnante soledad; que el ser es una isla sin un clavel,
se desea el otoño, el viento que come las hojas
como a las almas; el viento
que inclina sin pesadez las embriagadas hierbas,
para envolverlas en el consuelo de la muerte.

No; no quisiera volver jamás a la tierra;
me duele toda la carne, y donde ha habido un beso me arde el aire.
En el verano florido he visto un caballo azulado y un toro transparente
beber en el pecho de los ríos, inocentes, su sangre;
los árboles de las venas, llenos, perdidos en los laberintos tibios del cuerpo,
en la ansiosa carne oprimida. En el verano.
Mis días bajaban por la sombra de mi cara
y me cubrían el vientre, la piel pura, rumorosa,
envueltos en la claridad, más dulce.
Como un demente, ensordecido, inagotable,
quebraba la rosa el junco, el agitado seno deslumbrante.
Sin velos, en el vacío descansa indiferente un día sin pensamiento,
sin hombre, con un anochecer que llega con una espada.

Un sucio resplandor me quema las flores del cielo,
las grandes llanuras majestuosas.
Quisiera cantar esta larga tristeza desterrada,
pero, ay, siento llegar el mar hasta mi boca.
Ricardo Molinari

25 octubre, 2007

Océano Mar (10)

Io ti ho amato, André, e non saprei immaginare come si possa amare di più. Avevo una vita, che mi rendeva felice, e ho lasciato che andasse in pezzi pur di stare con te. Non ti ho amato per noia, o per solitudine, o per capriccio. Ti ho amato perché il desiderio di te era più forte di qualsiasi felicità. E lo sapevo che poi la vita non è abbastanza grande per tenere insieme tutto quello che riesce a immaginarsi il desiderio. Ma non ho cercato di fermarmi, né di fermarti. Sapevo che lo avrebbe fatto lei. E lo ha fatto. È scoppiata tutto d’un colpo. C’erano cocci ovunque, e tagliavano come lame. Poi sono arrivata qui. E questo non è facile da spiegare. Mio marito pensava fosse un posto dove guarire. Ma guarire è una parola troppo piccola per ciò che succede qui. È semplice. Questo è un posto dove prendi commiato da te stesso. Quello che sei ti scivola addosso, a poco a poco. E te lo lasci dietro, passo dopo passo, su questa riva che non conosce tempo e vive un solo giorno, sempre quello. Il presente sparisce e tu diventi memoria. Sgusci via da tutto, paure, sentimenti, desideri: li custodisci, come abiti smessi, nell’armadio di una sconosciuta saggezza, e di un’insperata pace. Riesci a capirmi? Riesci a capire come tutto questo - sia bello?

Alessandro Baricco
Oceano Mare


Marxe - Mar del Sur, Enero 2006

Yo te he amado, André, y no sabría imaginar cómo podría amarse más. Tenía una vida que me hacía feliz, y he dejado que se hiciera pedazos con tal de quedarme contigo. No te he amado por tedio, o por soledad, o por capricho. Te he amado porque el deseo de ti era más fuerte que cualquier felicidad. Y sabía bien que luego la vida no es lo suficientemente grande como para mantener unido todo lo que el deseo consigue imaginar. Pero no he tratado de detenerme, ni de detenerte. Sabía que la vida lo haría. Y lo hizo. Ha estallado de golpe. Había pedazos por todas partes, y cortaban como cuchillas. Luego he llegado aquí. Y esto no es fácil de explicar. Mi marido pensaba que era un lugar para curarse. Pero curarse es una palabra demasiado pequeña para lo que sucede aquí. Y demasiado sencilla. Este es un lugar donde te despides de ti mismo. Lo que eres se resbala de ti poco a poco. Y lo dejas atrás, un paso tras otro, en esta orilla que no conoce tiempo y vive un solo día, siempre el mismo. El presente desaparece y tú te vuelves memoria. Te escurres lejos de todo, miedos, sentimientos, deseos: los guardas, como trajes desechados, en el ropero de una desconocida sabiduría y de una inesperada paz. ¿Puedes entenderme? ¿Puedes entender cómo todo esto -es hermoso?

