20 mayo, 2010

Ese toque mágico


Edward Hopper - Chop Suey

Toda relación humana íntima –amistad, amor, e incluso los extraños vínculos que unen a dos adversarios en la vida y en la muerte- se inicia con ese toque mágico; como si uno sintiera la realidad del sueño: en la multitud, entre desconocidos, de súbito te llega una mirada, una voz, y te mareas como si ya hubieras vivido aquella misma experiencia, como si supieras de antemano todo lo que va a suceder, tanto las palabras como los gestos; y todo ello es la realidad más profunda, más definitiva, pero al mismo tiempo parece un sueño… Así se inician las grandes relaciones humanas.

Sandor Márai
La Hermana

08 mayo, 2010

La vida de un tonto

Jean Francois Millet - El Angelus

Pero los hombres trabajan bajo la influencia de un error. La parte mejor del hombre muy pronto es arada para abono de la tierra. Por un aparente destino comúnmente llamado necesidad, los hombres se dedican, según cuenta un viejo libro, a acumular tesoros que la polilla y la herrumbre echarán a perder y que los ladrones entrarán a robar. Esta es la vida de un tonto, como comprenderán los hombres cuando lleguen al final de ella, si no lo hacen antes.

Henry David Thoreau
Walden, o la vida en los bosques

02 mayo, 2010

Así duele una noche

Suiza nevada - Alejandro Marzioni


La ausencia es una forma de invierno


Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos,
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.

Luís García Montero

01 mayo, 2010

Un dolor inútil

Aaron Stanford en The Cake Eaters

Pero un montón de veces ocurre de este modo, casi siempre ocurre así: se descubre al final que el dolor, todo aquel dolor, era inútil, que se ha estado sufriendo como bestias, y era inútil, no era ni justo ni injusto, no era hermoso ni horrendo, tan sólo era inútil, al final todo lo que puedes decir es: era un dolor inútil.

Alessandro Baricco
City

21 abril, 2010

Beat

Jack Kerouac

Porque después de todo el chico cree sinceramente que hay algo noble, ideal y bueno en toda esta cosa beat, y se supone además que yo soy el Rey de los Beatniks según lo que dicen los diarios, pero al mismo tiempo me siento cansado y enfermo de esos entusiasmos perpetuos de los nuevos jóvenes que intentan conocerme y vacían todas sus vidas dentro de mí así que me pondré a saltar y dire sí sí está bien, cosa que ya no puedo hacer más -- El motivo por el que vine a Big Sur en el verano fue precisamente alejarme de todo eso.

Jack Kerouac
Big Sur

18 abril, 2010

Un angelical surplace

Playa. Y mar.
Luz.
El viento del norte.
El silencio de las mareas.
Días. Noches.
Una liturgia. Inmóvil, viéndolo bien. Inmóvil.
Personas como gestos de un ritual.
Algo distinto de hombres.
Gestos.
Los respira la rastrera ceremonia cotidiana, transfigurados en oxígeno por un angelical surplace.
Los metaboliza el perfecto paisaje de la orilla, convertidos en imágenes para abanicos de seda.
Cada día más inmutables.
Asentados a un paso del mar, se transforman desapareciendo, y en los intersticios de una elegante nada reciben el consuelo de una provisional inexistencia.

Alessandro Baricco
Océano Mar

Fragata Libertad


Spiaggia. E mare.
Luce.
Il vento dal nord.
Il silenzio delle maree.
Giorni. Notti.
Una liturgia. Immobile, a ben vedere. Immobile.
Persone come gesti di un rito.
Qualcosa d’altro che uomini.
Gesti.
Se li respira la strisciante cerimonia quotidiana, trasfigurati in ossigeno per un angelico
surplace.
Se li metabolizza il perfetto paesaggio della riva, convertiti a figure da ventagli di seta.
Ogni giorno più immutabili.
Posati a un passo dal mare, diventano scomparendo, e negli interstizi di un elegante nulla
ricevono la consolazione di una provvisoria inesistenza.
Galleggia, su quel trompe-l’oeil dell’anima, l’argentino tintinnare delle loro parole, unica
percepibile increspatura nella quiete dell’innominabile incantesimo.

Alessandro Baricco
Oceano Mare

10 abril, 2010

Siendo alguien

Amnesia: the James Brighton enigma (2005, Denis Langlois)

Narradora: James está solo en la ciudad. En tres meses nadie lo ha buscado. ¿Seguís siendo alguien cuando estás así de solo? Si nadie te quiere, si no tenés a nadie a quién querer... ¿cuándo podés arriesgarte a dejarte llevar, a abrirte a los demás? Asumiendo riesgos, confiando en la gente creás una vida que se ajusta a las expectativas de los demás y te convertís en un personaje de sus historias, de sus vidas, y perdés la tuya, mentís para agradar a los demás, mentís para no estar solo, pero lo estás más y más...

02 abril, 2010

Lo que hay que saber

Edmund Dulac - Puente del Ruiseñor

Porque él no se entregaba por completo a nadie. Escuchaba con mucha atención, con seriedad y sentido del deber, y luego respondía; pero en su voz siempre había un matiz de comprensión porque sabía que en todos los asuntos de los hombres también hay ineptitud, ansiedad, mentira e ignorancia, que no hay que creer todo lo que digan aunque lo hagan con buena intención. Por supuesto, él no podía decir nada de todo esto a sus interlocutores, así que se limitaba a escucharlos con una indiferencia benévola, con seriedad y recelo, y a sonreir moviendo la cabeza de vez en cuando, como diciendo: "Siga, siga. Yo sé lo que hay que saber."