Alessandro Baricco
Océano Mar

23 octubre, 2007

Aleluya


Siempre pienso que el instrumento más hermoso es la voz humana.
El sábado pude confirmarlo una vez más.
Sencillamente, hermoso.

18 octubre, 2007

Autorretrato

Edward Hopper - Habitaciones junto al mar (1955)


Habitaciones Separadas

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas

Luis García Montero(Granada, España, 1958)

15 octubre, 2007

Eso

Andrea Boschin - Fantasma en la niebla


Ser alguien es soledad.
Antonio Porchia


11 octubre, 2007

el viudo lamentar



Fabricame una máscara

Fabricame una máscara y un muro que detenga a tus espías
de penetrantes ojos esmaltados y garras telescópicas,
estupro y rebelión en las habitaciones de los niños de mi rostro;
una mordaza de árbol caído que sujete a enemigos desnudos,
a la lengua de bayoneta en este rezo desguarnecido
a la boca presente, y a la dulce trompeta del engaño;
ataviada en antigua armadura, y en roble, la aprobación de un tonto,
para usarla de escudo contra la inteligencia esplendorosa,
y sembrar confusión entre los jueces examinadores;
y el viudo lamentar, manchado por las lágrimas,
curvado al descender por las pestañas
para disimular la belladonna y que los ojos secos perciban
cómo otros traicionan las mentiras plañideras de sus pérdidas
con el doblez de la desnuda boca o la risa en la manga.

Dylan Thomas

10 octubre, 2007

Tallando

Misha Gordin - Multitud


Somos como escultores,
constantemente tallando en los demás imágenes que
anhelamos, necesitamos o deseamos,
a menudo en contra de la realidad,
contra su beneficio, y siempre, al final,
un desengaño,
porque no se ajusta a ellos.

Anaïs Nin

09 octubre, 2007

Despertad gente tierna

Comparados la importancia, complejidad de los movimientos de su mecanismo, de una dínamo, un automóvil, una máquina cualquiera de fábrica, con el operario que la maneja, se debe decir que éste es accionado por aquella. La máquina y el automóvil (un ómnibus, con recorrido y horario fijos) tienen una función que han de realizar: para ello necesitan quien la maneje o conduzca. Ese elemento, el humano, es de incomparable menor importancia. Sólo puede inducirnos a error el hecho de que éste es un hombre y aquella un artefacto.
Pero el sometido es el hombre, el parásito, el accesorio. La función no está hecha para el hombre, sino para la máquina, como en los martillos mecánicos, la acción de remachar es lo importante, y eso nada tiene que ver con el hombre, sino con el trabajo; o el torno.



Ezequiel Martínez EstradaEl sentido de la paradoja
 

Wayne Anderson


Se sabe, a la libra de fuerza, lo que rendirá el motor; pero ni todos los calculistas juntos de la casa de la deuda nacional pueden decir qué capacidad tiene en un momento dado, para el bien o para el mal, para el amor o el odio, para el patriotismo o el descontento, para convertir la virtud en vicio, o viceversa, el alma de cada uno de estos hombres que sirven a la máquina con caras impasibles y ademanes acompasados. En la máquina no hay misterio alguno; hay un misterio que es y será insondable para siempre en el más insignificante de estos hombres... ¿Por qué, pues, no hemos de reservar nuestra aritmética para los objetos materiales, recurriendo a otra clase de medios para gobernar estas asombrosas cualidades desconocidas?

Charles Dickens
Tiempos difíciles

06 octubre, 2007

Escapes

M.C.Escher - Ojo


La lectura fue para mí una amistad, un salvataje integral. Yo abría un libro, cerraba escotillas a mi alrededor y estaba en el mundo que el libro me proponía.

Michel Onfray


de quien hoy se publicó un interesante reportaje aquí.

03 octubre, 2007

Aullidos

foto: Ewolman

Tu vida no ha de ser superficial y tonta, porque sepas que tu lucha ha de ser estéril. Es mucho más superficial, Harry, que luches por algo bueno e ideal y creas que has de conseguirlo. ¿Es que los ideales están ahí para que los alcancemos? ¿Vivimos nosotros los hombres para suprimir la muerte? No; vivimos para temerla, y luego, para amarla, y precisamente por ella se enciende el poquito de vida de modo tan bello durante una hora.