Sándor Márai
La mujer justa

25 marzo, 2010

Padre e hijo

Padre e Hijo  (Otets i Syn, 2003 - Alexander Sokurov)


Aleksei: El amor de un padre crucifica... y un hijo que ama se deja crucificar.


Aleksei Neymyshev (Aleksei) y Andrei Shchetinin (Padre)





20 marzo, 2010

Girasoles amarillos


Portami il girasole ch'io lo trapianti

Portami il girasole ch'io lo trapianti
nel mio terreno bruciato dal salino,
e mostri tutto il giorno agli azzurri specchianti
del cielo l'ansietà del suo volto giallino.

Tendono alla chiarità le cose oscure,
si esauriscono i corpi in un fluire
di tinte: queste in musiche. Svanire
é dunque la ventura delle venture.

Portami tu la pianta che conduce
dove sorgono bionde trasparenze
e vapora la vita quale essenza;
portami il girasole impazzito di luce.

Eugenio Montale

Foto: Discovery Channel


Traeme el girasol para que lo transplante

Traeme el girasol para que lo transplante
a mi terreno ardido por la sal;
que muestre todo el día al azul espejeante
del cielo la ansiedad de su rostro amarillo.

Tiende a la claridad todo lo oscuro
y los cuerpos se agotan en un fluir
de tinta; ésta, en música. Es, por tanto,
desvanecerse la mayor ventura.

Alcanzame la planta que conduce
adonde crecen transparencias rubias
y como las esencias se evapora la vida:
traeme el girasol loco de luz.

Eugenio Montale

19 marzo, 2010

Hacia rutas salvajes

Hal Holbrook (Ron Franz) y Emile Hirsch (Chris McCandless)
Into the wild (Hacia rutas salvajes, 2007, Sean Penn)

Sólo podemos hacer conjeturas sobre los motivos por los que Franz se encariñó en tan poco tiempo con el muchacho; en cualquier caso, el afecto que sentía por él era sincero, intenso e incondicional. Franz había llevado una existencia solitaria durante muchos años. Carecía de familia y tenía pocos amigos. Pese a su soledad y lo avanzado de su edad era una persona disciplinada e independiente, capaz de arreglárselas muy bien sin ayuda de nadie. Sin embargo, cuando McCandless irrumpió en su mundo, las defensas que había construido con tanto cuidado se desmoronaron. Estaba entusiasmado con la compañía del muchacho, pero su creciente amistad hacia él le recordaba cuán solo había estado. El chico ponía al descubierto el enorme vacío de su existencia tanto como ayudaba a llenarlo. Cuando McCandless se marchó tan de repente como había llegado, el anciano se sintió embargado por un pesar profundo e inesperado.

Jon Krakauer
Into the wild

07 marzo, 2010

Ya casi sé callarme

H.M. Saffer - Abedules en otoño

Una familia de árboles

Los encuentro después de atravesar una llanura quemada por el sol. A causa del ruido, se apartan del camino. Habitan los campos incultos, cerca de una fuente que sólo los pájaros conocen.
De lejos, parecen impenetrables. Cuando me acerco, sus troncos se separan. Me acogen con prudencia; puedo descansar y refrescarme, pero adivino que me observan y desconfían.
Viven en familia, los más viejos en el centro, y los pequeños, cuyas hojas acaban de brotar, aquí y allá, sin apartarse jamás.
Mueren lentamente y conservan a sus muertos de pie, hasta que se deshacen en polvo.
Se acarician con sus largas ramas, como los ciegos, para asegurarse de que todos están allí. Gesticulan coléricos si el viento se empeña en arrancarlos. Pero entre ellos no hay disputa. Sólo murmuran de acuerdo.
Comprendo que ellos deben ser mi verdadera familia. Pronto olvidaré la otra. Estos árboles acabarán por adoptarme. Y para merecerlo aprendo lo que hace falta saber:
Ya sé mirar las nubes que pasan. Sé quedarme en mi sitio.
Y sé casi callarme.

Jules Renard

06 marzo, 2010

Las trampas del mundo de hoy

Lewis Wickes Hine - Worker on Empire State building, signaling the hookman (1931)


Reportaje a Javier Marías.

por Xavi Ayén

Ya en 1985 decía que no hay que depositar grandes esperanzas en los gobiernos.


Tener entusiasmo por un gobierno viene a ser una ingenuidad o producto de la desesperación. En otro artículo propongo que haya la posibilidad en las elecciones de también votar en contra de un partido, y que, en el recuento, se le resten los votos negativos a cada formación. Sería lo más adecuado y lo más justo.

Se ocupa de describir la atmósfera de los años 80. ¿Qué hemos heredado de esa época?

Yo la llamo la edad del recreo. El valor básico era hacerse guapo, para lo cual a veces hay que ser rico. Se dio un proceso de infantilización de la sociedad que se ha coronado ahora. Ha ido a más la ausencia de responsabilidad por parte de todo el mundo ante cualquier cosa. La gente reclama su libertad de moverse, hacer, decir, iniciar negocios, irse a sitios peligrosos y cuando les sucede algo, dicen: que el Estado me lo arregle. Pero el Estado somos los demás. Nadie asume sus actos, nadie se responsabiliza de nada.

¿Por qué critica ciertos aspectos de la solidaridad?