Hermann Hesse
El lobo estepario

29 septiembre, 2007

Tiempos sin poesía

Pero aquella fraternidad, la de los hombres en guerra, nunca más volverían a sentirla. Era como si remotas razones del corazón se hubieran liberado para ellos bajo el abrigo del sufrimiento, descubriéndolos capaces de sentimientos maravillosos. Sin decírselo, se querían, y ésa les parecía, simplemente, la mejor parte de sí mismos: la guerra la había liberado. Era, por otra parte, justamente eso lo que habían ido a buscar, cada uno a su manera, al realizar ese gesto hoy incomprensible que había sido querer la guerra. Todos habían respondido, instintivamente, a una precisa voluntad de escaparse de la anemia de su juventud –querían que se les devolviera la mejor parte de sí mismos. Estaban convencidos de que existía, pero que era prisionera de tiempos sin poesía.


Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii
Primera Guerra Mundial - 1915 - prisioneros austríacos

Era así como se encontraban con aquella especie de fraternidad, y era eso lo que habían buscado. Era la muerte, y el miedo, lo que les hacía sentir de esa forma -sin duda alguna- pero también tenía algo que ver aquella ausencia, hasta donde alcanzaba la vista, de niños y mujeres -una situación surrealista de la que ellos deducían una euforia bastante particular, casi fundacional. Allí donde no hay ni hijos ni madres, tú eres el Tiempo, sin antes ni después. Y allí donde no hay ni amantes ni esposas, tú eres de nuevo animal, e instinto, y puro estar. Experimentaban la primitiva sensación de ser, simplemente, machos -algo que tal vez hubieran notado apenas en los ritos de compañerismo de la adolescencia, o en fugaces veladas en un burdel. En la guerra todo era más verdadero, y completo, ya que en el obligado gesto de luchar esa identidad pura de animales machos hallaba su consumación y, por decirlo de algún modo, se cerraba sobre sí misma, dibujando la inabordable figura de una esfera perfecta. Eran machos, liberados de cualquier responsabilidad procreativa, y desligados del Tiempo. Luchar -eso no parecía ser más que una consecuencia.

Dado que, por regla general, no es posible percibir con tal pureza la simplicidad absoluta de una identidad propia, muchos consiguieron una ebriedad eufórica y una inesperada consideración hacia sí mismos. Compartían, al margen de la cotidiana atrocidad de la trinchera, esa sensación de que se trataba de vida en estado puro, de formaciones cristalinas de una humanidad llevada a su primitiva simplicidad. Diamantes, heroicos. Esa sensación no se la podrían haber explicado a nadie, pero cada uno de ellos la reconocía en la mirada del otro, como en un espejo -y así la hacía suya, y era el secreto en el que cimentaban su propia camaradería. Nada habría podido romperla. Era la mejor parte de ellos, y nadie se la arrebataría.

Durante mucho tiempo, más adelante, los supervivientes la buscarían en la vida normal, en los días de paz, pero sin hallarla. Tanto fue así que al final llegarían a reconstruirla, en laboratorio, en la fraternidad de una utopía política que elevaba sus recuerdos a ideología, y militarizaba la paz, y las almas, buscando, por caminos atroces, la parte mejor de todos. Entregaron así a buena parte de Europa la experiencia de los fascismos -muchos creían honestamente que estaban enseñando en sus aldeas la pureza que habían aprendido en las trincheras. Pero la geométrica precisión con que ese experimento los acabó llevando a otra guerra -falenas hacia la luz- explica ante los ojos de la posteridad lo que ellos tal vez supieran, pero no querían admitir: que sólo en el olor del matadero podría llegar a hacerse real lo que para ellos era recuerdo y sueño. Cómo seres humanos avisados hayan podido entrar en guerra nuevamente, veintiún años después de la Primera Guerra Mundial, y muchos de ellos en el arco de una misma vida, es algo que debe hacemos reflexionar sobre lo muy deslumbrante que debió de ser, allí en la podredumbre de las trincheras de la Somme o del Carso, aquella sensación de fraternidad primordial -se diría que era el anuncio de una humanidad verdadera. No fue posible abstenerse de aguardarla en cuanto hubo estallado la paz.
Pero la paz, eso sí que era algo complicado.

Alessandro Baricco
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