Critico sus trampas. Aquí debajo de mi casa hay varios señores tumbados en el suelo a los que ningún transeúnte echa una mano. Nuestros pobres son concretos, sucios y desagradables, no los tocamos porque podrían transmitirnos su desesperación, pero, eso sí, efectuamos donaciones a Haití. No es muy simpático decirlo, pero me produce un efecto contraproducente ver cómo todos los famosos del mundo se vuelcan en Haití, y empiezan a donar dinero de manera ostentosa. Tengo la sensación de que estas solidaridades son mecánicas. Me suena a falsedad, a medalla que se pone la gente.

El trabajo y sus efectos negativos es otro de sus temas...

Hablo con mis amistades de toda España, y todos están igual, tengan el trabajo que tengan o cobren mucho o poco: no paran, no tienen tiempo de nada, trabajan sin cesar y cada vez les cunde menos. Amplían sus jornadas no para ganar más sino para dar abasto al trabajo diario. Apenas tienen ocio y están permanentemente agotadas, medio enfermas o desquiciadas. Es el gran mal de nuestros días. Las personas que están hoy a sueldo se desloman como no se había visto en los últimos 40 años. Es la opresión más grande que vive la gente corriente.

¿Sigue sin e-mail ni celular?

Sí. Me niego a utilizar celular, tengo uno sólo para los viajes, pero el número lo tienen mis hermanos y tres personas más. Me parece una forma de esclavismo: estar localizable permanentemente, que no haya ratos de silencio, en los que nadie sepa dónde estás. La prueba de que el móvil es una herramienta de esclavización es que las empresas se los ponen a sus empleados.

ver nota completa en Revista Ñ.

21 febrero, 2010

La naturaleza del amor

Antonio Canova - Psique reanimada por el beso del amor

Sin embargo, más allá de las noticias de sucesos, las novelas, las obras de teatro y las películas, ¿qué sabemos sobre la verdadera naturaleza y las intenciones de esa fuerza?... El sabio afirma que el amor es una de las manifestaciones de la locura, un ataque de nervios agudo que se supera con el tiempo; la literatura de cada época da un sentido distinto a esta pasión, la ennoblece, la califica como la manifestación emocional más sublime o la más depravada del ser humano. Pero ¿cuál es la realidad?

Sandor Márai
La Hermana

17 febrero, 2010

Algo secreto


Cuando era chica mi papá me llevaba a los parques de diversiones. Pasábamos las tardes de domingo enteras allí, tomando helado o comiendo garrapiñadas. El paseo le salía barato porque yo no subía a ningún juego. Me quedaba observando a la gente que sí lo hacía. Los gestos, las miradas de pánico, las manos buscándose, los gritos reprimidos, el placer, el miedo. Registraba el momento en que un niño se había echado a llorar, el instante en que una madre había cerrado los ojos entregándose al descontrol. Al abandonar el parque yo tenía la sensación de haber comprendido algo secreto. Era dueña de las emociones de todas aquellas personas.
Intento lo mismo ahora. Busco comprender, analizando los recuerdos, cuándo comenzaron a virar los sentimientos de unos u otros. Miro la montaña rusa a la que nos habíamos subido, puedo descubrir cuál fue el día que alcanzamos la cima, qué gesto inauguró la cuesta abajo. Puedo ver también cuándo Black empezó a marearse y dejó el volante del carrito para arrojarse al vacío.

Alejandra Laurencich

Vete de mí

03 febrero, 2010

Decisiones

Ismo Holtto - niño ocultandose tras un pañuelo (Savonia, 1966)

Ocurría en las películas y ocurría en la vida real, todos los días. La gente no perdía el tiempo, se aferraba a unas pocas casualidades y fundaba sobre ellas su existencia. Tenía que decirle a Alice que ahí estaba, o irse de nuevo, tomar el primer avión y regresar al lugar donde había vivido como en vilo todos aquellos años.
Sí, lo había aprendido. Las decisiones se toman en unos segundos y se pagan el resto de la vida.

Paolo Giordano
La soledad de los números primos

01 febrero, 2010

Escritores y escritores



A mí me gusta que me cuenten historias, eso desde ya, pero la habilidad de la trama perfecta es algo que con el tiempo me está interesando cada vez menos. En el momento en que soy consciente, que digo, uy, mirá qué bien, acá dijo esto porque después lo va a retomar más allá... empiezo a desconfiar también. A mí me gustan los libros que te meten en su mundo. Me gusta un libro donde hay un autor que tiene una visión del mundo y entonces te abre esa compuerta y te metés ahí adentro, autores que tienen una forma de contar la vida. Porque al final suena solemne, pero lo que estás contando es eso. Una escritura que te propone una visión distinta, que te hace preguntas. En ese sentido, por ejemplo, cuando yo tenía 20 años y leía los cuentos de Borges, me parecían emocionantes. En un sentido estético, eran la perfección y ahora lo que me pasa es que me siguen pareciendo también cuentos excelentes pero los siento como textos más cerrados, donde todo está tan cuidado y es tan perfecto que el autor me está contestando la misma pregunta que él se hace a sí mismo. Todo empieza y termina en el escritor. Hay escritores que quizás son menos perfectos –tampoco esto es para hacer una elegía de la imperfección– pero hay escritores que están menos ocupados en la perfección y lo que se pone en juego es otra cosa, es otra pulsión y a mí lo que más me conmueve es eso.

Esther Cross en el suplemento Libros de Página 12.

27 enero, 2010

El robo

Gustave Caillebotte - Madame Martial

Su Ábel se le escapaba, y la tía intentaba en balde seguir sus pasos. Por las noches se deslizaba de puntillas hasta su habitación, pero ya no se atrevía a entrar para darle un beso como hacía apenas un año atrás; se quedaba junto a la puerta, oyendo su respiración, con los ojos empañados en lágrimas. Su vida ya no tenía sentido, se lo habían arrebatado, y ella no sabía quién era el ladrón ni en qué momento se había producido el robo. Volvía silenciosamente a su dormitorio y, con el corazón encogido, pasaba la noche en vanas meditaciones.

Sandor Márai
Los Rebeldes

24 enero, 2010

Bichos raros

Edward Hopper - Noche de verano

Somos bichos raros, los dos, Franny y yo -anunció, levantándose-. Yo soy un bicho raro de veinticinco años y ella es un bicho raro de veinte, y esos dos bastardos son los culpables...

Somos nosotros -repitió Zooey, sin escucharla-.
Somos bichos raros, eso es todo.

J.D. Salinger
Franny & Zooey

30 diciembre, 2009

Otra vez el mar

Io - alzo lo sguardo - io alzo lo sguardo -lo sguardo - è lì che alzo lo sguardo e lo vedo – io - lo vedo: il mare. Per la prima volta, dopo giorni e giorni, lo vedo davvero. E sento la sua voce immane e l’odore fortissimo e, dentro, la sua inarrestabile danza, onda infinita.
Tutto sparisce e non rimane che lui, davanti a me, addosso me. Una rivelazione. Sfuma la coltre di dolore e di paura che mi ha preso l’anima, si disfa la rete delle infamie, delle crudeltà, degli orrori che mi hanno rapito gli occhi, si dissolve l’ombra della morte che si è divorata la mia mente, e nella luce improvvisa di una chiarezza imprevedibile io finalmente vedo, e sento, e capisco. Il mare. Sembrava uno spettatore, perfino silenzioso, perfino complice. Sembrava cornice, scenario, fondale. Ora lo guardo e capisco: il mare era tutto. È stato, fin dal primo momento, tutto. Lo vedo ballare intorno a me, sontuoso in una luce di ghiaccio, meraviglioso mostro infinito. C’era lui nelle mani che uccidevano, nei morti che morivano, c’era lui, nella sete e nella fame, nell’agonia c’era lui, nella viltà e nella pazzia, lui era l’odio e la disperazione, era la pietà e la rinuncia, lui è questo sangue e questa carne, lui è questo orrore e questo splendore. Non c’è zattera, non ci sono uomini, non ci sono parole, sentimenti, gesti, niente. Non ci sono colpevoli e innocenti, condannati e salvati. C’è solo il mare. Ogni cosa è diventata mare. Noi abbandonati dalla terra siamo diventati il ventre del mare, e il ventre del mare è noi, e in noi respira e vive. Io lo guardo ballare nel suo mantello splendente per la gioia dei suoi propri occhi invisibili e finalmente so che questa è la sconfitta di nessun uomo, giacché solamente è trionfo del mare…

Alessandro Baricco
Oceano Mare

Marxe - Tormenta descargando en el mar
Mar del Sur, Argentina (enero 2009)

Levanto la mirada... la mirada... es allí que levanto la mirada y lo veo... yo... lo veo: el mar. Por primera vez, después de días y días, lo veo de verdad. Y siento su voz inmensa y su fortísimo olor y, adentro, su imparable danza, ola infinita.
Todo desaparece y no queda sino él, delante de mí, encima de mí. Una revelación. Desvanece la capa de dolor y de miedo que ha aferrado mi alma, se deshace la red de las infamias, de las crueldades, de los horrores que han robado mis ojos, se disuelve la sombra de la muerte que ha devorado mi mente, y en la luz repentina de una claridad imprevisible yo finalmente veo, y siento, y entiendo. El mar. Parecía un espectador, incluso silencioso, cómplice, incluso. Parecía un marco, un escenario, un telón de fondo. Ahora lo miro y entiendo: el mar era todo. Desde el primer momento lo ha sido todo. Lo veo bailar a mi alrededor, suntuoso en una luz de hielo, maravilloso monstruo infinito. Estaba él en las manos que mataban, en los muertos que morían, estaba él en la sed y en el hambre, en la agonía estaba él, en la cobardía y en la locura, él era el odio y la desesperación, era la piedad y la renuncia, él es esta sangre y esta carne, él es este horror y este esplendor. No hay balsa, no hay hombres, no hay palabras, no hay sentimientos, ni gestos, nada. No hay culpables e inocentes, condenados y salvados. Sólo hay mar.
Todas las cosas se han vuelto mar. Nosotros abandonados por la tierra nos hemos vuelto el vientre del mar, y el vientre del mar es nosotros, y en nosotros respira y vive. Yo lo miro mientras baila en su manto reluciente para la alegría de sus propios ojos invisibles y finalmente sé que esta no es la derrota de ningún hombre, ya que sólo es el triunfo del mar

Alessandro Baricco
Océano Mar

27 diciembre, 2009

Feast of Love

Harry (Morgan Freeman), Bradley (Greg Kinnear)
y Diana (Radha Mitchell)


Margaret
: ¿Qué te causó tanto dolor en el corazón?
Bradley: Mis ojos. Los tuve cerrados tanto tiempo que cuando por fin los abrí no estaba preparado para lo que vieron.


Chloe (Alexa Davalos) y Oscar (Toby Hemingway)

Bradley: ¿Qué es lo que te hace sonreir así?
Margaret: Mirar por la ventana hacia afuera, un hombre inusual, un hombre inocente, un hombre de corazón abierto. Alguien que ha dado muchísimo amor, pero que nunca le fue devuelto, no de la manera en que se lo merece.

23 diciembre, 2009

Amor de juventud








Amor de Juventud

El roba rosas
por jardines de su barrio
La siesta es cómplice total
Y siempre hay alguien que lo ve
y ríe sin querer
volviéndose en el tiempo

Ella deshoja
margaritas en su cuarto
Anoche lo trató tan mal
Y siempre vuelve a aparecer
con ese no sé qué
que deja sin aliento

Amor de juventud
Sus brazos por primera vez
Amor de juventud
Un beso y es el infinito
Amor de juventud

Ellas se encuentran
a estudiar desde temprano
No hay quien las pueda separar
Y alguna tarde hay algo más,
una magia sensual
que corre por los cuerpos

El busca formas
de decirle que lo ama
No sabe por dónde empezar
Le lee poemas sin parar
Se quiere asegurar
de que él siente lo mismo

Amor de juventud
Sus brazos por primera vez
Amor de juventud
Un beso y es el infinito
Amor de juventud

Pedro Aznar

19 diciembre, 2009

Wrestling Ernest Hemingway

Wrestling Ernest Hemingway (Recuerdos, 1993 - Randa Haines)


Frank: Bueno...tengo un libro y una botella de whisky.
Creo que me iré al parque a ver cuál de los dos me termino primero.


 

11 diciembre, 2009

El eterno retorno de lo igual

Grullas en un lago (Brandenburgo, Alemania)
(Reuters/Thomas Krumenacker)


Y sin ese repetirse eternamente de todo, de sí mismo a sí mismo,
a cada instante, todo duraría un instante.
Hasta la misma eternidad duraría un instante.

Antonio Porchia

07 diciembre, 2009

Buika - El futuro es un invento malicioso

Concha Buika

¿Y dónde está su padre, entonces?

-Pues no lo sé, porque mi papá murió en el presente. Quiso morir en el presente. Yo no creo en el futuro. Y el pasado es tan extraño y confuso que mitad lo invento; la cabeza funciona de esa manera. Cuando una persona se aleja de ti quiere marcharse de tu presente, no de tus recuerdos ni de la posibilidad de un futuro... Claro el futuro es un invento malicioso y estamos condenados a un presente constante.

-¿Y la esperanza dónde la pone?

-Ese es otro mal invento, porque la esperanza te hace soñar con felicidades futuras, te impide darte cuenta de la caricia del ahora y piensas que es menos de lo que te puede traer la vida. La esperanza es peligrosa si no se la sabe emplear. Un arma de doble filo. La rendición no es siempre propia de cobardes, también es propia de cansados, ¿me entiendes?

-¿Y qué hacemos con la resistencia entonces?

-Ah bueno, pero esa es una condición sin ecuánime del ser humano... Es muy difícil lo del teorizar con el ser, con las esperanzas, porque puedes confundir necesidades con deseos. Por ejemplo, ¿qué conflicto tenemos con la soledad, cuando resulta el lugar desde donde uno se construye? Es vital la soledad y, sin embargo, la tenemos como una gran enemiga. Vemos al desamor como a un monstruo enorme y horrible cuando, en realidad, es el primer paso del amor hacia uno mismo. Hay que tener cuidado con los conceptos aprendidos, porque luego nos convertimos en víctimas abstractas y eso es peligroso, porque nos hace débiles.

Ver el reportaje completo en Revista Ñ.




06 diciembre, 2009

Ni siquiera la lluvia

Sergei Menyayev - Calle de pueblo

En algún lugar al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque diestro
y misterioso su primera rosa.

O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos hermosa, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier.

Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y a la eternidad con cada respiro.

Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas…
Nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas.

E.E. Cummings

25 noviembre, 2009

La pérdida de la singularidad



María Luján Picabea
- ¿Cree que la crisis actual del modelo dominante puede dar lugar a la búsqueda de un nuevo sendero, más ligado a la singularidad?

David Le Breton-Creo que es muy difícil encontrar singularidad en el mundo de hoy, en todo caso creo que es un camino muy personal. Vivimos en un mundo en el que estamos cada vez menos juntos, pero sí cada vez más pegados. El universo de la mercancía tiende a quebrar los lazos de solidaridad y también los lazos de amistad. El amor y la amistad se vuelven sentimientos difíciles, y eso se percibe en la precariedad de las relaciones afectivas. Antes se entablaban amistades que duraban toda la vida, ahora, en el contexto neoliberal, cambiamos de profesión o de trabajo, cambiamos de vecinos, de amigos, de relaciones. Las familias se ven desgarradas. En definitiva, la única certeza que nos queda es que vamos a morir, de ahí que el cuerpo sea lo único que nos queda, lo único verdaderamente nuestro. Con un cuerpo amenazado por el consumismo, es muy difícil seguir el camino propio. Cuando un hombre o una mujer están decididos a encontrar el propio camino, se enfrentan a muchas resistencias y en general son vistas como personas excéntricas, extravagantes. No tener teléfono celular, yo no lo tengo, parece una locura, nadie puede comprender que alguien viva actualmente sin celular, cuando hemos pasado millones de años sin ellos. Lo que sucede es que hoy hay que estar siempre alerta, siempre disponible, sin importar donde uno esté. Es un mundo que yo rechazo porque considero que el hombre necesita un tiempo para estar consigo mismo, necesita momentos de interioridad, de libertad, sin que eso sea una excentricidad. Me cuesta entender a millones de personas que van por la calle hablando permanentemente por teléfono, parece que estamos habitando un mundo en el que uno se pregunta si la gente está presente. La extrema conexión hace que la gente esté siempre ausente, fuera del lugar en el que está su cuerpo. Claro que es más grave entre los adolescentes, lo que indica que se tiende a un mundo que pierde su humanidad sensible.

ver el reportaje completo en revista Ñ.

22 noviembre, 2009

La infelicidad no es una razón



Paula Escobar Chavarría: Y usted, ¿qué ha aprendido sobre el matrimonio después de 50 años juntos?

Gay Talese: Bueno, no es que nos hayamos sentado en este sillón por 50 años... Hemos tenido una vida muy activa. Mi mujer no es de las que se quedan en la cocina haciendo sopa. Ella es una mujer de carrera. Cuando tenía 25 años, trabajaba y ahora, también. Siempre ha tenido una vida profesional muy rica, y yo también... Entonces somos dos personas en la misma casa pero no vinculados claustrofóbicamente. Eso no significa que tengamos seis amantes cada uno. No, eso significa que tenemos nuestras propias opciones, y no es nunca una trampa. El matrimonio no es una trampa. Ésa es una de las razones por las que yo creo que nuestro matrimonio ha funcionado. Quizás a otra gente le gustan las trampas, les gusta estar atados y quieren estar encadenados...

-¿Por qué cree que la gente se divorcia tanto hoy?

-Las razones son muy complejas. ¿Por qué la gente se divorcia? Porque no son felices. ¡Pero la infelicidad no es una razón para divorciarse! -exclama, abriendo mucho los ojos y moviendo las manos-. La infelicidad no es una razón para hacer nada. La vida no siempre es feliz y uno debe ser consciente de eso. Algunas personas no tienen suficiente educación, suficiente madurez, para ver que la infelicidad es parte de la vida. El miedo es parte de la vida, el error es parte de la vida. Y no llegas y arrancas de la falla, la infelicidad... Eso no significa que debas sufrir innecesariamente. Pero significa que a veces el sufrimiento es necesario y es bueno. A veces es una experiencia de aprendizaje.

-¿Qué mata a un matrimonio?

-Lo que mata a un matrimonio, o a una relación en general, es la falta de respeto. Lo que mantiene una relación es, de todas las cosas, el respeto. Y nunca es el sexo lo que mantiene una relación. ¡Es tan inmaduro pensar eso! Porque el sexo no es amor.

Ver nota completa en ADN Cultura.

20 noviembre, 2009

El camino a tomar


Alice  (Woody Allen)

Doctor Yang: La señora Tate creía ser feliz. Pero observado más de cerca, su marido no era muy honesto, y ella no muy honesta consigo… creo que la señora Tate tiene una idea mejor de quién es que antes de acudir al señor Yang. De quiénes son sus amigos y quiénes no. Quién su marido, amante, hermana, madre. Cuáles son sus necesidades, sus límites, sus virtudes. Cuáles son sus sentimientos más íntimos. Quizás no tiene todas las respuestas pero lo entiende mejor. ¿No?

Alice: Si, si, es verdad.

Doctor Yang: Ahora debe decidir que camino tomará su vida.

14 noviembre, 2009

La inmensa noche avanza




RECOGIMIENTO

(Recueillement)

Cálmate, dolor mío, y tu angustia serena.
Anhelabas la noche. Ya desciende. Aquí está.
Una atmósfera oscura cubre a París. Traerá
a unos cuantos la paz, a otros muchos la pena.

Mientras la muchedumbre que se rinde al placer
su verdugo inclemente por las calles anhela
cazar remordimientos bajo la fiesta en vela,
tú, dolor, ven a mí. Dame la mano al ver

que es posible escaparse de los ya muertos años
con sus antiguos trajes en el balcón celeste.
Ya brotan, como salen del mar, los desengaños,

cuando el sol, bajo un arco, se muere en lontananza.
Ahora, tal un sudario que desciende del este.
Observa, mi dolor: la inmensa noche avanza.

Charles Baudelaire

03 noviembre, 2009

Participar en apariencia

Las alas del deseo (Der Himmel Über Berlin, 1987 - Wim Wenders)

Damiel: ¿Y bien?

Cassiel: Hace veinte años se estrelló un caza soviético cerca de Spandau, en el lago Stossen. Hace cincuenta años…

Damiel: Fue la Olimpíada.

Cassiel: Hace doscientos años Blanchard voló sobre la ciudad en un globo aerostático.

Damiel: Como los refugiados del otro día. Y hoy, en el lago Lilienthal, alguien aminoró el paso y miró a sus espaldas, en el vacío…
En el correo alguien quería acabar para siempre, pegó sellos especiales en sus cartas de despedida, uno en cada una; y luego en Mariannenplazt habló con un soldado americano en inglés, por vez primera desde el colegio y, además, con soltura. En Plotzenzee un preso antes de tirarse de cabeza contra el muro dijo «ahora». En el metro, el conductor en lugar del nombre de la estación, gritó de pronto «¡Tierra del Fuego!»…

Cassiel (Otto Sander) y Damiel (Bruno Ganz)

Damiel
: ¡Qué bonito!

Cassiel: En Renbergen un anciano leía La Odisea a un niño y el pequeño oyente había dejado de parpadear… Y tu, ¿tienes algo para contar?

Damiel: Un transeúnte que cerró el paraguas en medio de la lluvia y se dejó empapar… Un colegial que describía a su profesor cómo crece el helecho de la tierra y sorprendió al profesor...

Un ciego que palpó su reloj al sentir mi presencia...

Es maravilloso vivir sólo en espíritu, día a día para la eternidad, atestiguar sólo lo espiritual de la gente. Pero a veces me hastía mi presencia de espíritu. Y ya no quisiera ese flotar eterno, quisiera sentir un peso que anulara en mí lo ilimitado y me atara a la tierra. Poder, a cada paso, a cada golpe de viento, decir «ahora» y «ahora» y «ahora»… Y ya no más «desde siempre» y «para siempre». Tomar el asiento libre de un partido de cartas, ser saludado aunque sea sólo con un gesto...

Damiel (Bruno Ganz)

Siempre que hemos participado ha sido sólo en apariencia: nos hemos dejado dislocar la cadera en peleas nocturnas, en apariencia. Hemos capturado un pez, en apariencia. Nos hemos sentado a las mesas, hemos comido y hemos bebido, en apariencia. Nos hicimos asar corderos y servir vino allá en las tiendas, sólo en apariencia. No pido engendrar un niño o plantar un árbol, pero ya sería algo, de vuelta a casa tras un largo día, dar de comer al gato como Philip Marlowe. Tener fiebre, tener los dedos negros de leer el periódico. Fascinarme no sólo por el espíritu, si no, al fin, por una comida, por la curva de una nuca, por una oreja...

¡Mentir como respirar! Sentir que al andar, tu esqueleto anda contigo. Intuír, por fin, en vez de saberlo todo. Poder decir «Ay» y «Tss» y «Ah» y «Aj», en vez de «Si» y «Amén»...

Sentir al fin lo que es quitarse los zapatos debajo de la mesa y estirar los dedos de los pies así descalzo...

Cassiel: ¡Quedarse solo! ¡Dejar que las cosas ocurran! ¡Permanecer serios! Sólo podemos ser salvajes mientras permanezcamos serios. ¡No hacer otra cosa que mirar, recolectar, testimoniar, preservar! ¡Permanecer espíritu! ¡Mantener la distancia! ¡Mantener la palabra!

27 octubre, 2009

La parte más tierna y secreta

Marion Post Wolcott - Niños pescando en el bayou

De la magia al consumo


La idea original del Catálogo de los juguetes era escribir una historia de mi infancia, una infancia de la década de 1950. Yo tenía un hijo chico, Guido, a quien el libro está dedicado, y observando su modo de jugar y su relación con los juguetes, me pareció entender que se había originado una gran fractura en el mundo infantil. Yo, que pertenecía a la generación del baby-boom (era una babyboomer con todas las de la ley), de las manifestaciones estudiantiles, de la revolución sexual, etcétera, había sido una chica mucho más parecida a los chicos que me habían precedido que a aquellos que habían venido después. Quiero decir que si bien los nacidos después del final de la última Guerra Mundial encontraron un mundo totalmente distinto del anterior, en lo que respecta al mundo de los juguetes la revolución debe fecharse uno o dos decenios después. Yo nací en 1952; mi hijo, en 1983. Entre él y yo los juguetes han perdido (casi) completamente el "aura", es decir, su sustancia mágica. De algún modo se convirtieron en objetos equivalentes a los demás, parte del gran sistema de consumo.[...]

Confrontando luego aquellas emociones mías con el mundo en que vivía mi hijo, entendía que yo había alcanzado a vivir la infancia con una ingenuidad y una libertad que a los chicos de hoy no se les conceden casi nunca, al menos en las sociedades del bienestar. Por ejemplo, me daba cuenta de hasta qué punto los chicos de entonces formábamos una banda, de distintas edades y hasta de clases sociales distintas. Jugábamos libres, en la calle, en las plazas, sin el control continuo de la mirada adulta sobre nosotros. No estábamos cargados de ocupaciones como los chicos de hoy: lecciones de natación, de inglés, de esto y de aquello. Vigilados siempre por madres, abuelas o baby-sitters , porque se mueven en un mundo mucho más peligroso que lo que era el nuestro.

Creo haber reconocido dos elementos que trastornaron definitivamente el mundo de los juguetes: la irrupción de la electrónica y el negocio de la infancia. En ambos casos el juguete se convirtió en algo complejo. Nosotros podíamos jugar durante horas lanzando piedritas hacia arriba y atajándolas con las palmas o con el dorso de las manos; un chico de hoy, en cambio, se aburriría en cinco minutos. Los chicos son más solitarios y necesitan aparatos para hacerse compañía: TV, computadora, PlayStation. Tienen con los juguetes una relación de propiedad coleccionista, más que afectiva. Ya no existe esa muñeca precisa, aquel único osito, sino una serie de muñecas, de ositos, en una multiplicación sin fin, creada y estimulada por la industria y la publicidad, que logran hacer del chico un consumidor esclavo de necesidades inducidas.

De todas formas, éstos son discursos sociológicos, reflexiones a las que inevitablemente me ha conducido la escritura de este libro, pero que no explican lo esencial, ni la suerte del libro en Italia y en el exterior. Creo que lo atractivo es justamente el uso que hice del juguete como médium, el proponerlo como objeto especial, mágico, sagrado. Es una manera de entrar en contacto con la parte infantil del ser humano, porque el comportamiento de los chicos puede cambiar y el mundo cambia en torno a ellos, pero lo que no cambia es la parte más tierna y secreta que resiste dentro de nosotros y que, en la edad infantil, estuvo más cerca del gran misterio del que todos venimos y al que todos estamos destinados a volver.

Sandra Petrignani

Ver nota completa en ADN Cultura.

Reportaje interesante en Revista Ñ.

25 octubre, 2009

Que no se bestialice

Théodore Gericault - La balsa de Medusa (1819)

Cada vez que vi un cuadro o escuché un par de compases: todo lo que se logra es que el mundo no se hunda por entero, por lo tanto se le pone atención a algo, a lo sumo se le pone atención a la catástrofe. Toda la cultura ha existido siempre para que uno permanezca por lo menos en un estamento de hombres medio tolerable, ninguna otra cosa. Nunca pienso en un paraíso. Todas las obras de arte no han logrado otra cosa sino que no se bestialice por completo, nada más.
Que la gran bestialidad que existe en todos nosotros se mantenga sofrenada, que una grieta abierta en el bestiario sea taponada en todas partes, la grieta vuelve a abrirse en cualquier parte y se la tapona de nuevo. Eso es la cultura, ninguna otra cosa. Jamás será otra cosa, jamás. Y esto ya es algo bastante grande.

Peter Handke
Pero yo vivo solamente de los intersticios

13 octubre, 2009

Cenizas del tiempo

Dung Che Sai Duk (Cenizas del tiempo / Ashes of time , 1994, Wong Kar-Wai)

Ou-yang Feng: La gente dice que si no podés tener lo que deseas, lo mejor que podés hacer es no olvidar...


La mujer (Maggie Cheung)

Ou-yang Feng: Cuanto más tratás de olvidar algo, más fuerte se aferra a tu memoria. Una vez oí decir a alguien que si vas a perder algo la mejor manera es retenerlo en tu memoria.

04 octubre, 2009

Y te vas hacia allá como en sueños

Mercedes Sosa (1935 - 2009)


Alfonsina y el mar


Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más,
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda,
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma.

Sabe Dios que angustia te acompañó
Que dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracola...

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar.

Cinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral.
Y fosforecentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu lado.

Bájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma, nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve ...
Y si llama él no le digas nunca que estoy,
Di que me he ido ...

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la esta llevando
Y te vas hacia allá como en sueños,
Dormida, Alfonsina, vestida de mar.

Música: Ariel Ramirez
Letra: Félix Luna

y el espíritu de Alfonsina Storni...

¡Buen viaje, Negra!

30 septiembre, 2009

Casualidad inconcebible

Andrew Wyeth - Christina’s World

DEL MONTÓN

Soy la que soy,
casualidad inconcebible
como todas las casualidades.
Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.
En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.
Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos personal.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudido por el viento.
Alguien mucho menos feliz
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.
Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.
Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.
Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.
¿Y si despertara miedo en la gente,
o solo asco,
o sólo compasión?
¿Y si hubiera nacido no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?
El destino hasta ahora ,
ha sido benévolo conmigo.
Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.
Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.
Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien totalmente diferente.

Wislawa Szymborska

28 septiembre, 2009

Something's gotta give


Alguien tiene que ceder (2003) Nancy Meyers

Erica: ¿No te gustan las mujeres de tu edad?

Julian: Sí, pero nunca encontré ninguna ante la cual haya reaccionado ... de esta manera. Y cuando te pasa algo que nunca te había pasado ¿no te gusta averiguar qué es?

Erica: No lo sé. Esa es un área un poco complicada para mí. Es que, no tengo muchas citas ni me va tan bien.

Julian: Vamos. Te los debés sacar de encima a garrotazos.

Erica: ¿Es una broma, no?

Julian: No.

Erica: ¡No! Los hombres de mi edad, o al menos con los que yo me crucé, en fin… No soy una persona muy simple, y a ellos en realidad les gustan simples.

Julian: Los hombres de tu edad deben ser realmente estúpidos. ¿Alguna vez lo pensaste?

Erica: Sí, lo pensé. Muchas veces.

Julian (Keanu Reeves) y Erica (Diane Keaton)

Marin: ¿Estás llorando?

Erica: Sí. Es mi nuevo logro. Me he vuelto anormalmente brillante en esto.

Marin: ¿Por qué? ¿Por qué es así?

Erica: Estoy enamorada. ¿No es genial? Al parecer tengo que aprender cómo hacer eso de amarlos y dejarlos ¿sabés?

Marin: Oh, mamá, odio eso. ¿Ahora comprendés mi teoría al respecto? Tenés que protegerte a vos misma.

Erica: ¿Vos no creés de veras esto que estás diciendo, no? ¿En realidad no creés que podés evitar ser lastimada?

Marin: Creo que vale la pena intentarlo.

Erica: Escuchame. No podés esconderte del amor por el resto de tu vida porque es posible que no funcione… porque quizás termines mal. No es forma de vivir.

Marin: ¿Me estás diciendo que esto es bueno? ¿Qué te pasó?

Erica: Creo que deberías considerar la posibilidad de que vos y yo nos parezcamos más de lo que te das cuenta. Dejé entrar a alguien en mi vida y tuve lo mejor de mi vida.

Marin: Yo nunca tuve lo mejor de mi vida.

Erica: Lo sé, cariño. Y te lo digo desde el fondo de mi corazón: ¿qué estás esperando?

Marin (Amanda Peet)

22 septiembre, 2009

Sleep

Sleep, sleep tonight
And may your dreams be realised.
If the thundercloud passes rain
So let it rain - rain down on he.
So let it be, so let it be.

Sleep, sleep tonight
And may your dreams be realised.
If the thundercloud passes rain
So let it rain
Let it rain - rain on he.

U2
The unforgetable fire